domingo, 24 de agosto de 2014

CAPITULO 22

Apenas escuchamos la puerta nos separamos, como si estuviéramos haciendo algo realmente malo.

- Perdón, no quería interrumpir - dijo Agus con una sonrisa y sentí que me prendía fuego de solo pensar que nos había visto
- Que querés pendejo? - preguntó Julian y tuve que contener la risa al notar la bronca en su voz
- Quiero desafiarla a Ori, vos no te metas, dale jugame un partidito - dijo y largué la risa
- No, olvidate, yo no se jugar a eso - dije con mala cara y Agustín rodó los ojos.

Se acercó para agarrar mi brazo y tirar de él.

- Disculpa negro, te la robo un ratito - dijo divertido, dedicándole una guiñada, y me arrastró hasta adentro del departamento.

Maxi estaba tirado en un sillón, con una cerveza en una mano, y en la otra el celular, que parecía estar hipnotizándolo. Agus se sentó y me indicó que me acomodara a su lado, en frente a la tele. Apenas me senté lo miré a Julian, quien venía en silencio atrás nuestro, y le hice una cara de súplica para que me ayudara a salir de esto.

- Yo te enseño - dijo con seriedad y se sentó pegado a mí.

Lo miré sonriente y él largó la risa, mientras me sacaba el joystick de la mano con algo de torpeza. Estuvo un buen rato indicándome todos los movimientos posibles mientras yo lo miraba atentamente, poniendo todo mi esfuerzo para entender y no pasar vergüenza frente a los chicos.

Estábamos jugando hace un rato largo y era increíble cómo me había enganchado, ya parecía uno de ellos. Julian me intentaba ayudar en todo momento y no paraba de alentarme, mostrándose de mi lado sin importar quedar tan obvio frente a los demás. Por otro lado, Maxi el único comentario que emitía cuando apartaba la vista del celular era "dale Agus, no te puede ganar una mina", por lo que él solo puteaba en modo de respuesta.


Abrí los ojos con dificultad, sin entender mucho lo que pasaba a mi alrededor. Estaba en el sillón, durmiendo sobre el pecho de Julian, siendo rodeada por sus brazos que me agarraban como si estuviera a  punto de caerme, y nuestras piernas entrelazadas. No entiendo cómo llegue a quedarme dormida pero sí recuerdo que me estaba aburriendo bastante viendo a los chicos jugar a la play.

Agus estaba tirado en el otro sillón y de Maxi ni rastros. No le di mucha importancia y volví a mirarlo a Julian, que dormía profundamente y podía sentir claramente su respiración, totalmente relajada. Acaricié su rostro intentando no despertarlo y no pude evitar sonreír ante esa imagen, es que se veía tan tierno todo dormido. Deje con cuidado un suave beso sobre sus labios y un par más a lo largo de su cuello.

- Mmm - escuché y me detuve de golpe
- Perdón, no te quise despertar - susurré y él se aferró aún más a mi cintura
- Si me vas a despertar de esa forma, hacelo cuando quieras eh - dijo con voz de dormido y largue la risa - qué hora es?
- No se, no traje el celular.

Sacó el suyo del bolsillo trasero de su pantalón y miró la pantalla algo encandilado por la luz.

- Las siete - dijo cerrando los ojos con fuerza y dejando un sentido beso en mi cabeza.

Sin moverse del lugar estiró la mano hasta llegar a la mesita, saco un cigarro de la caja y se lo puso en la boca para luego volver a abrazarme.

- Ya vengo - murmuró y se levantó algo torpe
- Espera, te acompaño - dije rápidamente, estirando los brazos para que me ayudara a levantarme
- Sos tonta? Hace frío afuera
- No me importa - dije en caprichosa y él rió para luego ayudarme a pararme.

En silencio y cuidadosamente le sacó a Agustín la manta que lo tapaba y se acercó a mí para pasarla por detrás de mis hombros y luego taparme bien. Sonreí embobada y él se acomodó el pelo con la mano para luego atravesar la puerta que daba al balcón.

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