La despedida en el aeropuerto fue algo intensa, llena de emociones para las tres. Acumulé unas ganas inmensas de llorar en cada abrazo, sobre todo con mamá, sabiendo la falta que me iba a hacer una vez que vuelva a estar sola. Incluso prometí ir a visitarlas antes de fin de año, deseando con todas mis fuerzas poder cumplir con mi palabra.
Antes, estando con Benja, todo era mucho más fácil, me hacía sentir acompañada y de tal forma extrañar menos. Pero ahora es todo nuevo para mí, tengo que adaptarme a mi vida de soltera, algo que no experimentaba desde hace muchos años, aprender a convivir conmigo misma, sin tener que depender de la presencia de otro para prácticamente todo.
Me subí al auto con la cabeza sumamente aturdida. Estaba llena de dudas, miedos, e inseguridades, como que todo me vino de golpe. Dejé a Jenny en su departamento luego de un viaje algo silencioso, tenemos la suficiente confianza como para que ella entienda que no quiero hablar y simplemente respetarme.
Antes de encender nuevamente el auto, saqué el celular de mi bolsillo y casi por inercia abrí su conversación.
"En cinco minutos estoy ahí, te voy a estar esperando abajo, en el auto, no demores"
Sonreí al leer su respuesta, "Si señora, como usted diga"
En cuestión de minutos estaba estacionando otra vez en la entrada del edificio. Suspiré al ver que aún no estaba abajo y esta vez lo llamé.
- No tengo todo el día Julian!
- Eh?
- Ya estoy abajo, dale apurate
- Estoy saliendo, bancame - lo escuché quejarse, junto con un ruido de llaves y reí, para luego cortarle sin previo aviso.
Me puse a improvisar una canción junto con mis dedos sobre el volante mientras el señor se dignaba a bajar los malditos tres pisos. Estaba algo ansiosa y ya no sabía que inventar para matar el tiempo, cuando por fin lo vi a través del vidrio del edificio, saludando con la mano al portero, quien le abrió amablemente la puerta de entrada.
Me mordí el labio sin disimulo mientras lo veía acercarse, aprovechando a analizarlo de arriba a abajo. Zapatillas, jean gastado, remera rosa claro con algunas palabras imposibles de descifrar y el pelo algo despeinado. Se lo acomodó con la mano, dejándolo aún más desordenado y le sonreí, no podía estar más lindo.
Se subió algo desconfiado del lado del acompañante y me hizo una especie de radiografía con la mirada.
- Qué pretende usted de mi? - dijo con seriedad y largué la risa
- No te querés ni imaginar - respondí en el mismo tono y él levantó las cejas en una expresión divertida
- No, en serio, a donde me vas a llevar?
- Hola, no? Ansioso - dije y bufó
- Ya nos vimos, Ori - dijo mientras dejaba un beso en mi mejilla.
Suspiré.
- A comer, no quiero estar encerrada en el departamento, ya voy a tener tiempo para eso - dije y asintió con una sonrisa, parecía un nene
- Mc Donalds - prácticamente rogó y yo reí
- Cinco años tenés - exclamé poniéndome derecha para luego encender finalmente el auto.
No cruzamos miradas en todo el camino, el cual no duró más de cinco minutos. A él se lo notaba algo nervioso o ansioso, por la forma en que hablaba, sin parar ni para respirar. Nos bajamos del auto y en cuestión de segundos estábamos adentro de aquél lugar, intentando localizar con la mirada alguna mesa libre y bien ubicada.
- Qué querés comer? - preguntó de pie al lado mío mientras yo me sentaba
- Ehhh - pensaba mientras sacaba la billetera del bolso - un cuarto de libra - dije finalmente, entregándole un par de billetes
- No jodas Oriana, no vas a pagar
- Julian! - protesté y él, ignorándome por completo, se dio media vuelta y a los pocos segundos estaba ya en la cola para hacer el pedido.
Le hice un "fuck you" a lo lejos, aprovechando que me podía ver e inevitablemente sonreí al ver como él intentaba disimular la risa.
Demoró entre cinco y diez minutos para por fin volver con la bandeja. No pude evitar que se me iluminaran los ojos, esta maldita comida era mi debilidad. Y él, otra. Ambos sonreímos como dos nenes en cuanto nos dispusimos a comer.
- La próxima pago yo, caprichoso - dije mientras intentaba inútilmente abrir una mayonesa con los dientes
- Que bruta que sos nena - se burló entre risas y lo miré de la peor forma.
Terminamos de comer entre charlas sin sentido y muchas risas, por sobre todas las cosas.
- Qué te pasa? - preguntó en un momento, sacándome de mis pensamientos
- Nada, por?
- Que se yo, estas... colgada, rara - dijo encogiéndose de hombros y sonreí, por el simple hecho de verlo tan atento
- Puede ser, estaba pensando nada más
- En?
- En todo. Te parece poco todo lo que me paso en un solo fin de semana? Mi cabeza no da a basto
- No, te entiendo, pero me parece que no te tenés que hacer tanto problema por cosas que no valen la pena
- No estoy pensando en él, si es eso lo que crees
- Entonces?
- Es que no se, pasó todo muy rápido, de un día para el otro me peleé con mi novio de años, y al día siguiente ya estaba con otro - dije y sonrió desganado - encima tener por un rato a mi familia conmigo, que ahora se vayan y volver a estar sola
- No estás sola Ori, y lo sabes. Está Jenny, estoy yo, que sabes que con solo llamarme ya me tenés ahí...
- Sos tan lindo - lo interrumpí, mientras una sonrisa se apoderaba de mi rostro
- Si, si. Deja de hacerte la cabeza, pendeja - dijo, ignorando por completo mi comentario y yo asentí, por no llevarle la contra.
- Yo manejo, tenés la cabeza en cualquiera - dijo mientras caminábamos por el estacionamiento
- Perdón? Vos pretendés manejar MI auto?
- Ay, MI auto - dijo en tono de burla, intentando imitarme - pero callate, te doy mil vueltas manejando
- Machista - me quejé y él rió, para luego pasar su brazo por mi cintura, acercarme a él, y besar mi cabeza con ternura.
Le di la llave enseguida y me odié por ser tan débil, no era normal que un chico me pudiera tanto.
miércoles, 29 de octubre de 2014
jueves, 23 de octubre de 2014
CAPITULO 43
No se en qué momento me quedé dormida, pero me desperté con los murmullos y risas de las chicas que llegaban desde el cuarto. Me senté con algo de dificultad en el sillón y estiré un poco las piernas antes de levantarme e ir con ellas. Entré a mi cuarto y sin decir nada me tiré en la cama, boca abajo, entre las dos. Se corrieron un poco para dejarme espacio y no me dieron ni tiempo de abrir completamente los ojos, que ya me estaban matando a preguntas.
- No hablo de mi vida privada - dije con la voz algo ronca, volviendo a cerrar los ojos
- Callate y contá todo, cómo fue?
- Sin muchos detalles, por favor - interrumpió mi hermana y reí
- Es que no se que contarles, solo lo apuré un poco, bueno, un poco mucho, y nada, al final aflojó - dije e inevitablemente sonreí como una tarada
Más o menos les conté lo que había pasado, sin muchos detalles obviamente, y ellas no paraban de gritar y hacer más preguntas. Creo que estaban más emocionadas que yo con este tema.
- Oriana! - gritó Jenny en un momento e inconscientemente tapé mis oídos
- Qué pasa? No grites - me quejé dándole un codazo y ella tapó su boca, riendo a más no poder
- Que lindo chupón - largó cuando por fin pudo parar de reírse, y mi cara se transformó
- Qué? - grité tocándome instantáneamente el cuello - Que pendejo, lo voy a matar - agregué con bronca, mientras ellas solo reían.
Corrí al baño y lo maldije en cuanto me mire al espejo. Qué necesidad? Me había dejado todo el cuello marcado y muy difícilmente podría taparlo. Sin dudarlo demasiado busqué el celular en el sillón y lo primero que hice al desbloquearlo fue abrir su conversación. Sonreí al ver que me había escrito, y por una milésima de segundo olvidé lo que había hecho.
"Buen día pendeja, cómo estas?"
"Furiosa"
"Por qué? Que pasó?"
No dudé en activar la cámara y sacarle una foto a las marcas, para luego mandársela junto con un "Sos un hijo de puta".
"JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ"
Sí, confirmado, lo odiaba. Odio que me haga reír hasta cuando quiero estar enojada
"No te rías estúpido, no se como carajo tapar esto"
"Jajajajaja, qué? Ahora la única que puede marcar territorio sos vos?"
"Sos un tarado, esta me la voy a cobrar"
"Cuando quieras" - envió junto con una guiñada y bufé.
Nos habremos quedado media hora hablando por whatsapp, hasta que las chicas me apuraron para cambiarme porque llegarían mis padres a buscarnos para salir a comer. Intenté tapar las marcas con base pero ante el fracaso opté por ponerme un pañuelo que no dejara evidencias muy notorias.
Nos pasaron a buscar y fuimos a comer a un lugar cerca, al cual solíamos ir juntos hace años. Jenny vino con nosotros, tenía suficiente confianza y mis padres la querían como si fuese su propia hija. Todavía no puedo creer que estemos juntos y llevándonos bien todos, con lo que había soñado este último tiempo con una cosa así.
Luego de comer pasamos a comprar helado para compartir en mi departamento. Papá no pudo quedarse porque tenía una especie de reunión con sus amigos, supongo que ellos lo extrañan casi tanto como yo cuando no está en el país. Así que me despedí con un abrazo tan fuerte que hasta se quejó, y lo mismo hizo Titi.
- Y? Cómo les fue anoche? - preguntó mamá en cuanto nos quedamos solas.
Siempre habíamos sido muy cómplices y solía contarle todo, aunque obviamente hay ciertas cosas que hasta el día de hoy me da cosa hablar con ella.
- Genial - dije nerviosa al ver la cara de Jenny
- Si, a vos más que a nosotras - dijo mi hermana y la fulminé con la mirada
- Por qué? Qué pasó? - preguntó analizando las caras de cada una
- Por nada mamá - me quejé y ellas rieron.
El resto de la tarde pasó algo rápido, creo que lo sentí así porque estaba intentando aprovechar al máximo nuestro último día juntas hasta quien sabe cuando.
- Te llaman afuera - me dijo Jenny en cuanto volvió de buscar su ropa ya seca del balcón.
Sin decir nada salí prácticamente corriendo, quién más que él iba a ser?
Estaba sentado sobre el murito que separaba su balcón del mío, mirando para el lado contrario por lo que me dio tiempo a observarlo bien. Tuve que contener el aire al darme cuenta de la visión que tenía de su espalda desde mi punto de vista. Llevaba puesta una remera blanca, lisa, y eso hacía que indirectamente se pudiera apreciar cada detalle de aquella maravilla.
Sin hacer mucho ruido me acerqué y rodeé su cintura por detrás para luego dejar un beso sobre su espalda. No me dio tiempo ni de disfrutarlo que ya se dio vuelta, bajándose del muro para pasarse a mi balcón.
- Ey - dije con una sonrisa mientras él se recostaba y depositaba sus manos en mi cintura, acercándome más
- Ey - respondió, devolviéndome la sonrisa
- Para qué me llamabas?
- Quería verte un ratito aunque sea - dijo con una cara de tierno terrible
- Entonces qué estas esperando para darme un beso?
Y lo dije en serio, me venía conteniendo y si no lo hacía él lo iba a hacer yo.
No tardó mucho en, luego de una sonrisa, capturar mis labios con la combinación justa de ternura y desesperación. Sin pensarlo llevé rápidamente una mano a su nuca y la otra a un lado de su cara, con el fin de profundizar el beso.
Nos separamos al poco rato, por falta de aire, y acomodé su pelo hacia atrás mientras él me miraba con atención.
- Me tengo que ir
- Ya?
