domingo, 31 de agosto de 2014

CAPÍTULO 25

- Qué haces acá Benja? - pregunté de muy mala gana, mientras me corría a un costado para dejarlo pasar
- Buen día mi amor, yo también te extrañé y me alegro de verte - dijo irónico para luego dejar un beso en mis labios.


- No me gusta que vengas sin avisar, es eso
- Bueno perdón, soy tu novio, tenemos confianza, se supone que puedo venir cuando quiera - se sentó en el sillón y yo me acomodé a su lado, tirando la cabeza para atrás
- Si ya se, pero es cosa mía, no me gusta que vengan sin avisar
- Igual si te avisaba no me ibas a contestar, si en toda la noche ni un solo mensaje contestaste - me reprocho en un mal tono, por lo que bufé y tapé mi cara con ambas manos
- Que pesado sos, había dejado el celular en el sillón y estaba durmiendo en el cuarto, no seas tan paranoico - mentí, otra vez, ya se me estaba haciendo costumbre
- Es que ya no se que hacer para que lo nuestro vuelva a ser como antes - dijo en un tono de desesperación - te siento tan distante que lo único que hago es perseguirme y ponerme paranoico, pero es porque no te quiero perder, Ori.

Y no faltó que dijera ni una palabra más para que se me partiera el alma en dos. Solo eso bastó para darme cuenta de las consecuencias que traían mis malas acciones, y me sentí la peor persona del universo. Largué un suspiro mientras mi cabeza razonaba y él me miraba con una cara que jamás le había visto, se lo notaba triste, algo desesperado.

- No se que decirte... Yo creo que nunca vamos a volver a estar como antes, pero porque los dos cambiamos, no somos los mismos - dije y él asintió apenado - pero tampoco quiero que te sientas tan paranoico, controlador, posesivo. Vos no sos así Benja, y no quiero transformarte en eso. Tal vez estoy un poco distante, pero es porque quiero replantearme todo, como vos me propusiste, algo de distancia, lo cual no cumpliste, porque me seguís controlando, las 24 horas del día
- Me importa una mierda lo que te propuse, me di cuenta que soy un tarado al pensar que quiero estar lejos de vos, cuando en realidad lo único que necesito es que estemos juntos - interrumpió, volviendo a matarme con sus palabras
- Juntos pero bien, no juntos peleándonos todo el tiempo, pasándola mal
- Juntos como antes - me corrigió, acercándose a mí hasta poder pasar su brazo por detrás de mi cintura
- Ya te dije que nada va a ser como antes
- Pero puede ser hasta mejor que antes, si ponemos lo mejor de nosotros para que así sea - dijo tierno, pegando su frente a la mía
- No se Benja, me parece que no hay que forzar las cosas. Si se da, se da, y voy a estar encantada de que eso pase, pero si no se llega a dar, no quiero que igual estemos juntos por costumbre. Nos vamos a lastimar y mucho
- O sea que me estas dando una oportunidad? - preguntó ahora con una sonrisa en el rostro
- A vos no, a la relación en sí, a nosotros. Solo quiero intentarlo porque no sería nada justo tirar a la basura más de cinco años de relación por unos meses en los que no nos entendimos e hicimos cualquier cosa. Le quiero dar una última chance a nuestra relación.

Sonrió de oreja a oreja y no hice más que hundir mi cabeza en el hueco de su cuello, mientras él me pegaba a su cuerpo y acariciaba mi espalda, con ternura. Lo único que cruzaba mi cabeza en ese momento era Julian, lo que iba a pasar con él ahora que había tomado finalmente una decisión. Lo que menos quiero en este momento es alejarme de él, pero tampoco quiero lastimar a Benja, y siento que el único que sufriría de los tres sería él, ya que a Julian seguramente le da igual estar conmigo o estar con una mina cualquiera que conozca el fin de semana que viene en el boliche.

- Te amo, sabes? No lo olvides nunca - murmuró sin soltarme
- Yo también - me costaba tanto pronunciar esas palabras después de todo lo que pasó.

Se separó un poco para poder darme un beso, el cual correspondí con más ganas que antes, intentando que me volviera a pasar lo que me solía pasar cada vez que Benja me besaba. Pero por desgracia, solo podía pensar en Julian y en la noche anterior.

sábado, 30 de agosto de 2014

CAPITULO 24

Me indicó dónde estaban las cosas y me dispuse a hacer un poco de café para ambos, mientras él, sentado sobre la mesada de la cocina, me observaba atentamente y sacaba una cantidad de temas de conversación para entretenerme. Era increíble lo mucho que le gustaba hablar, tanto que si no fuera porque ya tenemos algo de confianza, quizás hasta me cohibiría un poco.

- Me tendría que ir yendo - murmuré apenada una vez que terminé de tomar el café
- No, de acá no te vas a ir - contestó serio, por lo que levanté una ceja, algo confusa
- Perdón? 
- Si, te perdono - dijo divertido y reí - pero te vas a quedar, aunque sea a comer, después sí te dejo ir 
- Ah sí? Y pensás cocinarme vos? 
- Mmm no, a menos que quieras intoxicarte 
- Entonces dejame ir, y al mediodía vienen los dos a comer a casa, les cocino algo y la invito a Jenny - propuse y sonrió bastante entusiasmado 
- Hubiera sido mejor si solo me invitabas a mí - hizo puchero y me mordí el labio mientras negaba con la cabeza - pero suena bien, así que ahí vamos a estar 
- Buenísimo - sonreí satisfecha y me levanté de la silla, dispuesta a irme.

Tapé a Agus con la manta y cuando estaba llegando a la puerta de entrada sentí su mano en mi cintura. Me detuve automáticamente y sin hacer ningún esfuerzo me giró en el lugar, quedando de frente a él. Me acorraló hasta el punto de quedar contra la puerta y con su cuerpo pegado al mío, dejándome inmovilizada. Largué un suspiro y él apoyó su frente sobre la mía, mientras sus dos manos pasaban delicadamente de mi cintura a mi espalda y viceversa. 

- No te cansas nunca de hacérmela más difícil, no? - pregunté llevando mi mano derecha a su nuca, dejando suaves caricias allí
- No, jamás - sonrió victorioso y bufé, lo cual aparentemente le hizo bastante gracia
- No te rías, tarado - me quejé, provocando que uniera de golpe sus labios a los míos, callándome de una buena vez.

Fue una despedida como la de una pareja que no se va a ver por muchos años. Eso no coincidía con nosotros en absoluto porque, punto número uno: no era mi novio, y punto número dos: lo iba a volver a ver en pocas horas. 

Le sonreí embobada cuando nos separamos, provocando que volviera a besarme, generando un ciclo que no terminaba nunca, de tal forma que me retenía en su apartamento cada vez más tiempo. 

Puse un límite definitivo unos minutos más tarde y prácticamente lo obligué a que me abriera la puerta, a lo que él accedió, algo desganado. Luego de dejar un corto beso en mis labios, vigiló, recostado sobre el marco de su puerta, que entrara sana y salva a casa, como si algo fuera a pasarme en el trayecto de su puerta a la mía.

Tiró un beso al aire antes de que cerrara la puerta y le dediqué una seña no muy amable con el dedo, provocando una carcajada de su parte, lo cual me dejó con una sonrisa patética en la cara durante todo el camino hasta mi cuarto.

Me tiré así como estaba en la cama y se me hizo imposible no pensar en todo lo ocurrido esa noche. Cómo era posible que me haya dejado llevar tanto por lo que sentía cuando yo jamás había sido así antes? Era increíble como mi vida había dado un giro inesperado de la noche a la mañana, literalmente. Y lo peor de todo, era que pesaba mucho más lo bien que me hacía sentir Julian, que la culpa por hacerle algo así a Benja.

Creo que me quedé dormida de tanto pensar, porque cuando abrí los ojos, el reloj de mi mesita de luz ya marcaba las diez y media, lo cual me alteró bastante. Di un salto y corrí al baño, para, luego de darme una ducha rápida, salir envuelta en una toalla y por fin cambiarme de ropa. Me puse un jean clarito y una remera sencilla pero linda. No me produje mucho, ya que después de haberme visto a las siete de la mañana con terrible cara de dormida y tan destruida, supuse que no se iba a espantar por eso.

Me volví loca buscando el celular, obviamente me había olvidado que lo había dejado en el sillón y cuando lo encontré casi me vienen mil ataques con todos los mensajes que me había dejado Benjamín.

"Que haces Ori?"
"Dónde estás?"
"Me podés atender?"
"Como me molesta cuando haces estas cosas, pendeja"
"Si tenes ganas algún día llamame, dale?"

Finalizó la ronda de mensajes con un "chau" y obviamente no le pensaba contestar. En este caso lo entiendo, porque realmente estuve muy mal, y no se lo merece, pero, podría perfectamente haber estado durmiendo y él haciéndome escenitas porque no le contesto los mensajes. Si hay algo que me molesta mucho, es que me quiera tener controlada las 24 horas del día.

Para distraerme un poco me dirigí a la cocina, y agradecí haber hecho las compras en esta semana, porque tener la heladera llena cuando invito gente a comer no es algo que suele pasar seguido ahora que vivo sola. Había comprado pasta y tenía a mano la receta de una salsa que me había enseñado mamá cuando aún vivíamos juntas, y era algo que verdaderamente me quedaba rico, porque justamente yo con la cocina no me llevo muy bien. Dejé todo preparado para cuando se hiciera la hora y luego de avisarle a Jenny, el timbre sonó, desconcertándome por completo.

jueves, 28 de agosto de 2014

CAPITULO 23

Afuera estaba recién amaneciendo y el frío que hacía era terrible. Me senté en el banco, abrazando mis rodillas intentando soportar el frío, mientras él se apoyó contra la baranda, frente a mí.

- Que caprichosa sos, te dije que te quedaras adentro - dijo mientras sacaba del bolsillo su diminuto encendedor para luego prender el cigarrillo.

Largó el humo para atrás y me mordí el labio no solo por la provocativa imagen que tenía frente a mis ojos, sino también por la ternura que me daba que intentara cuidarme. Era el combo ideal.


- Y Maxi? - pregunté algo incómoda por sentir durante tantos minutos su mirada fija en mí
- Se fue a la madrugada, a buscar a la novia no se a dónde - dijo sin darle mucha importancia
- Ah mira, no sabía que tenía novia
- Si, esta re casado el tarado - dijo riendo mientras largaba el humo.

