- Podes irte Juli? Me estoy sintiendo muy idiota - rogué, tapándome la cara con ambas manos
- Por qué? No Ori, no jodas
- No quiero que me tengas lástima, y menos después de lo de recién. En serio, no quiero que me veas así
- Ey no seas boba, no te tengo lástima, y lo de recién ya fue, no tenés que tener vergüenza conmigo Ori
- Bueno pero no lo puedo evitar, aparte me muero de sueño, dale anda yendo
- Está bien, me voy a ir pero solo para que descanses, nada de quedarte haciéndote la cabeza - me advirtió
- Si pá, te prometo que voy a dormir - dije y él rió por primera vez después de lo que pasó
- Me quedo tranquilo entonces - dijo parándose y asentí
- Te acompaño
- No podes ni con tu vida pendeja, anda a acostarte, se el camino - dijo e instantáneamente le pegué en el hombro.
Nos interrumpió el timbre mientras caminábamos hacia la puerta. Quién podía venir a tocar timbre a esta hora? Nos miramos sorprendidos y me encogí de hombros como respuesta a su ceño fruncido.
- Jenny capaz - dije entusiasmada mientras corría hacia la puerta, dejándolo a él parado en el living.
- Qué haces vos acá?
- Vine a pedirte perdón - dijo recostado sobre el marco de la puerta, borracho como hace tiempo no lo veía
- Andate - supliqué cuando un par de lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas
- No, no me voy hasta que me perdones mi amor, yo te amo - dijo subiendo el tono de voz
- No te voy a perdonar nada así que por favor andate - insistí, pero él ni se movió
- Uh flaco, te dijo que te vayas, que parte no entendiste? - interrumpió Julian, parándose adelante mío
- Y vos que haces acá? Estoy hablando con mi novia, así que andate
- Te acordaste un poco tarde, no? Aparte ya no es tu novia, así que chau, rajá - dijo algo sacado, y Benjamín rió irónico
- Ella me ama a mí y siempre va a ser así. No te hagas ilusiones, capo, te está histeriqueando
- Mira callate porque te juro que me estoy conteniendo para no romperte la cara, solo porque me das mucha lástima
- Te estas conteniendo porque no te animas, cagón - respondió, provocándolo aún más
- Querés ver cómo me animo? - preguntó, pegando su frente con la de él, mirándolo con rabia
- No, basta - grité, intentando separarlo, pero estaba sacado, jamás lo había visto de esa forma - no vale la pena, Juli, dejalo - agregué y lo empujó
- Te la perdono esta vez solo porque ella me lo pide, pero te vuelvo a ver acá y te desfiguro la cara, te lo juro
- Basta, ya está - grité, apoyando mis manos en sus hombros, intentando retenerlo, sin poder evitar las lágrimas
- Quien sos vos para amenazarme? - preguntó, volviendo a acercarse, al parecer no se iba a detener nunca
- Cortala Benjamín, andate de una vez - intervine, desesperada
- Me voy a ir solo porque vos me lo pedís, mi amor, pero voy a volver y me vas a perdonar. Vamos a ser felices, vas a ver
- Estas mal de la cabeza, andate y no vuelvas, no te quiero ver nunca más - dije elevando el tono de voz para luego dar un portazo.
Me recosté sobre la puerta y tapé con ambas manos mi cara. Julián no tardó ni dos segundos en colocar su mano en mi cintura y atraerme hacia él, para luego rodear mis hombros con sus brazos, con mucha fuerza. No existía mejor lugar en el mundo. Escondí mi cara en su cuello y lo abracé por la cintura, sin intenciones de soltarlo.
Estuvimos durante varios minutos así, abrazados, sin decir nada, mientras yo dejaba caer todas mis lágrimas sobre su piel.
- No llores más, por favor, me hace mierda verte así - susurró en mi oído, sin soltarme.
No dije nada, simplemente me aferré con más fuerza a su cintura e intenté calmarme un poco, lo cual evidentemente no fue fácil.
- Gracias - largué apenas nos separamos un poco - no se que hubiera hecho si no estabas acá para defenderme
- Ya está, ya pasó - dijo mientras aprovechaba para secar mis lágrimas - Lo importante ahora es que no te va a joder más
- Eso espero, porque la verdad que me hace peor verlo y de esa forma
- Bueno basta, olvidate de ese tarado. No te va a arruinar el cumpleaños, sí? - dijo y asentí, sin ganas - Vas a estar bien? Cualquier cosa me llamas y vengo, no vivo tan lejos - agregó junto con una sonrisa
- Te prometo que si, cualquier cosa te aviso, gracias
- Deja de agradecerme pendeja, y anda a dormir que es tarde - dijo para luego dejar un sentido beso en mi frente y dirigirse a la puerta.
Apenas se fue caí en la realidad de todo lo que había pasado en tan poco tiempo. Pase de amarlo a Benja, a odiarlo, mucho. Y solo bastó con verlo a Julian para volver a sentir todo lo que venía guardando hace meses. Pero como siempre, lo nuestro fue, es, y será imposible, y esta vez no por mí sino por él.
Me cambié y acosté en cuestión de segundos. Había sido un día muy intenso y ya no daba más. En cuanto cerré los ojos, intentando dormirme, mi celular vibró sobre la mesita de luz, sobresaltándome.
"Buenas noches Ori, siempre es lindo estar con vos, y en serio me pone muy contento que nos estemos llevando tan bien como antes"
Sonreí de oreja a oreja, este chico no podía ser más tierno.
"A mi también me pone muy contenta, recién ahora me doy cuenta lo que te extrañé y necesité en esos meses. Gracias por todo, no pude haber tenido un mejor comienzo de cumpleaños, con algunos incidentes pero en fin, la pase increíble y por un rato me hiciste olvidar de mis problemas"
"Me alegra haber podido ayudarte a que te olvides, pero deja de agradecerme porque en serio me enojo! Descansa Ori, besos"
"Eso intento, beso grande Juli!"
Largué un interminable suspiro y volví a cerrar los ojos, pero esta vez con una sonrisa enorme, todo gracias a él.
lunes, 29 de septiembre de 2014
sábado, 27 de septiembre de 2014
CAPITULO 36
- Muy original lo tuyo, Serrano - dije mientras lo veía sacar la velita del alfajor y apartarla
- Viste no? Estoy muy creativo hoy - respondió con una sonrisa, para luego con el cuchillo dividirlo a la mitad.
Me alcanzó un pedazo y el otro lo comió él, en pocos minutos.
- Que solicitada que estás - dijo un rato más tarde, al ver que mi celular no paraba de vibrar
- Uy es Jenny, tengo que atender
- Si obvio, atendé.
- Colorada - grité, provocando que Julian tapara sus oídos
- Chiquita, feliz cumple, cómo estas pasando? - preguntó casi en mi mismo tono, y se escuchaba música de fondo, lo que la hacía gritar aún más
- Bien, no pude haber empezado mejor - dije, dedicándole una sonrisa, la cual me devolvió al instante
- En serio me decís? O es solo para no preocuparme? Mira que te voy a hacer compañía si estas triste
- No, en serio, estoy muy bien acompañada - dije y volvió a sonreír, pero esta vez mirando para otro lado
- Con quien estás, zorra? - preguntó divertida y no pude evitar largar una carcajada - Te conseguiste un chongo para que te de una alegría?
- Que decís idiota? - largué entre risas - No, estoy con Julian - agregué, evitando sonreír para no quedar tan obvia
- Wow
- Qué?
- Ya garcharon? - susurró y volví a reír
- Obvio que no, no se que te pasa pero te voy a cortar, por boluda - dije, haciéndome la ofendida
- No, para, para, para - dijo rápidamente - Bueno ya veo que interrumpo, así que mejor hablamos mañana, solo quería saber si estabas mejor
- Ya te dije que si - grité - te amo Jenny, nos vemos mañana
- Yo más Ori, un beso - corté rápidamente y lo miré.
Estaba concentrado mirando un punto fijo, lo que me hizo bastante gracia.
- En qué pensás? - pregunté, logrando sobresaltarlo
- En todo - dijo volviendo a mirarme, serio - Es muy raro volver a estar bien con vos, después de todo lo que pasó
- Raro bueno o malo?
- Raro bueno, pero raro en fin - dijo y asentí - es como que cambiamos, los dos, y no se, me resulta un poco raro que estemos hablando así tan bien
- A mi también, pero me alegra, no me gustaba que hubiera tanta mala onda
- Te lo buscaste igual eh
- Basta, no me hagas acordar - dije haciendo puchero, por lo que él sonrió
- Te maté con la indiferencia, no? - preguntó, orgulloso de sí mismo
- Sí, me mataste - contesté seria, con los ojos clavados en los suyos.
Sonrió tímido y se notó que lo ponía incómodo la forma en que lo miraba, pero no me hice problema, lo seguí haciendo, a propósito.
- Qué tengo? - preguntó finalmente
- Qué no tenés? Sos todo lo que está bien, Julian
- Ah bueno, no te parece un poco mucho? - rió algo nervioso
- No - contesté rápidamente, mientras acercaba mi cara a la suya, lentamente.
Su mirada se conectó automáticamente con la mía en cuanto se dio cuenta de mis intenciones. Él estaba nervioso y yo, hiper relajada. Tenía los ojos fijos en su boca y juro que por un instante, eterno instante, no me importaba nada más que lo que estaba viendo.
Pocos centímetros nos separaban y yo ya tenía mi brazo apoyado en su hombro, con mi mano firme en su nuca. No se de donde saqué el valor para acercarme aún más, hasta el punto de respirar su mismo aire, y casi rozar sus labios con los míos.
- Ori - susurró y lo miré, sin moverme.
Tenía los ojos cerrados pero estaba muy tenso, se notaba a kilómetros.
- Qué? - pregunté casi sobre sus labios
- No... no puedo - murmuró y apoyé mi frente sobre la suya, rendida
- Por qué? Qué pasa? - pregunté en un hilo de voz, volviendo a mirarlo a los ojos
- Tengo novia - confesó, directo y claro.
Me distancié enseguida, mirándolo fijo, sin poder creer lo que me decía. No sabía si morir de vergüenza ahí mismo, o tener que matarme por ser tan idiota y haberlo dejado ir, con otra.
- Perdón - largué, casi tartamudeando - no sabía nada
- Está bien, no tenías por qué saberlo. Y perdoname vos a mi, si en algún momento te confundí, no fue mi intención - se disculpó, apenado, y negué con la cabeza
- No te preocupes, te entiendo más que nadie - dije haciendo una mueca de dolor.
Nos quedamos en silencio por un largo rato, algo incómodos los dos. Me maldije por haber tomado tanto, creo que estando sobria no hubiese tenido el valor de tirarme así, sin ni siquiera saber qué le pasaba a él por la cabeza. Tampoco sabía por qué tenía la necesidad o el impulso de besarlo cuando, hasta hace unas horas creía que me había olvidado completamente de él. Creo que el volver a pasar tiempo juntos, como hacíamos antes, y verlo tan atento y tierno conmigo me removió todos los sentimientos que tenía hacia él, los cuales tanto me esforcé por reprimir durante estos últimos meses.
- Viste no? Estoy muy creativo hoy - respondió con una sonrisa, para luego con el cuchillo dividirlo a la mitad.
Me alcanzó un pedazo y el otro lo comió él, en pocos minutos.
- Que solicitada que estás - dijo un rato más tarde, al ver que mi celular no paraba de vibrar
- Uy es Jenny, tengo que atender
- Si obvio, atendé.
- Colorada - grité, provocando que Julian tapara sus oídos
- Chiquita, feliz cumple, cómo estas pasando? - preguntó casi en mi mismo tono, y se escuchaba música de fondo, lo que la hacía gritar aún más
- Bien, no pude haber empezado mejor - dije, dedicándole una sonrisa, la cual me devolvió al instante
- En serio me decís? O es solo para no preocuparme? Mira que te voy a hacer compañía si estas triste
- No, en serio, estoy muy bien acompañada - dije y volvió a sonreír, pero esta vez mirando para otro lado
- Con quien estás, zorra? - preguntó divertida y no pude evitar largar una carcajada - Te conseguiste un chongo para que te de una alegría?
- Que decís idiota? - largué entre risas - No, estoy con Julian - agregué, evitando sonreír para no quedar tan obvia
- Wow
- Qué?
- Ya garcharon? - susurró y volví a reír
- Obvio que no, no se que te pasa pero te voy a cortar, por boluda - dije, haciéndome la ofendida
- No, para, para, para - dijo rápidamente - Bueno ya veo que interrumpo, así que mejor hablamos mañana, solo quería saber si estabas mejor
- Ya te dije que si - grité - te amo Jenny, nos vemos mañana
- Yo más Ori, un beso - corté rápidamente y lo miré.
Estaba concentrado mirando un punto fijo, lo que me hizo bastante gracia.
- En qué pensás? - pregunté, logrando sobresaltarlo
- En todo - dijo volviendo a mirarme, serio - Es muy raro volver a estar bien con vos, después de todo lo que pasó
- Raro bueno o malo?