- Si, es que está mi mamá adentro y...
- Y no querés que te vea conmigo - interrumpió
- Sí - dije y levantó ambas cejas - pero porque es muy metida, en serio, no te das una idea de cómo es, y te quiero evitar el momento incómodo
- Entiendo, anda tranquila - dijo y le sonreí.
Dejé un beso corto en sus labios y me soltó para que pudiera alejarme, viéndolo saltar hacia su departamento en cuestión de segundos, mientras cerraba la puerta.
- No hablo de mi vida privada - dije con la voz algo ronca, volviendo a cerrar los ojos
- Callate y contá todo, cómo fue?
- Sin muchos detalles, por favor - interrumpió mi hermana y reí
- Es que no se que contarles, solo lo apuré un poco, bueno, un poco mucho, y nada, al final aflojó - dije e inevitablemente sonreí como una tarada
Más o menos les conté lo que había pasado, sin muchos detalles obviamente, y ellas no paraban de gritar y hacer más preguntas. Creo que estaban más emocionadas que yo con este tema.
- Oriana! - gritó Jenny en un momento e inconscientemente tapé mis oídos
- Qué pasa? No grites - me quejé dándole un codazo y ella tapó su boca, riendo a más no poder
- Que lindo chupón - largó cuando por fin pudo parar de reírse, y mi cara se transformó
- Qué? - grité tocándome instantáneamente el cuello - Que pendejo, lo voy a matar - agregué con bronca, mientras ellas solo reían.
Corrí al baño y lo maldije en cuanto me mire al espejo. Qué necesidad? Me había dejado todo el cuello marcado y muy difícilmente podría taparlo. Sin dudarlo demasiado busqué el celular en el sillón y lo primero que hice al desbloquearlo fue abrir su conversación. Sonreí al ver que me había escrito, y por una milésima de segundo olvidé lo que había hecho.
"Buen día pendeja, cómo estas?"
"Furiosa"
"Por qué? Que pasó?"
No dudé en activar la cámara y sacarle una foto a las marcas, para luego mandársela junto con un "Sos un hijo de puta".
"JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ"
Sí, confirmado, lo odiaba. Odio que me haga reír hasta cuando quiero estar enojada
"No te rías estúpido, no se como carajo tapar esto"
"Jajajajaja, qué? Ahora la única que puede marcar territorio sos vos?"
"Sos un tarado, esta me la voy a cobrar"
"Cuando quieras" - envió junto con una guiñada y bufé.
Nos habremos quedado media hora hablando por whatsapp, hasta que las chicas me apuraron para cambiarme porque llegarían mis padres a buscarnos para salir a comer. Intenté tapar las marcas con base pero ante el fracaso opté por ponerme un pañuelo que no dejara evidencias muy notorias.
Nos pasaron a buscar y fuimos a comer a un lugar cerca, al cual solíamos ir juntos hace años. Jenny vino con nosotros, tenía suficiente confianza y mis padres la querían como si fuese su propia hija. Todavía no puedo creer que estemos juntos y llevándonos bien todos, con lo que había soñado este último tiempo con una cosa así.
Luego de comer pasamos a comprar helado para compartir en mi departamento. Papá no pudo quedarse porque tenía una especie de reunión con sus amigos, supongo que ellos lo extrañan casi tanto como yo cuando no está en el país. Así que me despedí con un abrazo tan fuerte que hasta se quejó, y lo mismo hizo Titi.
- Y? Cómo les fue anoche? - preguntó mamá en cuanto nos quedamos solas.
Siempre habíamos sido muy cómplices y solía contarle todo, aunque obviamente hay ciertas cosas que hasta el día de hoy me da cosa hablar con ella.
- Genial - dije nerviosa al ver la cara de Jenny
- Si, a vos más que a nosotras - dijo mi hermana y la fulminé con la mirada
- Por qué? Qué pasó? - preguntó analizando las caras de cada una
- Por nada mamá - me quejé y ellas rieron.
El resto de la tarde pasó algo rápido, creo que lo sentí así porque estaba intentando aprovechar al máximo nuestro último día juntas hasta quien sabe cuando.
- Te llaman afuera - me dijo Jenny en cuanto volvió de buscar su ropa ya seca del balcón.
Sin decir nada salí prácticamente corriendo, quién más que él iba a ser?
Estaba sentado sobre el murito que separaba su balcón del mío, mirando para el lado contrario por lo que me dio tiempo a observarlo bien. Tuve que contener el aire al darme cuenta de la visión que tenía de su espalda desde mi punto de vista. Llevaba puesta una remera blanca, lisa, y eso hacía que indirectamente se pudiera apreciar cada detalle de aquella maravilla.
Sin hacer mucho ruido me acerqué y rodeé su cintura por detrás para luego dejar un beso sobre su espalda. No me dio tiempo ni de disfrutarlo que ya se dio vuelta, bajándose del muro para pasarse a mi balcón.
- Ey - dije con una sonrisa mientras él se recostaba y depositaba sus manos en mi cintura, acercándome más
- Ey - respondió, devolviéndome la sonrisa
- Para qué me llamabas?
- Quería verte un ratito aunque sea - dijo con una cara de tierno terrible
- Entonces qué estas esperando para darme un beso?
Y lo dije en serio, me venía conteniendo y si no lo hacía él lo iba a hacer yo.
No tardó mucho en, luego de una sonrisa, capturar mis labios con la combinación justa de ternura y desesperación. Sin pensarlo llevé rápidamente una mano a su nuca y la otra a un lado de su cara, con el fin de profundizar el beso.
Nos separamos al poco rato, por falta de aire, y acomodé su pelo hacia atrás mientras él me miraba con atención.
- Me tengo que ir
- Ya?
- Si, es que está mi mamá adentro y...
- Y no querés que te vea conmigo - interrumpió
- Sí - dije y levantó ambas cejas - pero porque es muy metida, en serio, no te das una idea de cómo es, y te quiero evitar el momento incómodo
- Entiendo, anda tranquila - dijo y le sonreí.
Dejé un beso corto en sus labios y me soltó para que pudiera alejarme, viéndolo saltar hacia su departamento en cuestión de segundos, mientras cerraba la puerta.
sábado, 18 de octubre de 2014
CAPITULO 42
- Estás bien? Te hizo algo? - pregunté cuando los encontramos, mientras le tocaba toda la cara
- Salí pesada, estoy bien - dijo mi hermana apartándome rápidamente
- Ay "te hizo algo?" dice la caradura, pero raja, todavía que la cuido mientras vos andas... por ahí - se quejó Agustín mirando la forma en que Julian se aferraba a mi cintura
- Vos no podes cuidar a nadie en ese estado - retruqué
- Ah no? Mira como la cuido - dijo pasando rápidamente un brazo sobre su hombro, y le dediqué una mirada asesina, mientras ella solo reía.
- Decile algo - le susurré a Julian en el oído
- Qué querés que le diga? - preguntó entre risas
- No se, ubicalo, es tu amigo
- Dejalos en paz Ori, no esta haciendo nada el pendejo - dijo intentando calmarme y bufé, rendida.
- Vos y yo vamos a hablar - dije volviendo a enfrentarlo
- Si, si, lo mismo digo - respondió, refiriéndose al tema de Julian, evidentemente.
Eran aproximadamente las seis de la mañana cuando las chicas se pusieron fastidiosas con que se querían ir, y fuimos nosotros los que tuvimos que ceder. En pocos minutos ya estábamos sobre la vereda, rogando encontrar un taxi libre. Finalmente nos subimos a uno los cinco y el primer destino fue la casa de Agustín. Las chicas se quedarían a dormir en mi departamento así que después de despedirlo, emprendimos camino hacia allí.
Julian pagó luego de una breve discusión al respecto y entramos todos juntos, separándonos cuando las chicas se subieron al ascensor y él decidió acompañarme por las escaleras. Creo que con lo mareada que estaba, si no fuera porque lo tenía a mi lado sosteniéndome firme por la cintura, hubiera rodado escaleras abajo, sin dudas.
Llegamos entre risas y las chicas ya estaban ahí, esperándome, recostadas sobre la puerta con los zapatos en las manos.
- Las llaves, mi vida - rogó Jenny, desesperada
- Las tengo yo, tonta - me dijo él, muerto de risa al ver mi cara de susto cuando no las encontraba
- Hubieras empezado por ahí - dije pegándole en el hombro.
Sacó del bolsillo trasero de su pantalón el llavero y se lo tiró a Jenny que al parecer estaba bastante impaciente por entrar. Saludó con su mano y desapareció enseguida, a diferencia de Titi que se acercó a saludarlo a Julian para luego seguir a mi amiga.
- Que pendeja forra, todavía que le doy las llaves, ni un "chau" dice - se quejó y reí, para luego rodear su cuello con mis brazos.
Di un par de pasos hasta acorralarlo contra la pared del pasillo y lo callé volviendo a pegar mis labios a los suyos, que desde que Jenny nos había interrumpido, ni un beso me había dado el tarado. Él depositó sus manos con fuerza en la parte baja de mi espalda, pegándome más a su cuerpo.
Nos dejamos llevar hasta el punto en que casi nos quedamos sin aire, por lo que nos separamos un poco y él reposó su cabeza en el hueco de mi hombro. Me estremecí por completo al sentir su respiración entrecortada golpeando mi cuello, y luego el roce de sus labios, que no tardaron nada en entretenerse allí. No se cuantos minutos habían pasado pero él seguía jugando con mi cuello, y yo, lejos de querer frenarlo, cerré mis ojos para disfrutar, mientras me encargaba de despeinarlo.
Se separo con cuidado y me costó varios segundos recuperar el aliento y por fin abrir los ojos. Cuando lo hice, noté que me miraba atentamente, con una sonrisa pícara dibujada en sus labios. Por un momento sentí vergüenza, pero todo se desvaneció en cuanto sentí sus labios besando mi frente, con ternura.
- Anda a dormir, linda - susurró sobre mi oído y suspiré, eso había sido todo
- Seguro? - pregunté y largó la risa
- Si, va a ser lo mejor
- Está bien, pero mira que no me olvido de que me debes una explicación
- Sh, descansa, mañana hablamos más tranquilos, sí? - dijo tan tierno que yo simplemente asentí.
Esta vez fue él quien agarró mi cara entre sus manos y acortó la poca distancia que quedaba en un efusivo beso de despedida, de esos que te dejan con ganas de más.
Me observó hasta que entré al departamento y le tiré un beso a lo lejos antes de cerrar la puerta. No pude evitar que la sonrisa se apodere de mi rostro. No caía en todo lo que había pasado en la noche pero increíblemente, y después de tanto tiempo, sentía esa felicidad única. Y esta vez era completa, sin ningún tipo de culpa ni arrepentimiento.
Me encaminé hacia el cuarto con algo de torpeza para confirmar lo que sospechaba, las morsas ya estaban dormidas en mi cama, o sea que a mi me tocaba el sillón, genial. Me dirigí al baño para darme una ducha rápida, no soportaba el olor a cerveza y humo que largaba mi pelo. Salí envuelta en una toalla y con cuidado de no despertarlas agarré lo primero que encontré, un pantalón de algún pijama y una musculosa blanca, suelta.
Me cambié lo más rápido que pude y luego de agarrar una frazada, me dirigí a la cocina, envuelta en ella, para tomar mucha agua. Me serví el último vaso antes de instalarme finalmente en el sillón. Era muy cómodo y amplio, por suerte, y lo primero que hice al recostarme fue agarrar el celular. Qué tan enganchada estaba como para abrir su conversación antes que nada?
Sonreí al ver que estaba "en línea" y largué un suspiro antes de decidirme por escribirle.
"Dormí, tonto" - le mandé y tiré mi cabeza hacia atrás hasta sentir la vibración del celular
"Dormí vos nena, que haces todavía despierta?"
"Me bañé y di un par de vueltas y ahora no tengo sueño"
"Ah por eso eran los truenos, era hora!"