Dios. Parecía que me lo hiciera a propósito porque sabe que me vuelve loca. Respiré hondo. Una, dos, tres veces.

- Nunca me di cuenta que se había ido, en qué momento me dormí?
- Mientras yo jugaba con Agus creo, tanto te aburro?
- Y sí, si no me dabas ni bola - protesté haciendo puchero y él se mordió el labio para luego tirar la cabeza para atrás.

Reí ante su expresión y él simplemente negó con la cabeza. Le dio la última pitada al cigarro y lo apagó en en cenicero que estaba sobre la mesita.

Un par de señas bastaron para que se sentara a mi lado, así que aproveché para pasar mis piernas por encima de las suyas, de costado, y hundí mi cabeza en su cuello, con una mano sobre su pecho y la otra por detrás de su espalda. Él rodeo mis hombros con sus brazos y largó un interminable suspiro.

Pasó una eternidad y nosotros seguíamos abrazados, en silencio. Nadie dijo nada, y sin embargo me sentía tan cómoda. Simplemente no hacía falta, ya estaba todo dicho y al parecer lo único que queríamos ambos era disfrutar de ese preciso momento. No importaba ni el futuro, ni el pasado, sino el hoy. Acá y ahora.

- Tenés frío? - preguntó en un momento y automáticamente sonreí, por qué tan protector?
- Mmm no - mentí
- Dale Oriana
- No me digas así, tarado - me quejé golpeándole el pecho y él rió
- Y vos no me mientas - protestó divertido
- Es que estoy bien así, no te preocupes - dije apartándome un poco para poder verle la cara
- Segura? No querés entrar? - insistió y negué rápidamente con la cabeza.

Subí la mano hasta su nuca y lo atraje hacia mí con delicadeza. No demoré en capturar su labio inferior y él enseguida me siguió el beso a la perfección. Fue más bien lento y tierno, todo lo contrario a la noche anterior, donde nos dejamos llevar por lo que sentíamos y hasta casi se nos va de las manos.

Nos separamos tan solo un poco, por falta de oxígeno y no tardó mucho en apoyar su frente sobre la mía. Respiré hondo antes de abrir los ojos y cuando lo hice, no pude evitar sonreír con la cara que me puso. Podía ser más tierno?

- No me mires así - supliqué algo nerviosa por la forma en que clavaba sus ojos en los míos
- Por qué? - preguntó sin intenciones de hacerme caso
- No se, me da vergüenza - agaché la mirada y él largó la risa
 - Que caradura - rió apretándome los cachetes para dejar un beso corto en mis labios.

Reí embobada cuando me soltó y luego de hacerme la ofendida, lo cual obviamente no me salió, volví a refugiarme en su pecho, el único lugar en el que me sentía bien sin pensar en todos los problemas que posiblemente muy pronto vendrían.

- Tenés hambre? Querés tomar algo? - preguntó al rato y sonreí instantáneamente
- Con un café me conformo
- Buenísimo pero me sale pésimo el café, Ori
- Sos un tarado Julian - dije entre risas - para qué me preguntas entonces?
- Que se yo, quise ser amable - dijo encogiéndose de hombros y reí, negando con la cabeza
- Bueno yo hago para los dos, te va?
- Mmm sí, me re va - dijo para luego dejar un beso en mi frente.

Bajé mis piernas de su falda y con extrema pereza me levanté, con ayuda de su impulso. Me acomodó con cuidado la manta que se me estaba por caer y entramos intentando no hacer mucho ruido.

domingo, 24 de agosto de 2014

CAPITULO 22

Apenas escuchamos la puerta nos separamos, como si estuviéramos haciendo algo realmente malo.

- Perdón, no quería interrumpir - dijo Agus con una sonrisa y sentí que me prendía fuego de solo pensar que nos había visto
- Que querés pendejo? - preguntó Julian y tuve que contener la risa al notar la bronca en su voz
- Quiero desafiarla a Ori, vos no te metas, dale jugame un partidito - dijo y largué la risa
- No, olvidate, yo no se jugar a eso - dije con mala cara y Agustín rodó los ojos.

Se acercó para agarrar mi brazo y tirar de él.

- Disculpa negro, te la robo un ratito - dijo divertido, dedicándole una guiñada, y me arrastró hasta adentro del departamento.

Maxi estaba tirado en un sillón, con una cerveza en una mano, y en la otra el celular, que parecía estar hipnotizándolo. Agus se sentó y me indicó que me acomodara a su lado, en frente a la tele. Apenas me senté lo miré a Julian, quien venía en silencio atrás nuestro, y le hice una cara de súplica para que me ayudara a salir de esto.

- Yo te enseño - dijo con seriedad y se sentó pegado a mí.

Lo miré sonriente y él largó la risa, mientras me sacaba el joystick de la mano con algo de torpeza. Estuvo un buen rato indicándome todos los movimientos posibles mientras yo lo miraba atentamente, poniendo todo mi esfuerzo para entender y no pasar vergüenza frente a los chicos.

Estábamos jugando hace un rato largo y era increíble cómo me había enganchado, ya parecía uno de ellos. Julian me intentaba ayudar en todo momento y no paraba de alentarme, mostrándose de mi lado sin importar quedar tan obvio frente a los demás. Por otro lado, Maxi el único comentario que emitía cuando apartaba la vista del celular era "dale Agus, no te puede ganar una mina", por lo que él solo puteaba en modo de respuesta.


Abrí los ojos con dificultad, sin entender mucho lo que pasaba a mi alrededor. Estaba en el sillón, durmiendo sobre el pecho de Julian, siendo rodeada por sus brazos que me agarraban como si estuviera a  punto de caerme, y nuestras piernas entrelazadas. No entiendo cómo llegue a quedarme dormida pero sí recuerdo que me estaba aburriendo bastante viendo a los chicos jugar a la play.

Agus estaba tirado en el otro sillón y de Maxi ni rastros. No le di mucha importancia y volví a mirarlo a Julian, que dormía profundamente y podía sentir claramente su respiración, totalmente relajada. Acaricié su rostro intentando no despertarlo y no pude evitar sonreír ante esa imagen, es que se veía tan tierno todo dormido. Deje con cuidado un suave beso sobre sus labios y un par más a lo largo de su cuello.

- Mmm - escuché y me detuve de golpe
- Perdón, no te quise despertar - susurré y él se aferró aún más a mi cintura
- Si me vas a despertar de esa forma, hacelo cuando quieras eh - dijo con voz de dormido y largue la risa - qué hora es?
- No se, no traje el celular.

Sacó el suyo del bolsillo trasero de su pantalón y miró la pantalla algo encandilado por la luz.

- Las siete - dijo cerrando los ojos con fuerza y dejando un sentido beso en mi cabeza.

Sin moverse del lugar estiró la mano hasta llegar a la mesita, saco un cigarro de la caja y se lo puso en la boca para luego volver a abrazarme.

- Ya vengo - murmuró y se levantó algo torpe
- Espera, te acompaño - dije rápidamente, estirando los brazos para que me ayudara a levantarme
- Sos tonta? Hace frío afuera
- No me importa - dije en caprichosa y él rió para luego ayudarme a pararme.

En silencio y cuidadosamente le sacó a Agustín la manta que lo tapaba y se acercó a mí para pasarla por detrás de mis hombros y luego taparme bien. Sonreí embobada y él se acomodó el pelo con la mano para luego atravesar la puerta que daba al balcón.

jueves, 21 de agosto de 2014

CAPITULO 21

Pasaron varios segundos, tal vez minutos, en los cuales ni siquiera se nos cruzó por la cabeza separarnos de aquél beso, el cual subía más y más de tono a medida que el tiempo pasaba.

Me aparté un poco, con cuidado, y escondí mi cara en el hueco de su cuello, como una nena con vergüenza. Lo escuché reír luego de un suspiro y automáticamente lo golpee en el hombro, sin moverme del lugar. Podía sentir su corazón latiendo a la par del mío, y el olor de su perfume que terminaba de revolucionar por completo mis hormonas. Mis dedos jugaban entre su pelo con increíble tranquilidad, mientras sus manos recorrían lentamente la parte baja de mi espalda y se depositaron luego a cada lado de mi cintura.

No me quería separar de ese abrazo por nada en el mundo, ni de él, y me dispuse a aprovechar el momento, sabiendo que era muy poco probable que esto durara mucho. Él y yo, juntos, era realmente una locura. Y a pesar de haberme caracterizado siempre por ser una persona muy racional, por pensar todo unas mil veces antes de hacerlo, cuando lo tenía a Julian en frente no podía ni siquiera pensar con claridad.

- Estoy loca - susurré finalmente en su cuello, luego de un eterno pero cómodo silencio
- La verdad que sí - respondió y ambos reímos - pero me encanta - agregó y cerré los ojos con fuerza, aferrando más mis brazos a su cuerpo
- Es todo tu culpa, sos consciente de eso?
- Mi culpa por qué? - preguntó separándose un poco, logrando que por primera vez después del beso, lo mirara a los ojos
- Por mirarme así - dije y sonrió con naturalidad - y por sonreírme de esa forma, quién se puede resistir?
- Vos seguro que no
- No - confirmé entre risas - digamos que soy muy débil - agregué mientras tiraba para atrás el pelo que caía sobre su frente, despeinándolo por completo.


