miércoles, 31 de diciembre de 2014

CAPITULO 62

- Vos qué haces? - preguntó con una sonrisa y fruncí el ceño algo confundida, me estaba tomando el pelo? - Te estas yendo? Ya?
- Qué te importa? - revoleó los ojos y volvió a mirarme serio, ignorándome y esperando una respuesta - No, no me voy, estoy buscando el baño, querés acompañarme? - pregunté irónica y largó una risa.

Quise morir, en ese instante. Por qué le preocupaba que me fuera? Por qué estaba tan fuerte? Por qué se reía de esa forma tan... él?

- Es una buena propuesta - contestó divertido - Pero prefiero tu cama antes que el baño de un boliche.

Lo empujé con fuerza pero no conseguí ni siquiera moverlo del lugar, solo logré que se riera aún más, lo cual me podía, demasiado.

- Qué te haces el gracioso? Estúpido
- Bueno, ey, era un chiste Ori - me sonrió tan tiernamente que aflojé y terminé riéndome yo también
- Permiso - me di vuelta y seguí caminando, probablemente si me seguía mirando con esa sonrisa hubiera sido muy débil.

Esta vez había menos fila para el baño y a los cinco minutos ya estaba saliendo, por suerte.


- Ay, cuándo te volviste tan bruto? - grité cuando sentí la pared fría chocar contra mi espalda descubierta por el vestido, y su mano agarrando mi muñeca con fuerza
- Te estaba esperando, cómo tardan las minas acá adentro - dijo ignorándome por completo
- Soltame - rogué, aunque eso no fuera precisamente lo que quería.

No me hizo caso y miré hacia nuestro alrededor. No había nadie, solo gente que entraba y salía cada tanto del baño pero en el pasillo, nadie más. Suspiré rendida y por primera vez en lo que iba de la "charla" lo miré a los ojos.

- Me estás lastimando - dije en un hilo de voz y me soltó enseguida, pero sin dejar de arrinconarme con su propio cuerpo - No hablaba precisamente del brazo - agregué y agachó la mirada
- Me parece que nos merecemos una charla - dijo completamente serio y asentí, sin dejar de mirarlo - No es el mejor lugar pero podemos vernos un día de estos y...
- Sí, me parece bien - lo interrumpí - Ahora me dejas ir? Por favor
- No - dijo firme, apoyando sus manos a cada lado de mi cintura y levanté ambas cejas, incrédula.

Seguía mirándome serio y me puso un poco más nerviosa de lo que estaba, si es que eso era posible. El corazón me latía a mil por hora.

No me dio tiempo a reaccionar que ya lo tenía sobre mí, moviendo sus labios entre los míos a un ritmo que estaba a punto de volverme loca. Le seguí el juego aunque me parecía que no era lo más racional, pero qué más daba? Jamás, ni en nuestro peor momento, me hubiera podido resistir a algo como eso. En un descuido bastante consciente le di paso a su lengua y eso definitivamente fue el fin de mi cordura. Llevé desesperadamente mis manos a su nuca mientras él se pegaba literalmente a mi cuerpo, presionándome contra la pared de aquel lugar.

Visto de afuera era sin dudas una escena de dos adolescentes que se besaban por primera vez, siendo que teníamos yo 23 y él 25, no éramos ningunos adolescentes y teníamos ya bastante historia de por medio.

Me estaba quedando sin aire cuando se separó, dándole una leve mordida a mi labio inferior como para volverme un poco más loca de lo que ya estaba. Me llevó un tiempo volver a abrir los ojos y él rió por eso. Lo mire algo avergonzada y me dedico una de esas sonrisas que me hacían morir.

Dónde podía esconderme ahora?

- Qué se supone que estamos haciendo? - pregunté agarrándome la cabeza y él se encogió de hombros bastante divertido - Deja de mirarme así Julian, no podemos ser tan pendejos
- Uy basta, deja de pensar tanto las cosas, ya está
- No, no está nada, cuatro años pasaron, no me puedo hacer la que no pasó nada, no puedo ser tan indiferente como vos
- Te pensás que no se lo que pasó? De verdad crees que no me afectaron cuatro años de no verte? Enterándome de tus cosas solo por lo poco que Jenny me contaba de vos? - a esta altura tenía ya los ojos llenos de lágrimas y con cualquier cosa que me fuera a decir explotaría - Me acordaba de vos en cada cosa que hacía y te extrañaba cada día como si fuera el primero, aunque no seas consciente de eso
- Yo no...
- No sabías, no? - me interrumpió, de mala gana - Claro que no sabías, si estabas ocupada con tu nueva vida...
- No digas eso, vos fuiste el que me dejaste de un día para el otro, qué querías que hiciera? No tenía ganas de verte todos los días en el pasillo y saber que no querías estar conmigo, no se, no podía soportarlo
- Yo tampoco podría soportarlo, seguramente al poco tiempo me iba a arrepentir - dijo y me mordí el labio mientras rodaba los ojos - Pero ya fue, volvé al país que elegiste, con tu gente, esto no da, somos muy pendejos
- No seas idiota - grité fastidiosa y se alejó, despeinándose el pelo.

Le dio una especie de piña al aire y se fue, largando humo prácticamente. Bufé y limpié mis lágrimas para volver con mi amiga. Ahora sí, definitivamente quería irme de ese lugar. Entre tantas vueltas la encontré, seguía con los chicos y ahora se les había sumado Julian, genial.

- Gorda, dónde estabas? - preguntó Jenny muy sonriente cuando me vio
- En... el baño - forcé una sonrisa y Julian hizo un fondo blanco con el fernet, evitando mi mirada
- Vení, tomate algo - gritó eufórica alcanzándome un vaso lleno.

Lo miré dudosa pero a los pocos segundos me había tomado todo. Me quemó la garganta y todo el cuerpo y grité con una cara de asco tremenda. Era vodka puro, no habían dudas. Jenny y Agus rieron cómplices y les dediqué mi peor cara.

Al poco rato estaba bailando con ella, sacadísimas las dos. Seguía cruzando miradas con Julian cada tanto, pero su cara no era la mejor y la mía menos, nos mirábamos como con bronca. Al final no se cual de los dos debería ser el enojado, pero ya a esta altura daba lo mismo.


Terminamos la noche las dos agotadas, sentadas en la vereda, junto con Maxi que nos acompañaba en el estado y Agus y Julian que estaban como supervisando todo. Serios los dos, entre Agus que no había tomado porque manejaría el auto de Maxi y Julian que había tomado pero seguía en modo ofendido y no pensaba dirigirme la palabra.

- Nos vamos? - preguntó Agustín mientras la ayudaba a Jenny a levantarse
- Todavía no - grité riéndome y Jenny estiró la mano para que le chocara
- Bueno nosotros nos vamos ahora, se toman un taxi cuando se decidan - intervino él, desde la discusión que no le escuchaba la voz
- No, vamos dale - dijo Maxi y entre los dos nos ayudamos mutuamente a pararnos, muertos de risa.

Nos dirigimos todos hacia el auto de Maxi, Agus se sentó adelante con Jenny y yo atrás entre medio de los otros dos. El viaje se hizo un poco largo y era algo incómodo sentirlo al lado mío pero que me ignorara de esa forma.

- Los dejo a ustedes dos primero - dijo mirando por el espejo y enseguida giré la cabeza para mirarlo a Julian.

Se encogió de hombros y suspiré, eso contestaba una de mis preguntas, seguía viviendo allí.

CAPITULO 61

- Vine a probar, me quedo ahora por el verano, pero si consigo trabajo no me voy más - respondí y sonrió
- Siempre dijimos que íbamos a trabajar juntas, espero que cumplas - me amenazó y asentí entre risas.

Pasaron un par de horas y el alcohol ya me estaba pegando, hacía mucho que no salía con ellos y acá, extrañaba tanto esto. Tuve ganas de ir al baño y como Jenny no pensaba despegarse de su novio, fui sola. Empecé a caminar entre la gente hasta que por fin lo encontré, y después de 15 minutos de cola ya estaba afuera, buscando nuevamente a los chicos.

La gente me empujaba y eso no hacía más que ponerme de mal humor. Me pedí una cerveza en una barra que encontré en el camino y seguí caminando hasta que de repente la vi, a Jenny, abrazada de alguien que no logré identificar. Me acerqué un poco más hasta que me vieron y Jenny se separó de aquel chico, mirándome con una sonrisa tan grande que me cohibí. Él se dio vuelta casi en cámara lenta y me petrifiqué.

No, no, y no.

- Te acordás de él o los tengo que presentar? - preguntó agarrándolo por los hombros y poniéndolo de frente a mi, como para que lo viera bien.

Quise desaparecer en ese mismo instante. No había venido preparada para volver a verlo y no supe como reaccionar, simplemente me quedé callada y la miraba a mi amiga esperando que me ayudara.

- Hola, no? - dijo él muy relajado y volví a mirarlo, deteniéndome en sus ojos
- Hola - respondí en un hilo de voz y por primera vez sonrió, cortando con el clima tan tenso que se había generado.

Dejó un beso en mi mejilla y se alejó, volviendo con Jenny. Mientras tanto yo seguía en la misma posición, dura, sin saber qué hacer. Me dediqué a observarlo por un largo rato, mientras "disimulaba" bailando con los chicos. Con una mano agarraba la de Jenny y la hacía girar al ritmo de la música y en la otra llevaba un vaso de fernet, eso no había cambiado. No paraba de sonreírle a mi amiga y cada vez que lo hacía sentía un gran vacío en la panza.

Estaba mucho más lindo de lo que lo recordaba. Había cambiado el corte de pelo, lo llevaba más corto y el flequillo peinado hacia arriba. Seguía con el mismo buen gusto para vestirse, tenía un chupín negro y una camisa a cuadros metida hacia adentro con dos o tres botones abiertos.

- Disimula un poco boluda - susurró Maxi y Agus largó una risa
- Idiotas, nada que ver - me quejé para luego tomar un trago interminable de cerveza
- Hasta Venezuela llega la baba - comentó Agustín y le pegué.

- Qué hace acá? - pregunté intrigada
- Lo mismo que vos, vino a ver a su amiga - explicó Maxi como si yo estuviera al tanto de todo lo que pasaba acá
- Siguen siendo amigos?
- Sos o te haces Oriana? - preguntó Agus confundido y me encogí de hombros
- Bueno que se yo, Jenny no me habló nunca de Julian
- Uh, no te contó nada de nada? - preguntó Agus poniéndose serio y se miraron un poco entre ellos
- Nada de qué? - me empezaba a preocupar
- De... de su hijo - dijo y quedé helada
- Qué?
- Juli tiene un nene de 2 años y medio, me vas a decir que no sabías? - agregó Maxi y me tuve que sostener de su hombro para no desmayarme
- Me están jodiendo? - no sabía si llorar, alegrarme por él o salir corriendo y tomarme el primer avión
- Si - largó Agus junto con una carcajada
- Feliz día de los inocentes amiga - me abrazó Maxi y le pegué como pude
- Los odio, te juro que los odio.

Jenny siguió bailando y riéndose con Julian hasta que Agus fue a reclamarla, por así decirlo. Desde entonces todo se volvió tan incómodo. Éramos Maxi, Julian y yo, los tres bailando en ronda sin decir ni una palabra, simplemente mirándonos entre nosotros. Maxi nos miraba a ambos sin saber que hacer y yo lo miraba a él, rogándole en silencio que no nos dejara solos. Julian por su parte seguía igual de relajado, como si fuera lo más normal del mundo verme después de cuatro años.

Cada tanto lo miraba fijo pero me ponía tan incómoda que se animara a sostenerme la mirada que inevitablemente me hacía la boluda. No podía controlar más los nervios, no podía respirar su mismo aire y simular que nada me pasaba, no me sentía cómoda estando ahí.

- Jenny me quiero ir - susurré en su oído mientras la apartaba de su novio
- Qué? Por qué? No, no me hagas esto, por favor
- Pero no puedo, estoy incómoda, me pone nerviosa
- No era que lo habías superado? - rió y bufé
- Se ve que no
- Y entonces? Anda y hablale, no seas boluda
- De qué querés que le hable? Te acordás de quien dejo a quien o hace falta que te cuente?
- Uh, eso fue hace cuatro años Oriana, cuatro, no seas orgullosa - dijo desesperada y reí, nerviosa.

Sin prestarme mucha más atención volvió con Agustín y me dejó ahí parada, sola. Acababa de terminar la botella de cerveza y eso solo me provocó más ganas de volver a aquel asqueroso baño. Bufé rendida y empecé a caminar entre la gente hasta allí.

Grité algo enojada cuando sentí que tiraron de mi brazo hasta hacerme girar en el lugar.

- Qué haces?

martes, 30 de diciembre de 2014

CAPITULO 60

Cuatro años pasaron, para ser exactos. Cuatro años viviendo en un país que no era el mío, extrañando a mi gente, mis amigos, mi casa.

Estaba recién recibida, por fin, después de tantos años de sacrificio y estudio, tenía finalmente el título. Por lo que había hablado con Jenny, ella estaba rindiendo los últimos exámenes, también a punto de terminar la carrera. A pesar del tiempo y la distancia no habíamos perdido el contacto, seguíamos teniendo tanta confianza como antes y nos contábamos absolutamente todo.