Reí fuerte, que tarado.
"Jajajaj sos un idiota Julian!"
"Y te encanta este idiota"
"Sí" - para qué negarlo? - "Me encantas"
Me puse algo nerviosa al ver que escribía, borraba, y no mandaba nada.
"Apa, estas muy directa hoy, ojalá te dure eso"
"Si, hacete el boludo que no pasa nada"
"Querés que te diga que a mi también me encantas? Eso ya lo sabes, creo que es evidente"
No pude evitar sonreír, quien lo mandaba a ser tan tierno?
"Siempre sabes qué decir para matarme, y te odio por eso"
"Jajaja que lássssstima, yo te quiero" - mandó junto con un corazón, para terminar de matarme.
Te quiero. Tuve que releerlo unas cien veces para asimilarlo. Me quiere.
"Ves, parece que lo hicieras a propósito, no podes ser real, definitivamente no. Pd: también te quiero!"
"Dale, en serio, dormí porque si seguís así voy y te secuestro"
"Quien dijo que no quiero eso?"
"Shhh, chau, no me hables más, dormí"
"Chau bombón" - le mandé para provocarlo, imaginando su reacción, por lo que reí.
"Deja de hacerte la viva pendeja, porque después arrugás. Chau. Punto final."
Le mandé una carita tirando un beso solo para llevarle la contra y tener la última palabra. Me gustaba tanto molestarlo y que reaccionara de esa forma.
- Salí pesada, estoy bien - dijo mi hermana apartándome rápidamente
- Ay "te hizo algo?" dice la caradura, pero raja, todavía que la cuido mientras vos andas... por ahí - se quejó Agustín mirando la forma en que Julian se aferraba a mi cintura
- Vos no podes cuidar a nadie en ese estado - retruqué
- Ah no? Mira como la cuido - dijo pasando rápidamente un brazo sobre su hombro, y le dediqué una mirada asesina, mientras ella solo reía.
- Decile algo - le susurré a Julian en el oído
- Qué querés que le diga? - preguntó entre risas
- No se, ubicalo, es tu amigo
- Dejalos en paz Ori, no esta haciendo nada el pendejo - dijo intentando calmarme y bufé, rendida.
- Vos y yo vamos a hablar - dije volviendo a enfrentarlo
- Si, si, lo mismo digo - respondió, refiriéndose al tema de Julian, evidentemente.
Eran aproximadamente las seis de la mañana cuando las chicas se pusieron fastidiosas con que se querían ir, y fuimos nosotros los que tuvimos que ceder. En pocos minutos ya estábamos sobre la vereda, rogando encontrar un taxi libre. Finalmente nos subimos a uno los cinco y el primer destino fue la casa de Agustín. Las chicas se quedarían a dormir en mi departamento así que después de despedirlo, emprendimos camino hacia allí.
Julian pagó luego de una breve discusión al respecto y entramos todos juntos, separándonos cuando las chicas se subieron al ascensor y él decidió acompañarme por las escaleras. Creo que con lo mareada que estaba, si no fuera porque lo tenía a mi lado sosteniéndome firme por la cintura, hubiera rodado escaleras abajo, sin dudas.
Llegamos entre risas y las chicas ya estaban ahí, esperándome, recostadas sobre la puerta con los zapatos en las manos.
- Las llaves, mi vida - rogó Jenny, desesperada
- Las tengo yo, tonta - me dijo él, muerto de risa al ver mi cara de susto cuando no las encontraba
- Hubieras empezado por ahí - dije pegándole en el hombro.
Sacó del bolsillo trasero de su pantalón el llavero y se lo tiró a Jenny que al parecer estaba bastante impaciente por entrar. Saludó con su mano y desapareció enseguida, a diferencia de Titi que se acercó a saludarlo a Julian para luego seguir a mi amiga.
- Que pendeja forra, todavía que le doy las llaves, ni un "chau" dice - se quejó y reí, para luego rodear su cuello con mis brazos.
Di un par de pasos hasta acorralarlo contra la pared del pasillo y lo callé volviendo a pegar mis labios a los suyos, que desde que Jenny nos había interrumpido, ni un beso me había dado el tarado. Él depositó sus manos con fuerza en la parte baja de mi espalda, pegándome más a su cuerpo.
Nos dejamos llevar hasta el punto en que casi nos quedamos sin aire, por lo que nos separamos un poco y él reposó su cabeza en el hueco de mi hombro. Me estremecí por completo al sentir su respiración entrecortada golpeando mi cuello, y luego el roce de sus labios, que no tardaron nada en entretenerse allí. No se cuantos minutos habían pasado pero él seguía jugando con mi cuello, y yo, lejos de querer frenarlo, cerré mis ojos para disfrutar, mientras me encargaba de despeinarlo.
Se separo con cuidado y me costó varios segundos recuperar el aliento y por fin abrir los ojos. Cuando lo hice, noté que me miraba atentamente, con una sonrisa pícara dibujada en sus labios. Por un momento sentí vergüenza, pero todo se desvaneció en cuanto sentí sus labios besando mi frente, con ternura.
- Anda a dormir, linda - susurró sobre mi oído y suspiré, eso había sido todo
- Seguro? - pregunté y largó la risa
- Si, va a ser lo mejor
- Está bien, pero mira que no me olvido de que me debes una explicación
- Sh, descansa, mañana hablamos más tranquilos, sí? - dijo tan tierno que yo simplemente asentí.
Esta vez fue él quien agarró mi cara entre sus manos y acortó la poca distancia que quedaba en un efusivo beso de despedida, de esos que te dejan con ganas de más.
Me observó hasta que entré al departamento y le tiré un beso a lo lejos antes de cerrar la puerta. No pude evitar que la sonrisa se apodere de mi rostro. No caía en todo lo que había pasado en la noche pero increíblemente, y después de tanto tiempo, sentía esa felicidad única. Y esta vez era completa, sin ningún tipo de culpa ni arrepentimiento.
Me encaminé hacia el cuarto con algo de torpeza para confirmar lo que sospechaba, las morsas ya estaban dormidas en mi cama, o sea que a mi me tocaba el sillón, genial. Me dirigí al baño para darme una ducha rápida, no soportaba el olor a cerveza y humo que largaba mi pelo. Salí envuelta en una toalla y con cuidado de no despertarlas agarré lo primero que encontré, un pantalón de algún pijama y una musculosa blanca, suelta.
Me cambié lo más rápido que pude y luego de agarrar una frazada, me dirigí a la cocina, envuelta en ella, para tomar mucha agua. Me serví el último vaso antes de instalarme finalmente en el sillón. Era muy cómodo y amplio, por suerte, y lo primero que hice al recostarme fue agarrar el celular. Qué tan enganchada estaba como para abrir su conversación antes que nada?
Sonreí al ver que estaba "en línea" y largué un suspiro antes de decidirme por escribirle.
"Dormí, tonto" - le mandé y tiré mi cabeza hacia atrás hasta sentir la vibración del celular
"Dormí vos nena, que haces todavía despierta?"
"Me bañé y di un par de vueltas y ahora no tengo sueño"
"Ah por eso eran los truenos, era hora!"
Reí fuerte, que tarado.
"Jajajaj sos un idiota Julian!"
"Y te encanta este idiota"
"Sí" - para qué negarlo? - "Me encantas"
Me puse algo nerviosa al ver que escribía, borraba, y no mandaba nada.
"Apa, estas muy directa hoy, ojalá te dure eso"
"Si, hacete el boludo que no pasa nada"
"Querés que te diga que a mi también me encantas? Eso ya lo sabes, creo que es evidente"
No pude evitar sonreír, quien lo mandaba a ser tan tierno?
"Siempre sabes qué decir para matarme, y te odio por eso"
"Jajaja que lássssstima, yo te quiero" - mandó junto con un corazón, para terminar de matarme.
Te quiero. Tuve que releerlo unas cien veces para asimilarlo. Me quiere.
"Ves, parece que lo hicieras a propósito, no podes ser real, definitivamente no. Pd: también te quiero!"
"Dale, en serio, dormí porque si seguís así voy y te secuestro"
"Quien dijo que no quiero eso?"
"Shhh, chau, no me hables más, dormí"
"Chau bombón" - le mandé para provocarlo, imaginando su reacción, por lo que reí.
"Deja de hacerte la viva pendeja, porque después arrugás. Chau. Punto final."
Le mandé una carita tirando un beso solo para llevarle la contra y tener la última palabra. Me gustaba tanto molestarlo y que reaccionara de esa forma.
martes, 14 de octubre de 2014
CAPITULO 41
Abrí y volví a cerrar los ojos en cuestión de segundos, e instintivamente mis labios encontraron los suyos, capturándolos con delicadeza. No existía más contacto que el de mis labios dominando los suyos y mis manos aún tomándolo por la cara. Sí, él parecía no reaccionar, pero sin embargo no hacía nada por evitarlo o por separarme. Igualmente de a poco se fue soltando y siguiéndome el ritmo, un poco bastante pausado, y tierno, demasiado.
No se cuantos minutos estuvimos así, besándonos de la manera más sincera e inocente que podía existir. Lo necesitaba tanto, solo que recién ahora me podía dar cuenta. Recién cuando sentí su mano posarse tímida en mi espalda me relajé, me ponía nerviosa sentirlo tan distante. Instantáneamente sonreí, en mitad del beso, y con algo de timidez me separé y escondí mi cara en su cuello.
Ninguno de los dos dijo nada, y él se limitó a acariciar mi espalda con extrema ternura. Largué un suspiro con los ojos cerrados y finalmente los abrí para separarme un poco y mirarlo a los ojos. El silencio me estaba matando, y su mirada también.
- Qué voy a hacer con vos, pendeja? - preguntó rompiendo el hielo, mientras se mordía el labio
- Lo que quieras - dije divertida y él rió, por primera vez.
Cerró los ojos y tiró la cabeza para atrás, mientras yo me sostenía con una mano rodeando su cuello y con la otra le corría el pelo hacia un costado.
- Me gusta igual que me la hagas difícil, me lo merezco un poco - dije cuando volvió a mirarme, y sonrió
- Ves, esto era justamente lo que quería evitar
- Qué cosa?
- Enamorarme - dijo tan sincero que mi mundo se cayó abajo.
Esto realmente estaba pasando? Mi cabeza daba mil vueltas por segundo y mi corazón latía desesperado, no lograba asimilar lo que acababa de escuchar.
- Estas... enamorado? - me costaba pronunciar esa palabra, era muy, muy fuerte para mí
- No se, nunca lo estuve, pero es probable - dijo como con vergüenza, y lo único que me salió luego de dedicarle una inmensa sonrisa, fue volver a besarlo.
Pero esta vez era distinto, sin dudas, sin timidez, y con la certeza de que él sentía lo mismo. Fue un beso con más ganas, intensidad, y con la mezcla perfecta entre ternura y pasión.
Nos separamos por falta de aire y no demoré en apoyar mi frente sobre la suya.
- Por qué sos así de lindo? Por qué? - pregunté volviendo a acomodar su pelo, no se, era como un vicio
- Que se yo, mis viejos me hicieron con ganas
- Estúpido - dije entre risas y él aprovechó el descuido para robarme un beso.
Me mordí el labio en cuanto me soltó y él sonrió. Supongo que iba a tener que acostumbrarme a esa sonrisa, y a lo que ella generaba en mí.
- Vení - dijo tomando mi mano con fuerza - vamos a sentarnos - agregó, señalando con la cabeza un banco libre en una esquina de aquél lugar.
Volví a agarrar la cerveza y lo seguí, sonriendo al ver la forma en que me agarraba de la mano, con posesión. Me imaginé como se vería la situación desde afuera y automáticamente morí de ternura.
Se sentó y tiró de mi brazo, con algo de torpeza, haciéndome caer sobre su falda. Acomodé mis piernas hacia un costado y rápidamente rodeé su cuello con mi brazo derecho.