- Raro bueno, pero raro en fin - dijo y asentí - es como que cambiamos, los dos, y no se, me resulta un poco raro que estemos hablando así tan bien
- A mi también, pero me alegra, no me gustaba que hubiera tanta mala onda
- Te lo buscaste igual eh
- Basta, no me hagas acordar - dije haciendo puchero, por lo que él sonrió
- Te maté con la indiferencia, no? - preguntó, orgulloso de sí mismo
- Sí, me mataste - contesté seria, con los ojos clavados en los suyos.
Sonrió tímido y se notó que lo ponía incómodo la forma en que lo miraba, pero no me hice problema, lo seguí haciendo, a propósito.
- Qué tengo? - preguntó finalmente
- Qué no tenés? Sos todo lo que está bien, Julian
- Ah bueno, no te parece un poco mucho? - rió algo nervioso
- No - contesté rápidamente, mientras acercaba mi cara a la suya, lentamente.
Su mirada se conectó automáticamente con la mía en cuanto se dio cuenta de mis intenciones. Él estaba nervioso y yo, hiper relajada. Tenía los ojos fijos en su boca y juro que por un instante, eterno instante, no me importaba nada más que lo que estaba viendo.
Pocos centímetros nos separaban y yo ya tenía mi brazo apoyado en su hombro, con mi mano firme en su nuca. No se de donde saqué el valor para acercarme aún más, hasta el punto de respirar su mismo aire, y casi rozar sus labios con los míos.
- Ori - susurró y lo miré, sin moverme.
Tenía los ojos cerrados pero estaba muy tenso, se notaba a kilómetros.
- Qué? - pregunté casi sobre sus labios
- No... no puedo - murmuró y apoyé mi frente sobre la suya, rendida
- Por qué? Qué pasa? - pregunté en un hilo de voz, volviendo a mirarlo a los ojos
- Tengo novia - confesó, directo y claro.
Me distancié enseguida, mirándolo fijo, sin poder creer lo que me decía. No sabía si morir de vergüenza ahí mismo, o tener que matarme por ser tan idiota y haberlo dejado ir, con otra.
- Perdón - largué, casi tartamudeando - no sabía nada
- Está bien, no tenías por qué saberlo. Y perdoname vos a mi, si en algún momento te confundí, no fue mi intención - se disculpó, apenado, y negué con la cabeza
- No te preocupes, te entiendo más que nadie - dije haciendo una mueca de dolor.
Nos quedamos en silencio por un largo rato, algo incómodos los dos. Me maldije por haber tomado tanto, creo que estando sobria no hubiese tenido el valor de tirarme así, sin ni siquiera saber qué le pasaba a él por la cabeza. Tampoco sabía por qué tenía la necesidad o el impulso de besarlo cuando, hasta hace unas horas creía que me había olvidado completamente de él. Creo que el volver a pasar tiempo juntos, como hacíamos antes, y verlo tan atento y tierno conmigo me removió todos los sentimientos que tenía hacia él, los cuales tanto me esforcé por reprimir durante estos últimos meses.
jueves, 25 de septiembre de 2014
CAPITULO 35
Él no me acompañó, estaba totalmente sobrio, y yo, bueno, una máquina de decir incoherencias. Ya no sabía si Julian se reía de mi estado o si lo hacía solo para dejarme contenta, pero nada me podía tanto como su risa, y sus ojos achinados cuando lo hacía.
- Ya te la terminaste? Sos un animal - exclamó sorprendido, mientras yo reía
- Quiero más - dije, caprichosa
- No, olvidate, no vas a tomar más, pendeja borracha
- Callate tarado - me defendí, empujándolo por el hombro, lo cual en lugar de dolerle le dio más gracia.
- Bueno por lo menos no te empedas con vino, que haces tomando champagne? Careta!
- Lo había comprado Benjamín para festejar hoy, pero no llegamos ni a abrirla
- Para festejar qué? - preguntó con el ceño fruncido
- Mi cumpleaños - largué, agachando la mirada
- Es tu cumple? Por qué no me dijiste nada?
- No, es mañana. O sea... a las doce
- Son las once y cuarto, no falta nada - dijo luego de fijarse en el celular, buscaba animarme, pero la verdad que no estaba de humor para festejos
- Ya no me interesa eh, no tengo ganas de nada - dije mientras tiraba la cabeza para atrás
- Ey no digas eso, siempre es lindo cumplir años
- No, justo hoy no, voy a pasar un día de mierda, no le veo nada de lindo - me quejé y él bufó.
No tardó ni diez minutos en agarrarme la nostalgia y tristeza, creo que cuanto más cerca estaba de las doce, más sensible me ponía.
- Andate si querés Julian, no quiero arruinarte la noche con mis problemas - dije entre lágrimas
- Basta, ya te dije que no me voy hasta que estés mejor. Si no me importaras no estaría acá, ni tampoco me preocuparía por vos, así que cortala - dijo serio, mientras me abrazaba por el hombro
- Gracias, sos el único que está y que se preocupa por mí
- Ey no digas eso, todos los que te quieren se preocupan por vos. No deberías estar tan a la defensiva solo porque alguien te lastimó, no todos somos así - dijo mientras secaba mis lágrimas con la yema de sus dedos, con tanta delicadeza que parecía que tuviera miedo de quebrarme
- Sos un amor, y yo me porté tan mal con vos
- Shhh - me interrumpió
- No, en serio, te quiero pedir perdón, fui muy injusta y te juzgué sin ni siquiera conocerte del todo. Al final resultaste ser de las pocas personas que valen la pena - dije sincera, mientras más lágrimas rodaban por mis mejillas.
Él no dijo nada, simplemente sonrió, para luego acomodarme el pelo detrás de la oreja. Apoyé mi cabeza sobre su hombro y deposité mi mano en su cintura. No hicieron falta palabras, con eso bastaba, me sentía mucho más segura y relajada entre sus brazos, sin lugar a dudas.
- Me estas llenando la remera de mocos - susurró en mi oído, volviendo a robarme una sonrisa
- Que malo - reí desganada y él dejó un cálido beso en mi frente para luego despeinarme, como hace tiempo no hacía.
- Voy al baño y vengo, bancame - dijo, apartándome para poder pararse - Espero que cuando vuelva no estés llorando, porque me voy a enojar mucho - agregó mientras se alejaba, para luego cerrar la puerta tras él.
Reí por dentro y volví a tirar la cabeza para atrás, largando todo el aire contenido. Sentí vibrar el celular en mi bolsillo y lo saqué rápidamente, mensaje de Benjamín.
"Feliz cumple hermosa! Ya se que no tengo derecho a nada pero me hubiera gustado empezar este día con vos. Te deseo lo mejor y espero me perdones por ser tan idiota. Te amo, quiero que lo sepas"
Mire la hora y efectivamente era mi cumpleaños, ya eran las doce y un minuto. Era necesario que el primer saludo sea el suyo? Obviamente no le respondí, y me dispuse a leer el de Jenny.
"Amigaaaaa, feliz cumpleee! Confia en mí, vas a tener el cumpleaños que te mereces, no dejes que nadie lo arruine. Te amo muchísimo, no sabes cuanto! Más tarde te llamo porque ahora te deben estar bombardeando. Un beso gigante!"
"Gracias bombón, te amo tanto más! Prometeme que mañana la rompemos. Llamame en un rato, ahora estoy acompañada y bien, quedate tranquila"
Por suerte siempre estaba Jenny para sacarme sonrisas, y la remató con un par de audios en los que no se entendía más que los gritos de "feliz cumple", lo que me hizo reír bastante.
Respondí un par de mensajes más, entre ellos los de mi familia, que a pesar de la distancia siempre estaban presentes, haciéndome sentir que no estaba sola. Al poco rato sentí el ruido de la puerta abrirse y salté del susto.
Morí de amor con esa imagen, definitivamente no podía ser más tierno este chico. Traía en la mano un platito con un alfajor y por encima de él una velita aromática de las que tengo en el living.
- Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz, que los cumplas Orianita, que los cumplas feliz - cantó, con una sonrisa constante en sus labios, los cuales se llevaban toda mi atención
- Sos un tarado - reí, emocionada
- Shh, pedí tres deseos - se sentó a mi lado, con el plato entre medio de los dos y aprovechó la situación para tomar mi mano, la cual tenía apoyada sobre mi pierna.
Me estremecí ante el contacto y no pude evitar sonreír, embobada. Cerré los ojos para pedir mis deseos, aprovechando el mayor tiempo posible las caricias de su dedo sobre mis nudillos.
*Olvidarme de las personas que me hacen mal y sacarlas definitivamente de mi vida*
*Tomar buenas decisiones* - apreté fuerte su mano
*Estar con mi familia*
- Y? Para cuando? - me apuró y abrí los ojos de golpe
- Ya está - respondí y finalmente soplé
- Buena - gritó, con una sonrisa enorme.
Apoyó el plato en la mesita y con su mano aún apretando la mía, me atrajo hacia él, para luego rodear mis hombros con sus brazos, con tanta fuerza que no estaba muy lejos de quebrarme. Deposité mis manos en la parte baja de su espalda, pegándolo más a mi cuerpo.
- Feliz cumple pendeja - dijo de forma tierna en mi oído, y luego dejó un sentido beso en mi mejilla, sin separarse del abrazo
- Gracias Juli, por todo, gracias
- No me agradezcas, tonta - dijo mientras nos separábamos, ambos tan sonrientes.
martes, 23 de septiembre de 2014
CAPITULO 34
Capítulo dedicado a mi fan número uno, Antito bombón, te amo cosita ❤️
Iba tomando más o menos la mitad de la botella y derramando más y más lágrimas cuando un ruido me sacó de mis pensamientos. Hacía mucho tiempo que no coincidíamos en el balcón, y me pareció raro verlo salir. Estaba tan lindo como siempre, con un jean gastado, remera blanca estampada y una gorra de esas que él usaba y tan bien le quedaban.
Me miró algo sorprendido, no se si por verme en ese lugar después de tanto tiempo, por mi estado, o por no saber si hablarme o no. Frunció el ceño al notar que lloraba y luego largó una pequeña risa al ver la botella a mi lado.
- Todo bien? - preguntó algo tímido y me encogí de hombros - Mmm veo que no
- Que observador resultaste ser - dije con ironía y él no tardó en rodar los ojos mientras se mordía el labio
- Y vos tan simpática siempre - retrucó, por lo que lo fulminé con la mirada - No, en serio, qué te pasa? - preguntó preocupado
- No ves? No se notan? - dije señalando hacia arriba.
Él siguió la dirección de mis dedos y luego volvió a mirarme a mí, confundido.
- Los cuernos Julian - grité - llegan hasta el décimo piso, y agarran el wifi de todo el edificio - dije tomándomelo con humor, aunque por dentro me sentía pésimo.
Sus ojos se abrieron como platos, al parecer no sabía qué decir pero tampoco pretendía que me dijera nada.
- Lo lamento - dijo en voz baja y negué con la cabeza - No quiero decirte que te lo dije pero... te lo dije
- Ah que buena onda que sos, me dejas más tranquila
- Ni en estos momentos vas a mostrarte como sos, no? Deja las ironías pendeja
- No me digas así, no hay confianza - me quejé
- Uy como estamos eh...
- Perdón, es que tengo mucha bronca y sos la primer persona que me cruzo - dije y rió
- Está bien, descargate - dijo apoyando sus brazos sobre el murito que lo separaba de mi balcón
- No hace falta, no tenés la culpa - dije y tomé otro trago - Tenés planes?
- Para hoy? - preguntó y asentí - No, mira como esta afuera, pienso dormir toda la noche
- Vení entonces, acompañame aunque sea un rato, por favor - supliqué.
No hizo falta que le dijera más nada, a los pocos segundos ya lo tenía de mi lado, sentándose en la mesita frente a mí.
- Comiste algo? - preguntó de la nada, y lo mire confundida
- No, por qué?
- Entonces dame eso - y en un forcejeo me sacó la botella de las manos - te va a hacer mal, pendeja
- No importa, devolveme eso Julian
- No, hasta que no comas no te la voy a dar - dijo firme y bufé
- No tengo hambre - dije, caprichosa
- No me interesa, vas a comer - contestó, poniéndose de pie para entrar al departamento.
Lo seguí, dando pasos torpes, hasta llegar a la cocina. Ya me estaba pegando el alcohol y me odiaba por tener tan poca resistencia.
- A ver que te puedo cocinar... - dijo mientras abría la heladera y buscaba
- Callate Julian, si no sabes hacer ni un huevo frito - dije riendo
- Qué? Me extraña Oriana, no sabes que bien me quedan las pizzas esas que vienen congeladas
- Es tu especialidad? - pregunté, aguantando la risa y él asintió, orgulloso - Sos un tarado - reí - hay en el freezer.
Estuvimos hablando un poco en la cocina mientras se hacía la pizza, y se notaba el esfuerzo que hacía por distraerme y llevar el tema de conversación lo más lejos posible de Benjamín.
- Ibas a salir? - preguntó mientras comíamos, sentados sobre la mesada de la cocina
- Con esta cara voy a salir? - pregunté señalando mis ojos principalmente
- Qué tiene?
