viernes, 2 de enero de 2015

EPÍLOGO

- Positivo - grité desde el baño y Julian entró corriendo, desesperado.

Se paró detrás de mí y nos miramos a través del espejo, su cara de preocupación era tremenda. Asentí para confirmarle lo que había dicho y llevó las manos a su boca. Temblé hasta que por fin sonrió, de la mejor forma, no le cabía tanta felicidad en el rostro.

- Eso es bueno, no? - preguntó ilusionado y asentí, con los ojos llenos de lágrimas.

Rápidamente me abrazó por atrás, rodeando mi cintura con sus brazos y depositando sus cálidas manos sobre mi panza aún inexistente. Dejo un sentido e interminable beso en mi cuello y, pegando su cara a la mía, volvió a conectar nuestras miradas a través del espejo.

- Te amo - largó, emocionado - Sos lo mejor que me paso, te lo juro, gracias, gracias por esto
- Somos - lo corregí - No lo ignores a él - agregué, pasando mis manos por encima de las suyas
- A ella en todo caso, es nena, gorda
- Es un varón Julian, te lo digo desde ya - dije y bufó
- Es nena, punto final - insistió, tan caprichoso como siempre y reí.

El departamento era un caos, estábamos en plena mudanza y estaba todo lleno de cajas y cosas tiradas por todos lados. Finalmente, después de un par de años de tanto esfuerzo y trabajo nos íbamos a mudar juntos, a un departamento mucho más amplio que quedaba prácticamente en frente a lo de nuestros mejores amigos, quienes ya venían conviviendo hace casi dos años.

"Vas a ser tía, y madrina!"

Le envié a Jenny enseguida, ella, además de Julian, era la única que sabía acerca de mi atraso y preocupación.

"Ay amigaaaaaaaaaa, te amo, estoy gritando como una loca. Que felicidad, mandale un beso a Juli, te llamo ya"

Reí. Me la estaba imaginando a los gritos, saltando, y a Agustin diciéndole que se quede quieta de una vez.


En dos días ya estábamos en el nuevo departamento, instalados, aunque aún con cajas y cosas para acomodar, ya estábamos agotados de tantas idas y vueltas.

- Vos no hagas fuerza amor, yo termino de arreglar todo mañana - dijo tan sobre protector como siempre
- No estoy inválida eh, y ni siquiera tengo panza todavía, relajate - reí y él dejó un beso en mi frente.

Observamos todo y terminamos sentándonos en el nuevo balcón, yo sobre sus piernas y él sosteniéndome con fuerza.

- En qué pensás? - preguntó luego de unos minutos de silencio
- En que no caigo, que estamos mudándonos juntos, esperando un bebé que nos va a unir para siempre, sos consciente de eso?
- Te pone contenta? - preguntó mirándome a los ojos y sonreí
- Muy, es mucho más de lo que siempre soñé
- Te amo - susurró y lo besé - Las amo, a las dos
- A los dos - lo corregí, solo para llevarle la contra y él rió
- Sabías que era mi sueño ser papá? - preguntó serio y negué con la cabeza - Y me hace muy feliz que vos seas la que me lo cumpla
- Vas a ser el mejor papá del mundo, vas a ver - dije acariciando su nuca y sonrió como un nene.


Era raro, estar en una nueva casa, lejos de aquel lugar donde nos conocimos y aquel balcón que había sido testigo de prácticamente toda nuestra historia. Y ahora estábamos oficialmente viviendo juntos, sin pared de por medio, estábamos finalmente del mismo lado y tenía un leve presentimiento de que iba ser así siempre.

jueves, 1 de enero de 2015

CAPITULO 64

* Tenía sus ojos café clavados en mí y juro que no existía nada mejor que esa sensación. Sonreí, algo tímida a medida que se acercaba, con seguridad, hasta el punto de chocar su frente con la mía.

Sus manos se deslizaron desde mis hombros, recorriendo lentamente mis brazos, logrando erizarme por completo la piel, hasta alcanzar mis manos. Las rodeó con delicadeza para luego entrelazar nuestros dedos y volvió a mirarme a los ojos, con una mezcla perfecta de deseo y ternura.