- Quien era?
- Eh? Quien?
- La rubia que te estabas chamuyando - dije de mala gana y él largó la risa
- No me la estaba chamuyando - se defendió, haciéndose el desentendido
- Si, claro, quien era?
- Que se yo, no la conozco - se encogió de hombros y bufé, este chico no cambiaba más
- Me voy a tener que acostumbrar a que tengas tanto levante?
- Y yo a que seas tan celosa?
- No soy celosa, solo cuido lo que es mío
- Yo? - dijo con ilusión, y no pude evitar sonreír
- Si vos, te queda alguna duda? - pregunté acercándolo a mi, tirando del cuello de su camisa.
Negó con la cabeza y acorté la poca distancia que quedaba para volver a unir nuestros labios.
- Ay, que lindos! - escuché, seguido de un grito que me dejó prácticamente sorda, y no nos quedó otra que separarnos.
Jenny. Que raro, dejándome pegada como tantas otras veces. Volví a mirarlo a Julian y puse los ojos en blanco mientras él reía.
- Ay no se, sigan - dijo algo alterada y con una sonrisa gigante - Solo quería saber si estaban bien o si ya se habían agarrado de los pelos
- Bueno ahora ya sabes... Y Titi? - pregunté rápidamente, cambiando el tema
- Con Agus, adentro
- Querés ir con ellos? - preguntó él, casi en un susurro, y asentí.
Todo bien con Agustín pero tenía en claro cómo era y yo simplemente quería cuidarla.
Me levanté de su falda como pude, mientras hablaba con mi amiga y cuando quise acordar lo tenía atrás de mí, siguiéndonos a través de todo el boliche sin sacar sus manos de mi cintura en ningún momento.
No se cuantos minutos estuvimos así, besándonos de la manera más sincera e inocente que podía existir. Lo necesitaba tanto, solo que recién ahora me podía dar cuenta. Recién cuando sentí su mano posarse tímida en mi espalda me relajé, me ponía nerviosa sentirlo tan distante. Instantáneamente sonreí, en mitad del beso, y con algo de timidez me separé y escondí mi cara en su cuello.
Ninguno de los dos dijo nada, y él se limitó a acariciar mi espalda con extrema ternura. Largué un suspiro con los ojos cerrados y finalmente los abrí para separarme un poco y mirarlo a los ojos. El silencio me estaba matando, y su mirada también.
- Qué voy a hacer con vos, pendeja? - preguntó rompiendo el hielo, mientras se mordía el labio
- Lo que quieras - dije divertida y él rió, por primera vez.
Cerró los ojos y tiró la cabeza para atrás, mientras yo me sostenía con una mano rodeando su cuello y con la otra le corría el pelo hacia un costado.
- Me gusta igual que me la hagas difícil, me lo merezco un poco - dije cuando volvió a mirarme, y sonrió
- Ves, esto era justamente lo que quería evitar
- Qué cosa?
- Enamorarme - dijo tan sincero que mi mundo se cayó abajo.
Esto realmente estaba pasando? Mi cabeza daba mil vueltas por segundo y mi corazón latía desesperado, no lograba asimilar lo que acababa de escuchar.
- Estas... enamorado? - me costaba pronunciar esa palabra, era muy, muy fuerte para mí
- No se, nunca lo estuve, pero es probable - dijo como con vergüenza, y lo único que me salió luego de dedicarle una inmensa sonrisa, fue volver a besarlo.
Pero esta vez era distinto, sin dudas, sin timidez, y con la certeza de que él sentía lo mismo. Fue un beso con más ganas, intensidad, y con la mezcla perfecta entre ternura y pasión.
Nos separamos por falta de aire y no demoré en apoyar mi frente sobre la suya.
- Por qué sos así de lindo? Por qué? - pregunté volviendo a acomodar su pelo, no se, era como un vicio
- Que se yo, mis viejos me hicieron con ganas
- Estúpido - dije entre risas y él aprovechó el descuido para robarme un beso.
Me mordí el labio en cuanto me soltó y él sonrió. Supongo que iba a tener que acostumbrarme a esa sonrisa, y a lo que ella generaba en mí.
- Vení - dijo tomando mi mano con fuerza - vamos a sentarnos - agregó, señalando con la cabeza un banco libre en una esquina de aquél lugar.
Volví a agarrar la cerveza y lo seguí, sonriendo al ver la forma en que me agarraba de la mano, con posesión. Me imaginé como se vería la situación desde afuera y automáticamente morí de ternura.
Se sentó y tiró de mi brazo, con algo de torpeza, haciéndome caer sobre su falda. Acomodé mis piernas hacia un costado y rápidamente rodeé su cuello con mi brazo derecho.
- Quien era?
- Eh? Quien?
- La rubia que te estabas chamuyando - dije de mala gana y él largó la risa
- No me la estaba chamuyando - se defendió, haciéndose el desentendido
- Si, claro, quien era?
- Que se yo, no la conozco - se encogió de hombros y bufé, este chico no cambiaba más
- Me voy a tener que acostumbrar a que tengas tanto levante?
- Y yo a que seas tan celosa?
- No soy celosa, solo cuido lo que es mío
- Yo? - dijo con ilusión, y no pude evitar sonreír
- Si vos, te queda alguna duda? - pregunté acercándolo a mi, tirando del cuello de su camisa.
Negó con la cabeza y acorté la poca distancia que quedaba para volver a unir nuestros labios.
- Ay, que lindos! - escuché, seguido de un grito que me dejó prácticamente sorda, y no nos quedó otra que separarnos.
Jenny. Que raro, dejándome pegada como tantas otras veces. Volví a mirarlo a Julian y puse los ojos en blanco mientras él reía.
- Ay no se, sigan - dijo algo alterada y con una sonrisa gigante - Solo quería saber si estaban bien o si ya se habían agarrado de los pelos
- Bueno ahora ya sabes... Y Titi? - pregunté rápidamente, cambiando el tema
- Con Agus, adentro
- Querés ir con ellos? - preguntó él, casi en un susurro, y asentí.
Todo bien con Agustín pero tenía en claro cómo era y yo simplemente quería cuidarla.
Me levanté de su falda como pude, mientras hablaba con mi amiga y cuando quise acordar lo tenía atrás de mí, siguiéndonos a través de todo el boliche sin sacar sus manos de mi cintura en ningún momento.
domingo, 12 de octubre de 2014
CAPITULO 40
El tiempo pasó volando, cuando quisimos acordar ya eran las dos de la mañana y nos pusimos a ordenar un poco el lío que habíamos hecho en el departamento antes de irnos.
Fuimos en taxi hasta el boliche por culpa del frío, increíblemente nos dejaron entrar a los cinco en uno y el camino no se hizo para nada largo ni aburrido, ya que estábamos todos un tanto alegres y efusivos de más.
A los chicos los perdimos de vista apenas entramos, así que nos dirigimos las tres a la barra a comprar algo. La única relativamente sobria era Titi, que tenía que ocuparse de nosotras dos, especialmente de Jenny que no estaba en su mejor estado.
Compramos dos cervezas y las fuimos tomando en el camino hacia la pista central, lo cual fue un caos. Estaba lleno de gente y a cada paso que dábamos teníamos algún pesado agarrándonos la mano o reteniéndonos para bailar. Finalmente, entre codazos y empujones, llegamos a un lugar dentro de todo despejado, donde formamos una pequeña ronda entre las tres.
Habremos bailado aproximadamente una hora cuando por fin lo vimos a Agustín. Su estado era terrible y tenía toda la camisa volcada con alcohol, un desastre. Se metió en el medio de la ronda y se bailó todo mientras nosotras lo alentábamos, provocando que hiciera más y más pavadas.
- Y Juli? - le preguntó Jenny y por dentro festejé, me había sacado las palabras de la boca
- No se, anda por allá - dijo señalando hacia una dirección - o por allá - agregó entre risas, señalando el lado contrario
- Ah que bien, gracias por la información - contestó ella, irónica.
Lo busqué con la mirada por todo el lugar, pero por las luces y la cantidad de gente ni lo vi. Hasta ahora había estado tranquila convenciéndome de que estaba con Agus, pero ahora entonces estaba solo, o peor, mal acompañado.
- Se te perdió algo? O alguien? - preguntó Titi mientras hacíamos cola para entrar al baño
- Desde que llegamos no lo vi ni una sola vez, me preocupa
- Sabía que lo buscabas a él - dijo con una sonrisa triunfante, y yo solo bufé - No, no lo vi, pero qué te preocupa? Que este solo por ahí o que este con otra?
- Las dos cosas - dije agarrándome la cabeza con ambas manos - No se por qué me ignora así pero no quiero que lo haga, no me gusta
- Mira yo no entiendo mucho, pero por lo que me contaste y por lo que vi, yo creo que te tiene ganas - dijo y reí - Capaz está en minita y se hace el difícil, pero anda y encaralo vos, no seas tan lenta
- Como si fuera tan fácil. Ya reboté una vez, no puedo volver a insistirle, si no quiere... no quiere
- Te está histeriqueando el boludo, aparte que perderías? Nada, porque la dignidad ya la perdiste hace tiempo - dijo bien directa como siempre, y yo obviamente le pegué
- Que forra que sos - me quejé y me abrazó entre risas.
Nos costó una eternidad encontrarlos a Jenny y Agus al salir del baño, la parte de "quédense acá, no se muevan" se ve que no les había quedado muy clara.
- Eu lo vi a tu chico - dijo de la nada Agus, dirigiéndose directamente a mí
- A mi qué? - me hice la boluda, claramente sabía a quien se refería
- Al negro - aclaró y reí
- No es mi chico
- Si, si, como digas, estaba en la parte de fumadores, anda
- No voy a ir - dije rápidamente y Jenny me empezó a hacer caras
- Vení, vamos a dar una vuelta - dijo ella sacándome de la ronda - Titi, cuidalo
- Ah bueno, gracias por lo que me toca, genias - la escuché quejarse y largué la risa.
Atravesamos todo el boliche prácticamente para llegar a donde supuestamente estaba Julian. Era un lugar exterior, aislado y bastante amplio, que tenía su propia barra y a un costado, un par de asientos, y un montón de gente hablando, fumando, o tomando, en un ambiente un poco más tranquilo. El frío nos invadió enseguida, el contraste con el calor que hacía adentro fue evidente y ambas nos quejamos.
Recorrí rápidamente el lugar con la mirada y lo divisé a él entre la multitud. Estaba recostado sobre una esquina de la barra, sonriendo sin parar, con una rubia que poco más y se le tiraba arriba. Le hablaba tan de cerca que mis ojos empezaron a sacar chispas, no sabía a cual de los dos matar primero. Jenny me agarró por los hombros cuando se dio cuenta y me hizo girar para irnos por donde vinimos. Me detuve enseguida y ella me miró con los ojos bien abiertos.
- En qué estás pensando? - preguntó preocupada
- En escupirle el asado - dije y rió ante mi expresión
- Cuidado, no te mandes cagadas - dijo y negué con la cabeza
- Vos esperame acá - le señalé un asiento libre y me encaminé hacia la barra.
Me paré a poco más de un metro de distancia de donde estaba él y me apoyé sobre la barra, muy relajada.
- Una cerveza - dije en un tono de voz algo elevado, y noté enseguida su mirada fija en mí, por más que no lo estaba mirando.
Puse todo mi esfuerzo para no darme vuelta, quería incomodarlo pero si giraba y lo veía, la única que se sentiría incómoda sería yo. El chico de la barra me destapó la botella y aproveché para sacarle algún tema de conversación, no quería irme de ahí hasta verlo lejos de esa mina.
Lo escuchaba hablar bajito y repetí unas mil veces para adentro "no mires, no mires, no mires". Me vibró el celular, que lo tenía en la mano izquierda y como pude, leí el mensaje. No pude evitar reír.