- Ay Julian, soy un mapache, quedé destruida
- Bueno, lo del mapache puede ser - dijo y reímos - pero nada que no se pueda arreglar, si estas re buena - agregó con naturalidad, y lo miré incrédula
- Ah bueno - creo haberme puesto bordó - Pensábamos salir pero al final íbamos a quedarnos acá, hasta que bueno, se arruinó todo - dije rápidamente, evitando su comentario
- Ah fue recién el problema? - preguntó, curioso
- Mmm hace un rato largo, digamos que estuve llorando desde un par de horas antes de verte
- No puedo creer, no da que llores por ese boludo, no vale la pena - dijo poniéndose serio
- Ya se pero duele que después de tantos años se termine todo de la nada, encima por una cosa así
- Y sí, me imagino. Pero vos cómo te enteraste?
- Leí su conversación de whatsapp con la mina, parece que me venía cagando hace meses, no sabes lo boluda que me siento
- Ah pero ese pibe se está buscando que lo cague a piñas - dijo con bronca
- No, creo que ni eso se merece. Todo vuelve, y ya le va a llegar a él, no te preocupes.
Volvimos al balcón una vez que terminamos de comer y ordenar un poco el desastre que habíamos hecho en la cocina. Por suerte cumplió con lo que había prometido y finalmente la botella volvió a estar en mis manos.
Iba tomando más o menos la mitad de la botella y derramando más y más lágrimas cuando un ruido me sacó de mis pensamientos. Hacía mucho tiempo que no coincidíamos en el balcón, y me pareció raro verlo salir. Estaba tan lindo como siempre, con un jean gastado, remera blanca estampada y una gorra de esas que él usaba y tan bien le quedaban.
Me miró algo sorprendido, no se si por verme en ese lugar después de tanto tiempo, por mi estado, o por no saber si hablarme o no. Frunció el ceño al notar que lloraba y luego largó una pequeña risa al ver la botella a mi lado.
- Todo bien? - preguntó algo tímido y me encogí de hombros - Mmm veo que no
- Que observador resultaste ser - dije con ironía y él no tardó en rodar los ojos mientras se mordía el labio
- Y vos tan simpática siempre - retrucó, por lo que lo fulminé con la mirada - No, en serio, qué te pasa? - preguntó preocupado
- No ves? No se notan? - dije señalando hacia arriba.
Él siguió la dirección de mis dedos y luego volvió a mirarme a mí, confundido.
- Los cuernos Julian - grité - llegan hasta el décimo piso, y agarran el wifi de todo el edificio - dije tomándomelo con humor, aunque por dentro me sentía pésimo.
Sus ojos se abrieron como platos, al parecer no sabía qué decir pero tampoco pretendía que me dijera nada.
- Lo lamento - dijo en voz baja y negué con la cabeza - No quiero decirte que te lo dije pero... te lo dije
- Ah que buena onda que sos, me dejas más tranquila
- Ni en estos momentos vas a mostrarte como sos, no? Deja las ironías pendeja
- No me digas así, no hay confianza - me quejé
- Uy como estamos eh...
- Perdón, es que tengo mucha bronca y sos la primer persona que me cruzo - dije y rió
- Está bien, descargate - dijo apoyando sus brazos sobre el murito que lo separaba de mi balcón
- No hace falta, no tenés la culpa - dije y tomé otro trago - Tenés planes?
- Para hoy? - preguntó y asentí - No, mira como esta afuera, pienso dormir toda la noche
- Vení entonces, acompañame aunque sea un rato, por favor - supliqué.
No hizo falta que le dijera más nada, a los pocos segundos ya lo tenía de mi lado, sentándose en la mesita frente a mí.
- Comiste algo? - preguntó de la nada, y lo mire confundida
- No, por qué?
- Entonces dame eso - y en un forcejeo me sacó la botella de las manos - te va a hacer mal, pendeja
- No importa, devolveme eso Julian
- No, hasta que no comas no te la voy a dar - dijo firme y bufé
- No tengo hambre - dije, caprichosa
- No me interesa, vas a comer - contestó, poniéndose de pie para entrar al departamento.
Lo seguí, dando pasos torpes, hasta llegar a la cocina. Ya me estaba pegando el alcohol y me odiaba por tener tan poca resistencia.
- A ver que te puedo cocinar... - dijo mientras abría la heladera y buscaba
- Callate Julian, si no sabes hacer ni un huevo frito - dije riendo
- Qué? Me extraña Oriana, no sabes que bien me quedan las pizzas esas que vienen congeladas
- Es tu especialidad? - pregunté, aguantando la risa y él asintió, orgulloso - Sos un tarado - reí - hay en el freezer.
Estuvimos hablando un poco en la cocina mientras se hacía la pizza, y se notaba el esfuerzo que hacía por distraerme y llevar el tema de conversación lo más lejos posible de Benjamín.
- Ibas a salir? - preguntó mientras comíamos, sentados sobre la mesada de la cocina
- Con esta cara voy a salir? - pregunté señalando mis ojos principalmente
- Qué tiene?
- Ay Julian, soy un mapache, quedé destruida
- Bueno, lo del mapache puede ser - dijo y reímos - pero nada que no se pueda arreglar, si estas re buena - agregó con naturalidad, y lo miré incrédula
- Ah bueno - creo haberme puesto bordó - Pensábamos salir pero al final íbamos a quedarnos acá, hasta que bueno, se arruinó todo - dije rápidamente, evitando su comentario
- Ah fue recién el problema? - preguntó, curioso
- Mmm hace un rato largo, digamos que estuve llorando desde un par de horas antes de verte
- No puedo creer, no da que llores por ese boludo, no vale la pena - dijo poniéndose serio
- Ya se pero duele que después de tantos años se termine todo de la nada, encima por una cosa así
- Y sí, me imagino. Pero vos cómo te enteraste?
- Leí su conversación de whatsapp con la mina, parece que me venía cagando hace meses, no sabes lo boluda que me siento
- Ah pero ese pibe se está buscando que lo cague a piñas - dijo con bronca
- No, creo que ni eso se merece. Todo vuelve, y ya le va a llegar a él, no te preocupes.
Volvimos al balcón una vez que terminamos de comer y ordenar un poco el desastre que habíamos hecho en la cocina. Por suerte cumplió con lo que había prometido y finalmente la botella volvió a estar en mis manos.
lunes, 22 de septiembre de 2014
CAPITULO 33
Tuve que releer el mensaje unas diez veces pero igual seguía sin entenderlo del todo. Camila? No conozco a ninguna Camila y tampoco era consciente de que Benja conociera a alguien con ese nombre. Respiré hondo unas cuantas veces antes de hacerme la cabeza, podría ser una boludez y la verdad que no quería alterarme.
Entré a la conversación con el número desconocido, y, para no conocerlo, tenía una conversación extremadamente larga. Según la fotito era una mina, y mis nervios aumentaron al doble.
Las lágrimas no paraban de rodar por mi cara a medida que leía los mensajes viejos. Sentía una mezcla de adrenalina, nervios, tristeza, decepción, bronca, de todo. Y nada de eso era positivo. Aparentemente venían hablando hace muchísimo, porque subía y subía en la conversación y siempre estaba lejos de llegar al principio de la misma.
Hablaban de todo, entre otras cosas planeaban encuentros, se despedían tiernamente, llegué a leer un montón de "te quiero", "gordo/a", y hasta escenitas de celos por parte de él. No podía parar de llorar, pero tampoco podía dejar de leer. Mi masoquismo superaba cualquier cosa, hasta el dolor que estaba sintiendo. Sentí que todo dentro mío se desmoronaba, todo. Se ve que venía saliendo con esta chica desde hacía tiempo, mucho antes de aquél día que decidimos apostar todo por nuestra relación. Pensar que había dejado todo, absolutamente todo por estar con él, por no arruinar lo que teníamos. Era feliz a costa de engaños, mentiras y traiciones.
Sentí la puerta abrirse pero no hice ningún esfuerzo por disimular, por dejar el celular donde estaba o secar mis lágrimas. No, lo único que necesitaba, además de pegarle, era respuestas, explicaciones.
Pasó directo a la cocina a dejar las cosas, sin ni siquiera mirarme o darse cuenta que no estaba bien.
- Ey gorda, qué te pasa? - preguntó cuando se acercó al living y me vio
- A vos qué te pasa, enfermo? - dije, fulminándolo con la mirada, asustándolo un poco
- De qué hablas? - preguntó, intentando forzar una sonrisa
- De "Cami" hablo, la conocés? - su cara se tensó al instante, y su mirada se dirigió enseguida a su celular que seguía en mi mano
- No es lo que pensás
- Si que es lo que pienso - me paré rápidamente para quedar a su altura, enfrentados - y no me interesa que me inventes alguna excusa o que me sigas mintiendo en la cara, como haces anda a saber hace cuanto
- Ori, no... - fue lo único que le salió decir, ya que seguía sin reaccionar
- Solo quiero saber por qué? Por qué te cagaste en mí y en todo? Tan inmaduro sos que ni siquiera fuiste capaz de decirme las cosas en la cara? - pregunté alterada, empujándolo, con bronca
- No estábamos bien, Ori, estábamos en nuestro peor momento, y...
- Si, es cierto, pero dijimos de ponernos las pilas, vos mismo fuiste el que insistió en eso, y seguiste cagándome, con la misma mina
- No me entendés - dijo agarrándose la cabeza, con bronca
- No, la verdad que no te entiendo, explicame
- Yo estuve con ella mientras nosotros estábamos mal, pero después me arrepentí, y te pedí de volver porque de verdad no quería perderte. Pero se ponía cada vez más pesada con que quería verme y yo no podía cortar con eso, no se, no podía
- Nunca pensaste en mí? - pregunté inundada en lágrimas
- Si, siempre, te lo juro. Y no te das una idea de lo mal que me sentía y me siento - dijo con los ojos llorosos
- No se nota - lo interrumpí
- Perdoname mi amor, te juro que no se por qué llegué a eso, pero yo te amo, y quiero estar con vos, ella ni siquiera me importa
- No me interesa si te importa o no, si la querés o no, la cosa es que lo hiciste, arriesgaste todo y arruinaste lo que teníamos
- Ya lo se, y soy un idiota, pero por favor perdoname - suplicó, agarrando mi cara entre sus manos.
Cerré los ojos con fuerza, contando hasta mil para no pegarle, mientras un millón de lágrimas seguían cayendo por mis mejillas.
- Soltame - largué, sin abrir los ojos - me das asco - no hizo falta agregar más nada, enseguida me soltó
- La voy a cortar con ella, te juro
- No me interesa, qué parte no entendiste? Por mi cásense, de ahora en adelante para mi estás muerto
- No digas eso
- Digo lo que se me cante, y andate, ya, andate si no querés que te pegue para sacarme toda la bronca que tengo
- Pegame, puteame, pero por favor dame otra oportunidad - rogó, con los ojos llenos de lágrimas
- Ya te la di y no la aprovechaste, ahora andate por favor, no te quiero ver ni escuchar más - dije, dirigiéndome a la puerta, para luego abrirla y hacerle señas de que se fuera.
Estuvo un rato parado en el lugar, mirándome serio, sin caer en lo que le estaba diciendo.
- Andate, no la hagas más difícil, quiero estar sola - grité, desesperada.
Se acercó sin decir nada y se detuvo al pasar por mi lado, buscando mi mirada. Cerré los ojos esperando que se decidiera por irse. No quería ni mirarlo, me daba bronca, asco, todo junto. Le extendí la mano con su celular y cerré la puerta en su cara apenas pasó, para luego darle una patada, furiosa.
Corrí hasta el sillón y me dejé caer, boca abajo, hundiendo mi cara en un almohadón. Lloré hasta el cansancio, mientras maldecía en voz alta y gritaba para sacarme la bronca. Pero no había caso, cuanto más pensaba en él, peor me ponía, y esa sensación no se me iba con nada.
Hablé con Jenny por teléfono durante una hora aproximadamente, ya que tenía un cumpleaños y no podía venir. Me descargué un poco, y entre lágrimas intenté contarle todo, aunque se me hacía difícil de expresar y más difícil para ella de entender. No se qué la sorprendió más, si mis cuernos kilométricos o el hecho de que Pablo supiera lo que estaba pasando y no le haya dicho nada, lo cual era predecible, entre amigos se cubren así que no lo juzgo por eso.
Apenas terminamos de hablar, viendo que volvía a quedar sola con mi mente que no paraba de maquinar, saqué de la heladera la botella de champagne que Benjamín había comprado para brindar, y me dirigí al balcón, dispuesta a tomarme todo mientras veía a la lluvia inundar la ciudad frente a mis ojos.
Entré a la conversación con el número desconocido, y, para no conocerlo, tenía una conversación extremadamente larga. Según la fotito era una mina, y mis nervios aumentaron al doble.
Las lágrimas no paraban de rodar por mi cara a medida que leía los mensajes viejos. Sentía una mezcla de adrenalina, nervios, tristeza, decepción, bronca, de todo. Y nada de eso era positivo. Aparentemente venían hablando hace muchísimo, porque subía y subía en la conversación y siempre estaba lejos de llegar al principio de la misma.