- Cuánto falta para que me digas que esto está mal, que no deberías, que tenés novio y que vos no sos así? - preguntó poniéndose serio de golpe, por lo que se me hizo un nudo en la garganta automáticamente
- Y qué si te digo que no está mal? Sino que al contrario, está demasiado bien, que era lo que necesitaba hacer y que no me arrepiento? - creo que no se esperaba una respuesta así de mi parte y sus ojos se encargaron de demostrarlo
- Me hablas en serio? - preguntó y asentí sonriendo por su cara de sorpresa - Pero y tu novio qué?
- Ves que sos vos el que lo traes a la conversación? Yo no lo nombre y ni siquiera pensé en él
- Bueno pero quiero saber que pensás, y si no te lo pregunto no hay forma de saberlo - dijo y suspiré, mientras pensaba que palabras usar para no marearlo más de lo que estaba
- Julian lo que me pasa con vos no tiene nada que ver con Benjamín, no quiero que te sientas en el medio
- Pero estoy en el medio aunque no quieras, lo acabas de cagar, justamente conmigo, no puedo sentirme ajeno a eso - interrumpió y asentí, dandole la razón
- No me quiero torturar, cuanto más lo piense más culpable me voy a sentir, y eso es lo que menos quiero
- Bueno pero después de todo fue un beso nada más, no mataste a nadie Ori
- Vos no lo entendés, porque sos así tan liberal, nunca tuviste una novia en serio, pero yo hace como cinco años que estoy con Benja y jamás lo cagué. Fue un beso, como vos decís, pero es el primero que le doy en años a alguien que no sea él, y para mi es muy raro
- Ey ya está, te entiendo, pero yo no te estoy pidiendo que lo dejes. Vos lo dijiste, ya sabes como soy, vivo el hoy
- Yo también vivo el hoy - lo interrumpí - y hoy te quise dar un beso y te lo di, no me importó nada, ni nadie
- Bueno entonces no digas más nada, ya está - dijo y largué todo el aire contenido, aliviada - Vos decís que si te pongo ojitos y te hago una sonrisita, me das otro? - preguntó en mi oído y no pude evitar sonreír al instante
- Y si dejamos de hablar un poco? - murmuré con el ceño fruncido y él sonrió, para luego posar sus manos en mis caderas con la intención de acercar más mi cuerpo al suyo, como si eso fuera posible.

Capturó mis labios con los suyos con increíble necesidad, generando unos movimientos algo torpes pero intensos.

jueves, 14 de agosto de 2014

CAPITULO 20

- Vení dale - dijo con una sonrisa viendo que no pensaba moverme de la puerta.

Me senté a su lado en el banco y tomé un trago bastante contundente de cerveza, mientras él reía por lo bajo.

- De qué te reís? - pregunté girando la cabeza para mirarlo
- De vos - dijo con tranquilidad y levanté una ceja automáticamente - Me tenés miedo Ori? - preguntó mirándome a los ojos y me paralicé
- Miedo? Por qué?
- No se, estas rara conmigo
- Es que... me incomoda un poco - dije bajando la mirada
- Yo te incomodo? - preguntó levantándome la cara con su mano para que lo mirara
- No, va no se, la situación en general es lo que me incomoda.

Frunció el ceño y sentí la necesidad de expresar todo lo que me pasaba, increíblemente no me costaba mucho ser sincera con él.

- Es que yo intento hacer como si no hubiera pasado nada, pero no puedo, no me sale hacerme la boluda con vos
- Pero si no fue nada Ori - dijo muy relajado y mi corazón se detuvo
- Qué? - pregunté y él asintió - Para mi si fue - hice una pausa mientras él me miraba atentamente y al parecer algo confundido - mira Julian yo tengo novio, y jamás me pasó de estar a punto de besar a un chico que no sea él, ni mucho menos sentir ganas de hacerlo
- Tanta culpa tenés?
- Vos me estás jodiendo?
- No, si lo único que haces es remarcar es que tenés novio, como si yo no lo supiera. Mira si te mata la culpa lo lamento, bancátela, vos eras la única de los dos con compromisos y no fuiste capaz de frenarme, así que no me vengas con pavadas, estamos grandes Oriana - mi cara cada vez se transformaba más, para mal, obviamente.

Julian se paró de golpe, dejándome con la palabra en la boca. Apoyó sus brazos sobre la baranda, dándome la espalda y tomándose el último trago, para luego dejar la botella vacía a su lado.

Por mi parte terminé la cerveza casi sin respirar y me paré decidida a ponerle los puntos, pero apenas llegué a su lado me quede sin palabras, así que simplemente bufé. Me apoyé contra la baranda, casi pegada a él pero dándole la espalda a la ciudad y conté hasta diez para hablar sin gritarle.

- Por qué te pones así? - largué finalmente y él giró para quedar de frente a mí
- Así cómo?
- Caprichoso - dije y largó la risa, lo cual a mi no me hizo nada de gracia - y celoso - agregué y enseguida se le borró la sonrisa de la cara
- Por qué tendría que estar celoso?
- No se, decímelo vos - dije acercándome, desafiante
- Na que histérica que sos
- Yo histérica? - pregunté riendo y asintió - Mira acá el único que se hace el vivo cuando esta borracho y después no se la banca sos vos
- Por lo menos tengo la conciencia limpia, no tengo novia y puedo hacer lo que quiera, no se si vos podes decir lo mismo
- Yo también puedo hacer lo que quiera
- Mmm no creo - murmuró acercando un poco más su cara a la mía
- Me estás desafiando? - pregunté en un hilo de voz, producto de lo nerviosa que me ponía volver a tenerlo así de cerca
- Tomalo como quieras - dijo mirándome fijo a los ojos, y mi corazón empezó a latir a mil por hora.

Un par de miradas que iban desde sus ojos a su boca y viceversa bastaron para decidirme, y esta vez sí que nada ni nadie me iba a frenar. Lo necesitaba. Ahora. Ya.

Sucedió todo en cuestión de segundos. Tomándolo por sorpresa, ya que él al parecer no se lo esperaba, llevé mi mano derecha hacia su nuca para atraerlo más hacia mí, para, sin dudarlo y con extrema confianza capturar su labio inferior entre los míos.

Él enseguida depositó ambas manos en la parte baja de mi espalda, pegándome a su cuerpo, mientras comenzaba a mover sus labios, con delicadeza, incitando a los míos a seguirle el ritmo. Llevé mi mano libre a su mejilla para profundizar el beso, a la vez que le daba espacio a su lengua la cual, segundos después, provocó un combate algo intenso con la mía.

miércoles, 13 de agosto de 2014

CAPITULO 19

Nos pasamos toda la tarde hablando sobre la noche anterior, Jenny no paraba de contar anécdotas divertidas con los chicos, las cuales obviamente me perdí por no haberme despegado en ningún momento de Julian. No volvimos a tocar el tema del "casi beso", por suerte. Mi amiga me conocía lo suficiente como para saber que no me siento muy cómoda hablando de este tipo de cosas, así que evitaba, en lo posible, las preguntas.

Me despedí de Jenny en la puerta, ya que salía a comer con Pablo, y entré nuevamente para, luego de darme una ducha rápida, sentarme a comer algo. Lo único que tenía en la heladera eran un par de hamburguesas así que no tuve otra opción. Comí en silencio, mirando una película en la tele la cual agarré por la mitad, por lo tanto no entendía mucho. Estaba a punto de quedarme dormida, sentada, cuando mi celular sonó. Benjamín.

"Que es de la vida de mi novia?"

Suspiré. Realmente esto estaba pasando? No tenía nada de ganas de hablar con él. Sostuve el celular en mi mano por varios minutos, mirando la pantalla sin saber que contestarle.

"Dice que tiene mucho sueño y que prefiere hablarte mañana"

"Mandale un beso, y decile que no se olvide tanto de su novio"

Bufé y tiré el celular en el sillón, sin intención de contestarle. A los pocos minutos volvió a sonar. Tan pesado tiene que ser?

"Quieren venir a tomar algo? Estoy con los chicos, algo tranqui igual, no pensamos salir"

Me tembló todo el cuerpo, no pensé volver a tener un mensaje de él después de lo que había pasado y menos si era para invitarme a su departamento, a tomar algo.

"Estoy sola, Jenny salió a comer con el novio, mejor lo dejamos para otro día"

"Bueno entonces vení vos, dale, no mordemos"

No pude evitar reírme ante su comentario. No se da cuenta que me incomoda volver a verlo?

"Estaba a punto de quedarme dormida Julian!"

"Ah mira vos, dale, no quiero excusas, te voy a estar esperando"

Sonreí como una tarada, no puede ser más caprichoso. Deje el celular en la mesa y fui al cuarto a cambiarme. Me puse una calza negra, con un top del mismo color y una camisa a cuadros atada a la cintura.

Toqué timbre con muchos nervios y la puerta no tardó en abrirse.

- Viniste - dijo con una sonrisa triunfante y asentí con timidez
- Parece que a vos no se te puede decir que no
- Exacto - dijo entre risas y me mordí el labio mientras negaba con la cabeza - Dale pasa Ori - agregó y caminé hacia adentro del departamento.

Reí al verlos a Maxi y Agus tirados en el sillón tomando cerveza mientras estaban concentradísimos jugando a la play.

- Hola - grite y me saludaron sin ni siquiera despegar los ojos de la pantalla.

- No te recomiendo interrumpirlos mientras juegan - susurró en mi oído
- Me hubieras avisado que era reunión de hombres y no venía
- Pero yo quería verte - dijo luego de unos segundos y giré un poco la cabeza para mirarlo.

Se encogió de hombros y le sonreí, no terminaba de entender por qué era tan directo, por qué me decía las cosas como si nada le importara, como si fuera lo más normal del mundo.

Sacó dos botellitas de cerveza de la heladera mientras yo lo miraba atentamente de arriba a abajo, analizando cada gesto que hacía. Me alcanzó una mientras tomaba un trago de la suya y caminó hasta la puerta que daba al balcón. No supe si seguirlo o quedarme ahí parada, viendo cómo los chicos jugaban. Giré para mirarlo y me hizo unas señas mientras abría la puerta, por lo que no me quedó otra que seguirlo.

martes, 12 de agosto de 2014

CAPITULO 18

Me desperté con los gritos de mi amiga y me encargué de putearla de arriba a abajo, odiaba que siempre estuviera de buen humor a la mañana. Me levanté con mucha pereza y arrastré los pies hasta la cocina, donde me esperaba con un desayuno bastante tentador. Dejé un beso cariñoso en su cabeza luego de despeinarla y me senté a su lado, evitando su mirada. Sabía perfectamente lo que estaba pensando.