"Sos una yegua" - giré y allá estaba, donde la había dejado, mirando todo de afuera como si fuera una película y riendo a más no poder.
Le hice una guiñada y seguí en lo mío.
- Me estás siguiendo vos? - sentir su voz tan serena como siempre y su aliento en mi cuello me estremeció por completo.
Cerré mis ojos y respiré hondo antes de darme vuelta y enfrentarlo.
- Qué? - pregunté, haciéndome la desentendida
- Si me estás siguiendo? - insistió, pero esta vez con sus ojos clavados en los míos
- Si, te estoy siguiendo, y qué? - dije de una, sin pensarlo mucho.
Sus ojos se abrieron de golpe ante tal sinceridad y no hice más que encogerme de hombros, algo nerviosa por tenerlo tan cerca.
- Se puede saber por qué? - preguntó luego de un momento de silencio en el que ninguno de los dos aparto los ojos de los del otro
- Porque no quiero que tu novia tenga los cuernos que tengo yo - acaso soné creíble?
- Ah claro, ahora te importa mi novia - dijo irónico
- Me importa sí, y más me importa el hecho de que no exista - dije directa, y él frunció el ceño, confundido
- Qué decís?
- Ya se que no tenés novia, Julian, por qué me mentís?
Su cara había cambiado notoriamente, de golpe estaba nervioso y lo único que le faltaba era tartamudear.
- Eso no importa
- Si que importa, por qué me rechazas así entonces? Es algo que dije o hice? - pregunté desesperada, mientras él se mordía el labio, negando con la cabeza
- No quiero hablar de esto
- Por qué no? Me vas a volver loca Julian
- Porque sí, no quiero hablar de más y arrepentirme después, ya está, que quede todo así como esta
- No - dije casi en un grito - Mirame - exigí, tomando su cara entre mis manos, con posesión, obligando a que me vuelva a mirar a los ojos - Mirame y decime que no te pasa lo que me está pasando a mí
- Ori...
- Te juro que si es así no te jodo más, pero decímelo porque no puedo seguir con esta duda
- Por favor, basta - suplicó en un hilo de voz, y no hice más que acercar mi cara a la suya, sin soltarlo, hasta el punto de rozar nuestras narices.
Su respiración algo agitada chocaba con la mía, y cerré mis ojos para disfrutar del leve contacto. No se cuanto tiempo pasamos así pero por nada en el mundo quería cortar ese momento. Él no dijo nada, y lo tomé como si me estuviese dando permiso para avanzar, para terminar con esa maldita distancia.
Fuimos en taxi hasta el boliche por culpa del frío, increíblemente nos dejaron entrar a los cinco en uno y el camino no se hizo para nada largo ni aburrido, ya que estábamos todos un tanto alegres y efusivos de más.
A los chicos los perdimos de vista apenas entramos, así que nos dirigimos las tres a la barra a comprar algo. La única relativamente sobria era Titi, que tenía que ocuparse de nosotras dos, especialmente de Jenny que no estaba en su mejor estado.
Compramos dos cervezas y las fuimos tomando en el camino hacia la pista central, lo cual fue un caos. Estaba lleno de gente y a cada paso que dábamos teníamos algún pesado agarrándonos la mano o reteniéndonos para bailar. Finalmente, entre codazos y empujones, llegamos a un lugar dentro de todo despejado, donde formamos una pequeña ronda entre las tres.
Habremos bailado aproximadamente una hora cuando por fin lo vimos a Agustín. Su estado era terrible y tenía toda la camisa volcada con alcohol, un desastre. Se metió en el medio de la ronda y se bailó todo mientras nosotras lo alentábamos, provocando que hiciera más y más pavadas.
- Y Juli? - le preguntó Jenny y por dentro festejé, me había sacado las palabras de la boca
- No se, anda por allá - dijo señalando hacia una dirección - o por allá - agregó entre risas, señalando el lado contrario
- Ah que bien, gracias por la información - contestó ella, irónica.
Lo busqué con la mirada por todo el lugar, pero por las luces y la cantidad de gente ni lo vi. Hasta ahora había estado tranquila convenciéndome de que estaba con Agus, pero ahora entonces estaba solo, o peor, mal acompañado.
- Se te perdió algo? O alguien? - preguntó Titi mientras hacíamos cola para entrar al baño
- Desde que llegamos no lo vi ni una sola vez, me preocupa
- Sabía que lo buscabas a él - dijo con una sonrisa triunfante, y yo solo bufé - No, no lo vi, pero qué te preocupa? Que este solo por ahí o que este con otra?
- Las dos cosas - dije agarrándome la cabeza con ambas manos - No se por qué me ignora así pero no quiero que lo haga, no me gusta
- Mira yo no entiendo mucho, pero por lo que me contaste y por lo que vi, yo creo que te tiene ganas - dijo y reí - Capaz está en minita y se hace el difícil, pero anda y encaralo vos, no seas tan lenta
- Como si fuera tan fácil. Ya reboté una vez, no puedo volver a insistirle, si no quiere... no quiere
- Te está histeriqueando el boludo, aparte que perderías? Nada, porque la dignidad ya la perdiste hace tiempo - dijo bien directa como siempre, y yo obviamente le pegué
- Que forra que sos - me quejé y me abrazó entre risas.
Nos costó una eternidad encontrarlos a Jenny y Agus al salir del baño, la parte de "quédense acá, no se muevan" se ve que no les había quedado muy clara.
- Eu lo vi a tu chico - dijo de la nada Agus, dirigiéndose directamente a mí
- A mi qué? - me hice la boluda, claramente sabía a quien se refería
- Al negro - aclaró y reí
- No es mi chico
- Si, si, como digas, estaba en la parte de fumadores, anda
- No voy a ir - dije rápidamente y Jenny me empezó a hacer caras
- Vení, vamos a dar una vuelta - dijo ella sacándome de la ronda - Titi, cuidalo
- Ah bueno, gracias por lo que me toca, genias - la escuché quejarse y largué la risa.
Atravesamos todo el boliche prácticamente para llegar a donde supuestamente estaba Julian. Era un lugar exterior, aislado y bastante amplio, que tenía su propia barra y a un costado, un par de asientos, y un montón de gente hablando, fumando, o tomando, en un ambiente un poco más tranquilo. El frío nos invadió enseguida, el contraste con el calor que hacía adentro fue evidente y ambas nos quejamos.
Recorrí rápidamente el lugar con la mirada y lo divisé a él entre la multitud. Estaba recostado sobre una esquina de la barra, sonriendo sin parar, con una rubia que poco más y se le tiraba arriba. Le hablaba tan de cerca que mis ojos empezaron a sacar chispas, no sabía a cual de los dos matar primero. Jenny me agarró por los hombros cuando se dio cuenta y me hizo girar para irnos por donde vinimos. Me detuve enseguida y ella me miró con los ojos bien abiertos.
- En qué estás pensando? - preguntó preocupada
- En escupirle el asado - dije y rió ante mi expresión
- Cuidado, no te mandes cagadas - dijo y negué con la cabeza
- Vos esperame acá - le señalé un asiento libre y me encaminé hacia la barra.
Me paré a poco más de un metro de distancia de donde estaba él y me apoyé sobre la barra, muy relajada.
- Una cerveza - dije en un tono de voz algo elevado, y noté enseguida su mirada fija en mí, por más que no lo estaba mirando.
Puse todo mi esfuerzo para no darme vuelta, quería incomodarlo pero si giraba y lo veía, la única que se sentiría incómoda sería yo. El chico de la barra me destapó la botella y aproveché para sacarle algún tema de conversación, no quería irme de ahí hasta verlo lejos de esa mina.
Lo escuchaba hablar bajito y repetí unas mil veces para adentro "no mires, no mires, no mires". Me vibró el celular, que lo tenía en la mano izquierda y como pude, leí el mensaje. No pude evitar reír.
"Sos una yegua" - giré y allá estaba, donde la había dejado, mirando todo de afuera como si fuera una película y riendo a más no poder.
Le hice una guiñada y seguí en lo mío.
- Me estás siguiendo vos? - sentir su voz tan serena como siempre y su aliento en mi cuello me estremeció por completo.
Cerré mis ojos y respiré hondo antes de darme vuelta y enfrentarlo.
- Qué? - pregunté, haciéndome la desentendida
- Si me estás siguiendo? - insistió, pero esta vez con sus ojos clavados en los míos
- Si, te estoy siguiendo, y qué? - dije de una, sin pensarlo mucho.
Sus ojos se abrieron de golpe ante tal sinceridad y no hice más que encogerme de hombros, algo nerviosa por tenerlo tan cerca.
- Se puede saber por qué? - preguntó luego de un momento de silencio en el que ninguno de los dos aparto los ojos de los del otro
- Porque no quiero que tu novia tenga los cuernos que tengo yo - acaso soné creíble?
- Ah claro, ahora te importa mi novia - dijo irónico
- Me importa sí, y más me importa el hecho de que no exista - dije directa, y él frunció el ceño, confundido
- Qué decís?
- Ya se que no tenés novia, Julian, por qué me mentís?
Su cara había cambiado notoriamente, de golpe estaba nervioso y lo único que le faltaba era tartamudear.
- Eso no importa
- Si que importa, por qué me rechazas así entonces? Es algo que dije o hice? - pregunté desesperada, mientras él se mordía el labio, negando con la cabeza
- No quiero hablar de esto
- Por qué no? Me vas a volver loca Julian
- Porque sí, no quiero hablar de más y arrepentirme después, ya está, que quede todo así como esta
- No - dije casi en un grito - Mirame - exigí, tomando su cara entre mis manos, con posesión, obligando a que me vuelva a mirar a los ojos - Mirame y decime que no te pasa lo que me está pasando a mí
- Ori...
- Te juro que si es así no te jodo más, pero decímelo porque no puedo seguir con esta duda
- Por favor, basta - suplicó en un hilo de voz, y no hice más que acercar mi cara a la suya, sin soltarlo, hasta el punto de rozar nuestras narices.
Su respiración algo agitada chocaba con la mía, y cerré mis ojos para disfrutar del leve contacto. No se cuanto tiempo pasamos así pero por nada en el mundo quería cortar ese momento. Él no dijo nada, y lo tomé como si me estuviese dando permiso para avanzar, para terminar con esa maldita distancia.
viernes, 10 de octubre de 2014
CAPITULO 39
- Feliz cumple amiga! - su grito me dejó prácticamente sorda, y casi nos caemos las dos al piso en su tan efusivo abrazo
- Gracias linda - dije entre risas, mientras me extendía una bolsa algo grande - No te hubieras molestado!
- Decime si te gustan - exclamó, ansiosa
- Ay, no pueden ser más lindos - grité, sacando rápidamente los zapatos de la caja para probármelos - Me encantan, hoy me los pongo, olvidate!
- Me alegro que te gusten, después cuando me vaya lees la carta porque sino me da vergüenza
- Que tonta, obvio que la voy a leer, muchas gracias amiga - dije volviendo a abrazarla.
- Tiziana - gritó en cuanto la vio atravesar la puerta del cuarto, y corrió a saludarla
- Ah listo, me encanta la bola que me das - dije ofendida y ambas rieron
- Que haces acá enana?
- Larga historia - interrumpí, para evitarle el cuestionario - después te cuento
- Que potra que estás nena - dijo mirándola de arriba a abajo
- Y vos no te quedas atrás eh
- Bueno, bueno - volví a interrumpir
- Ay se pone celosa ella - dijeron casi a la misma vez, ganándose un almohadonazo cada una.
Comimos lo que trajo Jenny mientras hablábamos de todo un poco, con música de fondo. La puse al tanto a mi hermana de temas de los que no había podido hablar antes, como Benjamín, y Julian. A Jenny le sirvió porque estaba medio perdida con ese tema.