Hablaban de todo, entre otras cosas planeaban encuentros, se despedían tiernamente, llegué a leer un montón de "te quiero", "gordo/a", y hasta escenitas de celos por parte de él. No podía parar de llorar, pero tampoco podía dejar de leer. Mi masoquismo superaba cualquier cosa, hasta el dolor que estaba sintiendo. Sentí que todo dentro mío se desmoronaba, todo. Se ve que venía saliendo con esta chica desde hacía tiempo, mucho antes de aquél día que decidimos apostar todo por nuestra relación. Pensar que había dejado todo, absolutamente todo por estar con él, por no arruinar lo que teníamos. Era feliz a costa de engaños, mentiras y traiciones.
Sentí la puerta abrirse pero no hice ningún esfuerzo por disimular, por dejar el celular donde estaba o secar mis lágrimas. No, lo único que necesitaba, además de pegarle, era respuestas, explicaciones.
Pasó directo a la cocina a dejar las cosas, sin ni siquiera mirarme o darse cuenta que no estaba bien.
- Ey gorda, qué te pasa? - preguntó cuando se acercó al living y me vio
- A vos qué te pasa, enfermo? - dije, fulminándolo con la mirada, asustándolo un poco
- De qué hablas? - preguntó, intentando forzar una sonrisa
- De "Cami" hablo, la conocés? - su cara se tensó al instante, y su mirada se dirigió enseguida a su celular que seguía en mi mano
- No es lo que pensás
- Si que es lo que pienso - me paré rápidamente para quedar a su altura, enfrentados - y no me interesa que me inventes alguna excusa o que me sigas mintiendo en la cara, como haces anda a saber hace cuanto
- Ori, no... - fue lo único que le salió decir, ya que seguía sin reaccionar
- Solo quiero saber por qué? Por qué te cagaste en mí y en todo? Tan inmaduro sos que ni siquiera fuiste capaz de decirme las cosas en la cara? - pregunté alterada, empujándolo, con bronca
- No estábamos bien, Ori, estábamos en nuestro peor momento, y...
- Si, es cierto, pero dijimos de ponernos las pilas, vos mismo fuiste el que insistió en eso, y seguiste cagándome, con la misma mina
- No me entendés - dijo agarrándose la cabeza, con bronca
- No, la verdad que no te entiendo, explicame
- Yo estuve con ella mientras nosotros estábamos mal, pero después me arrepentí, y te pedí de volver porque de verdad no quería perderte. Pero se ponía cada vez más pesada con que quería verme y yo no podía cortar con eso, no se, no podía
- Nunca pensaste en mí? - pregunté inundada en lágrimas
- Si, siempre, te lo juro. Y no te das una idea de lo mal que me sentía y me siento - dijo con los ojos llorosos
- No se nota - lo interrumpí
- Perdoname mi amor, te juro que no se por qué llegué a eso, pero yo te amo, y quiero estar con vos, ella ni siquiera me importa
- No me interesa si te importa o no, si la querés o no, la cosa es que lo hiciste, arriesgaste todo y arruinaste lo que teníamos
- Ya lo se, y soy un idiota, pero por favor perdoname - suplicó, agarrando mi cara entre sus manos.
Cerré los ojos con fuerza, contando hasta mil para no pegarle, mientras un millón de lágrimas seguían cayendo por mis mejillas.
- Soltame - largué, sin abrir los ojos - me das asco - no hizo falta agregar más nada, enseguida me soltó
- La voy a cortar con ella, te juro
- No me interesa, qué parte no entendiste? Por mi cásense, de ahora en adelante para mi estás muerto
- No digas eso
- Digo lo que se me cante, y andate, ya, andate si no querés que te pegue para sacarme toda la bronca que tengo
- Pegame, puteame, pero por favor dame otra oportunidad - rogó, con los ojos llenos de lágrimas
- Ya te la di y no la aprovechaste, ahora andate por favor, no te quiero ver ni escuchar más - dije, dirigiéndome a la puerta, para luego abrirla y hacerle señas de que se fuera.
Estuvo un rato parado en el lugar, mirándome serio, sin caer en lo que le estaba diciendo.
- Andate, no la hagas más difícil, quiero estar sola - grité, desesperada.
Se acercó sin decir nada y se detuvo al pasar por mi lado, buscando mi mirada. Cerré los ojos esperando que se decidiera por irse. No quería ni mirarlo, me daba bronca, asco, todo junto. Le extendí la mano con su celular y cerré la puerta en su cara apenas pasó, para luego darle una patada, furiosa.
Corrí hasta el sillón y me dejé caer, boca abajo, hundiendo mi cara en un almohadón. Lloré hasta el cansancio, mientras maldecía en voz alta y gritaba para sacarme la bronca. Pero no había caso, cuanto más pensaba en él, peor me ponía, y esa sensación no se me iba con nada.
Hablé con Jenny por teléfono durante una hora aproximadamente, ya que tenía un cumpleaños y no podía venir. Me descargué un poco, y entre lágrimas intenté contarle todo, aunque se me hacía difícil de expresar y más difícil para ella de entender. No se qué la sorprendió más, si mis cuernos kilométricos o el hecho de que Pablo supiera lo que estaba pasando y no le haya dicho nada, lo cual era predecible, entre amigos se cubren así que no lo juzgo por eso.
Apenas terminamos de hablar, viendo que volvía a quedar sola con mi mente que no paraba de maquinar, saqué de la heladera la botella de champagne que Benjamín había comprado para brindar, y me dirigí al balcón, dispuesta a tomarme todo mientras veía a la lluvia inundar la ciudad frente a mis ojos.
jueves, 18 de septiembre de 2014
CAPITULO 32
Las clases se hicieron eternas, y yo no veía la hora de salir y estar en casa, con esa tormenta que te obligaba a dormir siesta.
Llegué a eso de las dos de la tarde, y ya había comido por suerte, porque las ganas de cocinarme eran nulas. Luego de hablar un largo rato por Skype con mamá, caí rendida en el sillón, sin horarios para levantarme y sin despertador. La gloria.
La tranquilidad no me duro mucho que digamos, a eso de las siete de la tarde Benja ya me estaba llamando para que lo pasara a buscar. Y encima no tuve tiempo de preparar nada para recibirlo, se tendría que conformar con un café y galletitas.
Se subió al auto, más mojado de lo que lo había visto esta mañana, y me hizo un puchero que me mató.
- Estoy para tirar - dijo luego de saludarme, dejándome toda la cara mojada
- Ya veo gordo, ahora llegamos y te bañas mientras te preparo un café bien caliente - dije acomodándole el pelo para atrás y él asintió desganado.
Llegamos finalmente a casa y lo acompañé hasta la entrada bajo mi paraguas, ya que si se seguía mojando iba a terminar enfermo. Al subir las escaleras nos cruzamos con Julian, que se dirigía hacia el ascensor, con una cara no muy buena.
- Qué haces Juli? - lo saludó amablemente Benja, desde lejos
- Todo bien? - fue su respuesta, y a los pocos segundos las puertas del ascensor se cerraron en su cara.
No emití sonido alguno y entré lo más rápido posible, para cambiarme y luego preparar café para ambos.
Se sentó a mi lado en el sillón, tan abrigado que no pude evitar reírme, tenía hasta la capucha de la campera puesta. Me costó un largo rato convencerlo para que me dejara de abrazar y se tomara la taza de café, que si seguía entreteniéndose lo tomaría ya frío.
- Pensás salir así como estás? - pregunté al ver que no paraba de estornudar
- Y... No estaría nada mal que nos quedemos acá - volvió a abrazarme, como por décima vez
- Pero hace como dos semanas que tenemos planeada la salida, gordo. Aparte no puede ser mañana
- Por qué no?
- Ya arreglé con Jenny y Agus - dije haciendo puchero - hoy quería salir contigo. Solos - aclaré, para luego dejar un beso tierno sobre sus labios.
- Bueno vamos a ir entonces, yo me tomo algo y se me va esto - dijo forzando una sonrisa, no podía con su vida el pobre
- No ya está, no te preocupes, no podes ir así, y encima sigue lloviendo
- Es un día importante, Ori, quiero estar con vos, que festejemos juntos
- Bueno pero podemos pedir algo para comer y después...
- Y después qué? - preguntó entusiasmado, le había cambiado la cara
- Y después vemos - dije, ganándome un empujón en el hombro - No, en serio, tomamos algo acá y listo, yo no te dejo salir en esas condiciones
- Si mamá, como digas - dijo divertido para luego darme un beso y volver a esconder su cara en mi cuello, por un largo rato.
Pasamos la tarde así, abrazados, sin hacer nada, como tanto nos gustaba a nosotros. Entré a bañarme y cuando salí él ya no estaba, había ido a comprar cosas para el festejo. Aproveché para vestirme y maquillarme para la ocasión. Elegí un short de jean de tiro alto y un top negro de terciopelo y manga larga, como para contrarrestar el frío que comenzaba a sentir en mis piernas. Terrible. Me puse unas plataformas negras y luego de arreglarme el pelo, en el tiempo que me quedaba libre, me encargué de ordenar un poco el apartamento.
Benja todavía no había vuelto, así que me senté en el sillón a esperarlo, mientras hablaba con Jenny por whatsapp, mandándole fotos de mi look, esperando su aprobación. Sentí sonar un celular que no era el mío, y estuve un rato largo intentando deducir de donde provenía el ruido. Al rato recién lo encontré, bajo el almohadón, se lo había olvidado el boludo.
La pantalla se iluminó, con varios mensajes nuevos, unos de Pablo, y otros de un número desconocido. Hice todo mi esfuerzo por dejarlo en la mesa y no leerlos pero mi vieja chusma interior pudo más. Entré primero a la conversación con Pablo, ya que era el único que conocía.
"Eu boludo, Camila no para de llamarme a mí, dice que no la atendés. Podes pedirle que no me rompa más las pelotas y de paso ser un poco más cuidadoso? No quiero estar más metido en el medio"
Llegué a eso de las dos de la tarde, y ya había comido por suerte, porque las ganas de cocinarme eran nulas. Luego de hablar un largo rato por Skype con mamá, caí rendida en el sillón, sin horarios para levantarme y sin despertador. La gloria.
La tranquilidad no me duro mucho que digamos, a eso de las siete de la tarde Benja ya me estaba llamando para que lo pasara a buscar. Y encima no tuve tiempo de preparar nada para recibirlo, se tendría que conformar con un café y galletitas.
Se subió al auto, más mojado de lo que lo había visto esta mañana, y me hizo un puchero que me mató.
- Estoy para tirar - dijo luego de saludarme, dejándome toda la cara mojada
- Ya veo gordo, ahora llegamos y te bañas mientras te preparo un café bien caliente - dije acomodándole el pelo para atrás y él asintió desganado.
Llegamos finalmente a casa y lo acompañé hasta la entrada bajo mi paraguas, ya que si se seguía mojando iba a terminar enfermo. Al subir las escaleras nos cruzamos con Julian, que se dirigía hacia el ascensor, con una cara no muy buena.
- Qué haces Juli? - lo saludó amablemente Benja, desde lejos
- Todo bien? - fue su respuesta, y a los pocos segundos las puertas del ascensor se cerraron en su cara.
No emití sonido alguno y entré lo más rápido posible, para cambiarme y luego preparar café para ambos.
Se sentó a mi lado en el sillón, tan abrigado que no pude evitar reírme, tenía hasta la capucha de la campera puesta. Me costó un largo rato convencerlo para que me dejara de abrazar y se tomara la taza de café, que si seguía entreteniéndose lo tomaría ya frío.
- Pensás salir así como estás? - pregunté al ver que no paraba de estornudar
- Y... No estaría nada mal que nos quedemos acá - volvió a abrazarme, como por décima vez
- Pero hace como dos semanas que tenemos planeada la salida, gordo. Aparte no puede ser mañana
- Por qué no?
- Ya arreglé con Jenny y Agus - dije haciendo puchero - hoy quería salir contigo. Solos - aclaré, para luego dejar un beso tierno sobre sus labios.
- Bueno vamos a ir entonces, yo me tomo algo y se me va esto - dijo forzando una sonrisa, no podía con su vida el pobre
- No ya está, no te preocupes, no podes ir así, y encima sigue lloviendo
- Es un día importante, Ori, quiero estar con vos, que festejemos juntos
- Bueno pero podemos pedir algo para comer y después...
- Y después qué? - preguntó entusiasmado, le había cambiado la cara
- Y después vemos - dije, ganándome un empujón en el hombro - No, en serio, tomamos algo acá y listo, yo no te dejo salir en esas condiciones
- Si mamá, como digas - dijo divertido para luego darme un beso y volver a esconder su cara en mi cuello, por un largo rato.
Pasamos la tarde así, abrazados, sin hacer nada, como tanto nos gustaba a nosotros. Entré a bañarme y cuando salí él ya no estaba, había ido a comprar cosas para el festejo. Aproveché para vestirme y maquillarme para la ocasión. Elegí un short de jean de tiro alto y un top negro de terciopelo y manga larga, como para contrarrestar el frío que comenzaba a sentir en mis piernas. Terrible. Me puse unas plataformas negras y luego de arreglarme el pelo, en el tiempo que me quedaba libre, me encargué de ordenar un poco el apartamento.
Benja todavía no había vuelto, así que me senté en el sillón a esperarlo, mientras hablaba con Jenny por whatsapp, mandándole fotos de mi look, esperando su aprobación. Sentí sonar un celular que no era el mío, y estuve un rato largo intentando deducir de donde provenía el ruido. Al rato recién lo encontré, bajo el almohadón, se lo había olvidado el boludo.