- No me pensás contar, no? - preguntó rendida y no pude evitar reírme de su cara de frustración
- Julian - dije tímidamente y ella alzó una ceja
- Que pasó con Julian?
- Casi... casi nos besamos - dije agachando la mirada, dieciocho años y me seguía dando vergüenza hablar de estas cosas
- Cómo que casi? - preguntó sorprendida
- Es que justo me llamaste y...
- Interrumpí, no? Siempre tan oportuna - dijo irónica y ambas reímos
- Si, y no se si agradecerte o dejarte pelada
- Y si yo no te llamaba qué? Te lo chapabas? - preguntó antes de darle un mordisco a la tostada y me dejó pensando
- Supongo que sí, en ningún momento lo dudé - dije con vergüenza y ella rodó los ojos
- Sos consciente de que tenés un problema bastante serio no?
- De qué hablas Jenny?
- De Benja hablo, si estuvieras tan enamorada de él, no le tendrías tantas ganas a un chico que conoces hace una semana
- Es que justamente, no se si estoy tan enamorada - dije agarrándome la cabeza con ambas manos
- Hasta hace poco me lo asegurabas
- Es que sí, lo adoro a Benja, no se si estoy tan enamorada como antes, pero tampoco quiero arruinar todo por una confusión
- Julian vendría a ser la confusión? - preguntó y asentí - Igual te entiendo, cómo no confundirte con ese chico?
- Que está re bueno - largué y reímos - Pero más allá de eso, lo veo tan inalcanzable, como que es muy mujeriego, esta para la joda, y yo me siento una tarada
- Ey qué decís? Por qué una tarada?
- Porque sí, estaba borracho, y para él soy una más, encima yo le mando un mensaje aclarando las cosas, va a pensar que me lo tome en serio
- Te contestó?
- No tengo idea, ojalá que no, recemos por que no lo lea nunca
- Dale, fijate, no puede ser tan grave - dijo curiosa y bufé.

Corrí al cuarto y volví con el celular, muerta de ansiedad y miedo a la vez. Me miró levantando ambas cejas y negué con la cabeza.

- No me animo - largué por fin y ella rió
- Sos una tarada, dame eso.

Me sacó el celular de la mano y empezó a leer, mientras mis nervios me consumían por dentro.

- Estuvo bárbaro lo que le dijiste, de qué te quejas?
- Me estás jodiendo? Le dije que no me arrepentía, quede re contra regalada
- Quedaste muy directa, eso sí, pero regalada no
- Eso no es lo importante igual, contestó? - pregunté y asintió con una sonrisa.

Me devolvió el celular para que leyera con mis propios ojos y eso hice.

"Perdoname Ori, soy un boludo, se que tenés novio y no te quiero poner en una situación incómoda. Igual yo tampoco me arrepiento"

"Y estoy bien, gracias por acompañarme y perdón por mi estado"

Largué un suspiro y Jenny me miró sonriendo.

- Encima es un amor - dije tirando el celular en la mesa
- La verdad que si, pero ya está, hacete la que no paso nada, no le des tanta importancia - agarré su mano y largué un suspiro, ella rió
- Gracias...

lunes, 11 de agosto de 2014

CAPITULO 17

Apreté los ojos con bronca y él apoyó su frente contra la mía cuando mi celular empezó a sonar, interrumpiendo absolutamente todo. No sabía si odiarla a Jenny o agradecerle por haber evitado que cometa semejante locura. Lo miré con pena antes de atender y él agachó su cabeza enseguida, liberándome de su agarre.

- Ori donde estás? Recién leo tu mensaje - dijo con voz de dormida, pero yo seguía con los ojos clavados en él
- Ehh, estoy en el pasillo, me abrís?
- Dale ya voy - finalizó y corté rápidamente.

Levantó la mirada cuando escuchó que corté y me miró a los ojos con timidez.

- Perdón - murmuró, y antes de que pudiera decir algo me dio la espalda para entrar torpemente a su departamento.

Jenny no tardó ni un minuto en abrirme la puerta y entré enseguida, para dirigirme a la cocina y servirme un vaso de agua. Ella vino atrás mío y se sentó en la mesada, sin dejar de mirarme.

- Que te pasa? - preguntó luego de unos segundos de silencio, y la odié por conocerme tanto
- No me pasa nada, por qué? - dije intentando disimular y largó la risa
- Estas re nerviosa Oriana! - gritó y le pegué en el hombro para que se callara
- Anda a dormir María Eugenia - dije en modo de venganza y ahora fue ella la que me pegó
- No me pienso ir hasta que me cuentes qué pasó - dijo divertida y bufé
- Bueno entonces me voy yo, buenas noches.

Dejé el vaso y me dirigí al cuarto, donde me puse el pijama, y apenas me estaba acostando apareció por la puerta. Se acomodó en la otra mitad de la cama y le di rápidamente la espalda.

- Me vas a seguir evitando?
- No tengo ganas de hablar Jenny, dejame dormir
- Está bien, pero mañana no zafas.

La escuché darse vuelta y suspiré, no iba a contarle ahora pero tampoco iba a poder dormir, eso lo tenía clarísimo.

Estuve un rato pensando en absolutamente todo lo que había pasado, hasta que estiré la mano para agarrar el celular de la mesita de luz. Busqué en los contactos de whatsapp hasta que lo encontré, se había agendado como "Juli" y era la primera vez que lo buscaba. Sonreí al ver la foto y no dudé en abrir la conversación. Me costó pensar en qué escribirle pero finalmente se lo mandé, sin darle muchas vueltas.

"No se si pedirte perdón por lo que casi pasó, porque la verdad es que no me arrepiento. Pero si tengo muy claro que estuve mal, y que no tendría que haberme dejado llevar tanto. No es mi intención confundir las cosas"

"Espero que te mejores. Soy Ori, por si todavía no te diste cuenta..."

Apagué el celular porque sinceramente no me animaba a leer una respuesta de su parte, y me costó alrededor de una hora conciliar el sueño.

domingo, 10 de agosto de 2014

CAPITULO 16

Fingí que no me molestaba que se acercaran chicas a bailarle, las cuales me miraban con sus peores caras por el simple hecho de estar con él. Julian simplemente se reía y les seguía el juego, bastante inconsciente de lo que hacía.

- Vamos Juli - grité apartando a una morocha que se le tiraba arriba con segundas intenciones.

Le dediqué una mirada asesina la cual fue correspondida por parte de ella y lo agarré a Julian de la mano para arrastrarlo hasta la salida del boliche. Él no paraba de reírse y no despegaba su mano libre de mi cintura mientras caminaba atrás mío, lo que me ponía demasiado nerviosa. Lo obligué a sentarse en el cordón de la vereda ya que no tenía mucho equilibrio y me senté a su lado. Cerró sus ojos y le corrí un poco el pelo de la cara, sin dejar de mirarlo en ningún momento.

- Estás bien? - pregunté luego de un silencio y automáticamente se le dibujó una sonrisa en el rostro
- Mmm - fue lo único que le entendí pero me tranquilizó que haya asentido con la cabeza.
- Voy a pedir un taxi
- No - gritó y me sacó rápidamente el celular de la mano
- Que haces? Dámelo
- Pero no pidas un taxi - dijo cuando me devolvió el celular
- Y en que te pensás volver?
- Caminando - dijo encogiéndose de hombros y reí
- Pero si apenas podes mantenerte parado Julian
- No, mira - dijo algo acelerado y se paró rápidamente para luego hacer el cuatro con sus piernas
- Sos un tarado - reí y me paré para sostenerlo por los hombros, evitando que se cayera.

Aprovechando la cercanía, rodeó mi cintura con sus brazos y dejó un sentido beso en mi frente. Quedé embobada mirándolo y él me dedicó una de sus perfectas sonrisas, luego de pasar una mano por mi pelo para despeinarme, por lo cual me quejé.

- Vamos? - preguntó y asentí.

Caminamos en dirección al edificio y debo admitir que aunque Julian estuviera conmigo, algo de miedo tenía. Eran casi las siete de la mañana y todavía no había amanecido. Excepto la cuadra del boliche, las demás calles estaban completamente vacías, y cada tanto pasaba algún auto a gran velocidad, seguramente producto del alcohol. Julian no paraba de sonreír por todo, se ve que no era muy consciente de lo que hacíamos, por algo estaba tan relajado. Yo lo sostenía por la cintura mientras él se apoyaba en mi hombro para mantener el equilibrio.

Visto de afuera podía parecer muy tierno pero la verdad que no es nada fácil cargar a un hombre, encima borracho, por seis cuadras a estas horas.

- Espero que te haga bien el aire fresco, así por lo menos vale la pena haberte cumplido el caprichito - dije algo fastidiosa y él rió
- Vos me haces bien - dijo cerca de mi oído y a pesar de saber que estaba diciendo pavadas, no pude evitar que mi corazón empezara a latir con increíble rapidez
- Sh callate - murmuré nerviosa y él volvió a reír.

Por suerte habíamos llegado, salvándome de semejante momento incómodo. Pensé en llevarlo por las escaleras pero seguramente llegaríamos al tercer piso pasado mañana, así que me llené de valor y apreté el botón del ascensor, prácticamente con los ojos cerrados.

A los pocos segundos ya estábamos adentro del ascensor y él se encargó de marcar el número tres. Me miró preocupado seguramente por mi cara de susto y rápidamente me abrazó por los hombros, justo cuando nos empezamos a elevar. Cerré mis ojos con fuerza y escondí mi cara en su cuello. Fueron los segundos más largos de mi vida, hasta que las puertas se abrieron y él se apartó para luego salir agarrando mi mano. Tenía el olor de su perfume tan impregnado después de ese abrazo que me costaba reaccionar.

- No pensás entrar? - pregunté cuando se recostó sobre la puerta de su apartamento
- Querés entrar conmigo?
- No, ni loca - dije con seguridad y se mordió el labio mientras reía
- Vení, ayudame a abrir - murmuró mientras sacaba las llaves del bolsillo del pantalón y me las mostraba.

Suspiré y me acerqué a la puerta. Julian jamás se movió de donde estaba, simplemente me señaló cual de todas las llaves era y me miraba atentamente mientras la giraba en la cerradura.

- Listo - dije algo nerviosa cuando levanté la mirada y lo vi tan cerca.

Él no dijo nada, simplemente me miró a los ojos con seriedad y me atrajo más hacia su cuerpo, abrazando mi cintura. No supe que hacer con mis manos así que simplemente las deposité en sus brazos, para mantener un poco la mínima distancia que quedaba entre nosotros.

