Nos pasamos toda la tarde hablando sobre la noche anterior, Jenny no paraba de contar anécdotas divertidas con los chicos, las cuales obviamente me perdí por no haberme despegado en ningún momento de Julian. No volvimos a tocar el tema del "casi beso", por suerte. Mi amiga me conocía lo suficiente como para saber que no me siento muy cómoda hablando de este tipo de cosas, así que evitaba, en lo posible, las preguntas.
Me despedí de Jenny en la puerta, ya que salía a comer con Pablo, y entré nuevamente para, luego de darme una ducha rápida, sentarme a comer algo. Lo único que tenía en la heladera eran un par de hamburguesas así que no tuve otra opción. Comí en silencio, mirando una película en la tele la cual agarré por la mitad, por lo tanto no entendía mucho. Estaba a punto de quedarme dormida, sentada, cuando mi celular sonó. Benjamín.
"Que es de la vida de mi novia?"
Suspiré. Realmente esto estaba pasando? No tenía nada de ganas de hablar con él. Sostuve el celular en mi mano por varios minutos, mirando la pantalla sin saber que contestarle.
"Dice que tiene mucho sueño y que prefiere hablarte mañana"
"Mandale un beso, y decile que no se olvide tanto de su novio"
Bufé y tiré el celular en el sillón, sin intención de contestarle. A los pocos minutos volvió a sonar. Tan pesado tiene que ser?
"Quieren venir a tomar algo? Estoy con los chicos, algo tranqui igual, no pensamos salir"
Me tembló todo el cuerpo, no pensé volver a tener un mensaje de él después de lo que había pasado y menos si era para invitarme a su departamento, a tomar algo.
"Estoy sola, Jenny salió a comer con el novio, mejor lo dejamos para otro día"
"Bueno entonces vení vos, dale, no mordemos"
No pude evitar reírme ante su comentario. No se da cuenta que me incomoda volver a verlo?
"Estaba a punto de quedarme dormida Julian!"
"Ah mira vos, dale, no quiero excusas, te voy a estar esperando"
Sonreí como una tarada, no puede ser más caprichoso. Deje el celular en la mesa y fui al cuarto a cambiarme. Me puse una calza negra, con un top del mismo color y una camisa a cuadros atada a la cintura.
Toqué timbre con muchos nervios y la puerta no tardó en abrirse.
- Viniste - dijo con una sonrisa triunfante y asentí con timidez
- Parece que a vos no se te puede decir que no
- Exacto - dijo entre risas y me mordí el labio mientras negaba con la cabeza - Dale pasa Ori - agregó y caminé hacia adentro del departamento.
Reí al verlos a Maxi y Agus tirados en el sillón tomando cerveza mientras estaban concentradísimos jugando a la play.
- Hola - grite y me saludaron sin ni siquiera despegar los ojos de la pantalla.
- No te recomiendo interrumpirlos mientras juegan - susurró en mi oído
- Me hubieras avisado que era reunión de hombres y no venía
- Pero yo quería verte - dijo luego de unos segundos y giré un poco la cabeza para mirarlo.
Se encogió de hombros y le sonreí, no terminaba de entender por qué era tan directo, por qué me decía las cosas como si nada le importara, como si fuera lo más normal del mundo.
Sacó dos botellitas de cerveza de la heladera mientras yo lo miraba atentamente de arriba a abajo, analizando cada gesto que hacía. Me alcanzó una mientras tomaba un trago de la suya y caminó hasta la puerta que daba al balcón. No supe si seguirlo o quedarme ahí parada, viendo cómo los chicos jugaban. Giré para mirarlo y me hizo unas señas mientras abría la puerta, por lo que no me quedó otra que seguirlo.
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