Apreté los ojos con bronca y él apoyó su frente contra la mía cuando mi celular empezó a sonar, interrumpiendo absolutamente todo. No sabía si odiarla a Jenny o agradecerle por haber evitado que cometa semejante locura. Lo miré con pena antes de atender y él agachó su cabeza enseguida, liberándome de su agarre.
- Ori donde estás? Recién leo tu mensaje - dijo con voz de dormida, pero yo seguía con los ojos clavados en él
- Ehh, estoy en el pasillo, me abrís?
- Dale ya voy - finalizó y corté rápidamente.
Levantó la mirada cuando escuchó que corté y me miró a los ojos con timidez.
- Perdón - murmuró, y antes de que pudiera decir algo me dio la espalda para entrar torpemente a su departamento.
Jenny no tardó ni un minuto en abrirme la puerta y entré enseguida, para dirigirme a la cocina y servirme un vaso de agua. Ella vino atrás mío y se sentó en la mesada, sin dejar de mirarme.
- Que te pasa? - preguntó luego de unos segundos de silencio, y la odié por conocerme tanto
- No me pasa nada, por qué? - dije intentando disimular y largó la risa
- Estas re nerviosa Oriana! - gritó y le pegué en el hombro para que se callara
- Anda a dormir María Eugenia - dije en modo de venganza y ahora fue ella la que me pegó
- No me pienso ir hasta que me cuentes qué pasó - dijo divertida y bufé
- Bueno entonces me voy yo, buenas noches.
Dejé el vaso y me dirigí al cuarto, donde me puse el pijama, y apenas me estaba acostando apareció por la puerta. Se acomodó en la otra mitad de la cama y le di rápidamente la espalda.
- Me vas a seguir evitando?
- No tengo ganas de hablar Jenny, dejame dormir
- Está bien, pero mañana no zafas.
La escuché darse vuelta y suspiré, no iba a contarle ahora pero tampoco iba a poder dormir, eso lo tenía clarísimo.
Estuve un rato pensando en absolutamente todo lo que había pasado, hasta que estiré la mano para agarrar el celular de la mesita de luz. Busqué en los contactos de whatsapp hasta que lo encontré, se había agendado como "Juli" y era la primera vez que lo buscaba. Sonreí al ver la foto y no dudé en abrir la conversación. Me costó pensar en qué escribirle pero finalmente se lo mandé, sin darle muchas vueltas.
"No se si pedirte perdón por lo que casi pasó, porque la verdad es que no me arrepiento. Pero si tengo muy claro que estuve mal, y que no tendría que haberme dejado llevar tanto. No es mi intención confundir las cosas"
"Espero que te mejores. Soy Ori, por si todavía no te diste cuenta..."
Apagué el celular porque sinceramente no me animaba a leer una respuesta de su parte, y me costó alrededor de una hora conciliar el sueño.
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