Su mirada se turnaba entre mis ojos y mi boca, y lo tenía tan pegado a mí que podía sentir su corazón bajo el mío, latiendo a igual velocidad. Cerré mis ojos apenas sentí su nariz rozar la mía y toda mi cordura la perdí en cuestión de segundos, eternos segundos. Su respiración chocaba con la mía y podía sentir su acercamiento, hasta el punto en que nuestros labios se rozaron, generando una tormenta en mi interior.

sábado, 9 de agosto de 2014

CAPITULO 15


La música se escuchaba cada vez con más intensidad a medida que nos acercábamos a la puerta. Mis nervios también se incrementaron y Jenny simplemente reía al darse cuenta, era increíble como me conocía sin la necesidad de decirle nada. Tocó timbre ella y yo me paré detrás de su espalda, como una nena asustada.

- Hola - exclamó él con una sonrisa de oreja a oreja apenas abrió la puerta - vinieron - agregó mirándome por encima del hombro de mi amiga.

Se saludaron y Jenny entró, dejándome sola con él, quieta en mi lugar. Lo miré unos segundos de arriba a abajo sin poder creer lo lindo que estaba. Era la primera vez que lo veía con camisa, y realmente le quedaba perfecta, rosada, algo ajustada y metida para adentro del jean solo por un costado. Estaba algo despeinado pero me pareció ideal para la ocasión. Me dedicó una leve sonrisa y se la devolví, un poco cohibida ante su mirada.

- Estás muy linda - dijo con naturalidad y me mordí el labio mientras negaba con la cabeza, seguro se lo dice a todas
- Gracias - respondí nerviosa - vos también
- Ya lo se - dijo y no pude evitar largar la risa
- Sos un tarado - volví a reír - puedo pasar? - pregunté al ver que no se pensaba mover del marco de la puerta y él asintió, pero antes de moverse acercó su cara, de costado, a la mía
- Saludame Oriana - gritó al ver que yo no reaccionaba.

Apoyé mis manos sobre sus hombros y dejé un sentido beso en su mejilla. Una sensación rarísima me recorrió el cuerpo en ese instante, y se intensificó cuando me separé un poco y lo vi sonreír. Me dejó un espacio para que pasara y entré lo más rápido que pude, necesitaba cambiar el ambiente con urgencia.

Jenny estaba sentada en el sillón con dos chicos a su alrededor que no paraban de hablarle y hacerle preguntas, reí y lo miré enseguida a Julian quien puso los ojos en blanco al ver la situación.

- Eu déjenla en paz - gritó por encima de la música y Jenny se empezó a reír
- Veo que ustedes ya se presentaron... Ori ellos son mis amigos, Maxi y Agus - dijo señalando a cada uno y yo asentí, dedicándoles una sonrisa
- Así que vos sos la vecinita - dijo el morocho y me encogí de hombros
- Supongo que sí - murmuré y Julian me sonrió, aparentemente algo nervioso
- No les des bola, son unos boludos - explicó cerca de mi oído
- Me caen bien - respondí y él rió - pero que no se pasen con Jenny porque tiene novio
- Vos también tenés novio - largó mientras se llevaba el vaso a la boca
- Sí... y? - pregunté con el ceño fruncido y él me miró con picardía
- Y estás hablando conmigo - dijo apoyando el brazo en la pared sobre la cual yo estaba recostada - y no hay nada por lo cual tu novio pueda enojarse - finalizó al ver que no entendía su idea
- Ya se Julian, solo digo porque no los conozco
- Veni Ori - gritó Jenny, interrumpiéndonos, y me hizo señas de que me uniera a la conversación.

Dude por un momento pero luego me acerqué, de a poco, seguida por Julian quien se sentó a mi lado, en frente a los chicos.

Estuvimos un largo rato hablando, conociéndonos entre todos mientras la botella de fernet iba bajando considerablemente. Al cabo de una hora ya estábamos todos extremadamente felices y con bastante confianza. La verdad que los chicos eran muy buena onda, esas típicas personas con las cuales no podrías aburrirte nunca.

A eso de las tres de la mañana salimos del departamento para ir al boliche. Elegimos uno que quedaba a unas seis o siete cuadras y al cual solíamos ir bastante seguido con Jenny. Fuimos caminando a pesar del frío y en pocos minutos ya estábamos adentro del boliche, los cinco bailando.

- Voy a la barra, vos querés algo? - preguntó Julian en mi oído en mitad de una canción
- Sí, dale, te acompaño - grité y él tomó mi mano con fuerza para no perderme entre la multitud, mientras yo le hacía señas a Jenny de que ya volvía.

Caminamos entre empujones y codazos de la gente hasta llegar a la barra donde enseguida me miró esperando que hablara.

- Que tomas? Pago yo - dijo sacando la billetera del bolsillo trasero del pantalón
- No Julian, estás loco, tengo plata - grité mientras lo agarraba del brazo, como si eso fuera a cambiar su forma de pensar
- No importa, te quiero invitar
- No en serio, basta
- Dos cervezas - le gritó al chico por encima de mi voz, por lo que me crucé de brazos y bufé.

Pagó y enseguida me entregó la botella. Lo miré a los ojos antes de aceptarla y él largó una pequeña risa.

- Que caprichoso que resultaste ser - dije para luego tomar un trago
- Es una cerveza Ori, ni que te estuviera regalando un auto - tenía razón, por lo que me reí enseguida y él se contagió
- Gracias - grité y él asintió.

- Vení vamos a bailar - dijo tirando de mi mano
- No tendríamos que buscar a los chicos antes?
- Shh, no, vení - dijo frunciendo el ceño y me mordí el labio aprovechando que iba adelante mío y no me veía.

Llegamos a un lugar relativamente despejado y nos pusimos a bailar. Estaba un poco tímida al principio pero a medida que la botella bajaba, la confianza en mí misma aumentaba increíblemente. No podía dejar de mirarlo, para ser hombre bailaba demasiado bien, se movía con naturalidad y una soltura increíble.

Y yo me sentía morir cada vez que tomaba mi mano para girarme o si apoyaba su mano en mi cintura para acercarme a su cuerpo. Me ponía extremadamente nerviosa sentir su aliento en mi oído cuando se acercaba a hablarme, tener su cara a centímetros de la mía, o simplemente que me mirara a los ojos. Creo que desde los primeros meses con Benja que no me pasaba algo así con un chico, y menos con uno al que hace una semana conocía.

Fuimos unas cuantas veces más a la barra, Julian ya se iba comprando la cuarta o quinta cerveza y yo no tomé más porque de lo contrario sabía como terminaría. A los demás recién los encontramos a eso de las seis de la mañana, cuando Jenny se vino a quejar de que se quería ir. Quedaron en acompañarla los chicos hasta el apartamento en un taxi y después se irían a sus respectivas casas, ya que Julian no se quería ir y a mi no me molestaba en lo más mínimo quedarme con él un rato más.

jueves, 7 de agosto de 2014

CAPITULO 14

La familia de Benja siempre era increíblemente amable conmigo, su mamá me trataba como a una hija más y con sus hermanos tenía muchísima confianza. Terminamos de comer todos juntos, entre risas y charlas para luego sentarnos con Benja a mirar un poco de tele.

- Gordo, te molesta si me voy yendo? Te juro que estoy agotada - dije en voz baja y a él no pareció gustarle mucho la idea
- Quedate, dormimos acá
- Perdón, pero te juro que no veo la hora de llegar a casa y ponerme cómoda, en serio
- Está bien, te llevo? - preguntó mientras nos levantábamos del sillón
- Y no, sino después en qué te volvés? - pregunté riendo y él frunció el ceño
- Ah ya entiendo, no me estas invitando - murmuró bajando la mirada
- Benja por favor, no me la hagas más difícil, quiero estar sola, dormir, después nos vemos - dije y asintió desganado
- Hablamos más tarde?
- Claro que sí, te amo - dije para luego dejar un beso en sus labios y salir en dirección a mi auto.

Llegué al departamento y tenía tan pocas fuerzas que me tiré en la cama así como estaba, no me dio ni para cambiarme. Caí rendida enseguida, la verdad que necesitaba recuperar el sueño de toda una semana.

Me desperté con el timbre que no paraba de sonar, coordinado con el ruido proveniente del celular. Maldije con la poca energía que tenía a quien fuera que estuviera insistiendo tanto. Levanté el celular de la mesita de luz, Jenny.

- Sos vos la que le está entrando con tantas ganas al timbre? - pregunté con una voz de dormida terrible y escuché su risa del otro lado
- Si morsa, levantate ya y abrime - dijo aún riendo y cortó.

Me dirigí a la puerta a la vez que me desperezaba e intentaba abrir del todo los ojos. La odié cuando la vi con semejante sonrisa después de haber interrumpido el momento más feliz de mi día.

- Mmm que humor bombón - dijo gastándome y le dediqué una mirada asesina, por lo que largó la risa - tenemos que festejar que nos sacamos de arriba el parcial, a donde salimos hoy?
- Qué? - pregunté aún dormida - Salir? Estás loca?
- No, vos estás loca si pensás que te vas a quedar durmiendo - dijo acomodándose en el sillón y bufé, nada en el mundo hace cambiar de opinión a mi amiga, nada ni nadie
- Bueno, está bien, pero bajá un cambio por favor.

Miré el reloj del celular, ya eran las diez de la noche, sí, las diez. Yo seguía dormida y encima Jenny pretendía que saliéramos.

- Que lenta que estás Ori, anda bañándote que yo te elijo la ropa - dijo mientras corría hacia mi cuarto y yo con mucha tranquilidad la seguí
- Y Pablo? Digo... es salida de chicas o ellos también piensan ir? - pregunté sentándome en la cama mientras ella buscaba la ropa
- Salida de chicas, ya le avisé, hace mucho que no salimos las dos solas - dijo sin dirigirme la mirada - Qué? Vos querés que vaya Benja? - preguntó girando hasta quedar de frente a mí
- No, por favor no - supliqué y ella rió - esta un poco pesado últimamente, me quiere acompañar hasta a dormir la siesta, la verdad que es un alivio que no vaya
- Uy, menos mal que quería espacio - dijo irónica y asentí
- Quien lo entiende? - largué un suspiro - Bueno me voy a bañar, no me desordenes mucho la ropa - dije mientras me dirigía al baño.