- Pablo me dijo que Benja a la mina la conoció en el verano, y que venían hablando desde que volvieron a Buenos Aires, pero que se empezaron a ver más seguido en mayo o junio
- Ahí todavía estábamos re bien nosotros, sin ningún problema, después dice "ay estuve con ella cuando nosotros estábamos mal", lo odio - dije con bronca
- Es un idiota, no se merece ni que hablen más del tema, basta - dijo Titi y asentí, dándole la razón - Ay quiero conocerlo a este chico, Julian
- Na, ni me hables de él, Julian ya fue, no aproveché cuando tuve la oportunidad y ahora que yo quiero, él no
- Cómo que no? Por qué? - preguntó Jenny enseguida
- Por la novia, por qué no me dijiste que tenía novia? Quedé como una boluda, me re cortó el rostro
- Qué? - gritó - Julian con novia? - agregó muerta de risa
- Si, y no le veo ninguna gracia, me podrías haber evitado semejante escenita si me avisabas
- Pero no seas tarada Oriana, mira si va a tener novia? No sabes la cantidad de minitas que le tuve que espantar todo este tiempo
- O sea que no solo me mintió sino que sigue igual que antes?
- Igual o peor, después de que se peleó con vos el resentido andaba con varias por noche cuando salíamos, para ahogar sus penas - dijo riendo, pero a mi no me hizo ninguna gracia
- Ah, que lindo saberlo - dije con mala cara y ambas rieron - O sea que anda con cualquiera menos conmigo, a mi me inventa que tiene novia
- No se por qué te habrá dicho eso, pero yo que vos le sigo el jueguito, total ahora sabes que no tiene ningún tipo de compromiso con nadie - dijo haciéndome una guiñada, pero ni eso me motivó demasiado.
Nos cambiamos escuchando música movida para prepararnos para la noche, lo cual en mi caso no hacía falta, hace mucho tiempo que no salía y mis ganas de divertirme y olvidarme de todo eran incontrolables. A eso de las once ya estábamos listas. Entre las dos me eligieron la ropa, una calza color bordó, junto con una remera negra, suelta y estampada, simple. Lo combiné con los zapatos nuevos que me regaló Jenny y un maquillaje muy sencillo.
Al poco rato sonó el timbre, Agustín. Lo abracé con tanta fuerza que por un momento pensé que iba a quebrarlo, es que hacía mucho que no lo veía y lo extrañaba un montón. Me tiró de los cachetes como si fueran de goma, mientras me cantaba el feliz cumpleaños. Reí y le pegué fuerte cuando me soltó, siempre tan bruto él. Jenny también se encargó de abrazarlo y le presenté a mi hermana junto con un par de señas para darle a entender que con ella no, provocando que todos rieran de lo obvia que fui, pero no me importó.
Por suerte Agus había traído bebidas, porque mis ganas de bajar a comprar eran nulas. Ni cinco minutos habían pasado y nosotros ya estábamos con nuestros vasos en mano, arrancando a tomar.
"Pensás venir vos?" - le mandé, sin vueltas y muy sobria.
"Ansiosa? No quería molestar desde temprano, pero abrime que ya salgo"
"Dale salí tarado"
Estaba recostada sobre mi puerta, esperando, cuando lo vi salir. Lo lindo que le quedaba ese chupín negro, dios mío. Arriba tenía una camisa de jean clarito, abierta, con una remera blanca y estampada por debajo. Su pelo como siempre tan alborotado y el olor particular de su perfume, el cual siempre me volvió loca, se sintió enseguida en el ambiente. Me mordí el labio aprovechando que no me veía, mientras cerraba con llave la puerta de su departamento y admito que tuve que contar hasta mil para no hacer nada indebido. Malditas hormonas, y maldito él.
- Te tomaste muy a pecho lo de ponerte lindo eh - dije casi sin pensarlo, y me arrepentí apenas lo largué
- Bueno, gracias - contestó, algo cohibido ante mi mirada - vos también estás muy linda.
Le sonreí al instante y dejé un beso en su mejilla antes de hacerle señas de que pasara. Se saludó con los chicos apenas entró, y por último mi hermana.
- Titi, mi hermana, Julian - dije señalando a cada uno, en modo de presentación
- Al fin te conozco, un gusto - dijo ella con simpatía, mientras le daba un beso
- Lo mismo digo, tu hermana me habló mucho de vos
- Ah sí? Que raro - dijo y le volví a tirar un almohadón por la cabeza.
Por suerte Titi se había integrado muy bien, enseguida estaban hablando todos con todos, muy tranquilamente, como si se conocieran desde siempre. Me daba mucha ternura verla tan cómplice con Julian, le festejaba todos los "chistes" y digamos que cada tanto se complotaban para pelearme a mí.
No me animé a hablarle hasta el tercer o cuarto vaso, cuando con la excusa de rellenarlo, terminé sentada a su lado en el sillón.
- Ey, vos - dije dándole una palmada en la rodilla
- Ey, yo - respondió con una sonrisa algo contagiosa
- Todo bien?
- Todo bien, vos?
- Bien. Y tu novia? No se enoja porque salís?
- No, ella confía en mí
- Hace muy mal - dije, siguiéndole el juego
- Hace muy bien, si yo soy un santo - dijo intentando parecer convincente
- Ajam sí, claro - di otro trago y él rió
- Cómo estas pasando los últimos minutos de tu cumple? - preguntó para cambiar de tema rápidamente
- Genial, la verdad que ayer a esta hora no imaginaba que la iba a pasar tan bien, y en parte es gracias a vos, sino hubiera estado deprimida hasta hoy al mediodía
- Hice lo que pude, a veces estar solos nos deprime más de lo normal, y siempre esta bueno tener a alguien para que te escuche o simplemente esté ahí, haciéndote pensar en otras cosas
- Si, la verdad que no se que hubiera hecho estando sola. Gracias, en serio
- No empieces - dijo negando con la cabeza y reí
- Gracias - repetí, sabiendo que le molestaba
- Basta
- Gracias - dije entre risas y me fulminó con la mirada antes de pasar su brazo por detrás de mi cabeza hasta llegar a taparme la boca con su mano.
Me sacudió un poco sin soltarme y yo intentaba gritar, lo cual nunca llegó a escucharse.
- Te calmaste? - preguntó y asentí rápidamente, mientras intentaba con ambas manos apartar la suya de mi boca - Decís otra vez esa maldita palabra y no salís eh - amenazó y reí para adentro.
- Tarado - grité luego de recuperar el aliento
- Vos - dijo divertido y le pegué en el hombro, como tantas otras veces.
- Gracias linda - dije entre risas, mientras me extendía una bolsa algo grande - No te hubieras molestado!
- Decime si te gustan - exclamó, ansiosa
- Ay, no pueden ser más lindos - grité, sacando rápidamente los zapatos de la caja para probármelos - Me encantan, hoy me los pongo, olvidate!
- Me alegro que te gusten, después cuando me vaya lees la carta porque sino me da vergüenza
- Que tonta, obvio que la voy a leer, muchas gracias amiga - dije volviendo a abrazarla.
- Tiziana - gritó en cuanto la vio atravesar la puerta del cuarto, y corrió a saludarla
- Ah listo, me encanta la bola que me das - dije ofendida y ambas rieron
- Que haces acá enana?
- Larga historia - interrumpí, para evitarle el cuestionario - después te cuento
- Que potra que estás nena - dijo mirándola de arriba a abajo
- Y vos no te quedas atrás eh
- Bueno, bueno - volví a interrumpir
- Ay se pone celosa ella - dijeron casi a la misma vez, ganándose un almohadonazo cada una.
Comimos lo que trajo Jenny mientras hablábamos de todo un poco, con música de fondo. La puse al tanto a mi hermana de temas de los que no había podido hablar antes, como Benjamín, y Julian. A Jenny le sirvió porque estaba medio perdida con ese tema.
- Pablo me dijo que Benja a la mina la conoció en el verano, y que venían hablando desde que volvieron a Buenos Aires, pero que se empezaron a ver más seguido en mayo o junio
- Ahí todavía estábamos re bien nosotros, sin ningún problema, después dice "ay estuve con ella cuando nosotros estábamos mal", lo odio - dije con bronca
- Es un idiota, no se merece ni que hablen más del tema, basta - dijo Titi y asentí, dándole la razón - Ay quiero conocerlo a este chico, Julian
- Na, ni me hables de él, Julian ya fue, no aproveché cuando tuve la oportunidad y ahora que yo quiero, él no
- Cómo que no? Por qué? - preguntó Jenny enseguida
- Por la novia, por qué no me dijiste que tenía novia? Quedé como una boluda, me re cortó el rostro
- Qué? - gritó - Julian con novia? - agregó muerta de risa
- Si, y no le veo ninguna gracia, me podrías haber evitado semejante escenita si me avisabas
- Pero no seas tarada Oriana, mira si va a tener novia? No sabes la cantidad de minitas que le tuve que espantar todo este tiempo
- O sea que no solo me mintió sino que sigue igual que antes?
- Igual o peor, después de que se peleó con vos el resentido andaba con varias por noche cuando salíamos, para ahogar sus penas - dijo riendo, pero a mi no me hizo ninguna gracia
- Ah, que lindo saberlo - dije con mala cara y ambas rieron - O sea que anda con cualquiera menos conmigo, a mi me inventa que tiene novia
- No se por qué te habrá dicho eso, pero yo que vos le sigo el jueguito, total ahora sabes que no tiene ningún tipo de compromiso con nadie - dijo haciéndome una guiñada, pero ni eso me motivó demasiado.
Nos cambiamos escuchando música movida para prepararnos para la noche, lo cual en mi caso no hacía falta, hace mucho tiempo que no salía y mis ganas de divertirme y olvidarme de todo eran incontrolables. A eso de las once ya estábamos listas. Entre las dos me eligieron la ropa, una calza color bordó, junto con una remera negra, suelta y estampada, simple. Lo combiné con los zapatos nuevos que me regaló Jenny y un maquillaje muy sencillo.
Al poco rato sonó el timbre, Agustín. Lo abracé con tanta fuerza que por un momento pensé que iba a quebrarlo, es que hacía mucho que no lo veía y lo extrañaba un montón. Me tiró de los cachetes como si fueran de goma, mientras me cantaba el feliz cumpleaños. Reí y le pegué fuerte cuando me soltó, siempre tan bruto él. Jenny también se encargó de abrazarlo y le presenté a mi hermana junto con un par de señas para darle a entender que con ella no, provocando que todos rieran de lo obvia que fui, pero no me importó.
Por suerte Agus había traído bebidas, porque mis ganas de bajar a comprar eran nulas. Ni cinco minutos habían pasado y nosotros ya estábamos con nuestros vasos en mano, arrancando a tomar.
"Pensás venir vos?" - le mandé, sin vueltas y muy sobria.
"Ansiosa? No quería molestar desde temprano, pero abrime que ya salgo"
"Dale salí tarado"
Estaba recostada sobre mi puerta, esperando, cuando lo vi salir. Lo lindo que le quedaba ese chupín negro, dios mío. Arriba tenía una camisa de jean clarito, abierta, con una remera blanca y estampada por debajo. Su pelo como siempre tan alborotado y el olor particular de su perfume, el cual siempre me volvió loca, se sintió enseguida en el ambiente. Me mordí el labio aprovechando que no me veía, mientras cerraba con llave la puerta de su departamento y admito que tuve que contar hasta mil para no hacer nada indebido. Malditas hormonas, y maldito él.
- Te tomaste muy a pecho lo de ponerte lindo eh - dije casi sin pensarlo, y me arrepentí apenas lo largué
- Bueno, gracias - contestó, algo cohibido ante mi mirada - vos también estás muy linda.
Le sonreí al instante y dejé un beso en su mejilla antes de hacerle señas de que pasara. Se saludó con los chicos apenas entró, y por último mi hermana.