Acorté la poca distancia que había entre los dos y me detuve apenas nuestros labios se rozaron. Él sonrió levemente ante el contacto e inmediatamente soltó mis manos para agarrarme con fuerza por la nuca. Entreabrí los labios como dándole permiso y no demoró ni dos segundos en acercarme más a él para por fin capturarlos con necesidad.

Tuve el impulso de llevar mis manos a su camisa y lo hice, sin importarme nada. La desabroche con algo de desesperación a medida que el beso subía de tono, y él, lejos de sorprenderse ante mi reacción, se la terminó de sacar para luego deshacerse de mi vestido en un solo movimiento.

Volvió a unir nuestros labios mientras me alzaba y rápidamente rodee su cintura con mis piernas. Con algo de torpeza me dejó caer sobre la cama con él sobre mí *


Media hora había pasado desde que se había quedado dormido, y yo no hacía más que mirarlo y admirarlo. Era tan perfecto que no podía ser real. Tenía su brazo por debajo de mi cabeza y yo rodeaba su cintura con el mío, aunque bastante seguido mi mano paseaba por su pecho, dejando una serie de dibujos abstractos con los dedos. Su respiración estaba tan calma que me podría haber quedado escuchándola toda la vida. Pero en algún momento el sueño me venció.


Me desperté sintiéndome un poco rara, o bastante. Él no estaba ahí y por un momento dudé que haya sido otro sueño. El mismo sueño para ser exacta. Pero no, comprobé que había sido todo tan real como mi resaca cuando me levanté para ir al baño y noté que me dolía cada parte del cuerpo, hasta las que no conocía de su existencia. 

Me bañé y salí envuelta en una toalla, hasta que me topé con su camisa en el suelo y sonreí. Me la puse sin dudarlo y salí directamente al único lugar donde podría estar. Nuestro balcón.

Estaba sentado observando el paisaje, tan pensativo como siempre, en ropa interior, con un cigarro en la mano y un poco de humo saliendo de su boca. Contuve la respiración ante semejante escena. Sin decir nada me senté sobre su falda y pasé mi brazo por su hombro. Me sonrió antes de dar la última pitada y luego de un rato finalmente habló.

- Fue la única forma que encontré de convencerte para que no te vuelvas a ir - sonreí y continuó - No quiero perderte otra vez
- Igual tenía pensado quedarme para siempre - dije y sus ojos se abrieron como platos
- En serio? - sonrió tan ilusionado que tuve la necesidad de afirmar todo con un beso, me mataba de ternura.

- Y sobre eso que dijiste ayer... Por si no sabías éste es el país que elegí, ustedes son mi gente, mis amigos, vos, que no se que va a pasar pero siempre entre idas y vueltas terminamos estando juntos. Aunque pasen mil años y personas de por medio, problemas, peleas, siempre terminamos así. Y eso al parecer no va a cambiar nunca
- Yo te lo dije, o no? - preguntó sonriente y fruncí el ceño - Que íbamos a terminar juntos, algún día, después de que yo madurara y todo eso
- No se si maduraste - dije y reímos
- Puede que no, pero ya no me interesa estar de joda todo el tiempo, ni estar con diferentes minas cada fin de semana. Si eso no es madurar decime entonces que es
- Eso quiere decir qué....?
- Que te amo, que te extrañaba y que hace cuatro años estoy esperando este momento, quiero estar con vos y no me importa nada más, te juro
- No te vas a arrepentir, no? - pregunté y negó con la cabeza, muy seguro - Te amo - sonreí y capturó mis labios con ternura.


- Te puedo decir algo sin que pienses que estoy completamente loca? - pregunté mientras él dejaba un par de besos en mi cuello
- Decime, aunque igual un poco loca estás - dijo y le pegué
- Lo que pasó ayer... acá en casa - dije con un poco de vergüenza y él asintió sin entender mucho a donde quería llegar - Me crees si te digo que lo soñé? Así tal cual como fue, cada detalle
- No - dijo entre risas y me quejé
- En serio tonto, no se que fue, pero el día antes de conocerte tuve ese sueño - me seguía mirando raro - Ay no se, lo que quiero decir es que aquel día cambió mi vida por completo, te conocí y me desordenaste todo. Y ahora pasó lo mismo, no puede haber sido casualidad
- No entiendo, crees en vidas pasadas y esas porquerías? - preguntó gracioso y bufé
- Sos un tarado, no se para que te cuento - dije algo ofendida y él rió para luego llenarme de besos
- Estás loca, sos bruja, vidente, crees en otras vidas, o lo que sea, pero no me importa, te amo igual - dijo en modo cargoso mientras me abrazaba con fuerza intentando que no le pegara por las cargadas.

