martes, 14 de octubre de 2014

CAPITULO 41

Abrí y volví a cerrar los ojos en cuestión de segundos, e instintivamente mis labios encontraron los suyos, capturándolos con delicadeza. No existía más contacto que el de mis labios dominando los suyos y mis manos aún tomándolo por la cara. Sí, él parecía no reaccionar, pero sin embargo no hacía nada por evitarlo o por separarme. Igualmente de a poco se fue soltando y siguiéndome el ritmo, un poco bastante pausado, y tierno, demasiado.

No se cuantos minutos estuvimos así, besándonos de la manera más sincera e inocente que podía existir. Lo necesitaba tanto, solo que recién ahora me podía dar cuenta. Recién cuando sentí su mano posarse tímida en mi espalda me relajé, me ponía nerviosa sentirlo tan distante. Instantáneamente sonreí, en mitad del beso, y con algo de timidez me separé y escondí mi cara en su cuello.

Ninguno de los dos dijo nada, y él se limitó a acariciar mi espalda con extrema ternura. Largué un suspiro con los ojos cerrados y finalmente los abrí para separarme un poco y mirarlo a los ojos. El silencio me estaba matando, y su mirada también.

- Qué voy a hacer con vos, pendeja? - preguntó rompiendo el hielo, mientras se mordía el labio
- Lo que quieras - dije divertida y él rió, por primera vez.

Cerró los ojos y tiró la cabeza para atrás, mientras yo me sostenía con una mano rodeando su cuello y con la otra le corría el pelo hacia un costado.

- Me gusta igual que me la hagas difícil, me lo merezco un poco - dije cuando volvió a mirarme, y sonrió
- Ves, esto era justamente lo que quería evitar
- Qué cosa?
- Enamorarme - dijo tan sincero que mi mundo se cayó abajo.

Esto realmente estaba pasando? Mi cabeza daba mil vueltas por segundo y mi corazón latía desesperado, no lograba asimilar lo que acababa de escuchar.

- Estas... enamorado? - me costaba pronunciar esa palabra, era muy, muy fuerte para mí
- No se, nunca lo estuve, pero es probable - dijo como con vergüenza, y lo único que me salió luego de dedicarle una inmensa sonrisa, fue volver a besarlo.

Pero esta vez era distinto, sin dudas, sin timidez, y con la certeza de que él sentía lo mismo. Fue un beso con más ganas, intensidad, y con la mezcla perfecta entre ternura y pasión.

Nos separamos por falta de aire y no demoré en apoyar mi frente sobre la suya.

- Por qué sos así de lindo? Por qué? - pregunté volviendo a acomodar su pelo, no se, era como un vicio
- Que se yo, mis viejos me hicieron con ganas
- Estúpido - dije entre risas y él aprovechó el descuido para robarme un beso.

Me mordí el labio en cuanto me soltó y él sonrió. Supongo que iba a tener que acostumbrarme a esa sonrisa, y a lo que ella generaba en mí.

- Vení - dijo tomando mi mano con fuerza - vamos a sentarnos - agregó, señalando con la cabeza un banco libre en una esquina de aquél lugar.

Volví a agarrar la cerveza y lo seguí, sonriendo al ver la forma en que me agarraba de la mano, con posesión. Me imaginé como se vería la situación desde afuera y automáticamente morí de ternura.

Se sentó y tiró de mi brazo, con algo de torpeza, haciéndome caer sobre su falda. Acomodé mis piernas hacia un costado y rápidamente rodeé su cuello con mi brazo derecho.


- Quien era?
- Eh? Quien?
- La rubia que te estabas chamuyando - dije de mala gana y él largó la risa
- No me la estaba chamuyando - se defendió, haciéndose el desentendido
- Si, claro, quien era?
- Que se yo, no la conozco - se encogió de hombros y bufé, este chico no cambiaba más
- Me voy a tener que acostumbrar a que tengas tanto levante?
- Y yo a que seas tan celosa?
- No soy celosa, solo cuido lo que es mío
- Yo? - dijo con ilusión, y no pude evitar sonreír
- Si vos, te queda alguna duda? - pregunté acercándolo a mi, tirando del cuello de su camisa.

Negó con la cabeza y acorté la poca distancia que quedaba para volver a unir nuestros labios.


- Ay, que lindos! - escuché, seguido de un grito que me dejó prácticamente sorda, y no nos quedó otra que separarnos.

Jenny. Que raro, dejándome pegada como tantas otras veces. Volví a mirarlo a Julian y puse los ojos en blanco mientras él reía.

- Ay no se, sigan - dijo algo alterada y con una sonrisa gigante - Solo quería saber si estaban bien o si ya se habían agarrado de los pelos
- Bueno ahora ya sabes... Y Titi? - pregunté rápidamente, cambiando el tema
- Con Agus, adentro
- Querés ir con ellos? - preguntó él, casi en un susurro, y asentí.

Todo bien con Agustín pero tenía en claro cómo era y yo simplemente quería cuidarla.

Me levanté de su falda como pude, mientras hablaba con mi amiga y cuando quise acordar lo tenía atrás de mí, siguiéndonos a través de todo el boliche sin sacar sus manos de mi cintura en ningún momento.

1 comentario:

  1. Que hermoso capitulo!! Lo tomo como regalo de cumple xq cumpli justo ese dia jaja Muuuuy lindo!!! Seguilaaa

    ResponderEliminar