Me tomé mi tiempo y salí veinte minutos después aproximadamente, envuelta en una toalla. Jenny no estaba en el cuarto, ni en el resto del apartamento por lo que rápidamente le mandé un mensaje.

"Salí a comprar algo para que tomemos antes de salir, en cinco estoy ahí. Ponete la ropa que te dejé arriba de la cama" - me contestó a los pocos segundos.

"Si señora" - le mandé entre risas y dejé el celular para analizar la ropa que me había elegido.

Era algo sencillo pero lindo, una pollera negra, suelta, y un top con brillos. Me puse medias negras por debajo de la pollera para no morir de hipotermia y unas botas negras con plataforma para finalizar. Aproveché a secarme el pelo mientras esperaba a que volviera Jenny y que ella luego se encargue del maquillaje, no pensaba detenerme mucho tiempo en eso.

- Que potra - gritó mientras me miraba al espejo y me sobresalté
- No te vayas más sin avisar, me asustaste
- Ay si mamá, la próxima te dejo una notita - dijo apretando mis cachetes y la aparté enseguida
- Decime que trajiste algo para comer porque muero de hambre
- Te traje un combo, gorda - dijo y salté a sus brazos
- Te amo, te amo, te amo - grité para luego salir corriendo hacia la cocina, mientras ella solo reía.

Comimos bastante rápido por el hambre que teníamos y luego nos tomamos nuestro tiempo para maquillarnos y estar prontas. Me maquilló lo justo y necesario, sin excederse demasiado, según ella buscando resaltar mis ojos, a lo que yo asentí sin entender mucho.

- Ay no sabes, me olvidé de contarte - exclamó Jenny mientras servía dos vasos de fernet
- Qué? Qué pasó?
- Cuando volvía de comprar me encontré con Julian en el pasillo - dijo y mis ojos se abrieron enseguida - ay mira como te pones Oriana - gritó entre risas
- Basta, callate y seguí contando
- Bueno, nada, me dijo que estaba con unos amigos y que iban a hacer previa
- Ah...
- Nos invitó tarada, reaccioná - dijo y mi sonrisa se ensanchó al instante
- Na, en serio? Y qué estamos esperando para ir? - pregunté y se encogió de hombros.

Agarramos nuestros vasos, pusimos las bebidas en una bolsa y nos dirigimos hacia el departamento de Julian. Creo que nunca en mi vida había aceptado una invitación sin antes pensarlo, pero una previa en su departamento, salir, todo podía llegar a ser perfecto.

miércoles, 6 de agosto de 2014

CAPITULO 13

- Llegué en mal momento, no? - preguntó algo cortado una vez que nos quedamos solos
- No gordo, no es eso
- Entonces?
- Es que todavía estoy tratando de asimilar lo que me dijiste ayer. No termino de entenderte, primero me decis que querés espacio y después venís de la nada sin avisar, no haces nada más que confundirme - expliqué agarrándome la cabeza y él se acercó lo suficiente para depositar sus manos a cada lado de mi cara, obligándome a mirarlo a los ojos
- Vine de la nada porque te extrañaba. Y justamente eso era lo que buscaba con eso de darnos espacio - dijo con seguridad y me mordí el labio, no lo terminaba de entender
- No me hace bien eso de que un día me ignores y al otro vengas así, todo tierno y me quieras convencer con chamuyos
- No son chamuyos, lo sabes - dijo y bajé rápidamente la mirada - aparte estoy muy ocupado con el trabajo últimamente, no es que te esté ignorando
- Si, bueno, ya sabes lo que opino sobre tu trabajo y todo el tiempo que te saca - dije de mala gana y él sonrió
- Nunca un "te extrañé mi amor" - dijo entre risas y no pude más que hacer puchero
- Cómo no te voy a extrañar? - murmuré y él sonrió para luego unir nuestros labios, sin previo aviso.

- Me puedo quedar a dormir hoy? - susurró en mi oído y largué un suspiro
- Alguna vez te dije que no? - pregunté y volvió a besarme - pero solo a dormir eh - aclaré y él largó la risa.


Ya estábamos a viernes. La semana se pasó bastante lenta, entre tanto estudio casi ni tiempo libre tuvimos. Jenny se instaló en casa hasta esta mañana que teníamos el maldito parcial. A Benja no lo volví a ver desde la mañana del martes, aunque hablábamos por whatsapp bastante seguido, no era lo mismo. Igualmente no tuve mucho tiempo para preocuparme o ponerme mal, Jenny me tenía bastante controlada y me retaba cada vez que me distraía. Julian pasó alguna que otra tarde a saludar pero tampoco quiso interrumpirnos mucho, así que aprovechaba a hablar con él cuando lo cruzaba en el pasillo a la mañana o a la vuelta de la facultad.


- Estoy en blanco, me olvide de todo - grité desesperada mientras nos subíamos al auto
- Relajate Ori, si sabes todo, respirá hondo - dijo muy tranquila como para calmarme pero fue en vano, jamás iba a poder tener su tranquilidad los minutos previos a un parcial, realmente la envidiaba mucho en ese sentido.


Salí de la facultad totalmente estresada y preocupada, supuse que me había ido mal y mi cabeza no paraba de dar vueltas.

- Ya fue boluda, ya nos lo sacamos de encima, podes dejar de pensar en eso y sonreír un poco aunque sea?
- Para qué?
- Para tu novio? - preguntó una voz atrás mío y salté del susto
- Que tarado que sos, me asustaste - dije golpeándole el pecho y él solo rió para luego rodear mis hombros en un abrazo - qué haces acá Benja?
- Vine a buscarte, Jenny me dijo que salían a esta hora y quería verte - explicó corriéndome el pelo de la cara - cómo te fue?
- Mal, no se, mejor no hablemos de eso - dije intentando evitar el tema y me colgué de su cuello para dejar un sentido beso en sus labios - vamos?
- Vamos, mamá nos invitó a comer a casa, querés ir o preferís otra cosa?
- Ay me encantaría, pero Jenny vino conmigo, no la puedo dejar colgada
- Pero yo vine con Pablo - dijo con una sonrisa señalando hacia un costado, donde estaban nuestros amigos - supongo que se van a ir juntos
- Mmm bueno, entonces sí - dije y se le iluminó la cara - pero manejas vos, estoy muerta - agregué mientras nos dirigíamos hacia el auto y le tiré las llaves.

Nos despedimos a lo lejos de los chicos y emprendimos camino hacia la casa de Benja. No iba a decirle que no después de no haberlo visto en cuatro días, pero moría de sueño y no veía la hora de llegar a casa para dormir toda la tarde sin parar.

martes, 5 de agosto de 2014

CAPITULO 12

Me desperté consciente de que era lunes y que tenía que volver a la facultad, y fue motivo suficiente para levantarme con extremo mal humor. Apenas agarré el celular noté que tenía varios mensajes de Benja, y no supe si alegrarme por eso o matarlo, la verdad que todavía no entendía como podía ser tan bipolar.


La mañana se hizo eterna, pero por suerte salimos al mediodía y con Jenny comimos juntas en casa, como la mayoría de los días de semana.

Luego de una merecidísima siesta, empezamos a preparar el mate y enseguida me dirigí hacia lo de Julian, esta vez con la esperanza de que estuviera solo. Unos cinco minutos después de que toqué timbre apareció en la puerta, con terrible cara de dormido.

- Ay perdón, te desperté?
- La verdad que sí - dijo con la voz ronca y ambos reímos - pero no pasa nada
- Tendrías que darme tu celular así por lo menos aviso antes de interrumpirte
- Epa, que directa
- Julian! Que tarado que sos - dije riendo para disimular lo roja que me había puesto
- Permiso - murmuró y fruncí el ceño cuando lo vi acercarse.

Me agarró la mano y mi corazón empezó a latir a una velocidad nunca antes vista. Con mucho cuidado me sacó el celular de ella. Lo miré algo extrañada y él sonrió.

- Ponele el código - dijo rápidamente y le hice caso
- Que haces? - pregunté nerviosa mientras sus dedos recorrían con rapidez la pantalla
- Listo - sonrió satisfecho - ya tenés mi número
- Uh buenísimo - exclamé sacándole el celular de las manos
- A todo esto... a qué venías?
- A invitarte de nuevo, como ayer estabas algo ocupado - dije y él puso los ojos en blanco - estoy con mi amiga, venís?
- Bueno dale, me lavo la cara, me pongo un buso y vengo - dijo y asentí - esperame acá, no te vayas - agregó y reí
- Te espero, dale anda - lo empujé y lo escuché reírse desde adentro del departamento.

Me recosté sobre la pared del pasillo mientras lo esperaba, mirando la nada, hasta que volvió y cerró la puerta tras él. Se acomodó un poco el pelo antes de que entremos y escondió sus manos en los bolsillos.

- Jenny - grité cuando cerré la puerta y ella salió de la cocina enseguida - él es Julian - agregué señalándolo y se encogió de hombros, algo nervioso - Juli ella es Jenny, mi mejor amiga
- Hola, un gusto - dijo muy amable y sonreí
- Hola - contestó ella acercándose y dejando un beso en su mejilla - al fin conozco al famoso Julian - dijo muy relajada y la asesiné con la mirada
- Famoso por qué? - preguntó dirigiéndome la mirada
- No, digo porque el otro día no pudiste venir y Ori me habló de vos, te quería conocer - dijo rápidamente intentando sacarme del lío en el que ella misma me había metido
- Espero que le hayas hablado bien de mí - dijo mirándome con una enorme sonrisa, logrando ponerme más nerviosa de lo que estaba.

Intenté cambiar de tema lo más rápido que pude y al poco rato ya estábamos los tres en el living, tomando mate, hablando de todo un poco. Julian ya había entrado en confianza con Jenny y al parecer se estaban llevando increíblemente bien.

- Podrías salir con nosotras algún día de estos - dijo Jenny en un momento y yo asentí
- Si, no? Estaría copado, aparte no conozco mucho la zona
- Ah listo, el viernes salimos - dije bastante entusiasmada y ambos rieron.

Eran las siete de la tarde y nosotros seguíamos hablando, era increíble como nunca nos quedábamos sin tema de conversación. El timbre sonó y enseguida la miré a Jenny, algo confundida.

- Esperabas a alguien? - preguntó ella con el ceño fruncido y negué con la cabeza - quedate ahí, yo abro - agregó y le sonreí en modo de agradecimiento.