Un montón de cosas habían cambiado en Buenos Aires, Jenny y Pablo terminaron hace casi un año y ahora estaba de novia con Agustin, increíblemente enamorados. No se cómo pasó pero era algo que jamás hubiera podido imaginar. Por otro lado, Maxi se peleó con la novia después de muchos años juntos y ahora era el soltero del grupo, el que siempre quería salir de joda y emborracharse, qué ironía.

Yo en cambio seguía sola, aunque en todo este tiempo probé con varios chicos, nunca terminaba por engancharme del todo, con ninguno. Con el que más duré fue aproximadamente medio año, entre idas y vueltas, pero aunque quisiera no podía quererlo más que como a un amigo.



Estaba en el aeropuerto contando los minutos que faltaban para embarcar. No podía más con mi ansiedad, quería llegar ya a Argentina. Mañana era la fiesta de graduación de mi mejor amiga, lo había conseguido, tal y como habíamos soñado toda la vida, nos habíamos recibido a la misma vez. Todo esto era una sorpresa, quería aparecer en esa fiesta sin que ella sepa nada.

Lo tenía a Agus de cómplice, él me fue a buscar al aeropuerto y me llevó a comer por ahí antes de dejarme en mi viejo departamento. Lo extrañaba horrores, y lo vi tan cambiado que me emocionó. Estaba mucho más grande, maduro, e igual de divertido que siempre. Lo cargué un montón con el tema de su relación con Jenny, lo había jodido tanto a Maxi y ahora era él el casado y enamorado, y nada más ni nada menos que de nuestra amiga, va, mi amiga.

Me pasé todo el día arreglando el departamento, me parecía mentira volver a estar acá después de tantos años. Me llené de recuerdos a medida que lo recorría, y recién en ese momento me acordé de Julian. Lo tenía tan superado que hace tiempo no pensaba en él, pero al estar ahí, fue inevitable. Me pregunté que sería de su vida, si seguirá igual de mujeriego que antes, si habrá sentado cabeza de una vez por todas, y si seguirá viviendo acá al lado. Un montón de preguntas que no tenían respuesta.

Finalmente me empecé a preparar para la fiesta, elegí un vestido negro, ajustado y bastante corto, junto con unas plataformas del mismo color. Pinté mis labios de un color bordó y apenas me delineé los ojos. Me mire mil veces en el espejo antes de salir, me pasaba a buscar Maxi, y apenas tocó el timbre bajé las escaleras prácticamente corriendo. Lo abracé apenas me subí al auto, no era consciente de lo que los extrañaba hasta ahora que los volvía a ver.

Estaba igual, no se notaba tanto el cambio como en Agus, él siempre había parecido más grande que el resto. No paré de sonreír durante todo el camino, no podía creer volver a estar los cuatro juntos, y tenía una ansiedad que no podía controlar.

Después de un viaje un poco largo llegamos finalmente al salón, y entré detrás de Maxi. El lugar era bastante amplio y ya estaba casi lleno, teniendo en cuenta que recién eran la una de la madrugada. Me dio un poquito de nervios estar ahí, no sabía con lo que me podía encontrar y moría de ganas de verla ya a mi amiga. Mientras la buscábamos me encontré con varios chicos de la facultad, de nuestra generación, algunos festejando que se graduaban y otros que abandonaron o se atrasaron pero seguían viéndose. Me encontré con Nico y lo abracé hasta dejarlo sin aire, estaba tan lindo y grande, con él había hablado los primeros meses después de haberme ido pero con el tiempo perdí el contacto, y me llenó de nostalgia volver a verlo.

- Vení Ori, creo que la vi a Jenny - dijo Maxi tirando de mi brazo y le hice señas como pude a Nico de que después nos veíamos
- Ay bruto, donde?
- Allá en la barra - gritó señalando y sí, ahí estaba, tomando un trago abrazada del cuello de Agustín.

Estaba de espaldas así que fui directo hacia ella, tapándole los ojos con ambas manos.

- Pablito - gritó entre risas y Agustín se soltó de su agarre, lo que la hizo reír más - Bueno, no se, me rindo!
- Cómo no me vas a reconocer? - grité para que me pudiera escuchar por encima de la música y pegó un grito ensordecedor a medida que se daba vuelta.

Le dediqué una sonrisa de oreja a oreja y se abalanzó sobre mi, abrazándome por el cuello con efusividad.

- Orianaaaaa - gritaba sin parar y yo no pude evitar largar una carcajada
- No sabes lo que te extrañaba - dije cuando nos separamos y tocaba mi cara corroborando que era yo
- Ay yo también, yo también - volvió a abrazarme emocionada - Qué haces acá loca? Cuando volviste?
- Ayer, quería darte una sorpresa
- Ay te amo, te amo - gritaba, cómo podía ser que ya estuviera en pedo?
- Felicitaciones psicóloga - grité y rió
- Lo mismo digo - volvió a abrazarme pero esta vez la aparté yo
- Bueno, bueno, pedime algo para tomar, dale.

Se acercó a la barra y me pidió un trago, el cual me extendió a los pocos minutos, mientras yo hablaba con Agus. Una cosa era que me lo dijeran, pero verlos juntos, era algo que todavía me costaba asimilar.

- Y? - gritó Jenny - Viniste para quedarte?

CAPÍTULO 59

Me desperté con un mareo que solo me provocaba ganas de vomitar. Respiré hondo y mire a mi alrededor, definitivamente no estaba él, y su lugar lo ocupaba la botella vacía de la noche anterior.

Tenía un par de llamadas perdidas de mamá y unos mensajes.

"Conseguí pasaje para dentro de dos días, te parece bien? Reservo dos y venís con tu novio? Lo quiero conocer"

Bufé.

"No tengo novio mamá, saca uno solo para mi"

Tenía también varios mensajes de Jenny preguntándome cómo había salido todo, pero opté por ignorarlos y seguir intentando dormir. Fue en vano, obviamente, lo único que daba vueltas en mi cabeza, aparte del alcohol, era él.

Me pasé todo el día en la cama, llorando, comiendo, y mirando películas de amor con finales trágicos. A eso de las nueve de la noche sonó el timbre, pero mis ganas de estar con gente eran nulas. Corrí igualmente hasta la puerta y miré por el agujerito antes de abrir. Jenny. Quedó dura cuando vio mi estado, se ve que no esperaba encontrarse con algo así.

- Qué te pasó? - preguntó seria mientras se acercaba para abrazarme fuerte.

Ese abrazo fue lo que me faltaba para inundarme en lágrimas. Me venía conteniendo bien pero eso fue el límite.

- Me dejó - tartamudeé entre tantas lágrimas.

Se separó enseguida de mí y me miró incrédula. Asentí como para confirmarle que le estaba diciendo la verdad y ella tapó su boca con ambas manos. Me ayudó a sentarme en el sillón y se sentó a mi lado, mirándome igual de sorprendida que hace unos segundos.

- Cómo? Cuándo? Por qué?
- Dice que no me quiere lastimar pero que no puede o no le gusta estar de novio, que se yo
- Ah no, que pendejo de mierda, lo voy a matar - dijo con bronca y me encogí de hombros - Y qué pensás hacer? Lo vas a esperar o...
- Me voy
- Qué? - gritó, abriendo bien los ojos
- A Venezuela, con mi familia, me voy - dije y negó con la cabeza - No quiero verlo más, no quiero vivir acá sabiendo que él está del otro lado, siguiendo con su vida como si nada, sin mi
- No es la solución, lo sabes
- Si que es la solución, necesito alejarme, estar lo más lejos posible de todo lo que me recuerde a él. Y qué mejor que estar con mi familia?
- Y yo? Y tus amigos qué? - preguntó con lágrimas en los ojos
- Me podes ir a visitar en las vacaciones, vamos a hablar todos los días por skype, no se, vamos a estar en contacto siempre
- Te voy a extrañar mucho - dijo volviendo a abrazarme
- Yo también, pero bancame en esta, por favor - supliqué y ella se separó asintiendo
- Cuando te vas?
- En dos días
- Qué? Pero no tenés nada preparado
- No, me querés ayudar? Y de paso me despejo un poco
- Obvio, si, no me pienso mover de acá hasta que te vayas, te aviso - dijo y ambas reímos.

Y así fue. Mi amiga me ayudó a armar la valija y a dejar el departamento lo más ordenado posible. Los días que restaron se quedó conmigo, todo el tiempo, bancándome e intentando que pensara el menor tiempo posible en él. También estuvieron Maxi y Agus, hicimos una especie de despedida y me prometieron que Julian no se enteraría de nada hasta no estar fuera del país. No quería ni escuchar su nombre, sentía una bronca que no podía controlar.


Mientras hacía el check-in pensaba en todo lo que estaba dejando atrás, a lo que me enfrentaba, la cantidad de cosas que iban a cambiar a partir de ahora. Seguir mi carrera en una facultad allá, con nuevos compañeros, sin Jenny. Tener que hacer amigos, salir de mi nueva casa todos los días sabiendo que del otro lado no estaba Julian, y que nunca más iba a estar ahí. No pude evitar las lágrimas en el momento antes de embarcar, en el que me despedí de mi mejor amiga, con un abrazo tan sincero que probablemente no iba a olvidar nunca.

Le tenía muchísimo miedo a los aviones, así que cerré los ojos con fuerza en el momento del despegue y estuve todo el viaje con los auriculares puestos y el volumen al máximo, intentando no pensar en nada. Por suerte en pocas horas estaba ya en el aeropuerto, caminando hacia quien sabe donde con mi valija en mano y en busca de mi familia.

Hasta que por fin la vi a mamá, tan exagerada y eufórica como siempre, levantando las manos y haciendo gestos muy graciosos para que la viera. Corrí a abrazarla y por primera vez desde todo lo ocurrido me sentí en paz. Con ella, con mi hermana, eran todo lo que necesitaba para sanarme.


Un par de semanas pasaron y fin de año. En estos días había aprovechado para recorrer un poco, pensar, estar en familia. Hablaba con Jenny todos los días por skype y con Maxi y Agus hablábamos mucho por whatsapp. Me había inscripto en la facultad de psicología de acá, por suerte me revalidaron las materias y estaba al día. Eso era una de las cosas que me dejaban tranquila, saber que iba a poder seguir estudiando lo que me apasiona sin ningún obstáculo, tal como si estuviera en Argentina.

De Julian no supe nada, por suerte, no tenía ningún interés tampoco. A Jenny le tenía prohibido nombrarlo y los chicos se daban cuenta y ni siquiera lo mencionaban.

Se acercaba la media noche y estábamos festejando a lo grande. Por mi parte no estaba muy entusiasmada, no este año que sabía que todo iba a cambiar. Más que emoción sentía alivio por terminar este año que había sido pésimo y miedo por empezar uno nuevo, lleno de cambios e incertidumbre.

Brindamos todos juntos y no pude evitar pensar en él, en lo que me hubiera gustado compartir este momento juntos. No pude disimular mi cara de tristeza y Titi me abrazó con fuerza, mientras todos gritaban emocionados y se deseaban un feliz año. Feliz? Qué puede tener de feliz?

Al poco rato mi celular comenzó a vibrar. Tenía un montón de mensajes de los chicos, ya algo borrachos deseándome un buen año. Tenía también un mensaje de un número desconocido y no dudé en abrirlo.

"No te quise joder antes porque supuse que no querías saber más nada conmigo, pero me enteré que te fuiste y me parece una locura, no era necesario, no por mi. Me cuesta mucho escribirte y hace horas, días, semanas, que estoy escribiendo y borrando este mensaje. Quería que sepas que a pesar de como terminó todo, fuiste lo mejor que me pasó en el año y que no me arrepiento de nada de todo lo que vivimos juntos. Ojalá seas muy feliz allá y encuentres todo lo que yo no te pude dar. La vida nos va a volver a cruzar y espero que sea en el momento adecuado, porque como te dije, se que vamos a terminar juntos. Te amo más de lo que pensás y te deseo un muy buen año, que todo lo que sueñes se cumpla y seas feliz, hoy y siempre!"

Terminé de leer su mensaje en un llanto desconsolado. No podía amarlo más, y jamás pensé que estando tan lejos y después de cómo había terminado conmigo, iba a querer estar con él de todas formas.

No le contesté porque me dolía pensar en la cantidad de verdades que le hubiera dicho, o quizá por orgullo, pero no volví a saber nada de él en años.

CAPITULO 58

TRES MESES DESPUÉS...


Me levanté diferente hoy. Di incontables vueltas en la cama pero no había forma de volver a conciliar el sueño. El calor me estaba torturando, pleno diciembre y no se podía ni respirar del calor que estaba haciendo. Julian estaba trabajando y yo ayer había tenido mi último examen en la facultad. Era oficialmente mi primer día de vacaciones, y ya no sabía que hacer con mi tiempo libre.

Lo único que se me ocurrió fue despertarla a Jenny para salir a comer juntas. Estos últimos días nos habíamos visto bastante seguido ya que nos juntábamos a estudiar para los exámenes, pero todavía no habíamos tenido la oportunidad de festejar el comienzo de nuestras merecidas vacaciones.

Con Julian estábamos increíblemente bien, cada día sentía que lo amaba más, y lo mejor de todo era que sentía lo mismo de su parte. Justamente hoy cumplíamos tres meses de novios, los mejores tres meses de este año tan... raro. Tenía pensado prepararle alguna sorpresa para la noche cuando llegara del trabajo, con la ayuda de Jenny, pero tenía la mente en blanco y no se me ocurría nada.