- Titi, mi hermana, Julian - dije señalando a cada uno, en modo de presentación
- Al fin te conozco, un gusto - dijo ella con simpatía, mientras le daba un beso
- Lo mismo digo, tu hermana me habló mucho de vos
- Ah sí? Que raro - dijo y le volví a tirar un almohadón por la cabeza.
Por suerte Titi se había integrado muy bien, enseguida estaban hablando todos con todos, muy tranquilamente, como si se conocieran desde siempre. Me daba mucha ternura verla tan cómplice con Julian, le festejaba todos los "chistes" y digamos que cada tanto se complotaban para pelearme a mí.
No me animé a hablarle hasta el tercer o cuarto vaso, cuando con la excusa de rellenarlo, terminé sentada a su lado en el sillón.
- Ey, vos - dije dándole una palmada en la rodilla
- Ey, yo - respondió con una sonrisa algo contagiosa
- Todo bien?
- Todo bien, vos?
- Bien. Y tu novia? No se enoja porque salís?
- No, ella confía en mí
- Hace muy mal - dije, siguiéndole el juego
- Hace muy bien, si yo soy un santo - dijo intentando parecer convincente
- Ajam sí, claro - di otro trago y él rió
- Cómo estas pasando los últimos minutos de tu cumple? - preguntó para cambiar de tema rápidamente
- Genial, la verdad que ayer a esta hora no imaginaba que la iba a pasar tan bien, y en parte es gracias a vos, sino hubiera estado deprimida hasta hoy al mediodía
- Hice lo que pude, a veces estar solos nos deprime más de lo normal, y siempre esta bueno tener a alguien para que te escuche o simplemente esté ahí, haciéndote pensar en otras cosas
- Si, la verdad que no se que hubiera hecho estando sola. Gracias, en serio
- No empieces - dijo negando con la cabeza y reí
- Gracias - repetí, sabiendo que le molestaba
- Basta
- Gracias - dije entre risas y me fulminó con la mirada antes de pasar su brazo por detrás de mi cabeza hasta llegar a taparme la boca con su mano.
Me sacudió un poco sin soltarme y yo intentaba gritar, lo cual nunca llegó a escucharse.
- Te calmaste? - preguntó y asentí rápidamente, mientras intentaba con ambas manos apartar la suya de mi boca - Decís otra vez esa maldita palabra y no salís eh - amenazó y reí para adentro.
- Tarado - grité luego de recuperar el aliento
- Vos - dijo divertido y le pegué en el hombro, como tantas otras veces.
domingo, 5 de octubre de 2014
CAPITULO 38
Giré en la cama, cerrando los ojos con fuerza, con la intención de dormirme y no volver a despertarme por el resto del día. Pero como nunca nada me sale como yo quiero, el timbre sonó. Miré el reloj, once de la mañana.
Luego de largar un par de puteadas me levanté, y así como estaba me dirigí a la puerta, con el terror de que fuera Benjamín que volvía porque lo de ayer a la noche no le había alcanzado. Miré por el agujerito pero no vi a nadie, era algún tipo de joda? Abrí la puerta, desganada, y no puedo explicar lo que sentí. Se me llenaron los ojos de lágrimas, las cuales no tardaron en caer, y no pude decir nada. Llevé ambas manos a mi boca, sin caer en lo que veía.
- No nos vas a saludar?
No lo dudé, me tiré en sus brazos y la abracé con mucha fuerza. Hace cuanto que no veía a mi mamá? Meses, creo que la última vez fue en navidad y fin de año cuando yo viaje a Venezuela para verlas.
- Feliz cumple mi amor - gritó mientras llenaba mi cara de besos
- Feliz cumple Ori - exclamó mi hermana, empujando a mamá para poder abrazarme - Te extrañé un montón
- Yo a vos enana - dije mientras nos separábamos - Que linda que estás!
- Y vos estas hermosa Ori - rodé los ojos, mamá siempre tan exagerada
- Bueno pasen - dije entrando delante de ellas - denme esos bolsos que los llevo al cuarto, pónganse cómodas.
Corrí hasta mi cuarto y cuando volví ya estaban sentadas en el sillón, ambas mirándome con una sonrisa inmensa.
- Por qué no me avisaron que venían? Las hubiera esperado con comida o aunque sea un poco de orden en el departamento
- Queríamos que fuera una sorpresa, hasta tuve que amenazarla a la Titi que se moría por contarte
- Callate mamá, si fuiste vos la que casi metes la pata el otro día por skype - se quejó ella y yo reí, lo que extrañaba estas cosas era increíble
- Hasta cuando se quedan?
- Mañana a la noche nos volvemos, por más que quisiera quedarme tengo que trabajar el lunes y Titi tiene que ir al colegio - dijo apenada y bufé - Bueno pero aprovechemos ahora que estamos juntas, hablemos. Cómo te está yendo en la facu? Cómo andan Benja, Jenny, Pablito?
La pregunta sobre la facultad fue fácil. Les hablé de Jenny y Pablo, de lo bien que estaban juntos y de mi amistad con Jenny que seguía intacta. De Benjamín preferí no hablar, evité el tema y ellas parecieron entender, o aunque sea respetarme, así que no me preguntaron más por él, por suerte.
Hablamos de todo un poco, me contaron como andaban las cosas por allá, mi familia, cómo le iba a mamá en el trabajo, a Titi en el colegio, y más cosas sobre las cuales teníamos que ponernos al día. Nos entretuvimos tanto que se hicieron las doce, doce y media y yo ni cuenta me había dado.
- Perdonen que no tengo nada en la heladera, voy a pedir algo para comer
- No Ori no te preocupes, tenemos otra sorpresa, así que no vas a tener que pedir nada ni cocinar
- Que sorpresa?
- Vamos a ir a comer a un lugar que creo que te va a gustar - dijo mamá muy entusiasmada - ya nos pasan a buscar
- Quien?
- El remise - intervino Titi
- Pero si tengo el auto abajo
- No, vamos a ir en remise - dijo y ambas se sonrieron, cómplices.
No entendí mucho pero les seguí el juego, así que me fui a cambiar y arreglar un poco, ya que aún tenía puesto el pijama. Estaba en los últimos detalles cuando empezaron a apurarme porque ya nos teníamos que ir. Me coloqué un pañuelo alrededor del cuello, me acomodé por última vez el pelo y corrí hasta la puerta, donde me estaban esperando.
Bajamos rápidamente las escaleras, debo admitir que estaba un poco ansiosa, y ellas solo reían al darse cuenta. A pesar de estar separadas durante tanto tiempo, me conocían más que nadie y se daban cuenta de lo que me pasaba con tan solo mirarme.
Reconocí el auto y pegué un grito, sin importarme la gente que pasaba a nuestro alrededor. Salí corriendo en cuento lo vi salir del auto, tan lindo como siempre, la edad parecía nunca afectarle. Me colgué de su cuello y lo abracé por una eternidad, mientras él con una mano me acariciaba el pelo y con la otra rodeaba mi cintura con fuerza.
Desde chiquita siempre tuve una relación muy especial con mi papá. Es como que estamos muy conectados, tenemos una confianza y complicidad únicas, como no tengo con nadie. A él lo veía más seguido que a mamá últimamente, ya que venía de vez en cuando, pero igualmente hace un par de meses que no lo veía y lo extrañaba muchísimo.
- Feliz cumpleaños chiquita - dijo con su gran sonrisa, para luego dejar un sentido beso en mi frente.
Me soltó para acercarse a darle un fuerte abrazo a Titi y otro a mamá. No se hace cuanto no se veían ellos dos pero me dio tanta alegría verlos así, abrazados, a pesar de todo.
- Vamos a ir a comer los cuatro? Juntos? - pregunté aún sin caer
- Si... va, a menos que no quieras - dijo él y negué rápidamente con la cabeza
- Si quiero, más que nada en el mundo, quiero, quiero - dije con una emoción incontrolable.
El viaje fue corto, calculo que por la felicidad que tenía ni lo sentí. A los pocos minutos estábamos estacionando, en frente a la cual fue mi casa desde que nací. Desde que me mudé sola nunca había vuelto, si bien papá se queda acá cuando está en el país, siempre es él quien me visita, o salimos a comer, pero nunca tuve la oportunidad de volver a casa. Y estar ahí los cuatro, juntos como solía ser antes, me llenó de emoción y nostalgia.
Nada había cambiado ahí adentro, con Titi subimos a recorrer cada habitación, las nuestras seguían intactas, como si nadie las hubiera tocado, y estaba todo muy ordenado. Bajamos corriendo cuando un aroma muy familiar proveniente de la cocina nos invadió. Comida casera de mamá, en mi antigua y tan amada casa, los cuatro juntos, qué regalo de cumpleaños puede hacerme más feliz que éste?
Nos quedamos un rato largo sentados luego de comer, teníamos que ponernos al día todos. Creo que desde que mis papás se separaron no volvimos a encontrarnos los cuatro en ninguna ocasión, y me pone muy contenta que mi cumpleaños haya sido la excusa perfecta para reencontrarnos y pasar tiempo juntos sin problemas, discusiones, ni rencores por parte de nadie.
Es increíble lo bien que lo paso con mi familia, lo que nos reímos y disfrutamos no tiene nombre, y extrañaba todo esto tanto como los extrañaba a ellos. Tan entretenidos estábamos que se hicieron las cinco de la tarde y seguíamos charlando como si nada.
"Tengo que agradecerte por tu torta de cumpleaños improvisada. No se qué tenía de especial pero ya se me cumplió uno de los deseos. Bueno nada, quería compartirlo con vos, después hablamos"
No me pude contener y se lo mandé, de una, sin imaginarme que me iba a contestar con tanta rapidez.
"Vamos todavía! Igual creo que soy yo el que te doy suerte... Como va ese cumpleaños? Estas en el depto?"
"No, todavía no, llego a la noche y hablamos, tengo tanto para contarte! Un beso Juli"
"Que bueno, dale, avisame cuando vuelvas y paso por ahí. Otro para vos Ori!"
Aproveché también para arreglar con Jenny la salida de hoy a la noche. Hace mucho que veníamos planificándola junto con Agus también, y ayer hasta llegué a creer que no iba a ir. Pensé que con todo lo de Benja no iba a estar de humor pero increíblemente estaba con mucha energía, sin dudas estaba teniendo un gran día y eso me daba más ansiedad para la noche.
Quedamos en comer juntas en mi departamento para luego arreglarnos, y más tarde vendría Agus a la previa. Iba a aprovechar la buena onda que estábamos teniendo para invitarlo también a Julian, si podía, claro. Mamá entendió y decidió quedarse en la casa por hoy, sabiendo que si venía a mi departamento no iba a poder pegar un ojo en toda la noche, y Titi se prendió para salir con nosotros, aunque digamos que me costó convencerla, le daba algo de vergüenza no conocer a nadie más que a Jenny.
Me despedí de ellos como si no los fuera a volver a ver, aunque tendría todo el día de mañana para disfrutarlos un poquito más. Una vez solas nos organizamos para bañarnos y ordenar todo para la noche. Cuando estuve lista y era el turno de Titi, aproveche para salir y tocarle la puerta a él.
- Ori, pasa! - dijo en cuanto me vio
- Permiso, estás solo no?
- Si, por qué? - preguntó algo confundido
- No se, capaz estabas con tu novia y no quería interrumpir
- Ah, no, hoy no viene
- Genial - exclamé y él levantó ambas cejas - No, es que vamos a salir con Agus y Jenny y quiero que vos también vayas
- Ah mira, organizan cosas con MI amigo y yo soy el último en enterarme
- Callate que cuando nosotros estábamos peleados vos te juntabas siempre con MI amiga - retruqué y él entrecerró los ojos, sin nada más para decir - Y? Venís?
- Si obvio que voy, no las dejo solas con Agustín ni loco - dijo y reí.