CAPITULO 63

Se bajó del auto y me extendió la mano para ayudarme a mí que estaba algo inestable. Me solté enseguida de su agarre pero él no demoró mucho en rodear mi cintura con su brazo. Me dio ternura que me ayudara a subir las escaleras, parece que aún recordaba lo que odiaba el ascensor. Finalmente llegamos al tercer piso y le alcancé mis llaves para que me ayudara a abrir, estaba algo torpe. Una vez adentro le agarré la mano con fuerza, no quería que se fuera, por nada del mundo.

- Quedate, a tomar algo, no se - supliqué con la poca voz que me quedaba
- No da
- Por favor - insistí y suspiró.

Cerró la puerta con llave y sonreí victoriosa.

- Qué tenés de tomar para ofrecerme?
- No se, era una excusa - dije y me dedicó una media sonrisa
- Un café me parece lo más sano - comentó ignorándome mientras caminaba hacia la cocina y bufé, por qué se tomaba todo tan literal?

Unos cuantos minutos después volvió, con una taza en cada mano, y se sentó a mi lado en el sillón.


- Resumime estos cuatro años en cuatro oraciones - propuso con una sonrisa y mi cara de confusión lo hizo reír
- No puedo conectar dos palabras y querés cuatro oraciones?
- Dale, si lo haces bien después me toca a mí - dijo y eso me motivó a concentrarme.


- Volver a estar todos los días con mi familia.

Él asintió y me hizo gestos de que siguiera.

- Estudiar y vivir para la facultad.

Volvió a hacer los mismos gestos.

- Extrañar día y noche a mi ex novio que me dejó porque no estaba preparado para tener novia.

Rió y lo odié por eso.

- Creer que lo había superado por acostarme con otros tipos que no me duraban más de un par de meses.

Su cara se tensó con la última, bueno, era un buen resumen dentro de todo.


- Mira vos, no perdiste el tiempo - dijo algo cortado y reí, dándole la razón
- Supongo que vos tampoco, dale, ahora te toca a vos - le golpeé el hombro y bufó.

Estuvo unos minutos pensando hasta que por fin habló.


- Arrepentirme todos los días de haber dejado a mi novia, por pendejo boludo.

Contuve una sonrisa mientras él jugaba con sus dedos, nervioso.

- Esperar a que Jenny me diera noticias tuyas, deseando que algún día me dijera "vuelve".

- Estar con otras minas para terminar dándome cuenta que fue cualquiera haberte dejado y que en realidad sí estaba preparado, siempre lo estuve.

Tragué saliva.

- Y esperarte, como un boludo, esperarte con bastante ilusión, esperar y seguir esperándote.


Se produjo un silencio algo incómodo. Quería abrazarlo, quería llorar, quería pegarle, todo junto.

- No sabía todo esto - dije finalmente, sin despegar mis ojos de los suyos
- Ya lo se, tampoco quería que lo supieras, sabía que se iba a dar todo naturalmente.

Por qué? Por qué era así de perfecto? Y qué estaba esperando para recuperar todo este tiempo perdido?

- Me hago pis - grité y rió, siempre tan oportuna - Ya vengo, esperame

Corrí hasta el baño de mi habitación y me horroricé cuando antes de salir me miré al espejo. Estaba completamente despeinada y tenía todo el maquillaje corrido. Supuse que el suceso con Julian en la fiesta había sido el culpable de mi boca de payaso y reí avergonzándome de mí misma. Cómo él seguía intacto? Me peiné un poco y me lavé la cara, dejándola al natural, por fin.

Al salir me sorprendí un poco y quedé inmóvil. Estaba sentado sobre mi cama, muy relajado.

- Al fin nena, me estaba por quedar dormido - sonrió tierno y me mordí el labio para no sonreír yo también

Se paró hasta quedar frente a mí mientras yo seguía mirándolo confundida. Qué estaba esperando para terminar con lo que había empezado en el boliche?