- Valía contestar los mensajes - dijo con una leve sonrisa en el rostro ni bien abrí la puerta, provocando que la cerrara de golpe, en su cara.
- Quien era? - preguntó Jenny mirando hacia la puerta, mientras yo intentaba reaccionar
- Ju...lian - susurré
- Ay no seas pendeja, abrile - dijo entre risas y asentí dudosa, lo que menos quería en ese momento era verlo.
Junté fuerzas y respiré hondo antes de por fin volver a abrir la puerta. Él me miró algo confundido y luego de recorrer rápidamente la habitación con la mirada, por fin habló.
- Se puede saber qué te pasa?
- A vos qué te pasa Julian? - pregunté algo alterada
- A mi nada, sos vos la que no me contestas y encima me cerrás la puerta en la cara
- Ah bueno, sos un caradura - dije junto con una sonrisa irónica - Una hora y media estuve esperándote boludo, una hora y media, como una idiota. Me dijiste que me pasabas a buscar a la una por la facultad y nunca apareciste, y ahora soy yo la culpable de todo, no?
Su cara se transformó al instante y llevó ambas manos a su cabeza, con rabia. No hice más que mirarlo hasta que se dignara a hablar. Lo empujé hacia afuera del departamento y cerré la puerta detrás de nosotros, evitando la escenita lamentable en público.
- Perdoname - dijo al poco rato, cuando por fin me miró
- No cambias más Julian, no te importa nada, y está bien, es tu forma de ser y lo entiendo, no te voy a pedir que cambies. Pero no me hagas más estas cosas, no me gustan, la paso mal
- Para Ori, soy un boludo, sí, pero no fue a propósito o porque no me importes. Simplemente me olvidé, se me pasó
- Si ya veo que se te pasó, y también veo que me voy a tener que acostumbrar a tus descuidos constantes
- No, no va a volver a pasar, te lo prometo - dijo acercándose - me perdonas? - preguntó casi en un susurro, sosteniendo mi cara entre sus manos.
Cerré los ojos para aguantar el llanto, no quería mostrarme débil ante él y tampoco era mi intención darle muchas vueltas al asunto.
Los volví a abrir y me encontré con su cara de preocupación, lo cual me dio mucha ternura. Deposité mis manos en sus muñecas para apartarlo de mí, sinceramente no tenía ganas de nada.
- Ya está, estoy de mal humor y tengo cosas que hacer, hablamos en otro momento - dije evitando con todas mis fuerzas el contacto con sus ojos.
Asintió sin decir nada, me dio un sentido beso en la frente y luego por fin me dejó el camino libre para volver tranquilamente a mi departamento.
Di un portazo y ambos me miraron fijo, preocupados.
- No mate a nadie - aclaré luego de un silencio algo incómodo, y me tiré cómodamente en el sillón.
- Todo... bien? - preguntó Jenny y me encogí de hombros
- Se olvidó - reí irónicamente - Supongo que ya estoy acostumbrada a que me hagan este tipo de cosas, no?
- A cualquiera le puede pasar - intervino Nico, defendiéndolo, y lo fulminé con la mirada - Va, digo... No se
- Y vos no vas a decir nada? - pregunté alterada al ver que mi amiga solo me miraba y sonreía
- Es que no se que decirte - rió - es un boludo y las dos lo sabemos, pero no es mal tipo, te quiere, y si se olvido es porque es un colgado de mierda, no por otra cosa
- Igual creo que es mi culpa eh, por seguir esperando tanto de los hombres. Es irónico que después de que me hayan cagado tanto, siga esperando que sean perfectos
- No generalices Ori, no todos son como Benjamín
- No había necesidad de nombrarlo igual - grité alterada y ambos rieron
- Bueno ey, basta de estas charlas de mujeres que me voy a tener que ir yendo sino...
La noche llegó y nosotros seguíamos estudiando, esto ya era insano. Paramos para comer y luego de un rato, como ya era tarde, los chicos se fueron en el auto de Jenny.
Entré a bañarme, me cambié y acosté enseguida, no sin antes ponerme el buso de Julian que había dejado tirado en la cama esa mañana. Suspiré luego de olerlo y me hundí bajo las sábanas y frazadas. Estaba realmente agotada y solo quería dormir, sin pensar en nada.
Pocos minutos luego de haber cerrado los ojos dispuesta a dormir, me vibró el celular bajo la almohada. Bufé y algo encandilada por la luz de la pantalla, leí el mensaje.
"Me quede re mal por lo de hoy Ori, en serio"
"Ya fue Julian"
"No, no fue nada, estas enojada y me parece perfecto porque soy un pajero, pero dame otra oportunidad para hacer las cosas bien, no va a volver a pasar"
"No estoy enojada, o si no se, pero se que es algo del momento y que seguro se me pasa"
"Queda pendiente el almuerzo entonces?"
"Si no me volvés a plantar, sí. Pero vas a tener que esperar hasta el jueves después del parcial, estos días no voy a tener tiempo ni de respirar"
"Espero todo lo que sea necesario. Estudia!"
