- Vení dale - dijo con una sonrisa viendo que no pensaba moverme de la puerta.
Me senté a su lado en el banco y tomé un trago bastante contundente de cerveza, mientras él reía por lo bajo.
- De qué te reís? - pregunté girando la cabeza para mirarlo
- De vos - dijo con tranquilidad y levanté una ceja automáticamente - Me tenés miedo Ori? - preguntó mirándome a los ojos y me paralicé
- Miedo? Por qué?
- No se, estas rara conmigo
- Es que... me incomoda un poco - dije bajando la mirada
- Yo te incomodo? - preguntó levantándome la cara con su mano para que lo mirara
- No, va no se, la situación en general es lo que me incomoda.
Frunció el ceño y sentí la necesidad de expresar todo lo que me pasaba, increíblemente no me costaba mucho ser sincera con él.
- Es que yo intento hacer como si no hubiera pasado nada, pero no puedo, no me sale hacerme la boluda con vos
- Pero si no fue nada Ori - dijo muy relajado y mi corazón se detuvo
- Qué? - pregunté y él asintió - Para mi si fue - hice una pausa mientras él me miraba atentamente y al parecer algo confundido - mira Julian yo tengo novio, y jamás me pasó de estar a punto de besar a un chico que no sea él, ni mucho menos sentir ganas de hacerlo
- Tanta culpa tenés?
- Vos me estás jodiendo?
- No, si lo único que haces es remarcar es que tenés novio, como si yo no lo supiera. Mira si te mata la culpa lo lamento, bancátela, vos eras la única de los dos con compromisos y no fuiste capaz de frenarme, así que no me vengas con pavadas, estamos grandes Oriana - mi cara cada vez se transformaba más, para mal, obviamente.
Julian se paró de golpe, dejándome con la palabra en la boca. Apoyó sus brazos sobre la baranda, dándome la espalda y tomándose el último trago, para luego dejar la botella vacía a su lado.
Por mi parte terminé la cerveza casi sin respirar y me paré decidida a ponerle los puntos, pero apenas llegué a su lado me quede sin palabras, así que simplemente bufé. Me apoyé contra la baranda, casi pegada a él pero dándole la espalda a la ciudad y conté hasta diez para hablar sin gritarle.
- Por qué te pones así? - largué finalmente y él giró para quedar de frente a mí
- Así cómo?
- Caprichoso - dije y largó la risa, lo cual a mi no me hizo nada de gracia - y celoso - agregué y enseguida se le borró la sonrisa de la cara
- Por qué tendría que estar celoso?
- No se, decímelo vos - dije acercándome, desafiante
- Na que histérica que sos
- Yo histérica? - pregunté riendo y asintió - Mira acá el único que se hace el vivo cuando esta borracho y después no se la banca sos vos
- Por lo menos tengo la conciencia limpia, no tengo novia y puedo hacer lo que quiera, no se si vos podes decir lo mismo
- Yo también puedo hacer lo que quiera
- Mmm no creo - murmuró acercando un poco más su cara a la mía
- Me estás desafiando? - pregunté en un hilo de voz, producto de lo nerviosa que me ponía volver a tenerlo así de cerca
- Tomalo como quieras - dijo mirándome fijo a los ojos, y mi corazón empezó a latir a mil por hora.
Un par de miradas que iban desde sus ojos a su boca y viceversa bastaron para decidirme, y esta vez sí que nada ni nadie me iba a frenar. Lo necesitaba. Ahora. Ya.
Sucedió todo en cuestión de segundos. Tomándolo por sorpresa, ya que él al parecer no se lo esperaba, llevé mi mano derecha hacia su nuca para atraerlo más hacia mí, para, sin dudarlo y con extrema confianza capturar su labio inferior entre los míos.
Él enseguida depositó ambas manos en la parte baja de mi espalda, pegándome a su cuerpo, mientras comenzaba a mover sus labios, con delicadeza, incitando a los míos a seguirle el ritmo. Llevé mi mano libre a su mejilla para profundizar el beso, a la vez que le daba espacio a su lengua la cual, segundos después, provocó un combate algo intenso con la mía.
Me encantó !!!! Quiero/necesito leer más :)
ResponderEliminar