- Interrumpo? - escuché su voz y me sobresalté
- Benja, que haces acá? - pregunté algo seca mientras él posaba su mirada en Julian, quien parecía algo incómodo
- Qué? Ahora no puedo visitar a mi novia? - preguntó haciendo énfasis en la última palabra
- No empieces, ya sabes por qué me sorprende - dije intentando evitar un problema y él sonrió irónicamente
- Y él quien es? - preguntó de mala gana y puse los ojos en blanco
- Julian, el chico que se mudó acá al lado - expliqué pero su expresión no cambió, seguía tenso - Juli, el es Benja...
- Su novio - agregó él y le dedicó una sonrisa falsa, similar a la que Julian le devolvió.

- Bueno, yo me voy a ir yendo - murmuró parándose del sillón y enseguida lo detuve
- No Juli, quedate, en serio - exclamé y él sonrió
- Deja, tengo cosas que hacer - dijo y lo miré apenada
- Está bien, nos vemos entonces - él solo asintió y luego de dejar un beso en mi mejilla y darle una palmada en el hombro a Benja, se dirigió a la puerta
- Ori yo también me voy a ir yendo - gritó Jenny y le hice caras para que no me dejara sola con Benja, pero fueron en vano - Chau, los quiero - agregó tirándonos un beso y salió del apartamento detrás de Julian.

CAPITULO 11

- Gracias - dije bajando la mirada, algo incómoda, y él se apartó de mi para luego sentarse, indicándome con la mano que me acomodara a su lado
- Querés algo de tomar? Ya comiste? - preguntó y reí ante su preocupación
- Sí comí, y no, no quiero nada - hice una pausa - Vos comiste bastante, no?
- Va con doble sentido? - preguntó con el ceño fruncido y yo solo sonreí - Ponele que sí - contestó finalmente, mostrándose un poco nervioso y yo asentí, algo seria.

No se por qué extraña razón me ponía así por ver a Julian con una mina. Por qué tendría que molestarme eso a mí? Sin embargo no podía evitar sentirme de esa forma, y tampoco lo podía disimular, mi cara seguramente me delataba.

- Por qué me mentiste? - largué luego de un incómodo silencio
- Qué? - preguntó mirándome bastante confundido
- Me dijiste que no tenías novia - dije de mala gana y él largó una risa
- Recuerdo haberte dicho que no estoy para tener novia
- Qué querés decir? - pregunté con el ceño fruncido mientras él me miraba fijamente a los ojos
- Nada, eso, que no tengo novia
- Y entonces quien era la chica de hoy? - pregunté curiosa y a él pareció divertirle
- Una mina que conocí en el boliche el otro día - dijo muy relajado
- Te dijo mi amor...
- Y bueno, que querés que haga? No puedo controlar lo que causo en las mujeres - dijo agrandándose y lo empuje por el hombro
- Sos un idiota - dije intentando parecer enojada pero no pude contener la risa
- A que se deben tantas preguntas? Parece más un reclamo que otra cosa
- Qué? Un reclamo yo a vos? - pregunté con algo de ironía y él se encogió de hombros
- Es lo que parece
- Bueno no, jamás te haría un reclamo, no tengo por qué
- Ey tranquila, te estoy jodiendo - dijo entre risas y lo fulminé con la mirada.

No sabía si alegrarme porque no tuviera novia u odiarlo por como era. Siempre odie a los hombres que están con cualquier mina, que no les importa nada ni nadie, y me molestaba un poco descubrir que Julian era de esos.

- Me voy a ir yendo Juli
- Ya? - preguntó rápidamente y sonreí
- Querés que me quede?
- Si, me encantaría - dijo muy convencido
- Mañana me levanto temprano, otro día me quedo más rato, te parece?
- Mmm bueno - murmuró haciendo puchero y reí, le quedaba bastante tierno ese gesto.

Me levanté con bastante pereza y con unas tremendas ganas de quedarme ahí, con él. Me siguió y me despedí dándole un beso en la mejilla, mientras él sonreía. Lo saludé a lo lejos con la mano antes de entrar a mi apartamento y cerrar con llave.

Había sido un día extremadamente largo e intenso, así que apenas me acosté caí rendida.

lunes, 4 de agosto de 2014

CAPITULO 10

Me preparé un café y la llamé a Jenny. Desde el viernes que no la veía y la necesitaba ahora más que nunca. A los diez minutos ya me estaba tocando timbre. Nos sentamos juntas con un helado de por medio y le conté absolutamente todo, desde la visita de Julian la noche anterior, hasta la pelea y reconciliación con Benja y su extraña "propuesta". Ella solo me miraba muy atenta y esperó a que terminara de largar todo para opinar.

- Me parece raro lo de Benja, como que él siempre fue el más enganchado de los dos, el que siempre viene acá, el que siempre está pegote. Es raro que de la nada quiera todo lo contrario. Ojo, capaz que se dio cuenta de que ya era un exceso y quiere cambiar, pero como te dije, me parece un poco raro
- Raro malo? Yo lo vi como una forma de irme dejando de a poco - dije con mala cara y ella se encogió de hombros
- No se, no creo que sea para tanto, sino te lo hubiera dicho de una. Ori, él te quiere, se nota, no creo que de un día para el otro quiera dejarte
- Si pero, no se - bufé y ella rió
- No será que vos querés que te deje?
- Que decís Jenny? No, nada que ver - dije elevando el tono de voz
- Bueno entonces relajate, vas a ver que todo va a volver a la normalidad - dijo muy tranquila mientras me acariciaba el pelo.

Pasamos la tarde comiendo y mirando tele, típico domingo, hasta que se me ocurrió la brillante idea de  ir a tocarle timbre a Julian, con la excusa de invitarlo a tomar mate. Quería presentárselo a Jenny, para que por fin me entendiera. Salí por la puerta bastante entusiasmada y esperé un par de minutos luego de tocar timbre hasta que por fin la puerta se abrió. No era con lo que esperaba encontrarme, y mi cara seguro lo demostró.

- Sí? - preguntó amablemente una chica
- Disculpa, Julian está? - dije algo cohibida, la verdad que era muy linda y tenía un cuerpo envidiable
- Está un poco ocupado, pero te lo llamo - dijo sonriendo y tragué saliva - Juli, mi amor, te buscan - gritó y mi cara se transformó al instante... Mi amor?

A los pocos segundos apareció él por detrás de la rubia. En cuero, acomodándose el jean y con el pelo bastante alborotado. Mi corazón empezó a latir más acelerado que de costumbre y no pude disimular mi mala cara.

- Los dejo solos - dijo ella con la sonrisa aún dibujada en su rostro y a los pocos segundos ya había desaparecido.

Él me miró con una mezcla de sorpresa e incomodidad y no supe si quedarme ahí parada o salir corriendo a la cuenta de tres.

- Perdón - dije en un hilo de voz y él rió - no quise interrumpir, ya me voy
- Ey, para - gritó agarrándome por el brazo - a qué viniste?
- Eh... nada, estoy con una amiga tomando unos mates y pensé que capaz querías venir. Pero no sabía que estabas ocupado, perdón
- No pasa nada - dijo con una sonrisa - gracias por la invitación, puede quedar pendiente?
- Si obvio, lo dejamos para otro día - dije algo nerviosa - Bueno, mejor dejo de robarte tiempo, nos vemos
- Nos vemos Ori - gritó cuando empecé a caminar hacia mi apartamento.

Entré con mi peor cara y cerré la puerta de un golpe. Jenny me miró sorprendida y empezó a reír al ver mi cara.

- Que pasó amiga? No estaba el vecinito? - preguntó graciosa y la fulminé con la mirada
- Estaba sí, pero no puede venir - dije sentándome a su lado
- Por qué?
- No se, está ocupado, con una minita - dije de mala gana y ella largó la risa
- Ay me muero, estas re celosa
- Que decís tarada? Nada que ver!
- Bueno bueno, entonces cambia la cara, otro día lo conoceré...

No paró de hacerme jodas sobre Julian hasta después de comer, a eso de las 10, cuando se fue. Me recosté en el sillón a tomar un café con galletitas antes de acostarme, hasta que unos ruidos me sacaron de mis pensamientos. Eran una especie de chiflidos y provenían de afuera. Me acerqué al balcón y lo vi, asomado, llamándome.

- Estas loco Julian, vas a despertar a todo el edificio - dije entre risas mientras cerraba la puerta atrás de mí
- Perdón, dormías? - preguntó preocupado y negué con la cabeza
- Que querías?
- Hablar, no se, te quería pedir perdón por lo de hoy, fue un poco bizarro - dijo frunciendo el ceño y reí por lo bajo - vení pasá - agregó extendiendo su mano para ayudarme a saltar el murito que separaba su balcón del mío.

Agarré su mano y un escalofrío me recorrió el cuerpo. Salté algo nerviosa y él rodeó con su mano libre mi cintura para sostenerme cuando caí, quedando a poca distancia de mi rostro.

domingo, 3 de agosto de 2014

CAPITULO 9

Supuse que me esperaba un reclamo apenas Benja me viera, pero, para mi sorpresa, estaba bastante cariñoso así que simplemente me llenó de besos, hasta que me metí a bañar. Salí lo más rápido que pude y me vestí bastante simple. Él me esperaba con una sonrisa al lado de la puerta y salimos del departamento agarrados de la mano.

Subimos a su auto y condujo hasta un restaurante que quedaba a tan solo diez minutos, por suerte, porque sinceramente moría de hambre.

- No me gusta estar peleada con vos - dije agarrando su mano por encima de la mesa una vez que pedimos la comida
- Crees que a mi sí me gusta?
- Bueno entonces no peleemos más por boludeces - hice una pausa - ya se que cuando me pongo caprichosa soy bastante insoportable, y también un tanto impulsiva - agregué y él asintió con una sonrisa - pero te amo, y si hay algo que me pone mal es estar peleada con vos
- Yo también te amo Ori, y te amo hasta cuando te pones así, caprichosa, enojada...
- Bueno, ey, vos también tenés tus cosas
- Ya lo se - dijo riendo - por eso mismo, siento que últimamente pasamos tanto tiempo juntos que buscamos cualquier excusa para pelearnos
- Que querés decir? - pregunté algo confundida
- Que capaz está bueno darnos un poco de aire, extrañarnos, como pasó ayer
- Ah, si puede ser - se me había borrado la sonrisa automáticamente.