Una vez que terminamos de comer y estábamos nuevamente en casa, me ayudó a organizar todo. La idea era decorar el departamento y preparar una cena distinta a la de todos los días. Decoré todo con velas, desde el comedor, pasando por el living y hasta el cuarto. Un poco cursi, puede ser, pero solo quería devolverle en un simple gesto todo el amor que me había dado durante estos tres meses.

Jenny me acompañó a comprar sushi, que a los dos nos encantaba, y unas bebidas para festejar. A eso de las ocho terminamos de preparar todo, había quedado lindo, era increíble cómo cambiaba el ambiente con las velas encendidas, parecía otro lugar. Me puse un lindo vestido que jamás había usado y mi amiga se encargó de peinarme y maquillarme. Finalmente la despedí a Jenny y me senté en el sillón a esperarlo a Julian que seguramente estaría por llegar.

Habían pasado casi dos horas y no llegaba, las velas se estaban consumiendo y agradecí haber elegido una comida fría porque de lo contrario, estaría todo helado. No paraba de mirar el reloj, no entendía, nunca había demorado tanto sin avisar.

"Juli, demoras mucho? Te estoy esperando para cenar" le mandé junto con un corazón.

Estaba ya algo fastidiosa, no podía controlar mi ansiedad.

"Ya llego"

A los pocos minutos sentí el timbre y corrí más entusiasmada hacia la puerta. Abrí con una sonrisa enorme a pesar de las horas de espera, y él forzó una media sonrisa.

- Mi amor - largué algo efusiva y lo besé con bastante intensidad - Felices tres meses
- Uh cierto - dijo rascándose la cabeza y levanté una ceja
- Te olvidaste no? - pregunté entre risas y asintió apenado - No pasa nada gordo, pasa.

Caminó hacia adentro mientras yo trancaba la puerta y lo vi observar todo bastante sorprendido.

- Por qué tardaste tanto en llegar?
- Estaba dando vueltas - dijo serio y largué una carcajada
- Dando vueltas?
- Si, no se, dando vueltas por la ciudad, pensando
- Pensando en qué? Qué pasa Julian? - me estaba empezando a preocupar entre las cosas que decía y su cara
- Que lindo te quedó todo, sos un amor - cambió de tema y forcé una sonrisa.

Se acercó y me pegó a su cuerpo para besarme, con ternura. Al separarse me acarició el rostro con la yema de sus dedos y luego de mirarme fijo a los ojos se apartó, dejando su saco sobre el sillón. No me gustaba su actitud, para nada.

- No me contestaste, en qué estabas pensando tanto? - insistí y llevó sus manos a la cabeza, despeinándose por completo.

Largó un suspiro eterno y yo sentía que pronto se me saldría el corazón del cuerpo. Se sentó y me hizo señas de que me acomodara a su lado. Eso hice, con las piernas temblorosas, sumamente nerviosa.

- Me estas asustando mi amor, qué te pasa? - le corrí el pelo hacia un costado y él apretó los ojos con fuerza
- No... no se que me pasa - largó casi tartamudeando. Yo solo lo mire esperando que hablara - Lo que si se es que necesito terminar con todo esto ya
- Qué? - grité y él tragó saliva
- Esto... nosotros, no quiero que estemos más juntos.

De repente sentí un vacío en el pecho y tuve que forzarme por poder respirar, quería llorar pero ni siquiera tuve fuerzas para hacerlo, simplemente me petrifiqué.

- Pero por qué? Qué pasó? Hice algo que te molestó?
- No Ori, no hiciste nada, y tampoco pasó nada
- Entonces? Por qué? Por qué ahora que estamos tan bien?
- Porque sí, me di cuenta que esto de estar de novio no es lo mío, me siento... ahogado, y no por vos, sino porque yo soy así, no estoy acostumbrado a esto, no me puedo atar a nadie, por más que quiera no puedo - asentí con los ojos llenos de lágrimas, las cuales no tardaron en rodar por mi rostro
- "No sos vos, soy yo"? - pregunté irónica y me apretó con fuerza las manos
- Te juro que si, vos ya sabías como era antes de estar conmigo, y yo de verdad hice todo mi esfuerzo por cambiar, pero me conozco y se que si seguimos la voy a terminar cagando. Porque está en mi naturaleza, porque me faltan cosas por vivir, todavía me falta madurar, y lo único que no quiero es lastimarte
- No sigas - supliqué pero pareció no escucharme
- Yo se que vamos a estar juntos - dijo mirándome a los ojos - estoy seguro de eso, pero no creo que sea el momento. Me parece que nos apuramos un poco, no lo supimos controlar...
- Basta Julian - grité, desesperada - No te quiero escuchar más
- Ori...
- Andate - me paré antes de que me tocara - Por favor.

Bufó antes de pararse del sillón, ponerse el saco, y seguirme hasta la puerta. Nos miramos durante unos eternos segundos de silencio mientras yo no paraba de llorar. Y él, con toda la tranquilidad del mundo, llevó sus manos hacia cada lado de mi rostro y me acercó hacia él, con posesión. Apoyó su frente sobre la mía y a los pocos segundos lo sentí rozar mis labios con los suyos, para luego capturarlos de una forma extraña, con sentimiento, con dolor, con pasión, con sabor a despedida.

- Te amo - susurró sobre mis labios - Perdón.

No pude evitarlo y las lágrimas comenzaron a caer cada vez con más intensidad. Me dolía cada parte de mi cuerpo y no podía ni hablar.

Se alejó de a poco sin dejar de mirarme hasta que estuvo afuera del departamento. Me hizo un gesto de dolor y esquivando su mirada di un portazo, dando por finalizado absolutamente todo.

Sacudí mi cabeza intentando descifrar si había sido real o solo un sueño, pero no, todo seguía igual. Fui apagando todas las velas que había puesto, dejando todo el apartamento en la oscuridad y me tiré en la cama con el celular.

"Mamá, me quiero ir ya"

Cerré los ojos mientras las lágrimas seguían cayendo y esperé unos cinco minutos hasta que mi celular vibró.

"Por qué? Pasó algo?"

"Nada, vos solo reservame pasaje para cuanto antes"

Lo borré a Julian de mis contactos antes de mandarme alguna cagada y destapé una de las botellas de champagne que había comprado.

lunes, 29 de diciembre de 2014

CAPITULO 57

Me estaba quedando dormida cuando un whatsapp me sobresaltó. Julian.

"Sabes si mi novia terminó con esas cosas importantes que tenía que hacer?"

Sonreí como una idiota, no podía ser más lindo, claramente no.

"Tu novia está un poco triste y bajoneada, capaz que es mejor que se vean mañana"

"Ehhh? Que pasó? No, no, voy ahora"

Para qué hablé?

"No Juli, en serio, no te quiero aburrir, se que si duermo mucho se me pasa, no te preocupes"

"Que lástima, porque estoy en la puerta, abrime"

Bufé, me superaba en caprichoso.

Abrí la puerta y su cara de preocupación me dio mucha risa y ternura a la vez. Me miraba fijo a los ojos como si fuera a entender lo que me pasaba. Finalmente llevó sus manos hacia mi cintura y me atrajo hacia él, besándome con ternura.

- Que pasó gorda?
- Nada, no tengo muchas ganas de hablar, en serio - dije bajando la mirada y él se aferró con más fuerza a mi cintura
- Está bien, cuando tengas ganas me contás - dijo relajado y asentí - Querés comer? Dormir? Mirar una peli?
- Dormir - prácticamente supliqué y él rió
- Vamos a dormir entonces - murmuró mientras dejaba un beso en mi frente.

Eso hicimos, o por lo menos eso hice yo. Él simplemente se acostó a mi lado y me recostó sobre su pecho, mientras acariciaba con suavidad mi pelo. Me quedé dormida en menos de un segundo y me volví a despertar con sus caricias. No se cuanto tiempo dormí pero él no se había movido del lugar.

- Dormí algo? - pregunté abriendo apenas los ojos
- Unas tres horas, nada más - respondió entre risas
- En serio? Y vos?
- Yo nada, me cansé de mirarte y hacerte mimos - dijo y sonreí embobada
- Sos más tierno!

Dejó un sentido beso en mi frente y me abrazó aún más fuerte.

- Estás mejor?
- Si, mucho mejor, gracias
- Se puede saber que te pasa o preferís no hablar del tema? - preguntó preocupado
- Estuve con Benja - dije seria y casi le da un infarto - No, no, para, quise decir que vino a casa hace un rato y hablamos
- De qué hablaron? - su cara había cambiado por completo y se lo notaba algo nervioso
- De nosotros, él quería hablar, decirme un par de cosas y me pareció lo más justo para los dos, después de tantos años juntos no daba terminar tan mal
- Y? Qué te dijo?
- Que estaba arrepentido, que no sabía por qué lo había hecho pero que estuvo mal, no se, lo note sincero. Le dije que lo perdonaba pero ya está, no quiero saber más nada de él, qué haga su vida y yo la mía
- Me parece bien - dijo con seriedad y suspiré
- Estás enojado? No te lo quería decir antes de verlo porque te ibas a calentar y no valía la pena
- No, cómo voy a estar enojado? Me parece bien que arreglen las cosas, y espero que puedas superar esa historia lo antes posible
- Yo también espero lo mismo - dije volviendo a sonreír y él cortó la poca distancia en un beso sumamente tierno.

TRES MESES DESPUÉS...

CAPITULO 56

No podía parar de sonreír de solo mirarlo, qué tan embobada estaba?

- A ver, y desde cuando soy tu novia?
- Desde siempre, bueno, a menos que no quieras serlo
- No digas pavadas, qué más puedo pedir? - pregunté y me besó con efusividad.

- Suena lindo, decilo de nuevo
- Qué cosa? - preguntó entre risas - Que sos mi novia? - agregó y asentí con una sonrisa que no me cabía en el rostro
- Te amo - susurré sobre sus labios y sonrió antes de capturar los míos con una ternura nunca antes vista.

- Te amo - respondió finalmente, con sus ojos clavados en los míos.

Tenía ganas de llorar, pero no se por qué. Por ahí creí que después de haber vivido ciertas cosas nunca más iba a poder estar así de enamorada de alguien. Pero lo miraba y no lo dudaba ni un segundo, lo amaba, más de lo que podía expresar con palabras.

- Voy a resolver algo y vuelvo, sí?
- Qué cosa? - preguntó desconfiado
- Algo que tendría que haber hecho hace mucho tiempo, te cuento cuando vuelva
- Me tengo que preocupar?
- No, para nada - dejé un besito sobre sus labios y corrí a agarrar mis cosas.

Me cambié y me dirigí hacia mi departamento, deseando que el tiempo pasara volando y que se me haga lo más leve posible la charla. Me bañé y me vestí más adecuadamente, con un jean y una remera simple, y me senté en el living a esperarlo. A los pocos minutos sonó el timbre y mis nervios aparecieron mágicamente. Respiré hondo antes de dirigirme a la puerta y abrirla.

- Ori - me sonrió tan despreocupado que moría por golpearlo fuerte
- Pasa - dije lo más cortada posible, luego de dejar un beso en su mejilla.

Se sentó cómodamente en el sillón y bufé, por qué tenía que pasar por esta situación? Me senté a su lado y lo miré expectante, deseando que sea breve en su discurso.

- Te escucho - largué, mientras cruzaba las piernas a lo indio
- Si, bueno, mira... no pretendo que me perdones, ni mucho menos, solo quería que hablemos civilizadamente porque creo que nos lo merecemos después de todo lo que pasamos juntos - explicó y asentí, era exactamente lo que yo pensaba - Ya se que fui un boludo y que me mandé mil cagadas, que no te respeté ni te cuidé como debía, lo se. Pero ahora que pasó un tiempo y pude pensar fríamente, te juro que no hay un día que no me arrepienta de lo que te hice - agregó y me desarmé, no pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas - No se que fue lo que falló, éramos la pareja perfecta, tantos años juntos y nunca una pelea que durara más de un día, nunca nada, nos amábamos. Capaz que fui yo, o capaz que tantos años nos desgastaron...
- No importa eso, obviamente que estábamos distintos, que no era lo mismo, pero más allá de eso, la cagada te la mandaste vos. No me fuiste sincero, me lo podrías haber dicho desde un principio y terminábamos bien, pero no de la forma en que terminamos, fue... horrible
- Ya se gorda, yo...
- No me digas así, boludo
- Perdón - rió algo nervioso - es la costumbre. Mira no la quiero hacer muy larga, pero quiero que sepas que me voy a arrepentir siempre de haberte perdido, y de haberte lastimado, y, aunque no me de la cara, te quiero pedir perdón, por todo - finalizó y asentí, mientras limpiaba mis lágrimas.

No se por que lloraba, si ni siquiera se lo merecía, pero la verdad es que con lo que me dijo terminó por remover todo lo que este tiempo intentaba olvidar del pasado, y lo que tan mal me tenía. Me hacía bien saber su versión y sentirlo tan sincero, después de tantas mentiras. Lo conocía más que nadie y podía descifrar su mirada a la perfección, sabía que le costaba este tipo de cosas pero parecía tan aliviado por la pequeña charla que así me sentí yo también. Obviamente ninguna palabra iba a arreglar sus cagadas, pero por lo menos servía para seguir adelante sin tanto rencor y odio, que en definitiva no valían la pena.