La pantalla se iluminó, con varios mensajes nuevos, unos de Pablo, y otros de un número desconocido. Hice todo mi esfuerzo por dejarlo en la mesa y no leerlos pero mi vieja chusma interior pudo más. Entré primero a la conversación con Pablo, ya que era el único que conocía.
"Eu boludo, Camila no para de llamarme a mí, dice que no la atendés. Podes pedirle que no me rompa más las pelotas y de paso ser un poco más cuidadoso? No quiero estar más metido en el medio"
martes, 16 de septiembre de 2014
CAPITULO 31
Ya habían pasado aproximadamente dos meses desde aquel episodio con Julian. Todo había cambiado notoriamente, aunque no se si para bien o para mal. Eso sí, mi relación con Benja iba cada vez mejor, realmente, nos estábamos esforzando mucho por estar bien, y así era. No discutimos casi nunca, nos amamos tanto como antes, como siempre, y hasta logré volver a mirarlo con otros ojos, con aquella mirada de adolescente que se había enamorado completamente de él. Eramos los mismos pero con otra mentalidad, como más maduros, más responsables, o por lo menos por mi parte, es lo que intentaba, día a día. Pasábamos bastante tiempo juntos, nos divertíamos, y sin la culpa de tener la cabeza en otra persona.
Aunque no fue nada simple, a medida que los días pasaban me iba desencantando cada vez más con Julian. No había vuelto a hablar con él desde aquel día y no planeaba hacerlo. Su actitud conmigo había cambiado totalmente, apenas con suerte me saludaba con la mano en el pasillo o en el hall, cuando estaba de buen humor, sino me ignoraba como si fuera un poste. Su forma de ser no me estaba gustando nada, y agradecí que así fuera, porque de lo contrario nunca podría haberlo superado.
Jenny se juntaba de vez en cuando con él y con Agus, se hicieron muy amigos y me parece perfecto que no dependiera de mí para verlos. Eso sí, trataba en lo posible de que no me contara nada de él o de lo que hablaban, no quería que nada, por mínimo que fuese, arruinara este momento en el que por fin me encuentro tranquila y bien conmigo misma.
Lo que me costó levantarme no tiene nombre. Nada se comparaba con despertarme con las piernas enredadas en las suyas y durmiendo sobre su pecho. El toque final, una tormenta que parecía que se caía el cielo. Tuve la necesidad de llenar todo su torso de besos, esa manía que tenía de dormir sin remera llevaba siempre mis hormonas al límite.
- Gordo - susurré mientras con mi mano acariciaba su nuca y el pelo que caía sobre ella
- Mmm - se quejó, apretando los ojos con fuerza
- Dale tonto, vas a llegar tarde al trabajo - dije entre risas, para luego esconder mi cara en su cuello y dejar suaves besos allí
- No quiero ir
- Dale Benja, no seas caprichoso - insistí, intentando zafarme de sus brazos, que rodeaban con mucha fuerza mi cintura - si te apuras te llevo en el auto
- No me chantajees - dijo riendo, todo chinito
- Y si le pones onda te espero a la vuelta con cosas ricas - agregué y él se mordió el labio, matándome por completo
- Con vos me alcanza, pero igual suena muy tentador - dijo sonriendo de costado para luego desperezarse.
Dejó un beso tierno y algo prolongado sobre mis labios antes de levantarse, con muchísima pereza y dirigirse al baño a ducharse. Yo aproveché para ir a la cocina y prepararle un desayuno rápido teniendo en cuenta que en quince minutos tendríamos que estar saliendo si pretendía dejarlo en hora en la oficina. Me cambié ya para la facultad, y terminé de aprontar el bolso justo cuando lo vi salir del baño, solo con un pantalón y todo el pelo mojado.
Estaba increíblemente bueno mi novio, y eso era algo que no se perdía con el paso del tiempo sino que aumentaba notoriamente día a día. Me colgué mirándolo bastante obvia y él, sin mucha intención de apurarse, me desfilaba por delante, aprovechándose de lo que generaba en mí.
- Vestite ya o no me hago responsable de mis actos, Benjamín - me quejé, tirándole una camisa por el aire, por lo que él rió para luego darme un abrazo y seguir vistiéndose.
Desayunamos bastante apurados, porque si era por él, podía pasar toda la mañana comiendo una sola tostada, era como un niño chico, se distraía con absolutamente todo. Bajamos las escaleras corriendo, a ver quien llegaba más rápido, obviamente él, y jugamos otra carrera hasta el auto, no por infantiles sino porque era impresionante cómo llovía. Entré, empapando todo el asiento y él hizo lo mismo del lado del acompañante, sonriéndome, agitadísimo.
- Si serás flojito eh - dije riéndome de su estado y me gané un empujón en el hombro de su parte
- Callate y mira para adelante, quiero llegar vivo al trabajo - sabía perfectamente cómo hacerme enojar, y que fuera machista con respecto a cómo manejo era algo que me violentaba muchísimo
- Mira, no te pases querido, porque te dejo acá y te vas caminando abajo de la lluvia, yo no tengo problema - él rió y no dijo más nada, por lo cual sonreí triunfante.
- Llegamos, señor - dije cuando estacioné en la puerta de la oficina
- Muchas gracias señorita, cuanto es? - preguntó, siguiéndome el juego
- Mmm no se preocupe, se lo cobro a la vuelta - él se mordió el labio, junto con una pequeña sonrisa y no hice más que darle un beso de despedida, algo bastante intenso.
- El resto para cuando vuelva - susurró cuando nos separamos, por lo que yo asentí sonriente
- Te voy a estar esperando - dije para terminar de provocarlo, lo cual me encantaba.
Se bajó del auto luego de un "chau, amor" y lo vi correr hasta la entrada para no mojarse, por lo que reí con ganas. Cuando lo perdí de vista emprendí mi camino hasta lo de Jenny, donde íbamos a hacer tiempo ya que los viernes entrábamos más tarde.
Aunque no fue nada simple, a medida que los días pasaban me iba desencantando cada vez más con Julian. No había vuelto a hablar con él desde aquel día y no planeaba hacerlo. Su actitud conmigo había cambiado totalmente, apenas con suerte me saludaba con la mano en el pasillo o en el hall, cuando estaba de buen humor, sino me ignoraba como si fuera un poste. Su forma de ser no me estaba gustando nada, y agradecí que así fuera, porque de lo contrario nunca podría haberlo superado.
Jenny se juntaba de vez en cuando con él y con Agus, se hicieron muy amigos y me parece perfecto que no dependiera de mí para verlos. Eso sí, trataba en lo posible de que no me contara nada de él o de lo que hablaban, no quería que nada, por mínimo que fuese, arruinara este momento en el que por fin me encuentro tranquila y bien conmigo misma.
Lo que me costó levantarme no tiene nombre. Nada se comparaba con despertarme con las piernas enredadas en las suyas y durmiendo sobre su pecho. El toque final, una tormenta que parecía que se caía el cielo. Tuve la necesidad de llenar todo su torso de besos, esa manía que tenía de dormir sin remera llevaba siempre mis hormonas al límite.
- Gordo - susurré mientras con mi mano acariciaba su nuca y el pelo que caía sobre ella
- Mmm - se quejó, apretando los ojos con fuerza
- Dale tonto, vas a llegar tarde al trabajo - dije entre risas, para luego esconder mi cara en su cuello y dejar suaves besos allí
- No quiero ir
- Dale Benja, no seas caprichoso - insistí, intentando zafarme de sus brazos, que rodeaban con mucha fuerza mi cintura - si te apuras te llevo en el auto
- No me chantajees - dijo riendo, todo chinito
- Y si le pones onda te espero a la vuelta con cosas ricas - agregué y él se mordió el labio, matándome por completo
- Con vos me alcanza, pero igual suena muy tentador - dijo sonriendo de costado para luego desperezarse.
Dejó un beso tierno y algo prolongado sobre mis labios antes de levantarse, con muchísima pereza y dirigirse al baño a ducharse. Yo aproveché para ir a la cocina y prepararle un desayuno rápido teniendo en cuenta que en quince minutos tendríamos que estar saliendo si pretendía dejarlo en hora en la oficina. Me cambié ya para la facultad, y terminé de aprontar el bolso justo cuando lo vi salir del baño, solo con un pantalón y todo el pelo mojado.
Estaba increíblemente bueno mi novio, y eso era algo que no se perdía con el paso del tiempo sino que aumentaba notoriamente día a día. Me colgué mirándolo bastante obvia y él, sin mucha intención de apurarse, me desfilaba por delante, aprovechándose de lo que generaba en mí.
- Vestite ya o no me hago responsable de mis actos, Benjamín - me quejé, tirándole una camisa por el aire, por lo que él rió para luego darme un abrazo y seguir vistiéndose.
Desayunamos bastante apurados, porque si era por él, podía pasar toda la mañana comiendo una sola tostada, era como un niño chico, se distraía con absolutamente todo. Bajamos las escaleras corriendo, a ver quien llegaba más rápido, obviamente él, y jugamos otra carrera hasta el auto, no por infantiles sino porque era impresionante cómo llovía. Entré, empapando todo el asiento y él hizo lo mismo del lado del acompañante, sonriéndome, agitadísimo.
- Si serás flojito eh - dije riéndome de su estado y me gané un empujón en el hombro de su parte
- Callate y mira para adelante, quiero llegar vivo al trabajo - sabía perfectamente cómo hacerme enojar, y que fuera machista con respecto a cómo manejo era algo que me violentaba muchísimo
- Mira, no te pases querido, porque te dejo acá y te vas caminando abajo de la lluvia, yo no tengo problema - él rió y no dijo más nada, por lo cual sonreí triunfante.
- Llegamos, señor - dije cuando estacioné en la puerta de la oficina
- Muchas gracias señorita, cuanto es? - preguntó, siguiéndome el juego
- Mmm no se preocupe, se lo cobro a la vuelta - él se mordió el labio, junto con una pequeña sonrisa y no hice más que darle un beso de despedida, algo bastante intenso.
- El resto para cuando vuelva - susurró cuando nos separamos, por lo que yo asentí sonriente
- Te voy a estar esperando - dije para terminar de provocarlo, lo cual me encantaba.
Se bajó del auto luego de un "chau, amor" y lo vi correr hasta la entrada para no mojarse, por lo que reí con ganas. Cuando lo perdí de vista emprendí mi camino hasta lo de Jenny, donde íbamos a hacer tiempo ya que los viernes entrábamos más tarde.
domingo, 14 de septiembre de 2014
Capítulo 30
Jenny se fue de casa a eso de las siete de la tarde, luego de una serie de mates y más y más charlas, que tan bien me hacían. Lo primero que hice fue entrar a bañarme, lo cual me relajó bastante, considerando lo tensa y nerviosa que estaba. Me vestí extremadamente sencilla y me senté nuevamente en el sillón, mirando el celular y pensando cómo hacer para animarme.
Los minutos pasaban y el mensaje para Julian seguía en blanco, no había sido capaz de escribir ni una sola palabra. Mi celular vibró, sacándome de mis pensamientos, y un nuevo cartelito apareció en la conversación, como si me hubiera leído la mente.
"Ori avisame cuando puedas hablar, me lo debes"
"Puedo, venís o voy?" - contesté, luego de un suspiro
"Vení vos, Agus se acaba de ir así que vamos a estar tranquilos"
Guardé el celular, sin afirmarle nada y respiré hondo, se me venía una difícil y lo sabía.
Luego de unos segundos me dirigí sin vueltas, pero muerta de nervios, a su puerta. Tardé un tiempo en tocar timbre, pero finalmente me animé, y la puerta no tardó en abrirse, como si me estuviera esperando del otro lado.
- Hola - dije algo tímida
- Pasa - contestó seco, moviéndose a un lado para permitirme entrar.
Estaba igual que hoy, pero con los pelos mucho más alborotados, y una cara de cansancio terrible. Tuve que contenerme para no morderme el labio, estaba tan lindo.
- Querés tomar algo? - preguntó mientras acomodaba el sillón y sacaba las cosas que estaban sobre él
- No, gracias
- Bueno, sentate - me indicó y asentí.
Él se acomodó a mi lado, girando para quedar enfrentados, con cierta distancia de por medio.
- Te escucho - dijo mirándome a los ojos, serio, dándome el pie para que empezara a hablar
- Mira Juli, lo único que me propuse, y por lo que vine acá a hablar, es porque quiero ser lo más clara posible con vos - dije y él asintió - Quiero que sepas que lo que hice y dije ayer fue porque lo sentía, jamás quise darte a entender algo que no era, ni quiero que pienses que soy una histérica. A mi me pasa algo con vos que ni yo misma puedo entender, y es algo que me frustra, porque quiero seguir con mi vida como si nada hubiese pasado y no puedo, siempre estas ahí, dando vueltas en mi cabeza. Pero hay algo que es real y es que yo tenía una vida antes de conocerte, y digamos que hace poco más de una semana vos ni existías en ella. Yo era feliz con mi novio, tenía las cosas muy claras, sabía lo que quería para mi y tenía en claro mis prioridades, y mis sentimientos. Pero llegaste, de la nada, y mi vida perfecta se cayó a pedazos. Llegué a estar más pendiente de vos que de mi novio, quería verte a vos más que a él, sentía más deseo por vos que por él, entendés eso?