- Me vas a contar cómo te fue hoy? Cuál fue el deseo que se te cumplió? - preguntó luego de un breve silencio
- Ay, no sabes, vinieron mi mamá y mi hermana de Venezuela, y mi papá también - dije muy entusiasmada y a él se le dibujó una sonrisa enorme en el rostro - Comimos los cuatro juntos en nuestra casa de antes, cosa que hace mucho no pasaba, y la pasamos tan bien. Fue como si el tiempo no hubiese pasado y los problemas nunca hubiesen existido
- No sabes lo que me alegra Ori - dijo tan sincero que mi sonrisa fue muy evidente - Y hasta cuando se quedan?
- Mamá y Titi hasta mañana a la noche, y papá no se, supongo que un par de días más - dije y asintió - Ay, vas a conocer a mi hermanita, sale hoy con nosotros
- Si es como su hermana entonces no, gracias - dijo, ganándose un golpe en el hombro.
- Bueno, me voy yendo porque la dejé a Titi sola y no quiero que se preocupe - dije mientras me paraba del sillón, y él me imitó, acompañándome hasta la puerta
- Nos vemos más tarde - contestó con una sonrisa, la cual no tarde en devolverle
- Te espero, ponete lindo - bromeé y él rió en respuesta
- Ya soy lindo, o no?
- Ajam, si claro, pero ponete más lindo todavía
- Lo voy a intentar - dijo con una sonrisa enorme y dejé un beso en su mejilla antes de salir definitivamente de su departamento.
Luego de largar un par de puteadas me levanté, y así como estaba me dirigí a la puerta, con el terror de que fuera Benjamín que volvía porque lo de ayer a la noche no le había alcanzado. Miré por el agujerito pero no vi a nadie, era algún tipo de joda? Abrí la puerta, desganada, y no puedo explicar lo que sentí. Se me llenaron los ojos de lágrimas, las cuales no tardaron en caer, y no pude decir nada. Llevé ambas manos a mi boca, sin caer en lo que veía.
- No nos vas a saludar?
No lo dudé, me tiré en sus brazos y la abracé con mucha fuerza. Hace cuanto que no veía a mi mamá? Meses, creo que la última vez fue en navidad y fin de año cuando yo viaje a Venezuela para verlas.
- Feliz cumple mi amor - gritó mientras llenaba mi cara de besos
- Feliz cumple Ori - exclamó mi hermana, empujando a mamá para poder abrazarme - Te extrañé un montón
- Yo a vos enana - dije mientras nos separábamos - Que linda que estás!
- Y vos estas hermosa Ori - rodé los ojos, mamá siempre tan exagerada
- Bueno pasen - dije entrando delante de ellas - denme esos bolsos que los llevo al cuarto, pónganse cómodas.
Corrí hasta mi cuarto y cuando volví ya estaban sentadas en el sillón, ambas mirándome con una sonrisa inmensa.
- Por qué no me avisaron que venían? Las hubiera esperado con comida o aunque sea un poco de orden en el departamento
- Queríamos que fuera una sorpresa, hasta tuve que amenazarla a la Titi que se moría por contarte
- Callate mamá, si fuiste vos la que casi metes la pata el otro día por skype - se quejó ella y yo reí, lo que extrañaba estas cosas era increíble
- Hasta cuando se quedan?
- Mañana a la noche nos volvemos, por más que quisiera quedarme tengo que trabajar el lunes y Titi tiene que ir al colegio - dijo apenada y bufé - Bueno pero aprovechemos ahora que estamos juntas, hablemos. Cómo te está yendo en la facu? Cómo andan Benja, Jenny, Pablito?
La pregunta sobre la facultad fue fácil. Les hablé de Jenny y Pablo, de lo bien que estaban juntos y de mi amistad con Jenny que seguía intacta. De Benjamín preferí no hablar, evité el tema y ellas parecieron entender, o aunque sea respetarme, así que no me preguntaron más por él, por suerte.
Hablamos de todo un poco, me contaron como andaban las cosas por allá, mi familia, cómo le iba a mamá en el trabajo, a Titi en el colegio, y más cosas sobre las cuales teníamos que ponernos al día. Nos entretuvimos tanto que se hicieron las doce, doce y media y yo ni cuenta me había dado.
- Perdonen que no tengo nada en la heladera, voy a pedir algo para comer
- No Ori no te preocupes, tenemos otra sorpresa, así que no vas a tener que pedir nada ni cocinar
- Que sorpresa?
- Vamos a ir a comer a un lugar que creo que te va a gustar - dijo mamá muy entusiasmada - ya nos pasan a buscar
- Quien?
- El remise - intervino Titi
- Pero si tengo el auto abajo
- No, vamos a ir en remise - dijo y ambas se sonrieron, cómplices.
No entendí mucho pero les seguí el juego, así que me fui a cambiar y arreglar un poco, ya que aún tenía puesto el pijama. Estaba en los últimos detalles cuando empezaron a apurarme porque ya nos teníamos que ir. Me coloqué un pañuelo alrededor del cuello, me acomodé por última vez el pelo y corrí hasta la puerta, donde me estaban esperando.
Bajamos rápidamente las escaleras, debo admitir que estaba un poco ansiosa, y ellas solo reían al darse cuenta. A pesar de estar separadas durante tanto tiempo, me conocían más que nadie y se daban cuenta de lo que me pasaba con tan solo mirarme.
Reconocí el auto y pegué un grito, sin importarme la gente que pasaba a nuestro alrededor. Salí corriendo en cuento lo vi salir del auto, tan lindo como siempre, la edad parecía nunca afectarle. Me colgué de su cuello y lo abracé por una eternidad, mientras él con una mano me acariciaba el pelo y con la otra rodeaba mi cintura con fuerza.
Desde chiquita siempre tuve una relación muy especial con mi papá. Es como que estamos muy conectados, tenemos una confianza y complicidad únicas, como no tengo con nadie. A él lo veía más seguido que a mamá últimamente, ya que venía de vez en cuando, pero igualmente hace un par de meses que no lo veía y lo extrañaba muchísimo.
- Feliz cumpleaños chiquita - dijo con su gran sonrisa, para luego dejar un sentido beso en mi frente.
Me soltó para acercarse a darle un fuerte abrazo a Titi y otro a mamá. No se hace cuanto no se veían ellos dos pero me dio tanta alegría verlos así, abrazados, a pesar de todo.
- Vamos a ir a comer los cuatro? Juntos? - pregunté aún sin caer
- Si... va, a menos que no quieras - dijo él y negué rápidamente con la cabeza
- Si quiero, más que nada en el mundo, quiero, quiero - dije con una emoción incontrolable.
El viaje fue corto, calculo que por la felicidad que tenía ni lo sentí. A los pocos minutos estábamos estacionando, en frente a la cual fue mi casa desde que nací. Desde que me mudé sola nunca había vuelto, si bien papá se queda acá cuando está en el país, siempre es él quien me visita, o salimos a comer, pero nunca tuve la oportunidad de volver a casa. Y estar ahí los cuatro, juntos como solía ser antes, me llenó de emoción y nostalgia.
Nada había cambiado ahí adentro, con Titi subimos a recorrer cada habitación, las nuestras seguían intactas, como si nadie las hubiera tocado, y estaba todo muy ordenado. Bajamos corriendo cuando un aroma muy familiar proveniente de la cocina nos invadió. Comida casera de mamá, en mi antigua y tan amada casa, los cuatro juntos, qué regalo de cumpleaños puede hacerme más feliz que éste?
Nos quedamos un rato largo sentados luego de comer, teníamos que ponernos al día todos. Creo que desde que mis papás se separaron no volvimos a encontrarnos los cuatro en ninguna ocasión, y me pone muy contenta que mi cumpleaños haya sido la excusa perfecta para reencontrarnos y pasar tiempo juntos sin problemas, discusiones, ni rencores por parte de nadie.
Es increíble lo bien que lo paso con mi familia, lo que nos reímos y disfrutamos no tiene nombre, y extrañaba todo esto tanto como los extrañaba a ellos. Tan entretenidos estábamos que se hicieron las cinco de la tarde y seguíamos charlando como si nada.
"Tengo que agradecerte por tu torta de cumpleaños improvisada. No se qué tenía de especial pero ya se me cumplió uno de los deseos. Bueno nada, quería compartirlo con vos, después hablamos"
No me pude contener y se lo mandé, de una, sin imaginarme que me iba a contestar con tanta rapidez.
"Vamos todavía! Igual creo que soy yo el que te doy suerte... Como va ese cumpleaños? Estas en el depto?"
"No, todavía no, llego a la noche y hablamos, tengo tanto para contarte! Un beso Juli"
"Que bueno, dale, avisame cuando vuelvas y paso por ahí. Otro para vos Ori!"
Aproveché también para arreglar con Jenny la salida de hoy a la noche. Hace mucho que veníamos planificándola junto con Agus también, y ayer hasta llegué a creer que no iba a ir. Pensé que con todo lo de Benja no iba a estar de humor pero increíblemente estaba con mucha energía, sin dudas estaba teniendo un gran día y eso me daba más ansiedad para la noche.
Quedamos en comer juntas en mi departamento para luego arreglarnos, y más tarde vendría Agus a la previa. Iba a aprovechar la buena onda que estábamos teniendo para invitarlo también a Julian, si podía, claro. Mamá entendió y decidió quedarse en la casa por hoy, sabiendo que si venía a mi departamento no iba a poder pegar un ojo en toda la noche, y Titi se prendió para salir con nosotros, aunque digamos que me costó convencerla, le daba algo de vergüenza no conocer a nadie más que a Jenny.
Me despedí de ellos como si no los fuera a volver a ver, aunque tendría todo el día de mañana para disfrutarlos un poquito más. Una vez solas nos organizamos para bañarnos y ordenar todo para la noche. Cuando estuve lista y era el turno de Titi, aproveche para salir y tocarle la puerta a él.
- Ori, pasa! - dijo en cuanto me vio
- Permiso, estás solo no?
- Si, por qué? - preguntó algo confundido
- No se, capaz estabas con tu novia y no quería interrumpir
- Ah, no, hoy no viene
- Genial - exclamé y él levantó ambas cejas - No, es que vamos a salir con Agus y Jenny y quiero que vos también vayas
- Ah mira, organizan cosas con MI amigo y yo soy el último en enterarme
- Callate que cuando nosotros estábamos peleados vos te juntabas siempre con MI amiga - retruqué y él entrecerró los ojos, sin nada más para decir - Y? Venís?
- Si obvio que voy, no las dejo solas con Agustín ni loco - dijo y reí.
- Me vas a contar cómo te fue hoy? Cuál fue el deseo que se te cumplió? - preguntó luego de un breve silencio
- Ay, no sabes, vinieron mi mamá y mi hermana de Venezuela, y mi papá también - dije muy entusiasmada y a él se le dibujó una sonrisa enorme en el rostro - Comimos los cuatro juntos en nuestra casa de antes, cosa que hace mucho no pasaba, y la pasamos tan bien. Fue como si el tiempo no hubiese pasado y los problemas nunca hubiesen existido
- No sabes lo que me alegra Ori - dijo tan sincero que mi sonrisa fue muy evidente - Y hasta cuando se quedan?
- Mamá y Titi hasta mañana a la noche, y papá no se, supongo que un par de días más - dije y asintió - Ay, vas a conocer a mi hermanita, sale hoy con nosotros
- Si es como su hermana entonces no, gracias - dijo, ganándose un golpe en el hombro.
- Bueno, me voy yendo porque la dejé a Titi sola y no quiero que se preocupe - dije mientras me paraba del sillón, y él me imitó, acompañándome hasta la puerta
- Nos vemos más tarde - contestó con una sonrisa, la cual no tarde en devolverle
- Te espero, ponete lindo - bromeé y él rió en respuesta
- Ya soy lindo, o no?
- Ajam, si claro, pero ponete más lindo todavía
- Lo voy a intentar - dijo con una sonrisa enorme y dejé un beso en su mejilla antes de salir definitivamente de su departamento.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)