- Te quiero mucho a vos - hablé, finalmente - Más allá de todo lo que pasó, fuiste muy importante para mí, lo sabes, y no esta bueno que terminemos mal, peleados, con odio y resentimiento de por medio
- Justamente por eso necesitaba hablar con vos, decirte lo que sentía y pedirte perdón
- Está bien, entonces ya está, si te deja más tranquilo, te perdono. Ahora yo sigo mi vida, vos la tuya, y listo - suspiré y él asintió.

A los pocos segundos se abalanzó sobre mí, abrazándome con tanta fuerza que apenas pude respirar.

- Yo también te quiero mucho - susurró en mi oído.

Le di una palmadita en la espalda y se apartó de mí, con los ojos vidriosos.

- Bueno, ya está - dije parándome del sillón y agarrando la camisa - Toma, y gracias por lo de ayer
- No fue nada, solo te quise ayudar - le sonreí y caminé tras él hacia la puerta
- Chau, cuidate - dije, dejando un beso en su mejilla
- Vos también, nos vemos Ori.

Cerré la puerta cuanto antes y al poco rato ya estaba tirada en la cama, queriendo dormir y no despertarme nunca.

martes, 23 de diciembre de 2014

CAPITULO 55

Tuve que agarrarme del marco de la puerta para no desmayarme, ésto era real? Su pelo estaba extremadamente alborotado y tenía los ojos tan chinitos que por un momento dudé que los tuviera abiertos. Del resto no tengo palabras, llevaba solamente un bóxer, así es como solía dormir siempre. No era nada que no haya visto antes pero fue como, wow, qué estaba haciendo perdiendo el tiempo en el boliche?

- Limpiate la baba - murmuró serio, con la voz ronca, y terminé de fallecer - Qué haces acá?
- Te extrañaba - respondí sincera, encogiéndome de hombros
- Siempre en pedo eh, qué voy a hacer con vos?
- Dejarme pasar, lo demás lo vamos viendo - dije y se mordió el labio mientras negaba con la cabeza
- Pasa - largó junto con un suspiro, y eso hice.

Me paré atrás suyo y en cuanto cerró la puerta y se dio media vuelta, me colgué de sus hombros, sin darle tiempo a nada.

- Ori...
- Shhh - lo callé colocando mi dedo sobre su boca, sin dejar de mirarlo a los ojos en ningún momento.

No se cuanto tiempo estuvimos así, mirándonos sin decir nada. Me estaba volviendo loca, lo necesitaba tanto. Para qué dar vueltas? Me animé y ataqué su labio inferior con los dientes. Sus ojos automáticamente largaron chispas y yo sonreí victoriosa. Enseguida depositó sus manos en mis caderas y me pegó a su cuerpo, mientras yo lo besaba como si hubiéramos estado peleados una eternidad. Lo empujé torpemente hasta caer sobre él en el sillón, acomodando mis piernas a cada lado de las suyas.

Me dirigí a su cuello, comenzando a dejar besos y suaves mordidas allí, mientras sus manos ágiles se deshacían de mi ropa en cuestión de segundos.



Caí rendida sobre su pecho al cabo de un largo rato, y él solo acariciaba mi espalda mientras intentaba controlar su respiración. No se en qué momento me dormí pero cuando abrí los ojos me encontré con otro panorama, completamente diferente.

Estaba durmiendo en su cama, por primera vez, y él se encontraba a mi lado, pero de espaldas. Estiré el brazo por encima de su cuerpo hasta alcanzar su celular en la mesita de luz. Casi muero de amor cuando lo fui a desbloquear, tenía de fondo de pantalla la foto que le había mandado por whatsapp la noche anterior, la que estábamos abrazados y él durmiendo sobre mi pecho. Sonreí instantáneamente y luego de mirar la hora, lo dejé donde estaba.

No me llevó mucho tiempo acercarme y comenzar a dejar besos por toda su espalda y cuello, logrando despertarlo luego de unos minutos. Se dio media vuelta y automáticamente sonreí, era la persona más linda del mundo cuando estaba recién despierto.

- Buen día amor - susurré moviendo mi nariz contra la suya
- Mmm - dijo en tono de queja y me aparté un poco
- Qué pasa?
- Estoy enojado, no me digas amor - dijo cerrando los ojos y reí
- Amor, amor, amor, amor - retruqué con voz de bebe y una sonrisa se apoderó de todo su rostro.

Dejé un beso en la comisura de sus labios antes de volver a apoyar la cabeza en la almohada y suspirar.

- Vos me vestiste así? - pregunté mientras corría su pelo hacia un costado
- Sí - respondió serio y sonreí embobada.

Tenía una remera suya bastante grande y un bóxer suelto, cómodo.

- Si te dejaba como estabas no me iba a poder controlar cuando me despertara y te viera al lado mío
- No quiero que te controles igual
- Yo sí quiero, porque estoy enojado con vos, pendeja
- Igual... ayer no parecías tan enojado - dije riendo y él se mordió el labio
- Cómo voy a parecer enojado si te apareces así en mi departamento a la madrugada, qué querés que haga? Soy hombre
- A ver y por qué está enojado señor?
- Todavía preguntas? - me encogí de hombros y bufó - Estuviste toda la noche mandándome audios, borracha, en el boliche, con tu ex
- Para, para, qué? - pregunté levantándome de golpe
- Si, no se lo mandaste a Jenny, me lo mandaste a mi, "ay estoy con Benja"
- No dije eso estúpido
- Ah, no? Querés escucharlo vos misma?
- No
- Me explicas entonces?
- No pasó nada, solo me ayudaron a encontrar a Jenny, y después me trajo hasta acá porque estaba en auto y Maxi y Jenny me habían dejado tirada
- Ah te trajo hasta acá
- Si, me trajo a mi casa, qué tiene de malo? Y lo primero que hice apenas llegué fue venir a tocarte timbre, porque quería estar con vos, no con él, y porque me había quedado mal con la discusión de ayer a la tarde
-Yo también me quedé mal, pero no salí a emborracharme
- Es un reproche?
- No - dijo con seriedad.

- No quiero pelear con vos - murmuré abrazándome a su cintura y él dejó un beso sentido en mi frente
- Yo tampoco. No se por qué vivimos peleándonos por pavadas y reconciliándonos así - dijo y reí
- Es divertido.



Pasamos el resto de la mañana durmiendo, abrazados, como para no levantarse nunca. Me volví a despertar por su culpa, me estaba llenando toda la cara de besos, estaba en modo denso y no había forma de sacarlo de encima mío.

- Salí, pesado - me quejé entre risas
- Está la comida, gorda, aprovechá porque esto no pasa seguido - dijo y abrí los ojos de golpe
- Cocinaste? Vos? Esto es real?
- No me trates de inútil tampoco
- A ver, qué hiciste de rico?
- Fideos a la... manteca y queso - dijo divertido y largué una carcajada
- Sos un tonto Julian
- Mmm si, dale, levantate morsa
- Llevame - supliqué y rió.

En cuestión de segundos me tenía colgada de cabeza de su hombro, con sus brazos sujetando con fuerza mis piernas. Me dejó caer en la silla del comedor y dejó un beso en mi cabeza antes de sentarse a mi lado. La mesa ya estaba pronta, definitivamente no podía ser más tierno. La comida estuvo rica, no era algo muy elaborado pero le había quedado muy bien y por sobre todas las cosas, lo que valía era la intención.


Pasamos la tarde tirados en el sillón, mirando una película, aunque lo que menos hacíamos era mirarla. A eso de las siete mi whatsapp me empezó a atormentar. Jenny preguntándome qué había pasado ayer, si había sido real lo de Benja, y un par de cosas más. Obviamente después de putearla un rato, le conté todo. Y por otro lado Benja. Hacía mucho que no me escribía y me sentí algo rara cuando vi su nombre en la pantalla.

"Ori, no te quiero joder, pero ya que tenés mi camisa, estaría bueno que nos juntemos y hablemos"

Suspiré. Lo tenía a Julian dormido sobre mis piernas y mis ganas de remover el pasado eran nulas.

"No tengo nada para decirte Benja, pasa a buscar la camisa cuando quieras, pero lo otro no creo que valga la pena"

"Yo si tengo mucho para decirte, me alcanza con que me quieras escuchar. En una hora paso por ahí"

Me quedaba otra? No. A pesar de todo, después de tantos años de relación lo mínimo que podía hacer era escuchar lo que tenía para decirme.

"Está bien, nos vemos"

Le moví el hombro a Julian para despertarlo pero lo único que hizo fue aferrarse más a mis piernas.

- Juli, me tengo que ir - susurré y se sobresaltó
- Qué? No, no, te quedas acá
- Dale tonto, tengo algo importante que hacer
- Qué puede ser más importante que quedarte acostada haciendo nada con tu novio?
- Con mi qué? - prácticamente grité y él se encogió de hombros
- No soy tu novio? Porque vos si sos mi novia - dijo muy seguro, con una sonrisita que me derritió.

lunes, 22 de diciembre de 2014

CAPITULO 54

- Y el vodka? - grité en cuanto la vi con las manos vacías
- Lo trae Agus, está abajo con Maxi - dijo muy relajada y le abrí bien grandes los ojos
- Tranqui, salen por su cuenta, solo vienen a hacer previa con nosotras, sin Julian - aclaró y respiré - Qué onda con eso? Querés hablar? - preguntó mientras dejaba sus cosas sobre el sillón
- Nada, pavadas, no importa ahora
- Hola bombón - interrumpió Maxi a los gritos, entrando muy contento por la puerta y abrazándome con efusividad
- Cómo estás desaparecido? Te extrañé!
- Y viste como es... está casado el boludo - intervino Agus mientras lo empujaba para poder saludarme
- Hablando de casados... Julian? - preguntó Maxi y lo fulminé con la mirada. Silencio absoluto - Qué? Metí la pata?
- Si - respondí seca e inmediatamente le saqué la botella de las manos.

Los chicos se instalaron en el living, arreglando el tema de la música y los parlantes, mientras Jenny y yo nos encargábamos de los tragos en la cocina.

- Desde cuando arreglas previas sin avisarme vos?
- Desde que me dijiste que me encargara de todo - respondió con tono de pregunta y reí
- Bueno, está bien, los adoro a los chicos, pero no dejan de ser amigos de Julian
- Si querés te traigo a los amigos de Pablo, no se que preferís
- No sh, así esta bien.


Pasaron dos horas y nuestro estado era tremendo, no se cual de los tres estaba peor. El único que zafaba era Maxi, que como vino en su auto optó por no tomar nada más que coca. Por otro lado, Jenny y yo estábamos tiradas en uno de los sillones, muertas de risa, mientras que Agus hacía su mayor esfuerzo por bailar, si es que a eso se lo podía llamar así.

Salimos para el boliche una vez que la botella de vodka se había acabado, y realmente no se cómo hizo Maxi para soportarnos, porque estábamos infumables, los tres.

Agus se apartó del grupo apenas cruzamos la puerta de entrada, él era siempre así, el que se perdía primero. Y a Maxi no le quedó otra que quedarse con nosotras, cuidando que no hiciéramos alguna locura.

Creo que nos pasamos toda la noche mandándole audios a Julian. La que más hablaba y decía incoherencias en las grabaciones era Jenny, aunque yo cada tanto tiraba alguna palabra y el resto del tiempo me reía. En total fueron aproximadamente unos 20 audios, y obviamente me clavó el visto pero no contestó absolutamente nada.



- Pablito - grité, emocionada de ver una cara conocida, y me paré enseguida del sillón en el cual me estaba por dormir
- Ori, qué haces acá sola?
- Me perdí de tu novia, no la encuentro - expliqué arrastrando las palabras, mientras me sostenía de su brazo para mantener la estabilidad
- Eh... mira Ori, yo estoy con Benja - dijo bajando el tono de voz y miré hacia atrás, ahí estaba - si no te molesta te acompañamos.

Lo miré detenidamente mientras Pablo a mi lado esperaba mi respuesta. Estaba... lindo, cambiado, serio, y me miraba con los ojos más tristes del planeta. Le dediqué una media sonrisa y volví a conectarme con la mirada de mi viejo amigo.

- Vamos? - pregunté finalmente y sonrió
- Vení ayudame Ben - gritó y por un momento me puse muy nerviosa.

Se acercó por el otro lado y pasó su brazo por mi cintura, provocándome escalofríos.

- No estoy inválida tampoco - comenté entre risas y él negó con la cabeza
- Estas borracha, y creo que siendo vos, eso es peor - dijo divertido y le pegué en el hombro.

- Y Jenny? - pregunté y él rió, encogiéndose de hombros - Y Maxi?
- Quien es Maxi? - preguntó poniéndose serio y ahora yo reí
- Un amigo. Qué te haces el celoso ahora?
- Qué tiene? No puedo?
- No, no tenés ningún derecho
- Está bien, tenés razón - respondió algo apenado.

- Jenny, donde estás? - grité, le estaba mandando un audio por whatsapp - Estoy aca con Pablito y Benja, buscándote, donde te metiste?

Guardé enseguida el celular y seguimos caminando entre la multitud, hasta que la divisé, sentada en una barra, sola.