- Sí, lo que no entiendo es por qué reprimís lo que sentís - dijo algo confundido
- No es eso, es que hablé con él, y sin saber lo que estaba pasando entre vos y yo, me hizo caer en la realidad. Puse en juego una relación de años, la cual cuidamos siempre, por algo del momento, por alguien que acabo de conocer y por más que me vuelvas loca, se que no es más que algo temporal. Se como sos, se como soy yo, se que somos muy opuestos. Yo estoy acostumbrada a estar de novia, por mucho tiempo, y vos estas acostumbrado a estar de joda, a traer a tu casa a cualquier mina que conoces en un boliche y al otro día la cambias por otra y hasta te olvidas de su nombre. Julian yo no quiero eso, no me gusta esa vida, y no quiero ser una minita más y terminar en tu cama después de unas copas de más un viernes a la noche, no quiero llegar a ese punto y tener que arrepentirme al otro día - su cara cambió, para mal, no le estaba gustando nada lo que decía, pero yo no pretendía callarme hasta largarlo todo - Llegué a engañar a mi novio, algo que nunca en mi vida había hecho, por estar con alguien que no se aferra a nada ni a nadie. Y por más que la pasé increíble ayer, se que queda en eso, y no quiero perderlo todo por una aventura... Dejame terminar - agregué cuando vi que quería hablar - Hoy a la mañana vino Benja y hablamos. Fue ahí que caí en lo que estaba haciendo y en todo lo que estaba arriesgando por un capricho, o una calentura, como quieras llamarlo. Solo quería avisarte que me propuso volver a estar bien, juntos, y acepté. Lo único que voy a hacer de ahora en adelante es jugármela por esa relación que tanto dejé de lado estos últimos días, y voy a poner todo de mí para olvidarme de vos y poder ser feliz con él como lo era antes de conocerte. Por eso quiero estar alejada, porque tenerte cerca me hace peor, y lo que menos quiero en este momento es confundirme o confundirte a vos - largué todo el aire contenido una vez que terminé con el monólogo, me había descargado completamente y sentía mucho alivio al haberme sacado ese peso de encima.
Me miró fijo por varios minutos, como analizando todo lo que había dicho y pensando por donde empezar a contestar.
- Solo espero que algún día te des cuenta de lo equivocada que estás al juzgarme de esa forma - dijo en un tono de voz que jamás le había escuchado, parecía realmente enojado - vos no sabes como soy más allá de lo que me muestro, y como dijiste, me conoces hace días, no tenés ningún derecho a opinar tan libremente de mí como si supieras por qué soy como soy - se me hizo un nudo en la garganta, no me gustaba nada verlo de esa forma
- Solo digo lo que veo y tenés razón, no conozco los motivos por los cuales sos así, pero no quiero esto para mi vida, no me la quiero jugar por alguien que jamás se la jugaría por mí - estaba al borde del llanto, pero por nada del mundo quería mostrarme vulnerable frente a él
- Me parece bien, te quedarás con la duda de qué hubiese pasado, pero supongo que podrás vivir con ese peso, si tenés al novio perfecto a tu lado para hacerte olvidar todo, el que jamás se manda una cagada, el que se la juega tanto por vos. Buena vida, ojalá te dure esa relación tan falsa que tenés - dijo para finalizar, poniéndose de pie y dirigiéndose a la entrada, dejándome sola y con la palabra en la boca.
Me costó varios segundos reaccionar después de lo que había dicho. Jamás había sido tan duro y directo conmigo, jamás me había levantado el tono de voz, y me dio tanta bronca que tuve que contar hasta diez para dirigirme hacia la puerta sin pegarle o putearlo antes.
- Sabes que si? Vamos a durar, y mucho - dije parándome frente a él, desafiante, mirándolo a los ojos con bronca
- Te felicito, suerte
- Idiota - grité cuando me cerró la puerta en la cara.
Creo que jamás sentí tanta impotencia como en ese momento, tanto que si lo tuviera en frente no dudaría en matarlo. Odio que me dejen con la palabra en la boca, odio que se quiera hacer el superado y que me diga "suerte" cuando yo me descargué y le dije, más sincera que nunca, todo lo que me pasaba con él. No creo que tenga motivos para enojarse cuando fue algo que hablamos anteriormente, y encima era obvio que no se iba a enganchar conmigo por un par de besos, como para ponerse mal. En definitiva no se que es lo que le da tanta bronca.
Los minutos pasaban y el mensaje para Julian seguía en blanco, no había sido capaz de escribir ni una sola palabra. Mi celular vibró, sacándome de mis pensamientos, y un nuevo cartelito apareció en la conversación, como si me hubiera leído la mente.
"Ori avisame cuando puedas hablar, me lo debes"
"Puedo, venís o voy?" - contesté, luego de un suspiro
"Vení vos, Agus se acaba de ir así que vamos a estar tranquilos"
Guardé el celular, sin afirmarle nada y respiré hondo, se me venía una difícil y lo sabía.
Luego de unos segundos me dirigí sin vueltas, pero muerta de nervios, a su puerta. Tardé un tiempo en tocar timbre, pero finalmente me animé, y la puerta no tardó en abrirse, como si me estuviera esperando del otro lado.
- Hola - dije algo tímida
- Pasa - contestó seco, moviéndose a un lado para permitirme entrar.
Estaba igual que hoy, pero con los pelos mucho más alborotados, y una cara de cansancio terrible. Tuve que contenerme para no morderme el labio, estaba tan lindo.
- Querés tomar algo? - preguntó mientras acomodaba el sillón y sacaba las cosas que estaban sobre él
- No, gracias
- Bueno, sentate - me indicó y asentí.
Él se acomodó a mi lado, girando para quedar enfrentados, con cierta distancia de por medio.
- Te escucho - dijo mirándome a los ojos, serio, dándome el pie para que empezara a hablar
- Mira Juli, lo único que me propuse, y por lo que vine acá a hablar, es porque quiero ser lo más clara posible con vos - dije y él asintió - Quiero que sepas que lo que hice y dije ayer fue porque lo sentía, jamás quise darte a entender algo que no era, ni quiero que pienses que soy una histérica. A mi me pasa algo con vos que ni yo misma puedo entender, y es algo que me frustra, porque quiero seguir con mi vida como si nada hubiese pasado y no puedo, siempre estas ahí, dando vueltas en mi cabeza. Pero hay algo que es real y es que yo tenía una vida antes de conocerte, y digamos que hace poco más de una semana vos ni existías en ella. Yo era feliz con mi novio, tenía las cosas muy claras, sabía lo que quería para mi y tenía en claro mis prioridades, y mis sentimientos. Pero llegaste, de la nada, y mi vida perfecta se cayó a pedazos. Llegué a estar más pendiente de vos que de mi novio, quería verte a vos más que a él, sentía más deseo por vos que por él, entendés eso?
- Sí, lo que no entiendo es por qué reprimís lo que sentís - dijo algo confundido
- No es eso, es que hablé con él, y sin saber lo que estaba pasando entre vos y yo, me hizo caer en la realidad. Puse en juego una relación de años, la cual cuidamos siempre, por algo del momento, por alguien que acabo de conocer y por más que me vuelvas loca, se que no es más que algo temporal. Se como sos, se como soy yo, se que somos muy opuestos. Yo estoy acostumbrada a estar de novia, por mucho tiempo, y vos estas acostumbrado a estar de joda, a traer a tu casa a cualquier mina que conoces en un boliche y al otro día la cambias por otra y hasta te olvidas de su nombre. Julian yo no quiero eso, no me gusta esa vida, y no quiero ser una minita más y terminar en tu cama después de unas copas de más un viernes a la noche, no quiero llegar a ese punto y tener que arrepentirme al otro día - su cara cambió, para mal, no le estaba gustando nada lo que decía, pero yo no pretendía callarme hasta largarlo todo - Llegué a engañar a mi novio, algo que nunca en mi vida había hecho, por estar con alguien que no se aferra a nada ni a nadie. Y por más que la pasé increíble ayer, se que queda en eso, y no quiero perderlo todo por una aventura... Dejame terminar - agregué cuando vi que quería hablar - Hoy a la mañana vino Benja y hablamos. Fue ahí que caí en lo que estaba haciendo y en todo lo que estaba arriesgando por un capricho, o una calentura, como quieras llamarlo. Solo quería avisarte que me propuso volver a estar bien, juntos, y acepté. Lo único que voy a hacer de ahora en adelante es jugármela por esa relación que tanto dejé de lado estos últimos días, y voy a poner todo de mí para olvidarme de vos y poder ser feliz con él como lo era antes de conocerte. Por eso quiero estar alejada, porque tenerte cerca me hace peor, y lo que menos quiero en este momento es confundirme o confundirte a vos - largué todo el aire contenido una vez que terminé con el monólogo, me había descargado completamente y sentía mucho alivio al haberme sacado ese peso de encima.
Me miró fijo por varios minutos, como analizando todo lo que había dicho y pensando por donde empezar a contestar.
- Solo espero que algún día te des cuenta de lo equivocada que estás al juzgarme de esa forma - dijo en un tono de voz que jamás le había escuchado, parecía realmente enojado - vos no sabes como soy más allá de lo que me muestro, y como dijiste, me conoces hace días, no tenés ningún derecho a opinar tan libremente de mí como si supieras por qué soy como soy - se me hizo un nudo en la garganta, no me gustaba nada verlo de esa forma
- Solo digo lo que veo y tenés razón, no conozco los motivos por los cuales sos así, pero no quiero esto para mi vida, no me la quiero jugar por alguien que jamás se la jugaría por mí - estaba al borde del llanto, pero por nada del mundo quería mostrarme vulnerable frente a él
- Me parece bien, te quedarás con la duda de qué hubiese pasado, pero supongo que podrás vivir con ese peso, si tenés al novio perfecto a tu lado para hacerte olvidar todo, el que jamás se manda una cagada, el que se la juega tanto por vos. Buena vida, ojalá te dure esa relación tan falsa que tenés - dijo para finalizar, poniéndose de pie y dirigiéndose a la entrada, dejándome sola y con la palabra en la boca.
Me costó varios segundos reaccionar después de lo que había dicho. Jamás había sido tan duro y directo conmigo, jamás me había levantado el tono de voz, y me dio tanta bronca que tuve que contar hasta diez para dirigirme hacia la puerta sin pegarle o putearlo antes.
- Sabes que si? Vamos a durar, y mucho - dije parándome frente a él, desafiante, mirándolo a los ojos con bronca
- Te felicito, suerte
- Idiota - grité cuando me cerró la puerta en la cara.
Creo que jamás sentí tanta impotencia como en ese momento, tanto que si lo tuviera en frente no dudaría en matarlo. Odio que me dejen con la palabra en la boca, odio que se quiera hacer el superado y que me diga "suerte" cuando yo me descargué y le dije, más sincera que nunca, todo lo que me pasaba con él. No creo que tenga motivos para enojarse cuando fue algo que hablamos anteriormente, y encima era obvio que no se iba a enganchar conmigo por un par de besos, como para ponerse mal. En definitiva no se que es lo que le da tanta bronca.
CAPITULO 29
Me tiré en el sillón mientras largaba todo el aire contenido. Era increíble todo lo que había pasado en el día y eso que aún no eran ni las cinco de la tarde. Reí cuando giré la cabeza y la vi a Jenny mirándome expectante, sabía perfectamente que se moría por saber todo y se contenía para no preguntar.
- O lo largas todo ya, o lo largas todo ya - dijo algo desesperada y volví a reír, no daba más de chusma
- Estoy pensando por dónde empezar para no marearte más de lo que yo estoy
- Qué te parece por el principio?
Estuve aproximadamente quince minutos contándole todo, con muchos detalles. Ella solo me miraba con los ojos como platos y cada tanto, sobre todo en el capítulo de Julian, se encargó de largar algún que otro gritito de emoción.
- Te entiendo, y a la misma vez no te entiendo nada - dijo cuando terminé de hablar y reí desganada - Entiendo que reacciones así con lo que te dice Benja, y que quieran estar bien, porque se lo que es tener una relación de tantos años y yo también daría todo por cuidarla. Pero me parece que te estas equivocando mucho con Julian
- Por qué? - pregunté ya bastante confundida
- Porque no sos clara. Un día es todo amor y al otro ni siquiera le hablas. Está bien que estés confundida, es lógico, pero si no se lo explicas él nunca te va a entender
- Se lo voy a explicar, ya le dije que necesitaba hablar con él, pero no porque tenga la obligación de darle explicaciones sino porque siento que merece saberlo
- Me parece bien, es un buen chico y no se merece que le des tantas vueltas, ni que des a entender que puede pasar algo cuando sabes perfectamente que no va a ser así
- No entendés que no lo hice de histérica? De verdad tenía ganas de besarlo y fue un impulso, sentía que era el momento. Vos más que nadie sabes lo que me pasa con él, y por más que sea imposible quería por un día olvidarme de eso y jugármela. Me salió mal, pero sabía que eso podía pasar, y digamos que igualmente valió la pena. No se si alguna vez voy a volver a sentirme tan completa como ayer a la noche - ella asintió y no hizo más que abrazarme, con fuerza.
