martes, 5 de agosto de 2014

CAPITULO 11

- Gracias - dije bajando la mirada, algo incómoda, y él se apartó de mi para luego sentarse, indicándome con la mano que me acomodara a su lado
- Querés algo de tomar? Ya comiste? - preguntó y reí ante su preocupación
- Sí comí, y no, no quiero nada - hice una pausa - Vos comiste bastante, no?
- Va con doble sentido? - preguntó con el ceño fruncido y yo solo sonreí - Ponele que sí - contestó finalmente, mostrándose un poco nervioso y yo asentí, algo seria.

No se por qué extraña razón me ponía así por ver a Julian con una mina. Por qué tendría que molestarme eso a mí? Sin embargo no podía evitar sentirme de esa forma, y tampoco lo podía disimular, mi cara seguramente me delataba.

- Por qué me mentiste? - largué luego de un incómodo silencio
- Qué? - preguntó mirándome bastante confundido
- Me dijiste que no tenías novia - dije de mala gana y él largó una risa
- Recuerdo haberte dicho que no estoy para tener novia
- Qué querés decir? - pregunté con el ceño fruncido mientras él me miraba fijamente a los ojos
- Nada, eso, que no tengo novia
- Y entonces quien era la chica de hoy? - pregunté curiosa y a él pareció divertirle
- Una mina que conocí en el boliche el otro día - dijo muy relajado
- Te dijo mi amor...
- Y bueno, que querés que haga? No puedo controlar lo que causo en las mujeres - dijo agrandándose y lo empuje por el hombro
- Sos un idiota - dije intentando parecer enojada pero no pude contener la risa
- A que se deben tantas preguntas? Parece más un reclamo que otra cosa
- Qué? Un reclamo yo a vos? - pregunté con algo de ironía y él se encogió de hombros
- Es lo que parece
- Bueno no, jamás te haría un reclamo, no tengo por qué
- Ey tranquila, te estoy jodiendo - dijo entre risas y lo fulminé con la mirada.

No sabía si alegrarme porque no tuviera novia u odiarlo por como era. Siempre odie a los hombres que están con cualquier mina, que no les importa nada ni nadie, y me molestaba un poco descubrir que Julian era de esos.

- Me voy a ir yendo Juli
- Ya? - preguntó rápidamente y sonreí
- Querés que me quede?
- Si, me encantaría - dijo muy convencido
- Mañana me levanto temprano, otro día me quedo más rato, te parece?
- Mmm bueno - murmuró haciendo puchero y reí, le quedaba bastante tierno ese gesto.

Me levanté con bastante pereza y con unas tremendas ganas de quedarme ahí, con él. Me siguió y me despedí dándole un beso en la mejilla, mientras él sonreía. Lo saludé a lo lejos con la mano antes de entrar a mi apartamento y cerrar con llave.

Había sido un día extremadamente largo e intenso, así que apenas me acosté caí rendida.

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