Tenía razón, a mi me encantaría pasar más tiempo sola, o con Jenny, y no estar todo el día pegados, pero me sorprendió que me lo dijera así, tan directo.

Nos trajeron los platos y comimos un poco en silencio y otro poco hablando de cosas totalmente superficiales. Hasta que a Benja le sonó el celular. Noté como enseguida se tensó y su casa pasó a demostrar incomodidad y nervios.

- Hablá, no pasa nada - dije rápidamente y él dudó hasta que por fin atendió.

- Hola - dijo bajito y con mala cara - Ahora tiene que ser? - intenté parecer distraída con mi celular pero no podía evitar escuchar - Bueno está bien, ahora paso por ahí. Un beso - cortó y levanté la mirada para verlo.

- Todo bien? - pregunté y él asintió - Quien era?
- Ehh, mi jefe, cosas de trabajo, ya sabes como es... Me tengo que ir gorda, tengo que pasar a buscar unos papeles
- Si no hay drama
- Vamos, te dejo en tu casa - dijo mientras llamaba al mozo para pagar la cuenta.

Me levanté de la silla y luego de ponerme el abrigo salimos del lugar para subirnos al auto. El camino de vuelta fue algo silencioso y su cara seguía igual de tensa desde que le sonó el celular. No podía pasar por alto su actitud pero tampoco me pareció el momento para preguntarle. Ya sabía cómo lo ponía tener que hacer cosas para el trabajo los fines de semana así que supuse que era solo eso.

- Perdón - dijo cuando estacionó en la puerta de mi edificio - por como tuvo que terminar el almuerzo
- No pasa nada Benja, está todo bien - contesté y él me sonrió
- Y sobre lo que hablamos antes... Ya sabes, es solo para que estemos mejor - dijo y asentí
- Si, ya se, y ojalá así sea - murmure acercándome un poco para luego dejar un suave beso en sus labios
- Te amo - susurró y sonreí
- Yo también - dije finalmente y abrí la puerta para salir del auto - Nos vemos - agregué asomando la cara por la ventanilla y él asintió.

Subí las escaleras pensando en todo lo que había pasado y la verdad que me sentí un poco rara. Quise creer que Benja hacía esto para que estuviéramos mejor y no porque se estaba hartando de mí, pero cuanto más lo pensaba más me convencía la segunda opción.

sábado, 2 de agosto de 2014

CAPITULO 8

Me dirigí a la cocina mientras él aún dormía y me encargué de preparar el desayuno para los dos. Me sentía algo culpable por haberle ocultado lo de Julian y necesitaba hacer algo para sentirme un poco mejor. Puse todo en una bandeja y lo llevé al cuarto. Me tiré sobre él, con cuidado, y empecé a dejar besos por toda su cara y cuello.

- Dale, despertate morsa - susurré cuando lo noté reír y me agarró con fuerza por la cintura, girando hasta quedar sobre mí
- Buen día hermosa - murmuró con terrible voz de dormido y me limité a besarlo, con ganas.

- Ya está, basta, salí tarado - grité entre risas, intentando zafarme de su agarre - te traje el desayuno!

Comimos todo entre risas, besos, charlas. Esto era oficialmente una reconciliación. Entré a bañarme con bastante pereza y salí ya vestida como para salir a correr, como todos los domingos. Me puse una calza negra, un top y una campera del mismo color y me despedí de Benja con un beso.

- Cuando vuelvas salimos a comer - me gritó desde la cama y asentí con una sonrisa, para luego tirarle un beso y salir finalmente del apartamento.


- Ey, Julian! - grité cuando lo vi subiendo al ascensor
- Ori! Nos vemos abajo - dijo antes de que se cerraran las puertas y bajé rápidamente por las escaleras intentando llegar antes que él.

- Es más rápido por ascensor - dijo recostado sobre la pared cuando me vio llegar con la respiración bastante agitada
- Tarado - lo empujé por el hombro y él se quejó, exagerando
- Buen día, no? Que fea forma de empezar la mañana
- Buen día tarado - dije entre risas, dejando un beso en su mejilla
- Buen día vecina - reí - que bien como seguís mi ejemplo - dijo viendo como iba vestida - vas al gimnasio?
- No, no, paso... Voy a salir a correr, como todos los domingos - expliqué mientras salíamos del edificio
- Mira que casualidad, yo también salgo a correr los domingos - me contestó con una sonrisa - te molesta si te acompaño?
- No, para nada
- A tu novio tampoco le molestará?
- Mi novio no se entera - dije casi sin pensarlo
- Uy que feo que sonó eso!
- Julian! - grité y él me miró extrañado
- Qué? Sonó feo o no?
- Si, pero no quise decir eso... ay basta - dije nerviosa y arranqué a correr, dejándolo atrás.

- Se solucionó todo con... Benja? - preguntó cuando me alcanzó
- Sí - dije sonriéndole - estamos muy bien, por suerte - agregué y él asintió
- Me alegro por vos entonces - dijo devolviéndome la sonrisa.

Corrimos bastante, la mayor parte del tiempo en silencio, aunque cada tanto hablábamos un poco.

- Para, por favor Juli, no puedo más - supliqué con la respiración agitadísima
- Que flojita que resultaste ser, ya te cansaste? - preguntó entre risas y lo fulminé con la mirada.

Nos sentamos en el banco de una plaza mientras tomaba un poco de agua para recomponerme. Llevábamos alrededor de una hora corriendo y la verdad que yo no estaba acostumbrada a tanto como él.

- Te voy a sacar buena, vas a ver - dijo muy relajado y yo solo reí, estaba tan cansada que ni siquiera pude decir nada.


Volvimos caminando, a pedido mío, mientras hablábamos de todo un poco. Aunque obviamente el celular tenía que interrumpir todo. Benjamín.

- Hola...
- Se puede saber donde te metiste Oriana? Son la una y media, quedamos en que íbamos a salir a comer, donde estás?
- Podes bajar un cambio? Me entretuve y me olvidé de la hora, pero ya estoy volviendo
- Bueno apurate, estoy cansado de esperarte
- Ya voy gordo, en diez estoy ahí!


- Te tiene bastante controlada - dijo aguantando la risa una vez que corté
- No, pero digamos que lo dejé un poco plantado
- Uh perdón, no sabía, mala mía que te entretuve
- No pasa nada Julian - dije sonriéndole - la pase muy bien
- Yo también, es más divertido correr de a dos - me devolvió la sonrisa, ufff... esa sonrisa
- La verdad que sí, podríamos repetir
- Claro, cuando quieras - contestó rápidamente y yo asentí.

Ya habíamos llegado, me acompañó por las escaleras y nos despedimos para luego entrar cada uno a su departamento.

viernes, 1 de agosto de 2014

CAPITULO 7

Mientras comíamos seguimos hablando de la vida, conociéndonos un poco más. Al terminar pusimos una película en la tele, y la miramos milagrosamente hasta el final, algo alegres a causa de la cerveza y ganando cada vez más confianza.

Nos quedamos hablando hasta las tres y media de la mañana, cuando el timbre nos interrumpió. Quien puede venir a tocar timbre a esa hora? Él me miró extrañado y me encogí de hombros en respuesta, mirándolo igual de sorprendida.

- Abríme Ori - y sí, quien más iba a ser?
- Ay no, andate Julian - dije nerviosa, levantándome rápidamente del sillón y agarrando su mano para que hiciera lo mismo
- Qué? Que pasa? - preguntó confundido
- Es Benja... mi novio, te ve acá y se pudre todo, más de lo que está
- Pero si no estamos haciendo nada - se quejó mientras lo arrastraba por todo el departamento, sin soltar su mano en ningún momento
- Ya se, pero él es así, va a pensar cualquiera - expliqué y bufó.

Salimos al balcón para que saltara al suyo, mientras Benjamín seguía gritando en la puerta.

- Me estás echando por atrás como un delincuente, esta me la voy a cobrar Oriana - dijo riéndose
- Perdón Juli - murmuré apenada - Gracias por la cena y la compañía
- Gracias a vos, linda - dijo agarrándome la cara para dejar un sentido beso en mi mejilla.

Quedé dura al instante, me costó reaccionar ante semejante despedida y él rió al notarlo, para luego pasarse a su balcón y desaparecer por la puerta. Respiré hondo unas cuantas veces antes de dirigirme a la puerta de entrada.

- Era necesario venir a esta hora? - pregunté apenas le abrí
- Hola no? - dijo y puse los ojos en blanco - Sí era necesario, te extrañé, mucho
- Pasa - dije algo seca y cerré la puerta tras él
- Con quien estabas? - preguntó con el ceño fruncido y mi cara se transformó enseguida
- Con nadie, por qué?
- Por los dos vasos y las cervezas
- Ah... Jenny - mentí rápidamente - pero ya se fue
- Mmm, mejor entonces - murmuró rodeando mi cintura con sus brazos y dejando un beso en mi cuello
- Benja...
- Qué? - preguntó con su cara a centímetros de la mía
- Que venís así como si nada, te dije que no quería hablar
- Y quién dijo que yo quiero hablar? - susurró sonriendo de costado para, sin darme tiempo a nada, capturar mis labios de una forma algo desesperada.

Le seguí el beso e instintivamente llevé mis brazos alrededor de su cuello. Él me pegó a su cuerpo, para, con cuidado, guiarme hasta el cuarto.

- Shhh - me interrumpió cuando intenté hablar - me vas a rechazar vos a mí?

Negué con la cabeza mordiéndome el labio y él me dedicó una sonrisa antes de volver a unir nuestros labios, mientras sus manos se deshacían de mi camisa con increíble agilidad.



- Todavía te quedan dudas de que te quiero? - susurró en mi oído mientras acariciaba mi espalda descubierta con delicadeza y negué rápidamente
- Me perdonás? - pregunté levantando mi cabeza para poder mirarlo a los ojos
- Por qué te tendría que perdonar?
- Porque me porté como una pendeja caprichosa ayer, y te traté muy mal
- Shh, ya pasó, sí? - murmuró luego de dejar un sentido beso en mi cabeza y asentí con una sonrisa - Descansa.