Tenía la cabeza muy aturdida, no podía dejar de maquinarme, sobre todo con Julian. No sabía cómo iba a hacer para ser clara con él cuando ni siquiera lo era conmigo misma.
- Querés que te deje sola así hablan? - preguntó luego de varios minutos
- No todavía no, no me animo
- Oriana! - protestó - Somos grandes, dejate de joder con que no te animas
- Es que me mira tan... - dije haciendo gestos con las manos - y te juro que me quedo en blanco, es más fuerte que yo
- Bueno, superalo, si seguís así va a ser una tortura el intento de estar bien con Benja - dijo y asentí, tenía razón, pero me costaba tanto asimilar que iba a tener que cortar todo tipo de vínculo con Julian y pasar a tener una relación de hola y chau simplemente cuando nos cruzáramos en el pasillo.
Sentía que estar lejos de él era la única forma de superar ese "capricho" que tenía, y así poder estar con Benja sin tener un tercero dando vueltas todo el día en mi cabeza, lo cual es verdaderamente insoportable. Pero se que va a costar, y mucho.
- O lo largas todo ya, o lo largas todo ya - dijo algo desesperada y volví a reír, no daba más de chusma
- Estoy pensando por dónde empezar para no marearte más de lo que yo estoy
- Qué te parece por el principio?
Estuve aproximadamente quince minutos contándole todo, con muchos detalles. Ella solo me miraba con los ojos como platos y cada tanto, sobre todo en el capítulo de Julian, se encargó de largar algún que otro gritito de emoción.
- Te entiendo, y a la misma vez no te entiendo nada - dijo cuando terminé de hablar y reí desganada - Entiendo que reacciones así con lo que te dice Benja, y que quieran estar bien, porque se lo que es tener una relación de tantos años y yo también daría todo por cuidarla. Pero me parece que te estas equivocando mucho con Julian
- Por qué? - pregunté ya bastante confundida
- Porque no sos clara. Un día es todo amor y al otro ni siquiera le hablas. Está bien que estés confundida, es lógico, pero si no se lo explicas él nunca te va a entender
- Se lo voy a explicar, ya le dije que necesitaba hablar con él, pero no porque tenga la obligación de darle explicaciones sino porque siento que merece saberlo
- Me parece bien, es un buen chico y no se merece que le des tantas vueltas, ni que des a entender que puede pasar algo cuando sabes perfectamente que no va a ser así
- No entendés que no lo hice de histérica? De verdad tenía ganas de besarlo y fue un impulso, sentía que era el momento. Vos más que nadie sabes lo que me pasa con él, y por más que sea imposible quería por un día olvidarme de eso y jugármela. Me salió mal, pero sabía que eso podía pasar, y digamos que igualmente valió la pena. No se si alguna vez voy a volver a sentirme tan completa como ayer a la noche - ella asintió y no hizo más que abrazarme, con fuerza.
Tenía la cabeza muy aturdida, no podía dejar de maquinarme, sobre todo con Julian. No sabía cómo iba a hacer para ser clara con él cuando ni siquiera lo era conmigo misma.
- Querés que te deje sola así hablan? - preguntó luego de varios minutos
- No todavía no, no me animo
- Oriana! - protestó - Somos grandes, dejate de joder con que no te animas
- Es que me mira tan... - dije haciendo gestos con las manos - y te juro que me quedo en blanco, es más fuerte que yo
- Bueno, superalo, si seguís así va a ser una tortura el intento de estar bien con Benja - dijo y asentí, tenía razón, pero me costaba tanto asimilar que iba a tener que cortar todo tipo de vínculo con Julian y pasar a tener una relación de hola y chau simplemente cuando nos cruzáramos en el pasillo.
Sentía que estar lejos de él era la única forma de superar ese "capricho" que tenía, y así poder estar con Benja sin tener un tercero dando vueltas todo el día en mi cabeza, lo cual es verdaderamente insoportable. Pero se que va a costar, y mucho.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
CAPITULO 28
Mi celular empezó a vibrar en el bolsillo del pantalón y no dudé en sacarlo, rápidamente, mientras los demás estaban hipnotizados con la tele.
Mi corazón se aceleró automáticamente cuando leí su nombre en la pantalla. Levanté la mirada y me estaba mirando fijo, como esperando que lo hiciera. Volví a fijarme en la pantalla del celular, con bastante ansiedad.
"Que linda y rara que estás hoy. No se si soy masoquista o qué pero me gustas mucho cuando me ignoras y me tratas mal"
Sonreí, pero a la vez me sentí tan mal. Volví a mirarlo, ahora con pena, y él solo hizo una mueca mientras se encogía de hombros.
"No quiero tratarte mal, Julian, pero es la única forma que encontré de mantenerme alejada de vos y de que no nos confundamos"
Largué un suspiro y cuando levanté la mirada nuevamente, él estaba concentrado con el celular, leyendo.
"Quedamos en que no íbamos a confundir las cosas, no creo que ese sea el problema... Se puede saber qué fue lo que te hizo cambiar de opinión? Hasta hoy a la mañana eras otra"
"Ya te dije que después hablamos, necesito darte explicaciones, pero ahora no puedo ni quiero"
"Las voy a estar esperando" contestó, tan seco como yo misma había sido en lo que iba de la tarde.
Luego de esa "conversación" su cara no volvió a ser la de antes, se lo notaba muy tenso e incómodo, y hasta casi que no me miraba, ni me dirigía la palabra.
- Che, vamos pendejo? - largó en medio de un silencio
- Ya? - preguntó de mala gana
- Awww se quiere quedar con nosotras - lo cargó Jenny, apretando con fuerza sus cachetes
- Na, a este pendejo no lo dejo acá ni loco, olvidate - dijo Julian mientras se levantaba del sillón y le tiraba un almohadón - Dale, podés levantarte de una vez?
- Uy que humor que tenés, qué culpa tengo yo de sus problemas de pareja? - dijo evidentemente refiriéndose a nosotros, por lo que enseguida nos miramos, algo incómodos
- Callate pajero - protestó de mal humor y lo levantó de los pelos para luego empezar a pegarse, ambos, quiero suponer que en joda
- Son dos nenes - dijo entre risas Jenny, contagiándome
- Nos abrís? Te juro que lo agarro afuera y lo hago mierda, después les cuento - dijo divertido, ganándose otro empujón por parte de Julian, quien en ningún momento se rió
- Me imagino - dije irónica y me encaminé hacia la puerta, para luego saludarlo a Agus con un beso.
Julian se despidió de mi amiga y me despeinó el pelo con su mano al pasar por mi lado, junto con un "nos vemos", sin mirarme demasiado. Supuse que eso era su saludo, y me dejó tranquila que por lo menos no se haya enojado lo suficiente como para no dirigirme la palabra.
Lo empujé cuando me dio la espalda, en forma de venganza, y lo escuché reír por lo bajo mientras cerraba la puerta. No pude evitar sonreír, definitivamente me puede.
Mi corazón se aceleró automáticamente cuando leí su nombre en la pantalla. Levanté la mirada y me estaba mirando fijo, como esperando que lo hiciera. Volví a fijarme en la pantalla del celular, con bastante ansiedad.
"Que linda y rara que estás hoy. No se si soy masoquista o qué pero me gustas mucho cuando me ignoras y me tratas mal"
Sonreí, pero a la vez me sentí tan mal. Volví a mirarlo, ahora con pena, y él solo hizo una mueca mientras se encogía de hombros.
"No quiero tratarte mal, Julian, pero es la única forma que encontré de mantenerme alejada de vos y de que no nos confundamos"
Largué un suspiro y cuando levanté la mirada nuevamente, él estaba concentrado con el celular, leyendo.
"Quedamos en que no íbamos a confundir las cosas, no creo que ese sea el problema... Se puede saber qué fue lo que te hizo cambiar de opinión? Hasta hoy a la mañana eras otra"
"Ya te dije que después hablamos, necesito darte explicaciones, pero ahora no puedo ni quiero"
"Las voy a estar esperando" contestó, tan seco como yo misma había sido en lo que iba de la tarde.
Luego de esa "conversación" su cara no volvió a ser la de antes, se lo notaba muy tenso e incómodo, y hasta casi que no me miraba, ni me dirigía la palabra.
- Che, vamos pendejo? - largó en medio de un silencio
- Ya? - preguntó de mala gana
- Awww se quiere quedar con nosotras - lo cargó Jenny, apretando con fuerza sus cachetes
- Na, a este pendejo no lo dejo acá ni loco, olvidate - dijo Julian mientras se levantaba del sillón y le tiraba un almohadón - Dale, podés levantarte de una vez?
- Uy que humor que tenés, qué culpa tengo yo de sus problemas de pareja? - dijo evidentemente refiriéndose a nosotros, por lo que enseguida nos miramos, algo incómodos
- Callate pajero - protestó de mal humor y lo levantó de los pelos para luego empezar a pegarse, ambos, quiero suponer que en joda
- Son dos nenes - dijo entre risas Jenny, contagiándome
- Nos abrís? Te juro que lo agarro afuera y lo hago mierda, después les cuento - dijo divertido, ganándose otro empujón por parte de Julian, quien en ningún momento se rió
- Me imagino - dije irónica y me encaminé hacia la puerta, para luego saludarlo a Agus con un beso.
Julian se despidió de mi amiga y me despeinó el pelo con su mano al pasar por mi lado, junto con un "nos vemos", sin mirarme demasiado. Supuse que eso era su saludo, y me dejó tranquila que por lo menos no se haya enojado lo suficiente como para no dirigirme la palabra.
Lo empujé cuando me dio la espalda, en forma de venganza, y lo escuché reír por lo bajo mientras cerraba la puerta. No pude evitar sonreír, definitivamente me puede.
sábado, 6 de septiembre de 2014
CAPITULO 27
- El postre sos vos? - preguntó en mi oído, logrando sobresaltarme
- Que tarado que sos, me asustaste - me quejé, pegándole en el hombro con el trapo para secar los platos
- Tan feo soy? - preguntó riendo mientras se acercaba cada vez más
- Si, muy - contesté seca.
Levantó una ceja, algo confundido y tuve que contar hasta diez para controlar mis ganas de partirle la boca. No podía tenerlo tan cerca y resistirme, era algo más fuerte que yo.
- Amiga, Agus quiere helado, tenés o querés que vayamos a comprar? - interrumpió Jenny, por suerte
- No, no tengo, pero te acompaño - dije haciéndole caras, dandole a entender que no me dejara sola con Julian por nada del mundo
- No, no te preocupes, me lleva Agus en el auto, ya venimos - dijo tan rápido que ni tiempo me dio de convencerla, ya que se fue casi corriendo del departamento.
- En qué estábamos? - preguntó Julian volviendo a arrinconarme una vez que nos quedamos solos, acercándose tanto hasta que choqué contra la mesada y no podía retroceder más
- En nada - dije cortante y él rió
- Me estas esquivando o me parece a mi?
- No
- Entonces? Por qué estas tan cortada? Hace falta que te recuerde lo que pasó? - preguntó pasando sus brazos por detrás de mi cintura, abrazándome y pegándose a mí
- No, no hace falta - agaché la mirada y él me obligó a mirarlo, levantando mi cara con sus manos
- Qué te pasa Ori? - se lo notaba bastante preocupado
- Prefiero hablarlo después, más tranquilos - dije y él asintió con seriedad.
Acercó de a poco su cara a la mía, como si tuviera miedo de mi reacción, viendo venir el rechazo. Apenas rozó sus labios con los míos corrí mi cara. Quería más que nada en el mundo volver a besarlo, pero no podía seguir jugando a esto, no estaba bien, y solo empeoraría las cosas. Apoyé mi frente sobre su hombro, cerrando los ojos con fuerza y mucha bronca, conmigo misma. Él solo bufó y rodeó mi cintura con sus brazos, sin decir ni una palabra.
Pasaron varios minutos en los que no se escuchaba más que nuestras respiraciones. Relajadas, para nada coordinadas con el ritmo de mi corazón, el cual estaba a punto de salirse por mi boca, o de explotar en cien mil pedazos.
- Perdón - susurré y lo único que hizo fue abrazarme un poco más fuerte.
Era muy consciente de lo mal que estaba estar tan cerca de él, pero a su vez no podía alejarme, me hacía tanto bien. Levanté la cabeza de a poco y dejé un sentido beso sobre el hombro en el cual estaba apoyada. Me sonrió con tanta inocencia que me dio ternura, lo cual complicaba más las cosas.
Nos separamos rápidamente cuando sentimos la puerta de entrada abrirse y las voces de los chicos invadieron el departamento al instante, cortando con el clima que habíamos formado a nuestro alrededor.
- Que hacían? - preguntó Jenny muy sonriente cuando entró a la cocina
- Secábamos - contesté rápidamente, dandole un disimulado codazo a Julian que había quedado muy colgado
- Eso, secamos - reaccionó, levantando un vaso limpio y mostrándoselo, siempre siendo tan obvio
- Ya veo - dijo sonriéndome, cómplice
- Y? Qué compraron? - preguntó él, cambiando de tema
- Agustín se encaprichó con el de dulce de leche granizado y tuve que darle el gusto - dijo de mala gana y ambos reímos - Dejá de comer, morsa, es para todos - agregó a los gritos
- Bueno yo voy antes de que el pendejo me deje sin comida - dije rápidamente, para zafar del momento incómodo.