- Donde carajo estabas? - grité y ella rió
- Mi amooooor - exclamó, colgándose de su cuello, si, efectivamente se alegró más de verlo a Pablo que a mi
- Sobramos me parece - me habló Benja al oído y negué con la cabeza
- No, nosotras ya nos íbamos. Nos vamos Jenny - grité empujando de su brazo
- Andate vos, yo me quiero quedar con mi novio - se quejó abrazándolo aún más fuerte
- Maxi donde está?
- Se fue - respondió relajada y yo me sentí morir - llamá un taxi
- Deja, yo te llevo Ori - intervino Benja, justo lo que no quería - No tomé nada
- No te preocupes, me tomo un taxi en la puerta - dije nerviosa, cualquier cosa menos irme con él
- Dale no seas boba, te dejo en tu casa y me voy, no te preocupes
- Está bien - suspiré rendida.

Lo saludé a Pablo con un abrazo y luego me acerqué a mi amiga.

- Sos la más forra - susurré en su oído y me alejé, seguida por mi ex novio, el cual se había prendido de mi cintura para no perderme.

Me prestó su camisa apenas salimos a la calle y no me pude negar, hacía un frío mortal. Tuve una sensación extraña cuando me la puse, tenía su olor, ese maldito olor que me encantaba, y me trajo todo tipo de recuerdos posibles. Lo único que repetía mentalmente para no perder el control era "te cagó, Oriana, te cagó"

Prendió la calefacción del auto apenas nos subimos y me relajé, era todo lo que necesitaba.

- Qué es de tu vida? - preguntó mirándome de reojo a medida que aceleraba
- Lo mismo de siempre, facultad, facultad, facultad - dije y él sonrió
- Y andas con alguien? - claro, ahí quería llegar
- No me parece hablar de eso con vos, pero ponele
- Que bueno - intentó sonar alegre aunque su cara no decía lo mismo
- Y vos, qué onda?
- Yo nada, me estoy dedicando mucho al laburo y despejando mi mente ahí, no puedo ya tan rápido engancharme con otra mina - lo sentí como un reproche pero la verdad que con él, cero culpa
- Que raro, podías estar enganchado con dos al mismo tiempo y ahora que estás soltero te cuesta?
- No empieces, no quiero discutir - dijo con la vista fija hacia adelante y asentí.

El resto del camino fue puro silencio, y apenas llegamos al edificio se bajó del auto, rodeándolo por adelante hasta llegar a mi lado.

- Puedo sola - grité y me tropecé al dar el primer paso
- Ves que no podes sola? - dijo entre risas y bufé, frustrada.

Me llevó por ascensor, muy a mi pesar, e intenté mantener la mente en blanco hasta llegar a mi piso. Respiré aliviada una vez fuera de esa maldita caja mientras él no paraba de reírse de mí.

- Listo, ya te podés ir - susurré empujándolo un poco
- Bueno, tranquila, ya me voy
- Buenísimo. Gracias, por traerme, igual te sigo odiando - dije riendo pero a él no pareció hacerle mucha gracia
- Ojalá algún día podamos hablar, digo, cuando estés sobria
- Bueno vemos, capaz si, capaz no - dije empujándolo más hasta tocar el botón del ascensor.

Dejé un beso en su mejilla y enseguida se abrieron las puertas. No tardó ni cinco segundos en desaparecer y suspiré aliviada.


No dudé nada en acercarme a su puerta y tocar timbre. No se que hora era, serían las seis de la mañana, pero no me importaba, necesitaba verlo, aunque me cerrara la puerta en la cara.

De repente, y por suerte, reaccioné de que aún llevaba puesta la camisa de Benja y en tiempo record corrí hasta mi departamento y la tiré para adentro, para luego regresar a su puerta. Volví a tocar timbre, ya que al parecer ni lo había escuchado, y esperé unos cinco minutos más hasta que por fin la puerta se abrió.

viernes, 19 de diciembre de 2014

CAPITULO 53

- Pero no tenías que terminar algunas cosas? - pregunté algo confundida ante su reacción
- No, no pasa nada, lo hago mañana, vamos yendo que estoy muerto - dijo mientras palmeaba mi pierna para que me parara.

Cerró con llave la puerta de su oficina y llevó de inmediato su mano a mi cintura, acercándome a él con posesión. Atravesamos el extenso pasillo mientras saludaba amablemente a las personas con las que nos cruzábamos, sin dirigirme la palabra. Pasamos por el escritorio de la rubia y ésta nos dedicó una sonrisa a ambos, la cual evidentemente él ignoró, porque su expresión seria y distante no cambiaba. La mire unos segundos más antes de entrar al ascensor e inmediatamente me cayó la ficha.

- Ah no, no lo puedo creer - largué cuando la puerta se cerró, y él frunció el ceño algo desorientado
- Qué cosa?
- No lo puedo creer - repetí y se rió, de mi, evidentemente
- Qué te pasa loca?
- Me pasa que ya se de donde la saco a la mina ésta, Julian...
- Qué? - preguntó casi tartamudeando y la puerta abriéndose en planta baja lo salvó.

Salí rápidamente e intenté caminar lo más separada de él posible, casi un metro por delante.

- Ori - gritó mientras intentaba alcanzarme y lo ignoré - Oriana para!

Me sentí un poco cohibida ante la mirada de la gente, así que caminé lo más rápido que pude y sin mirar nada más que hacia el frente, queriendo salir de ese maldito lugar.

Una vez afuera me paré y largué todo el aire contenido. Él se detuvo a mi lado pero no dijo nada, solo nos miramos, y creo que entendió todo al instante.

- Desde cuando te... Desde cuando llevas a tu secretaria a tu departamento? - pregunté con la voz  quebrada, no sabía si realmente quería escuchar la respuesta
- No, Ori, para, no es lo que estás pensando
- Ah, no? Y qué es entonces? No soy boluda, me dijiste que era una mina que conociste en el boliche pero veo que no, parece que la conoces muy bien
- Apenas nos conocíamos Ori, qué querías que te dijera?
- Sigue yendo? - me miró confundido - A tu departamento, sigue yendo? O ya encontraron otro lugar?
- No seas boba, no, claro que no sigue yendo, qué te pensás que soy? Estoy con vos, o no? - preguntó y asentí lentamente - Si vas a desconfiar siempre de mi solo por como era antes de estar con vos, no se si esto va a funcionar
- Tampoco me trates de celosa compulsiva, porque tengo motivos para desconfiar
- Bueno pero creeme lo que te estoy diciendo, lo mío con ella fue hace tiempo, algo sin importancia, que terminó mucho antes de estar con vos. Vino un par de veces nomas, no fue más que eso - explicó y largué un interminable suspiro
- Está bien - finalicé y me encaminé hacia el auto, que con tantas cosas que pasaron casi olvido donde lo había dejado.

Él caminaba atrás mío sin decir ni una palabra y se subió tranquilamente luego de que yo ya me había sentado. El camino fue bastante incómodo, silencioso, ninguno de los dos decía nada y ni siquiera nos mirábamos, él con la vista perdida en el paisaje y yo concentrada en la calle.

Estacioné el auto en el garage del edificio y me quedé quieta en el lugar apenas apagué el motor. Él también. Sin despegar la mirada del frente, donde ahora tenía una simple pared, finalmente hablé.

- Será porque ya me cagaron que todo el tiempo estoy esperando que lo vuelvan a hacer - lo oí tragar saliva pero no dijo nada, así que continué - y no te juzgo por tu pasado, solo que tengo mucho miedo de volver a pasar por lo mismo, y por eso desconfío de todo
- Creo que ya te lo dije alguna vez, pero no todos somos iguales, y yo te quiero, tanto que nunca te haría una cosa así, por eso me jode que tengas que desconfiar de mí
- Bueno soy así, me transformaron en ésto, y si no te gusta ya sabes lo que tenés que hacer
- No digas pavadas, me gustas así, como sos, pero deja de tirarte para abajo, si estas siempre a la defensiva no vas a lograr nada - dijo algo fastidioso, agaché la mirada y lo oí suspirar antes de abrir la puerta y bajarse del auto.

A los pocos segundos lo vi desaparecer por la puerta de entrada al edificio y tiré mi cabeza hacia atrás, largando todo el aire contenido. Me quedé ahí unos minutos más hasta que finalmente seguí sus pasos. Entré al departamento dando un portazo y sin esperar más le mandé un whatsapp a Jenny.

"Amiga, hoy nos rompemos"

"Vos elegís boliche"

Reí yo misma al releerlo y no tardó en responder, para estas cosas estaba siempre lista.

"Jajajajajajajaja te amo, ahora hablo con Agus que él domina de esto"

"Salimos solas igual" - invitar a Agus implicaba invitar a Julian y creo que no daba.

"Pasó algo?"

"Después te cuento, vos solo compra vodka"

Qué me pasaba? Irreconocible pero sí, solo pretendía tomar hasta olvidarme de todo, si eso fuera posible.

Luego de bañarme me detuve una hora a pensar qué ponerme y probar distintos conjuntos, hasta que finalmente opté por un short de jean claro de tiro alto, todo desflecado y un top negro. Puse unas empanadas en el horno mientras esperaba a Jenny y comí sola en la mesa de la cocina, lo más triste del mundo. Revisé en whatsapp la conversación con Julian simplemente para ver si estaba en línea y sí, lo estaba, pero lejos de hablarme.

Elegí una de las fotos que yo misma nos había sacado esa mañana y se la envié, no se por qué, me daba ternura y quería que él también la tuviera. No tardó mucho en clavarme el visto, los dos ticks azules me llenaron de bronca y no hice más que cerrar la conversación y putearlo mentalmente. No entendí mucho, no sería yo la que tendría que estar enojada?

Le estaba por mandar un mensaje a Jenny cuando sonó el timbre, al fin.

martes, 16 de diciembre de 2014

CAPITULO 52

- Se te fue el enojo? - pregunté luego de llenar literalmente su cara de besos
- Mmm no - respondió con una sonrisita que me mató
- Sos un tonto, no me hagas más estas cosas, no la paso bien
- Claro, por eso te pones en pedo como si nada?
- Qué querías que hiciera? Si estabas caprichoso con que querías quedarte durmiendo
- Bueno basta, no quiero pelear
- Yo tampoco quiero pelear - dije y él hizo un pucherito.

- Te quiero - largué, mientras observaba detenidamente cada detalle de su rostro, en el cual se empezó a formar una sonrisa
- Mucho? - preguntó sin dejar de sonreír y asentí algo cohibida
- Mmm linda - dejó un corto pero sentido beso en mis labios - yo más - murmuró, ahora conectando su mirada con la mía.

Sonreímos como dos tarados y tuve que interrumpir el momento tierno levantándome rápidamente de la cama.

- Qué haces? - preguntó riendo
- Voy a calentar la pizza que te guardé, debes estar muerto de hambre
- Sí, pero vení, tenía otros planes para ahora - gritó sin moverse del lugar
- Andate un poquitito a la mierda - le devolví el grito para luego dar un portazo, escuchando su fuerte risa del otro lado.


Le dejé el plato en el cuarto junto con un vaso de coca y volví a la cocina a lavar las cosas que habíamos ensuciado, ya que si se me acumulaba todo después iba a ser peor. Al rato volvió, dejó las cosas para lavar y se quedó parado de brazos cruzados, mirándome, e incomodándome un poco.

- No me vas a ayudar, no? - pregunté algo esperanzada
- No, ahora no, deja eso para después, no jodas - dijo abrazándome de costado y dejando un beso en mi hombro.

Suspiré y dejé los pocos vasos que me quedaban por lavar. Qué más podía hacer, teniéndolo así? Sonrió victorioso y lo odié, por qué terminaba siempre haciendo lo que él quería?

- No te acostumbres a que te diga que sí a todo - me quejé, aún bastante borracha
- Shhh dejá de decir boludeces - dijo entrecerrando los ojos y reí, mientras él me hacía dar media vuelta para quedar enfrentados, y así arrinconarme.

No le llevó mucho tiempo capturar mi labio inferior y tirar de él, mientras yo, algo mareada, me sostuve rodeando su cuello. Le seguí el beso con una intensidad que no pude controlar, aunque tampoco quisiera hacerlo. No se en qué momento fue, ni como, pero a los pocos segundos estaba sentada sobre la mesada de la cocina, rodeando sus caderas con mis piernas. Me saqué las ganas de enredar mis manos en su pelo y despeinarlo mientras él inclinaba la cabeza hacia atrás para quedar a la altura de mis labios.

Pasaron incontables minutos en los cuales ninguno de los dos planeaba separarse, ni siquiera un poco. Obviamente, a medida que el tiempo avanzaba, la situación se nos escapaba más de las manos. Me volví a encontrar con el Julian que había conocido esta tarde, el que sacaba chispas cada vez que se detenía a mirarme. Me cargó así como estábamos hasta mi cuarto porque definitivamente no podía esperar más, y no creo que haga falta explicar cómo terminó todo.



Me desperté con un dolor de cabeza que no podía soportar, pero me quedé quieta por no despertarlo a él, que dormía muy tranquilamente con la cabeza sobre mi pecho, su brazo aferrándose a mis caderas y una de sus piernas por encima de las mías. Estiré el brazo hasta alcanzar mi celular e intenté descifrar la hora, a pesar de lo encandilada que estaba con la luz de la pantalla. 7:08. Bufé, hoy entraba a las 10 y difícilmente podría volver a dormirme.

