TRES MESES DESPUÉS...
Me levanté diferente hoy. Di incontables vueltas en la cama pero no había forma de volver a conciliar el sueño. El calor me estaba torturando, pleno diciembre y no se podía ni respirar del calor que estaba haciendo. Julian estaba trabajando y yo ayer había tenido mi último examen en la facultad. Era oficialmente mi primer día de vacaciones, y ya no sabía que hacer con mi tiempo libre.
Lo único que se me ocurrió fue despertarla a Jenny para salir a comer juntas. Estos últimos días nos habíamos visto bastante seguido ya que nos juntábamos a estudiar para los exámenes, pero todavía no habíamos tenido la oportunidad de festejar el comienzo de nuestras merecidas vacaciones.
Con Julian estábamos increíblemente bien, cada día sentía que lo amaba más, y lo mejor de todo era que sentía lo mismo de su parte. Justamente hoy cumplíamos tres meses de novios, los mejores tres meses de este año tan... raro. Tenía pensado prepararle alguna sorpresa para la noche cuando llegara del trabajo, con la ayuda de Jenny, pero tenía la mente en blanco y no se me ocurría nada.
Una vez que terminamos de comer y estábamos nuevamente en casa, me ayudó a organizar todo. La idea era decorar el departamento y preparar una cena distinta a la de todos los días. Decoré todo con velas, desde el comedor, pasando por el living y hasta el cuarto. Un poco cursi, puede ser, pero solo quería devolverle en un simple gesto todo el amor que me había dado durante estos tres meses.
Jenny me acompañó a comprar sushi, que a los dos nos encantaba, y unas bebidas para festejar. A eso de las ocho terminamos de preparar todo, había quedado lindo, era increíble cómo cambiaba el ambiente con las velas encendidas, parecía otro lugar. Me puse un lindo vestido que jamás había usado y mi amiga se encargó de peinarme y maquillarme. Finalmente la despedí a Jenny y me senté en el sillón a esperarlo a Julian que seguramente estaría por llegar.
Habían pasado casi dos horas y no llegaba, las velas se estaban consumiendo y agradecí haber elegido una comida fría porque de lo contrario, estaría todo helado. No paraba de mirar el reloj, no entendía, nunca había demorado tanto sin avisar.
"Juli, demoras mucho? Te estoy esperando para cenar" le mandé junto con un corazón.
Estaba ya algo fastidiosa, no podía controlar mi ansiedad.
"Ya llego"
A los pocos minutos sentí el timbre y corrí más entusiasmada hacia la puerta. Abrí con una sonrisa enorme a pesar de las horas de espera, y él forzó una media sonrisa.
- Mi amor - largué algo efusiva y lo besé con bastante intensidad - Felices tres meses
- Uh cierto - dijo rascándose la cabeza y levanté una ceja
- Te olvidaste no? - pregunté entre risas y asintió apenado - No pasa nada gordo, pasa.
Caminó hacia adentro mientras yo trancaba la puerta y lo vi observar todo bastante sorprendido.
- Por qué tardaste tanto en llegar?
- Estaba dando vueltas - dijo serio y largué una carcajada
- Dando vueltas?
- Si, no se, dando vueltas por la ciudad, pensando
- Pensando en qué? Qué pasa Julian? - me estaba empezando a preocupar entre las cosas que decía y su cara
- Que lindo te quedó todo, sos un amor - cambió de tema y forcé una sonrisa.
Se acercó y me pegó a su cuerpo para besarme, con ternura. Al separarse me acarició el rostro con la yema de sus dedos y luego de mirarme fijo a los ojos se apartó, dejando su saco sobre el sillón. No me gustaba su actitud, para nada.
- No me contestaste, en qué estabas pensando tanto? - insistí y llevó sus manos a la cabeza, despeinándose por completo.
Largó un suspiro eterno y yo sentía que pronto se me saldría el corazón del cuerpo. Se sentó y me hizo señas de que me acomodara a su lado. Eso hice, con las piernas temblorosas, sumamente nerviosa.
- Me estas asustando mi amor, qué te pasa? - le corrí el pelo hacia un costado y él apretó los ojos con fuerza
- No... no se que me pasa - largó casi tartamudeando. Yo solo lo mire esperando que hablara - Lo que si se es que necesito terminar con todo esto ya
- Qué? - grité y él tragó saliva
- Esto... nosotros, no quiero que estemos más juntos.
De repente sentí un vacío en el pecho y tuve que forzarme por poder respirar, quería llorar pero ni siquiera tuve fuerzas para hacerlo, simplemente me petrifiqué.
- Pero por qué? Qué pasó? Hice algo que te molestó?
- No Ori, no hiciste nada, y tampoco pasó nada
- Entonces? Por qué? Por qué ahora que estamos tan bien?
- Porque sí, me di cuenta que esto de estar de novio no es lo mío, me siento... ahogado, y no por vos, sino porque yo soy así, no estoy acostumbrado a esto, no me puedo atar a nadie, por más que quiera no puedo - asentí con los ojos llenos de lágrimas, las cuales no tardaron en rodar por mi rostro
- "No sos vos, soy yo"? - pregunté irónica y me apretó con fuerza las manos
- Te juro que si, vos ya sabías como era antes de estar conmigo, y yo de verdad hice todo mi esfuerzo por cambiar, pero me conozco y se que si seguimos la voy a terminar cagando. Porque está en mi naturaleza, porque me faltan cosas por vivir, todavía me falta madurar, y lo único que no quiero es lastimarte
- No sigas - supliqué pero pareció no escucharme
- Yo se que vamos a estar juntos - dijo mirándome a los ojos - estoy seguro de eso, pero no creo que sea el momento. Me parece que nos apuramos un poco, no lo supimos controlar...
- Basta Julian - grité, desesperada - No te quiero escuchar más
- Ori...
- Andate - me paré antes de que me tocara - Por favor.
Bufó antes de pararse del sillón, ponerse el saco, y seguirme hasta la puerta. Nos miramos durante unos eternos segundos de silencio mientras yo no paraba de llorar. Y él, con toda la tranquilidad del mundo, llevó sus manos hacia cada lado de mi rostro y me acercó hacia él, con posesión. Apoyó su frente sobre la mía y a los pocos segundos lo sentí rozar mis labios con los suyos, para luego capturarlos de una forma extraña, con sentimiento, con dolor, con pasión, con sabor a despedida.
- Te amo - susurró sobre mis labios - Perdón.
No pude evitarlo y las lágrimas comenzaron a caer cada vez con más intensidad. Me dolía cada parte de mi cuerpo y no podía ni hablar.
Se alejó de a poco sin dejar de mirarme hasta que estuvo afuera del departamento. Me hizo un gesto de dolor y esquivando su mirada di un portazo, dando por finalizado absolutamente todo.
Sacudí mi cabeza intentando descifrar si había sido real o solo un sueño, pero no, todo seguía igual. Fui apagando todas las velas que había puesto, dejando todo el apartamento en la oscuridad y me tiré en la cama con el celular.
"Mamá, me quiero ir ya"
Cerré los ojos mientras las lágrimas seguían cayendo y esperé unos cinco minutos hasta que mi celular vibró.
"Por qué? Pasó algo?"
"Nada, vos solo reservame pasaje para cuanto antes"
Lo borré a Julian de mis contactos antes de mandarme alguna cagada y destapé una de las botellas de champagne que había comprado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario