- Que caprichosa sos, te dije que te quedaras adentro - dijo mientras sacaba del bolsillo su diminuto encendedor para luego prender el cigarrillo.
Largó el humo para atrás y me mordí el labio no solo por la provocativa imagen que tenía frente a mis ojos, sino también por la ternura que me daba que intentara cuidarme. Era el combo ideal.
- Y Maxi? - pregunté algo incómoda por sentir durante tantos minutos su mirada fija en mí
- Se fue a la madrugada, a buscar a la novia no se a dónde - dijo sin darle mucha importancia
- Ah mira, no sabía que tenía novia
- Si, esta re casado el tarado - dijo riendo mientras largaba el humo.
Dios. Parecía que me lo hiciera a propósito porque sabe que me vuelve loca. Respiré hondo. Una, dos, tres veces.
- Nunca me di cuenta que se había ido, en qué momento me dormí?
- Mientras yo jugaba con Agus creo, tanto te aburro?
- Y sí, si no me dabas ni bola - protesté haciendo puchero y él se mordió el labio para luego tirar la cabeza para atrás.
Reí ante su expresión y él simplemente negó con la cabeza. Le dio la última pitada al cigarro y lo apagó en en cenicero que estaba sobre la mesita.
Un par de señas bastaron para que se sentara a mi lado, así que aproveché para pasar mis piernas por encima de las suyas, de costado, y hundí mi cabeza en su cuello, con una mano sobre su pecho y la otra por detrás de su espalda. Él rodeo mis hombros con sus brazos y largó un interminable suspiro.
Pasó una eternidad y nosotros seguíamos abrazados, en silencio. Nadie dijo nada, y sin embargo me sentía tan cómoda. Simplemente no hacía falta, ya estaba todo dicho y al parecer lo único que queríamos ambos era disfrutar de ese preciso momento. No importaba ni el futuro, ni el pasado, sino el hoy. Acá y ahora.
- Tenés frío? - preguntó en un momento y automáticamente sonreí, por qué tan protector?
- Mmm no - mentí
- Dale Oriana
- No me digas así, tarado - me quejé golpeándole el pecho y él rió
- Y vos no me mientas - protestó divertido
- Es que estoy bien así, no te preocupes - dije apartándome un poco para poder verle la cara
- Segura? No querés entrar? - insistió y negué rápidamente con la cabeza.
Subí la mano hasta su nuca y lo atraje hacia mí con delicadeza. No demoré en capturar su labio inferior y él enseguida me siguió el beso a la perfección. Fue más bien lento y tierno, todo lo contrario a la noche anterior, donde nos dejamos llevar por lo que sentíamos y hasta casi se nos va de las manos.
Nos separamos tan solo un poco, por falta de oxígeno y no tardó mucho en apoyar su frente sobre la mía. Respiré hondo antes de abrir los ojos y cuando lo hice, no pude evitar sonreír con la cara que me puso. Podía ser más tierno?
- No me mires así - supliqué algo nerviosa por la forma en que clavaba sus ojos en los míos
- Por qué? - preguntó sin intenciones de hacerme caso
- No se, me da vergüenza - agaché la mirada y él largó la risa
- Que caradura - rió apretándome los cachetes para dejar un beso corto en mis labios.
Reí embobada cuando me soltó y luego de hacerme la ofendida, lo cual obviamente no me salió, volví a refugiarme en su pecho, el único lugar en el que me sentía bien sin pensar en todos los problemas que posiblemente muy pronto vendrían.
- Tenés hambre? Querés tomar algo? - preguntó al rato y sonreí instantáneamente
- Con un café me conformo
- Buenísimo pero me sale pésimo el café, Ori
- Sos un tarado Julian - dije entre risas - para qué me preguntas entonces?
- Que se yo, quise ser amable - dijo encogiéndose de hombros y reí, negando con la cabeza
- Bueno yo hago para los dos, te va?
- Mmm sí, me re va - dijo para luego dejar un beso en mi frente.
Bajé mis piernas de su falda y con extrema pereza me levanté, con ayuda de su impulso. Me acomodó con cuidado la manta que se me estaba por caer y entramos intentando no hacer mucho ruido.
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