Intenté imaginar lo tierna que se vería esta escena de afuera y no pude evitar la sonrisa gigante. Sin dudar demasiado levanté el brazo y con algo de dificultad logré enfocarnos con la cámara frontal de mi celular. Saqué un par de fotos, bueno, varias, haciendo diferentes caras, mientras que él salía en todas igual, dormido profundamente, y con una cara de bebe que no podía ser real.

Me quedé en silencio por varios minutos, acariciándole el pelo con cuidado de no despertarlo, y me quede quieta en cuanto se empezó a mover en el lugar. Me abrazó aún más fuerte mientras se desperezaba y con los ojos cerrados dejó un beso en mi hombro antes de apoyar la cabeza sobre la almohada. Me acurruqué a su lado aprovechando que volvía a tener un poco de movilidad en la parte superior de mi cuerpo y escondí mi cabeza en el hueco de su cuello, dejando algunos besitos allí.

- Buen día linda - murmuró con la voz ronca y sonreí embobada
- Buen día - respondí, seguido de un corto beso en los labios - no quiero arruinar el momento pero tenés que ir a trabajar
- Mmm no, que hora es?
- Las siete y media pasadas, y si, después de haberte escapado ayer, hoy tenés que ir sí o sí
- Bueno má, me voy a bañar - dijo abriendo los ojos con dificultad y reí - pero a mi departamento, me cambio y vuelvo, no te duermas eh
- Te espero - dije sonriente y dejó un beso en mi frente antes de irse, recogiendo por el piso su ropa.


En cuanto se fue me encargué de ordenar un poco el cuarto y luego, preparar el desayuno para ambos. Me senté a tomar mi café mientras lo esperaba y a los pocos minutos atravesó la puerta de entrada, dejándome impactada como tantas veces. Se venía metiendo la camisa para adentro del pantalón sin prestarme mucha atención a mí, que no paraba de mirarlo. Tenía el pelo muy mojado y algunas gotas caían de él, para luego recorrer su rostro.

- No podes estar más bueno - largué casi sin pensarlo y él sonrió, algo cohibido ante mi mirada.

Me paré del asiento para darle un beso y servirle la taza de café, mientras él se acomodaba.

- A qué hora entras? - preguntó, dandole un mordisco a la tostada
- A las diez, te dejo a vos en la oficina y después paso por Jenny
- No, no hace falta gorda
- No jodas, dale, cuando salgas te paso a buscar, a qué hora salís?
- A las siete
- Buenísimo ahí voy a estar, no te voy a dejar plantado - dije haciendo caras y él bufó
- Mucho tiempo más me lo vas a echar en cara?
- No, era un chiste, tonto - reí, estirándome un poco hasta alcanzar sus labios.


Me cambié en tiempo record y a los pocos minutos ya estábamos de camino a la oficina. Él me guiaba porque yo jamás había ido, y era un poco más lejos que la facultad. Nos despedimos como si no nos fuéramos a ver por un año y enseguida me dirigí a lo de Jenny, donde tendría bastante tiempo para ponernos al día.

Las clases se hicieron eternas, prácticamente contaba los minutos para salir de ese infierno. La mezcla entre el estudio y la resaca definitivamente no eran una buena combinación. Almorzamos juntas a la salida de la facultad y me quedé en su departamento. Miramos una película y no llegamos ni a la mitad, creo que teníamos cansancio atrasado de toda la semana, pero nada que una buena siesta no pudiera solucionar.

Cuando nos despertamos eran casi las seis y media de la tarde, poco faltaba para la hora en que Julian salía de trabajar. Agarré todas mis cosas algo apurada y nos despedimos, prometiendo arreglar luego alguna salida para la noche. Manejé un poco bastante rápido, estaba tan ansiosa por llegar, y sobre todo por llegar en hora, que mucho no me importó. Siete menos cuarto estaba estacionando en la esquina de aquel edificio.

"Estoy abajo, estacioné en la esquina. No tengo apuro, baja cuando termines"

Tecleé mientras tarareaba la canción que sonaba en la radio, Chandelier.

"Subí vos, te animas? Tengo que ordenar un par de cosas y me podes esperar aca"

Dudé, no conocía el lugar y eso me cohibía bastante. Finalmente me bajé del auto y a los pocos segundos me encontraba atravesando la puerta principal. Había un montón de gente trabajando, cada uno en lo suyo, realmente estaba muy perdida. Saqué rápidamente el celular del bolsillo y no dudé en llamarlo.

- Ori...
- Qué hago? A donde voy? Me perdí - lo escuché reír del otro lado y me quejé
- Tercer piso Ori - dijo muy relajado y le corté.

Me encaminé hacia el ascensor y entré junto a un par de personas más, me sentía un poco incómoda. Apreté el botón del piso 3 y tuve que esperar mientras algunas de las personas bajaban en el primer y segundo piso. Finalmente la puerta se abrió y salí a un lugar con más oficinas y gente bien vestida, cuando se iba a terminar esto? Me acerqué algo dudosa al primer escritorio que vi. Una chica rubia me sonrió muy amablemente y me colgué un poco, intentando deducir de donde me resultaba tan conocida su cara.

- Qué necesita? - preguntó sacándome de mis pensamientos
- Estoy buscando la oficina de Julian... Serrano
- Ah, sí - sonrió falsamente mientras me hacía una radiografía.

Levanté una ceja esperando que me diera alguna indicación, pero lo único que hizo fue pararse de la silla y hacerme señas de que la siguiera. Me llevó a una oficina algo apartada del resto, supongo que ser hijo de uno de los dueños tenía sus ventajas.

- Esperame acá, le tengo que avisar antes de dejarte pasar - dijo intentando sonar amable, pero no le creí ni un poco el personaje
- No te preocupes, me está esperando - le devolví la sonrisa y quedó sin palabras - Gracias.

Sin decir más nada abrí la puerta y entré, cerrándola detrás de mi.

- Que lindo verte acá - dijo con una sonrisa de oreja a oreja
- Lo mismo digo, sos otra persona
- No exageres.

Me senté sobre sus piernas y pase mi brazo por detrás de su cuello, dejando un beso tierno sobre sus labios.

- De repente sos así como muy importante, casi no me dejan pasar sola a tu oficina, cómo es esto? - pregunté con el ceño fruncido y él largó una carcajada
- Digamos que mi secretaria es un poco desconfiada
- Es tu secretaria la rubia teñida?
- Sí - rió
- Vos sabes que creo que la conozco de algún lado, no se, su cara... De algún lado la tengo - dije mientras pensaba y pensaba
- Qué? Cómo? De donde? - de repente se había puesto serio y nervioso
- Qué pasa?
- No, nada, vamos?

viernes, 12 de diciembre de 2014

CAPITULO 51

El timbre sonó y me costó una eternidad apartarlo de mí. No se quien era pero definitivamente y por la mirada de Julian, no saldría vivo. Reí y él solo se molestó más, pero no me quedó otra que apartar sus brazos de mi cintura y levantarme.

Corrí prácticamente hacia la puerta y reí por dentro cuando miré por el agujero. Abrí sin dudarlo y lo abracé algo efusiva.

- Qué haces acá Agus? - pregunté corriéndome hacia un costado para que pasara
- Vos me dijiste ayer que viniera, boluda
- Uhhh cierto, es que pasaron tantas cosas que me olvidé
- Bueno si queres me voy eh
- No, tonto, ponete cómodo, me voy a cambiar y vengo - dije sin saber muy bien que hacer, y él no tardó mucho en tirarse cómodamente en el sillón.

Cerré la puerta y lo vi girar en la cama, con una sonrisa de oreja a oreja, haciéndome señas de que me acostara a su lado.

- Quien era? - preguntó despreocupado cuando me senté en la cama
- Agustín
- Eh? Que quería?
- Es que... yo ayer le dije que hoy a la noche viniera y bueno, vino
- Cómo que...? Ya lo echaste, no?
- Cómo lo voy a echar? No, obvio que no - dije y su cara se transformó
- Me estás jodiendo? Esta acá?
- Callate Julian, deja de gritar!
- Na, este pendejo me va a escuchar - gritó, ignorándome por completo, y salió corriendo del cuarto, seguido por mí.


- Ah bueno, interrumpí algo? - preguntó Agus muerto de risa en cuanto lo vio acercarse así, en bóxer
- Sí, interrumpiste, y adivina qué? Te vas - dijo agarrándolo del cuello de su camisa para, de un impulso, levantarlo del sillón y arrastrarlo hasta la puerta
- Julian - grité y me ignoró, para variar - Soltalo ya!

Lo soltó una vez que estaban en el pasillo y entró rápidamente, cerrando la puerta detrás de él, dejándolo a Agus afuera.

- Qué haces? Estúpido!
- Me estás jodiendo? Qué tiene que hacer el pendejo acá? Nada
- Ah bueno, no lo puedo creer - dije agarrándome la cabeza y él rió - De qué te reís?
- Le viste la cara de susto? - preguntó tentado y tuve que aguantarme las ganas de reírme yo también
- Abrile idiota
- No le voy a abrir, quiero estar con vos, solos, no con el boludo este en el medio - dijo acercándose hasta pasar sus brazos por mi cintura
- El boludo este es TU amigo, no se si te acordás
- Si fuera mi amigo no nos interrumpiría
- Dale, si no estábamos haciendo nada, dejalo pasar - rogué ya algo fastidiosa
- Está bien - suspiró y rápidamente se separó de mí - Abrile, pero yo me voy a dormir
- Es un chiste?
- No, estoy cansado, diviertanse - gritó a lo lejos y desapareció por la puerta de mi cuarto.

Bufé y sacudí mi cabeza intentando que nada me afecte. Abrí lo más rápido que pude y reí al verlo caer de espaldas, ya que estaba sentado contra la puerta.

Se levantó con torpeza y con una sonrisa en la cara, y yo, muerta de vergüenza.

- Perdón, perdón, perdón - supliqué y él largó una risa
- No seas boba Ori, ya lo conozco, pero se le pasa rápido igual
- Bueno sí, pero aunque se que lo hace jodiendo me parece un pendejo - dije y se encogió de hombros - y no interrumpiste, no estábamos haciendo nada
- Bueno mejor, porque sino me agarra afuera y me mata - ambos reímos
- Ahora sí me voy a cambiar, agarrá una cerveza de la heladera si querés y llamala a Jenny.

Entré nuevamente al cuarto y prendí la luz, sin importarme que estuviese durmiendo. Lo escuché quejarse por lo bajo y se tapó la cabeza con la almohada enseguida. Sin decir nada agarré un short de jean y me lo puse, aunque el buso lo tapara casi por completo. Me até el pelo y apagué la luz, para luego cerrar la puerta y volver al living.

- Jenny está en camino - comentó Agus sonriente en cuanto me senté a su lado
- Buenísimo, entonces la esperamos para pedir la comida - asintió y me extendió un vaso de cerveza que acababa de servir.

En menos de diez minutos ya estaba tocando timbre, y lo mandé a Agus a abrir porque realmente no tenía ganas ni de moverme.

- Amiga - gritó luego de saludarlo a él y sonreí como respuesta, para abrazarla como si hace meses no nos viéramos


- No pongan muy alta la música que Julian duerme - grité desde la cocina mientras intentaba comunicarme con el del delivery.


- Cómo es eso de que Julian duerme? - preguntó Jenny algo confundida mientras se sentaba en la mesada de la cocina, una vez que terminé de pedir la comida
- Nada, está durmiendo en mi cuarto, eso
- Bueno, veo que me perdí un par de capítulos
- Sí, unos cuantos - dije sonriendo al pensar en todo lo que había cambiado desde la última vez que hablé con ella
- Y por que no viene? Que aburrido
- Está enojado, creo, o un poco histérico, ya se le va a pasar - expliqué y rió, realmente daba más para reírse que para preocuparse
- Está ofendido? Es una mina boluda, cada día lo confirmo más - dijo entre risas y le pegué con un trapo que tenía a mano
- Basta, no lo pelees - rogué y ella rodó los ojos
- Decile a tu novia que se deje de boludeces y venga a comer con nosotros - dijo mientras daba un salto para volver hacia donde estaban Agus, la música, y el alcohol.


La pizza llegó a los pocos minutos, por suerte, porque realmente moría de hambre, y luego de poner la mesa volví al cuarto, a ver si esta vez lograba convencerlo.

Teniendo en cuenta la última experiencia, opté por no prender la luz, de todos modos las luces de afuera entraban por la ventana e iluminaban lo suficiente como para poder ver su cara. Parecía estar dormido, muy relajado, así que me senté con cuidado a su lado y me dediqué a observarlo durante unos minutos. Peiné hacia un costado el pelo que caía por su frente y él se removió en el lugar, aún con los ojos cerrados.

- Llegó la comida, por qué no venís con nosotros? - susurré pero no obtuve respuesta - Juli...
- No quiero - murmuró con la voz ronca y bufé
- Estas enojado? - pregunté ya cansada de esta situación, y él negó con la cabeza - Entonces? Qué te pasa?
- Nada Ori, quiero dormir, anda con los chicos - dijo sin abrir los ojos
- Está bien, te guardo un poco de pizza para después.

Él solo asintió y dejé un sentido beso en su frente antes de irme. Los chicos ya estaban comiendo cuando volví, genial. Puse unos pedazos de pizza en un plato y lo guardé en la cocina, sino definitivamente Julian se iba a quedar sin cena.


La pasamos bastante bien, increíblemente pude aguantarme las ganas de ir a acostarme con él y llenarlo de besos hasta que se le pasara el mal humor. Entendí que tendría tiempo para eso luego, así que mientras tanto solo me propuse pasarla bien con mis amigos.

Ya estaba medio alegre de más cuando los despedí, y a pesar de que fueran la una de la mañana y la noche anterior me la había pasado estudiando, lo último que quería era dormir. Estaba pasada de revoluciones y Julian no planeaba levantarse nunca, genial.

Me tomé unos cuantos vasos más de cerveza mientras ordenaba un poco el lío que habíamos hecho en el living y cuando me empecé a aburrir, volví al cuarto.

Ahora si que tener cuidado con no hacer ruido no estaba dentro de mis posibilidades. Apenas entré me tropecé con unos zapatos y en el intento de no caerme casi tiro todo lo que estaba sobre la mesita de luz. Lo único que me salió fue reírme, bueno, reírme mucho, por lo que él se quejó y se dio media vuelta.

- Boludo - largué en un tono de voz algo elevado, mezclado con la maldita risa que no podía controlar
- Shhhh - se quejó nuevamente y me tapé la boca enseguida
- Levantate gordo - hice un esfuerzo por bajar el tono de voz pero fue en vano.

Así como estaba me tiré en la cama, a su lado y pase mi brazo por su cintura, pegándome a él.

- Estas en pedo? - preguntó con el ceño fruncido mientras intentaba abrir los ojos
- No - respondí entre risas y se mordió el labio
- Sos un desastre - dijo volviendo a cerrar los ojos
- Y vos sos un calentón, no puede ser que sigas enojado
- No estoy enojado
- Sí estás enojado
- No
- Dame un beso - supliqué, rozando mi nariz con la suya
- No
- Ves, estás enojado - dije apartándome y se le escapó una sonrisa
- Vení - murmuró con voz de dormido y sin dar más vueltas, llevó una mano hacia mi nuca y pegó sus labios a los míos, con ternura.

domingo, 30 de noviembre de 2014

CAPITULO 50

Capítulo dedicado a mis inco con amorrrrr ❤️





No despegó su brazo de mi cintura en todo el camino del auto hasta la puerta de mi departamento, donde me soltó y fui yo la que me colgué de su cuello procurando que no se apartara demasiado.

- Ahora si me voy, entra y descansa
- No - respondí en un tono bastante caprichoso, y él rodó los ojos mientras se mordía el labio inferior.

- Estas loca - largó y sonreí
- Entonces... te quedas?
- No - respondió firme - Mi viejo me está esperando, me va a matar - este chico no pensaba dejar de hablar nunca, no?

Lo volví a callar con un beso, estaba insoportable con las excusas y este era mi último recurso para convencerlo de quedarse acá conmigo.

No hizo falta mucho esfuerzo para que aflojara y me siguiera el beso, como siempre, terminaba convenciéndolo a mi manera. Llevó rápidamente sus manos poco más abajo de mis caderas mientras yo me entretenía con su pelo. Maldita adicción. Me acorraló en cuestión de segundos contra la puerta de mi departamento, mientras, torpemente, intentaba sacarme las llaves del bolsillo del pantalón.

Se separó tan solo un poco y apartó su vista para no errarle a la cerradura. Y yo con tal de no desaprovechar el tiempo me dirigí a su cuello, sin vueltas, dejando una cantidad infinita de besos de todo tipo.

Me dedicó una sonrisa cómplice una vez que volví a mirarlo y en un abrir y cerrar de ojos estábamos del lado de adentro, con la puerta cerrada.

Reí algo nerviosa cuando clavó sus ojos en los míos, estaban prendidos fuego y era algo que se podía notar a kilómetros de distancia. Rápidamente tiré la mochila en el sillón, mientras él me seguía, sosteniéndome por la cintura. Y sin perder más tiempo me di vuelta, agarré su cara entre mis manos, con posesión, y lo atraje hacia mí para volver a unir nuestros labios en un beso bastante más subido de tono que los anteriores, si es que eso era posible.

No se en qué momento se deshizo de mi campera, pero cuando quise acordar, sus manos estaban subiendo ágilmente desde mis caderas hasta el borde de mi remera. Jugó con él e hizo un amague con levantarla, pero optó por esconder sus manos por debajo y acercarme más hasta pegarme a su cuerpo, poniéndose en contacto directo con mi piel, logrando erizarme por completo.

Apretó sus dedos con firmeza en la parte baja de mi espalda y los subió con una lentitud desesperante, a medida que mis manos ansiosas desabrochaban los primeros botones de su camisa, sin romper el contacto entre nuestros labios.

Me soltó cuando empecé a bajarle la camisa por los hombros y colaboró para que pudiera sacársela por completo lo más rápido posible. Realmente no sabría decir cual de los dos mostraba más desesperación y deseo por el otro.

Nunca lo había tenido tan cerca y en cuero, y por tal razón me puse tan estúpida y embobada que solo me salió llevar mis manos hacia sus hombros, bajarlas por su pecho y recorrer lentamente toda aquella maravilla. Él inevitablemente sonrió ante mi reacción y comenzó a dejar una serie de besos que comenzaron en mi mandíbula y recorrieron mi cuello en su totalidad para finalizar bajo mi oreja, en la cual se entretuvo un buen rato.

Se separó un poco y pegó su frente a la mía enseguida. Tenía los ojos cerrados pero podía escuchar con claridad su respiración agitada chocando en el aire con la mía, mientras por la proximidad de su pecho sentía su corazón latiendo casi tan desesperado como el mío.

No se cuanto tiempo estuvimos así pero tuve la necesidad de cortar la maldita distancia, capturando con increíbles ganas su labio inferior, aprovechando para morder y tirar suavemente de él. Fue lo que necesitaba para que él reaccionara y de un solo movimiento se deshaga de mi remera, la cual ya me estaba empezando a molestar.

Quería esto, entrar en contacto con su piel, sentirlo cada vez más cerca. Y así, entre besos, lo dirigí hasta mi cuarto, el cual estaba iluminado tan solo por unos pocos rayos de sol que lograban atravesar la persiana. Caí sobre su falda en cuanto lo empuje un poco para que se sentara sobre la cama, y rápidamente acomodé las piernas a cada lado de su cuerpo.

Él llevó sus manos hacia el broche del corpiño mientras dejaba una cantidad incontable de besos en mi pecho, y en cuestión de segundos se logró liberar de él, tirándolo por algún rincón de mi habitación. Conectó nuevamente su mirada con la mía, y no hizo más que llenarme de seguridad.

En pocos minutos nos deshicimos del resto de la ropa, que era lo poco que nos separaba, para por fin entregarnos el uno al otro. Literalmente había estado soñando con este momento incluso desde antes de conocerlo.




Me entretuve acariciando su pelo con delicadeza a medida que nuestras respiraciones se normalizaban. Tenía todo su peso sobre mi cuerpo pero ni siquiera me molestaba, no podía pedir algo mejor. Sentía su aliento golpeando en mi cuello y no pude evitar sonreír.

Al rato comenzó a dejar suaves besos allí, de a poco, pero sin mover ni un músculo de su cuerpo. Pasamos un rato así, bajo un silencio para nada incómodo, hasta que él se movió un poco y se apoyó sobre sus codos, uno a cada lado de mis brazos, llevando el peso de su cuerpo hacia ellos. Me miró a los ojos durante un rato e inconscientemente le acomodé el pelo, para luego dejar mi mano detrás de su nuca, acariciándolo delicadamente.

- Qué pasa? - dije largando una risa ante tanto silencio
- No puedo creer lo linda que sos, y que todo esto sea real, eso pasa - dijo mordiéndose el labio inferior y sonreí, así o más tierno?
- Awww cosita - dije atrayéndolo hacia mí para besarlo nuevamente, ahora con ternura, lento.



Me desperté con más cansancio del que tenía, tanto que apenas pude abrir los ojos para fijarme si veía a Julian. No, por ningún rincón de la habitación habían rastros de él. Bufé mientras con mucha pereza me estiraba ocupando toda la cama, qué pocas ganas de moverme tenía. Junté fuerzas no se de donde y me levanté para luego agarrar de entre mis cosas su buso, que gracias a Dios no se le había ocurrido pedírmelo, porque no tenía en mente devolvérselo, no por ahora.

No se cuanto habré dormido pero afuera ya estaba oscureciendo. Lo busqué por todos lados pero nada, lo único que me alivió fue ver su camisa en el piso, justo donde la había tirado hace unas horas, o sea que seguía acá. Sonreí al recordar todo y me dirigí sin dudarlo al balcón.

Y ahí estaba, de espaldas, en bóxer, muy tranquilamente, con sus brazos apoyados sobre la baranda. Estaba fumando, para variar, y con la vista fija en el paisaje, ni cuenta se dio de que yo también estaba ahí.

Apreté con fuerza mis brazos alrededor de su cintura y dejé un par de besos en su espalda. Lo escuché reír por lo bajo mientras llevaba su mano libre sobre las mías, qué mejor?

- Vos nunca tenés frío, no?
- Callate, si te encanta que ande así - dijo entre risas y bufé
- Idiota - me quejé y automáticamente giró en el lugar, quedando de frente a mí.

Dejó un sentido beso en mi frente y luego apagó el cigarrillo contra la baranda para tirarlo sin ningún problema hacia la calle.

- Qué haces que no estás en la cama? - preguntó en un tono bastante sobre protector mientras rodeaba mis hombros con sus brazos
- Es que no te veía y me asusté, pensé que te habías ido
- Cómo me voy a ir? - dijo con una sonrisa tierna - Sabía que venías cansada desde anoche y no quería que te despiertes, por eso me vine para acá
- Mmm - incliné mi cabeza un poco hacia atrás para quedar a la altura de su cara, y él se encargó de unir nuestros labios en un beso corto pero intenso.

Nos dirigimos sin soltarnos del abrazo hasta mi cuarto.

- Me voy a bañar gordo, no te vayas
- No me voy a ir a ningún lado, Ori - dijo riendo una vez que se había tirado cómodamente en mi cama - Si necesitas ayuda chiflame
- Si claro, espera sentado - respondí irónicamente y lo escuché reír mientras cerraba la puerta del baño.

Dejé que el agua caliente corriera por todo mi cuerpo y eso me relajó tanto que creo que estuve así aproximadamente media hora. Cuando salí, envuelta en una toalla, me encontré con un Julian completamente dormido, tan estirado que ocupaba todo el ancho y largo de la cama. Sonreí inconscientemente, parecía tan tierno e inocente en ese estado.

Lo único que me puse sobre la ropa interior fue obviamente, su buso. Me peiné y me sequé un poco el pelo y a todo esto Julian todavía no se había despertado. Me senté con cuidado en un espacio libre que encontré cerca de su cara y comencé a acariciarle el pelo. Definitivamente no se despertaba con nada.

- Juli - susurré sin apartar mi mano de su rostro
- Mmm - se quejó con los ojos aún cerrados
- No te pensás levantar?
- Si - murmuro con la voz ronca, para luego estirar sus brazos, rodear mi cintura y tirarme arriba suyo.

- Podes mirarme cuando te hablo? - pregunté entre risas mientras intentaba zafarme de su agarre, pero él no hizo esfuerzo alguno por abrir los ojos
- Podes callarte y darme un beso?
- No
- Dale
- No, soltáme!

No pude evitar reírme por la escenita y él con brutalidad acercó mi cara a la suya con su mano firme en mi nuca, para luego instintivamente encontrar mis labios en la oscuridad. Le seguí el beso sin protestar, y me acomodé sobre él, relajando por completo mi cuerpo el cual hace tan solo unos segundos estaba completamente tenso y luchando por escapar.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

CAPITULO 49

- Ey, te colgaste - largó, haciéndome caer en la realidad
- Es que... está muy bueno el lugar -  dije y él asintió mientras miraba rápidamente todo - A cuantas trajiste a comer acá? - pregunté y bufó
- A nadie, las únicas veces que vine fue con mi viejo y por almuerzos de negocios
- Ah... - murmuré y él sonrió mientras negaba con la cabeza.


- Bueno, qué querés comer? - preguntó después de que leímos la carta unas cinco veces seguidas
- Te diría una milanesa con papas fritas, pero me sentiría algo desubicada, así que no se... Pasta?
- No seas tonta, lo quieras va a estar bien - dijo y sonreí
- Pasta - repetí y él asintió.

Pidio lo mismo para los dos y una botella de vino tinto, a pesar de haberle repetido mil veces que luego él tenía que manejar y encima volver a trabajar. Mientras esperábamos la comida tomamos casi una copa entera cada uno, moría de hambre y ya no sabía que hacer con mi ansiedad.