"No necesitas decirlo eh"
"Jajaj te quiero" - respondió cambiando de tema y sonreí como una tarada, qué tan difícil se me iba a hacer estar enojada con él?
"Mucho" - agregó en otro mensaje
"Yo también, mucho"
Terminó la conversación enviando una carita tirando un beso y un par de corazones. Suspiré nuevamente para luego volver a dejar el celular bajo la almohada y por fin dormirme.
No se como hice para despertarme pero lo único seguro es que no fue gracias al despertador, el cual sonó toda la mañana y obviamente no lo escuché.
Tenía unos mil mensajes de Jenny, quien a los pocos minutos estaba tocando el timbre como una desquiciada. Sí, faltaban diez minutos para que empiece la clase y yo estaba completamente dormida y sin cambiarme. Le abrí la puerta mientras me desperezaba y entró al departamento con una energía envidiable, considerando que eran casi las ocho de la mañana.
- Hace diez minutos que te estoy esperando en el auto Oriana, que haces que todavía no estas vestida? Llegamos tardísimo - se quejó a los gritos y por instinto tapé mis oídos, los gritos de mi amiga y mi mal humor por la mañana definitivamente no eran una buena combinación.
- Que se yo, me dormí - respondí mientras caminaba algo alterada hacia mi cuarto para buscar la ropa.
Me cambié y arreglé en tiempo record, a las ocho estábamos ya en el auto de camino a la facultad.
Llegamos bastante tarde y estuvimos un rato largo buscando dos malditos asientos libres, lo cual fue imposible y terminamos escuchando la clase de pie en el fondo del salón. Mi día no pudo haber empezado peor. Para el mediodía ya estaba agotada, no quería saber más nada con respecto a la facultad, y lo peor de todo era saber que ni bien llegara a casa tendría que ponerme a estudiar igual o más que el día anterior.
Y así fue mi rutina todo el martes y miércoles. Paraba de estudiar para comer y al terminar volvía a internarme con los libros y apuntes. Nos juntamos un día en lo de Nico y al otro en lo de Jenny, para ir cambiando un poco.
La verdad que ya estaba harta de tanto estudio, realmente me iba a terminar haciendo mal. Ni siquiera tuve suficiente tiempo libre como para al menos cruzarme con Julian en el pasillo, teniendo en cuenta que desde el lunes no lo veía.
Me mandó un mensaje el miércoles de noche, deseándome suerte, y otro el jueves a la mañana, prometiéndome que esta vez sí me iba a estar esperando a la salida de la facultad para concretar el almuerzo que había quedado pendiente. Creo que con eso bastó para que todos mis nervios se calmaran y poder entrar tranquila y con un poco de esperanzas al salón.
A la una y cuarto recién salimos del parcial, completamente aliviados por habernos sacado ese peso de encima, pero con más ansiedad de la que entramos y con la certeza de que nos había ido pésimo, a pesar de todo el tiempo que le dedicamos.
Me despedí rápidamente de los chicos en cuanto divisé el auto de Julian estacionado en la vereda de en frente. No me había visto al parecer, tenía la radio bastante alta y su brazo apoyado sobre la ventana, mientras golpeaba sus dedos al ritmo de una canción.
Rodeé el auto por detrás y abrí la puerta del copiloto con total confianza. Él se sobresaltó al principio pero enseguida se le dibujo una sonrisa mientras yo entraba y me acomodaba a su lado.
- Buen día - dije devolviéndole la sonrisa para rápidamente y sin darle tiempo a responder, agarrar su cara entre mis manos y robarle un beso.
- Ah... bueno - dijo con cara de asombro y reí
- Qué?
- Pensé que estabas enojada y que me ibas a mirar con tu mejor cara de orto todo el día - dijo y no dudé en pegarle en el hombro.
- Estoy un poco enojada si - dije y levantó ambas cejas - pero sos tan... - le apreté los cachetes y se quejó entre risas - lindo - finalicé, mirándolo detenidamente, y él sonrió, para luego acercar su cara a la mía y darme un último beso antes de arrancar el auto.
- Cómo te fue? Un nueve mínimo, no?
- Cuanta fe me tenés - dije algo desganada y él asintió sin mirarme - No se como me fue pero no creo que llegue a tanto, igual prefiero no adelantarme, cuando me den la nota te cuento.
Me pasé todo el camino mirándolo, y no me voy a cansar de repetir lo lindo que le queda el traje que usa para trabajar. Él por su parte no apartaba la vista de la calle, y nuevamente su mano estaba posada con total naturalidad sobre mi pierna izquierda, casi a la altura de la rodilla. Me ponía un poco nerviosa pero a la misma vez me gustaba que lo hiciera.
Estacionó frente a un restaurante aparentemente costoso y me bajé del auto algo tímida, no se por qué. Nos sentamos en una mesa contra la ventana y por un momento me dispuse a observar el lugar. Era bastante amplio y estaba muy lindo decorado, cada detalle parecía estar pensado para el lugar específico que ocupaba.
Me encanta, de verdad, sigue escribiendo porque lo haces muy bien :)
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