- Quien es?
- Quien es quien? - pregunté con el ceño fruncido
- El pibe que estaba el otro día en tu departamento - dijo ahora serio, le cambió la cara completamente - Quien es?
- Nico - dije junto con una risa, pero a él no pareció hacerle gracia - Un amigo
- Nunca lo había visto
- Lo que pasa que es un amigo de la facultad, y nos juntamos para estudiar
- Ah que copado
- No seas tonto - dije con una sonrisa, estirando mi mano para peinarle el pelo que caía sobre su frente
- La próxima estudia con Jenny y ya fue, para qué querés mas gente?
- Para, para, para, me vas a hacer una escenita? Por un compañero de la facultad con el que me junto a estudiar? Esto es real Julian?
- Y por qué? No puedo?
- No! No podes - dije elevando el tono de voz, y sus ojos se abrieron de golpe - Mira, él se quedó bancándome la hora y media de espera del otro día, y me acompañó caminando hasta el departamento porque la persona que había quedado en llevarme se olvidó de mi, así que fijate bien como son las cosas antes de hacerte la cabeza por cualquier hombre que se me acerca
- No quiero discutir otra vez - se quejó, en un tono de voz bastante relajado - Ya se que estuve mal, no tenés que remarcármelo todo el tiempo tampoco, porque por algo me perdonaste o me diste otra oportunidad, no?
- Tenés razón, perdón, no se por qué me pongo así - dije cerrando los ojos y sosteniendo mi cabeza con ambas manos
- No, está bien, solo que mejor dejemos este tipo de cosas para después. Ahora disfrutemos del almuerzo y el poco tiempo que tenemos para estar juntos, puede ser?

Asentí desganada y él me regaló una de sus amplias y perfectas sonrisas, de esas que te cambian el humor de un momento al otro. Qué más podía pedir?


Nos tomamos todo el vino a medias mientras comíamos entre charlas y muchas risas. Sí, estábamos un poco pasados de copas y se estaba empezando a notar.

- Qué hora es boludo? Tenés que volver a la oficina - dije algo alterada luego de que él, caprichoso y machista como siempre, pagara la cuenta
- Las dos y media pasadas - dijo despreocupado - no hay problema igual
- Cómo que no? Dale vamos, te van a matar - lo apuré levantándome de la silla y obligándolo a hacer lo mismo, mientras él reía, totalmente relajado.

Nos subimos al auto y tuve que respirar hondo para aclarar mi mente. Estaba algo mareada, producto del alcohol, y rogaba internamente que a Julian no le pasara lo mismo.

- Maneja con cuidado por favor, no quiero morir en el camino ni que nos agarre la policía - dije nerviosa sin parar ni para respirar
- Tranquila Ori - rió - no pasa nada, estoy bien
- Seguro? A ver, cuantos dedos tengo?
- Doce - respondió divertido y le pegué nuevamente - Seis, tonta.

Le acomodé el pelo a medida que el auto se ponía en marcha y él aprovecho el momento para dejar un beso en mi brazo, lo que me dio mucha ternura. Me relajé, un poco nada más, y me acomodé en el asiento para poder mirar por la ventana.

- Llegamos - dijo con una sonrisa cuando estacionó frente al edificio.

Apagó el auto pero ni siquiera se movió, simplemente me miraba como esperando que me bajara.

- No pensás bajar vos? - pregunté mientras abría de a poco la puerta
- No Ori, me tengo que ir volando, estoy trabajando
- Ah, ahora sí te preocupa llegar tarde - me quejé y él largó una pequeña risa - Acompañame hasta la puerta aunque sea, estoy un poquitito mareada y no quiero caerme por las escaleras - exageré junto con un puchero, logrando robarle otra sonrisa
- Mira que no me vas a comprar siempre con esas caritas eh, no te mal acostumbres - dijo rendido y reí.

Se desabrochó el cinturón de seguridad suspirando, bajó rápidamente del auto para dar la vuelta y, rodeando mi cintura con su brazo derecho, ayudarme a bajar a mi.

sábado, 15 de noviembre de 2014

CAPITULO 48

Sonó el timbre y con toda la pereza y el mal humor del mundo me levanté a abrir la puerta, mientras los chicos en el sillón miraban un poco de tele para distraerse antes de seguir estudiando.

- Valía contestar los mensajes - dijo con una leve sonrisa en el rostro ni bien abrí la puerta, provocando que la cerrara de golpe, en su cara.

- Quien era? - preguntó Jenny mirando hacia la puerta, mientras yo intentaba reaccionar
- Ju...lian - susurré
- Ay no seas pendeja, abrile - dijo entre risas y asentí dudosa, lo que menos quería en ese momento era verlo.

Junté fuerzas y respiré hondo antes de por fin volver a abrir la puerta. Él me miró algo confundido y luego de recorrer rápidamente la habitación con la mirada, por fin habló.

- Se puede saber qué te pasa?
- A vos qué te pasa Julian? - pregunté algo alterada
- A mi nada, sos vos la que no me contestas y encima me cerrás la puerta en la cara
- Ah bueno, sos un caradura - dije junto con una sonrisa irónica - Una hora y media estuve esperándote boludo, una hora y media, como una idiota. Me dijiste que me pasabas a buscar a la una por la facultad y nunca apareciste, y ahora soy yo la culpable de todo, no?

Su cara se transformó al instante y llevó ambas manos a su cabeza, con rabia. No hice más que mirarlo hasta que se dignara a hablar. Lo empujé hacia afuera del departamento y cerré la puerta detrás de nosotros, evitando la escenita lamentable en público.

- Perdoname - dijo al poco rato, cuando por fin me miró
- No cambias más Julian, no te importa nada, y está bien, es tu forma de ser y lo entiendo, no te voy a pedir que cambies. Pero no me hagas más estas cosas, no me gustan, la paso mal
- Para Ori, soy un boludo, sí, pero no fue a propósito o porque no me importes. Simplemente me olvidé, se me pasó
- Si ya veo que se te pasó, y también veo que me voy a tener que acostumbrar a tus descuidos constantes
- No, no va a volver a pasar, te lo prometo - dijo acercándose - me perdonas? - preguntó casi en un susurro, sosteniendo mi cara entre sus manos.

Cerré los ojos para aguantar el llanto, no quería mostrarme débil ante él y tampoco era mi intención darle muchas vueltas al asunto.

Los volví a abrir y me encontré con su cara de preocupación, lo cual me dio mucha ternura. Deposité mis manos en sus muñecas para apartarlo de mí, sinceramente no tenía ganas de nada.

- Ya está, estoy de mal humor y tengo cosas que hacer, hablamos en otro momento - dije evitando con todas mis fuerzas el contacto con sus ojos.

Asintió sin decir nada, me dio un sentido beso en la frente y luego por fin me dejó el camino libre para volver tranquilamente a mi departamento.

Di un portazo y ambos me miraron fijo, preocupados.

- No mate a nadie - aclaré luego de un silencio algo incómodo, y me tiré cómodamente en el sillón.

- Todo... bien? - preguntó Jenny y me encogí de hombros
- Se olvidó - reí irónicamente - Supongo que ya estoy acostumbrada a que me hagan este tipo de cosas, no?
- A cualquiera le puede pasar - intervino Nico, defendiéndolo, y lo fulminé con la mirada - Va, digo... No se
- Y vos no vas a decir nada? - pregunté alterada al ver que mi amiga solo me miraba y sonreía
- Es que no se que decirte - rió - es un boludo y las dos lo sabemos, pero no es mal tipo, te quiere, y si se olvido es porque es un colgado de mierda, no por otra cosa
- Igual creo que es mi culpa eh, por seguir esperando tanto de los hombres. Es irónico que después de que me hayan cagado tanto, siga esperando que sean perfectos
- No generalices Ori, no todos son como Benjamín
- No había necesidad de nombrarlo igual - grité alterada y ambos rieron
- Bueno ey, basta de estas charlas de mujeres que me voy a tener que ir yendo sino...


La noche llegó y nosotros seguíamos estudiando, esto ya era insano. Paramos para comer y luego de un rato, como ya era tarde, los chicos se fueron en el auto de Jenny.

Entré a bañarme, me cambié y acosté enseguida, no sin antes ponerme el buso de Julian que había dejado tirado en la cama esa mañana. Suspiré luego de olerlo y me hundí bajo las sábanas y frazadas. Estaba realmente agotada y solo quería dormir, sin pensar en nada.

Pocos minutos luego de haber cerrado los ojos dispuesta a dormir, me vibró el celular bajo la almohada. Bufé y algo encandilada por la luz de la pantalla, leí el mensaje.

"Me quede re mal por lo de hoy Ori, en serio"

"Ya fue Julian"

"No, no fue nada, estas enojada y me parece perfecto porque soy un pajero, pero dame otra oportunidad para hacer las cosas bien, no va a volver a pasar"

"No estoy enojada, o si no se, pero se que es algo del momento y que seguro se me pasa"

"Queda pendiente el almuerzo entonces?"

"Si no me volvés a plantar, sí. Pero vas a tener que esperar hasta el jueves después del parcial, estos días no voy a tener tiempo ni de respirar"

"Espero todo lo que sea necesario. Estudia!"

"No necesitas decirlo eh"

"Jajaj te quiero" - respondió cambiando de tema y sonreí como una tarada, qué tan difícil se me iba a hacer estar enojada con él?

"Mucho" - agregó en otro mensaje

"Yo también, mucho"

Terminó la conversación enviando una carita tirando un beso y un par de corazones. Suspiré nuevamente para luego volver a dejar el celular bajo la almohada y por fin dormirme.


No se como hice para despertarme pero lo único seguro es que no fue gracias al despertador, el cual sonó toda la mañana y obviamente no lo escuché.

Tenía unos mil mensajes de Jenny, quien a los pocos minutos estaba tocando el timbre como una desquiciada. Sí, faltaban diez minutos para que empiece la clase y yo estaba completamente dormida y sin cambiarme. Le abrí la puerta mientras me desperezaba y entró al departamento con una energía envidiable, considerando que eran casi las ocho de la mañana.

- Hace diez minutos que te estoy esperando en el auto Oriana, que haces que todavía no estas vestida? Llegamos tardísimo - se quejó a los gritos y por instinto tapé mis oídos, los gritos de mi amiga y mi mal humor por la mañana definitivamente no eran una buena combinación.

- Que se yo, me dormí - respondí mientras caminaba algo alterada hacia mi cuarto para buscar la ropa.

Me cambié y arreglé en tiempo record, a las ocho estábamos ya en el auto de camino a la facultad.

Llegamos bastante tarde y estuvimos un rato largo buscando dos malditos asientos libres, lo cual fue imposible y terminamos escuchando la clase de pie en el fondo del salón. Mi día no pudo haber empezado peor.  Para el mediodía ya estaba agotada, no quería saber más nada con respecto a la facultad, y lo peor de todo era saber que ni bien llegara a casa tendría que ponerme a estudiar igual o más que el día anterior.

Y así fue mi rutina todo el martes y miércoles. Paraba de estudiar para comer y al terminar volvía a internarme con los libros y apuntes. Nos juntamos un día en lo de Nico y al otro en lo de Jenny, para ir cambiando un poco.

La verdad que ya estaba harta de tanto estudio, realmente me iba a terminar haciendo mal. Ni siquiera tuve suficiente tiempo libre como para al menos cruzarme con Julian en el pasillo, teniendo en cuenta que desde el lunes no lo veía.

Me mandó un mensaje el miércoles de noche, deseándome suerte, y otro el jueves a la mañana, prometiéndome que esta vez sí me iba a estar esperando a la salida de la facultad para concretar el almuerzo que había quedado pendiente. Creo que con eso bastó para que todos mis nervios se calmaran y poder entrar tranquila y con un poco de esperanzas al salón.

A la una y cuarto recién salimos del parcial, completamente aliviados por habernos sacado ese peso de encima, pero con más ansiedad de la que entramos y con la certeza de que nos había ido pésimo, a pesar de todo el tiempo que le dedicamos.

Me despedí rápidamente de los chicos en cuanto divisé el auto de Julian estacionado en la vereda de en frente. No me había visto al parecer, tenía la radio bastante alta y su brazo apoyado sobre la ventana, mientras golpeaba sus dedos al ritmo de una canción.

Rodeé el auto por detrás y abrí la puerta del copiloto con total confianza. Él se sobresaltó al principio pero enseguida se le dibujo una sonrisa mientras yo entraba y me acomodaba a su lado.

- Buen día - dije devolviéndole la sonrisa para rápidamente y sin darle tiempo a responder, agarrar su cara entre mis manos y robarle un beso.

- Ah... bueno - dijo con cara de asombro y reí
- Qué?
- Pensé que estabas enojada y que me ibas a mirar con tu mejor cara de orto todo el día - dijo y no dudé en pegarle en el hombro.

- Estoy un poco enojada si - dije y levantó ambas cejas - pero sos tan...  - le apreté los cachetes y se quejó entre risas - lindo - finalicé, mirándolo detenidamente, y él sonrió, para luego acercar su cara a la mía y darme un último beso antes de arrancar el auto.

- Cómo te fue? Un nueve mínimo, no?
- Cuanta fe me tenés - dije algo desganada y él asintió sin mirarme - No se como me fue pero no creo que llegue a tanto, igual prefiero no adelantarme, cuando me den la nota te cuento.


Me pasé todo el camino mirándolo, y no me voy a cansar de repetir lo lindo que le queda el traje que usa para trabajar. Él por su parte no apartaba la vista de la calle, y nuevamente su mano estaba posada con total naturalidad sobre mi pierna izquierda, casi a la altura de la rodilla. Me ponía un poco nerviosa pero a la misma vez me gustaba que lo hiciera.

Estacionó frente a un restaurante aparentemente costoso y me bajé del auto algo tímida, no se por qué. Nos sentamos en una mesa contra la ventana y por un momento me dispuse a observar el lugar. Era bastante amplio y estaba muy lindo decorado, cada detalle parecía estar pensado para el lugar específico que ocupaba.