Obviamente Agus estaba ya tirado en el sillón con el helado arriba y la tele ya prendida. Me senté a su lado, apoyando los pies sobre la mesita y justo encontramos una película que recién empezaba. Jenny se acomodó del otro lado y Julian en el otro sillón, algo apartado. Según él, no tenía hambre, motivo para que festejemos, más helado para nosotros.
Si me preguntan de qué se trataba la película no sabría que responder, porque lo único que hice durante esa hora y media, aparte de comer, fue mirarlo a Julian, absolutamente todo el tiempo. De vez en cuando le sostenía la miraba cuando se daba cuenta, las demás veces me hacía la distraída, intentando disimular los nervios que me daba que me mirara de esa forma.
- Que tarado que sos, me asustaste - me quejé, pegándole en el hombro con el trapo para secar los platos
- Tan feo soy? - preguntó riendo mientras se acercaba cada vez más
- Si, muy - contesté seca.
Levantó una ceja, algo confundido y tuve que contar hasta diez para controlar mis ganas de partirle la boca. No podía tenerlo tan cerca y resistirme, era algo más fuerte que yo.
- Amiga, Agus quiere helado, tenés o querés que vayamos a comprar? - interrumpió Jenny, por suerte
- No, no tengo, pero te acompaño - dije haciéndole caras, dandole a entender que no me dejara sola con Julian por nada del mundo
- No, no te preocupes, me lleva Agus en el auto, ya venimos - dijo tan rápido que ni tiempo me dio de convencerla, ya que se fue casi corriendo del departamento.
- En qué estábamos? - preguntó Julian volviendo a arrinconarme una vez que nos quedamos solos, acercándose tanto hasta que choqué contra la mesada y no podía retroceder más
- En nada - dije cortante y él rió
- Me estas esquivando o me parece a mi?
- No
- Entonces? Por qué estas tan cortada? Hace falta que te recuerde lo que pasó? - preguntó pasando sus brazos por detrás de mi cintura, abrazándome y pegándose a mí
- No, no hace falta - agaché la mirada y él me obligó a mirarlo, levantando mi cara con sus manos
- Qué te pasa Ori? - se lo notaba bastante preocupado
- Prefiero hablarlo después, más tranquilos - dije y él asintió con seriedad.
Acercó de a poco su cara a la mía, como si tuviera miedo de mi reacción, viendo venir el rechazo. Apenas rozó sus labios con los míos corrí mi cara. Quería más que nada en el mundo volver a besarlo, pero no podía seguir jugando a esto, no estaba bien, y solo empeoraría las cosas. Apoyé mi frente sobre su hombro, cerrando los ojos con fuerza y mucha bronca, conmigo misma. Él solo bufó y rodeó mi cintura con sus brazos, sin decir ni una palabra.
Pasaron varios minutos en los que no se escuchaba más que nuestras respiraciones. Relajadas, para nada coordinadas con el ritmo de mi corazón, el cual estaba a punto de salirse por mi boca, o de explotar en cien mil pedazos.
- Perdón - susurré y lo único que hizo fue abrazarme un poco más fuerte.
Era muy consciente de lo mal que estaba estar tan cerca de él, pero a su vez no podía alejarme, me hacía tanto bien. Levanté la cabeza de a poco y dejé un sentido beso sobre el hombro en el cual estaba apoyada. Me sonrió con tanta inocencia que me dio ternura, lo cual complicaba más las cosas.
Nos separamos rápidamente cuando sentimos la puerta de entrada abrirse y las voces de los chicos invadieron el departamento al instante, cortando con el clima que habíamos formado a nuestro alrededor.
- Que hacían? - preguntó Jenny muy sonriente cuando entró a la cocina
- Secábamos - contesté rápidamente, dandole un disimulado codazo a Julian que había quedado muy colgado
- Eso, secamos - reaccionó, levantando un vaso limpio y mostrándoselo, siempre siendo tan obvio
- Ya veo - dijo sonriéndome, cómplice
- Y? Qué compraron? - preguntó él, cambiando de tema
- Agustín se encaprichó con el de dulce de leche granizado y tuve que darle el gusto - dijo de mala gana y ambos reímos - Dejá de comer, morsa, es para todos - agregó a los gritos
- Bueno yo voy antes de que el pendejo me deje sin comida - dije rápidamente, para zafar del momento incómodo.
Obviamente Agus estaba ya tirado en el sillón con el helado arriba y la tele ya prendida. Me senté a su lado, apoyando los pies sobre la mesita y justo encontramos una película que recién empezaba. Jenny se acomodó del otro lado y Julian en el otro sillón, algo apartado. Según él, no tenía hambre, motivo para que festejemos, más helado para nosotros.
Si me preguntan de qué se trataba la película no sabría que responder, porque lo único que hice durante esa hora y media, aparte de comer, fue mirarlo a Julian, absolutamente todo el tiempo. De vez en cuando le sostenía la miraba cuando se daba cuenta, las demás veces me hacía la distraída, intentando disimular los nervios que me daba que me mirara de esa forma.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
CAPITULO 26
- Qué te parece si vamos a comer a algún lado para festejar? - dijo muy entusiasmado, luego de un rato en el que solo habían besos, abrazos, y esperanzas de un cambio positivo en la relación
- Ehhh... invité a los chicos a comer, pero otro día salimos
- Que chicos? - preguntó con el ceño fruncido, ya que a lo único que estaba acostumbrado era a mis comidas con Jenny
- A Jenny, Julian, y un amigo de él - su cara se transformó, y se notaba que se estaba conteniendo para no arruinar el momento
- Ah mira, pegaron onda con el vecino - dijo y mi cara se tensó enseguida
- Qué?
- Digo, vos y Jenny, se llevan muy bien con él...
- Ah, si - dije algo nerviosa - es muy buena onda, y sus amigos también
- Que bien - quiso sonar calmado y sonreí al notarlo.
- Bueno entonces te dejo tranquila para que prepares las cosas, no te robo más tiempo
- Gracias
- Gracias por qué? - preguntó confundido
- Por entenderme, y por reaccionar tan bien
- Es que no tengo de qué preocuparme, o sí? - dijo y negué rápidamente con la cabeza, con una culpa que pesaba más que yo misma - Entonces? Por qué voy a reaccionar mal? Ya te dije que quiero hacer las cosas bien, y parte de eso es darte la libertad de pasar tiempo con tus amigos sin ponerme denso y celoso.
Le sonreí y él agarró mi cara entre sus manos, mirándome de una forma tan tierna que me destruyó por dentro.
- Confío en vos, Ori, y quiero que vos confíes en mí, voy a dar todo de mí para que estemos bien, te lo prometo - dijo mirándome fijo a los ojos
- No sabes cuanto espero que así sea - dije en un hilo de voz.
Estaba al borde del llanto, y él sonrió al darse cuenta, para luego unir nuestros labios de forma tierna. Nos separamos al poco rato y se paró enseguida, agarrando su campera para irse. Nos despedimos con un último beso y un abrazo fuerte en la puerta, para luego cerrarla y dejarme caer en el lugar.
Sentía mi cabeza a punto de explotar, de la confusión, de la culpa, de todo. Me maldije una y otra vez por ser tan poco clara y sincera. Con él, con Julian, y hasta conmigo misma.
Saqué el celular del bolsillo y busqué entre mis conversaciones de whatsapp la de Jenny. Sin pensarlo le envié "vení ya, te necesito".
Eran las doce ya, así que sequé mis lágrimas y así como estaba, me dirigí a la cocina a preparar la comida. No faltaba nada para que los chicos llegaran y rogué que Jenny se apurara así podría hablar con ella antes. Realmente la necesitaba, era la única que me conocía más que a ella misma, y siempre tenía toda la razón en cada consejo que me daba.
El timbre sonó cuando ya había terminado de cocinar la salsa, por suerte, así que dejé la pasta haciéndose y corrí hasta la puerta, tan rápido como pude. Maldije por dentro cuando la vi a Jenny del otro lado, seguida por Agus y detrás de él, Julian.
- Nos encontramos justo en la puerta - dijo mi amiga haciendo caras raras, seguro pensó lo mismo que yo, no podríamos hablar del tema hasta que se fueran los chicos
- Hola bombón - dijo Agus dejando un beso en mi mejilla, ganándose un empujón por parte de Julian que venía detrás.
No pude evitar reír con la mirada asesina que le dedicó y luego de saludarlo al igual que a los demás, cerré la puerta y me dirigí a la cocina.
- Siéntense que ya va a estar la comida - grité y Jenny atravesó la puerta enseguida para ayudarme
- Qué pasó? - preguntó en susurros mientras sacaba las bebidas de la heladera
- De todo pasó, te juro que no doy más. Pero después te cuento porque ahora no da
- Está bien, ya vamos a tener tiempo para hablar - dijo muy relajada y asentí con la cabeza.
Me ayudó a llevar los platos a la mesa y nos sentamos enseguida, frente a los chicos. El ambiente tenso que había al principio era terrible. Aunque él no paraba de dedicarme sonrisas que me mataban de ternura, yo no podía ni mirarlo a los ojos. Me ponía nerviosa, incómoda, me llenaba de culpa y angustia.
Comimos en silencio, llevándome varios elogios por parte de los chicos para, luego, tener una sobremesa en la que Agus se destacó sin dudas. No paraba de hacer cuentos, como siempre, ganándose risas mías y de Jenny, y varias cargadas por parte de Julian.
Me ayudaron a levantar todo y a lavar las cosas, por suerte, porque la verdad que no es algo que me entusiasme hacer. Julian, por su parte, no paraba de mirarme, absolutamente todo el tiempo, logrando ponerme más nerviosa de lo que ya estaba.
- Ehhh... invité a los chicos a comer, pero otro día salimos
- Que chicos? - preguntó con el ceño fruncido, ya que a lo único que estaba acostumbrado era a mis comidas con Jenny
- A Jenny, Julian, y un amigo de él - su cara se transformó, y se notaba que se estaba conteniendo para no arruinar el momento
- Ah mira, pegaron onda con el vecino - dijo y mi cara se tensó enseguida
- Qué?
- Digo, vos y Jenny, se llevan muy bien con él...
- Ah, si - dije algo nerviosa - es muy buena onda, y sus amigos también
- Que bien - quiso sonar calmado y sonreí al notarlo.
- Bueno entonces te dejo tranquila para que prepares las cosas, no te robo más tiempo
- Gracias
- Gracias por qué? - preguntó confundido
- Por entenderme, y por reaccionar tan bien
- Es que no tengo de qué preocuparme, o sí? - dijo y negué rápidamente con la cabeza, con una culpa que pesaba más que yo misma - Entonces? Por qué voy a reaccionar mal? Ya te dije que quiero hacer las cosas bien, y parte de eso es darte la libertad de pasar tiempo con tus amigos sin ponerme denso y celoso.
Le sonreí y él agarró mi cara entre sus manos, mirándome de una forma tan tierna que me destruyó por dentro.
- Confío en vos, Ori, y quiero que vos confíes en mí, voy a dar todo de mí para que estemos bien, te lo prometo - dijo mirándome fijo a los ojos
- No sabes cuanto espero que así sea - dije en un hilo de voz.
Estaba al borde del llanto, y él sonrió al darse cuenta, para luego unir nuestros labios de forma tierna. Nos separamos al poco rato y se paró enseguida, agarrando su campera para irse. Nos despedimos con un último beso y un abrazo fuerte en la puerta, para luego cerrarla y dejarme caer en el lugar.
Sentía mi cabeza a punto de explotar, de la confusión, de la culpa, de todo. Me maldije una y otra vez por ser tan poco clara y sincera. Con él, con Julian, y hasta conmigo misma.
Saqué el celular del bolsillo y busqué entre mis conversaciones de whatsapp la de Jenny. Sin pensarlo le envié "vení ya, te necesito".
Eran las doce ya, así que sequé mis lágrimas y así como estaba, me dirigí a la cocina a preparar la comida. No faltaba nada para que los chicos llegaran y rogué que Jenny se apurara así podría hablar con ella antes. Realmente la necesitaba, era la única que me conocía más que a ella misma, y siempre tenía toda la razón en cada consejo que me daba.
El timbre sonó cuando ya había terminado de cocinar la salsa, por suerte, así que dejé la pasta haciéndose y corrí hasta la puerta, tan rápido como pude. Maldije por dentro cuando la vi a Jenny del otro lado, seguida por Agus y detrás de él, Julian.
- Nos encontramos justo en la puerta - dijo mi amiga haciendo caras raras, seguro pensó lo mismo que yo, no podríamos hablar del tema hasta que se fueran los chicos
- Hola bombón - dijo Agus dejando un beso en mi mejilla, ganándose un empujón por parte de Julian que venía detrás.
No pude evitar reír con la mirada asesina que le dedicó y luego de saludarlo al igual que a los demás, cerré la puerta y me dirigí a la cocina.
- Siéntense que ya va a estar la comida - grité y Jenny atravesó la puerta enseguida para ayudarme
- Qué pasó? - preguntó en susurros mientras sacaba las bebidas de la heladera
- De todo pasó, te juro que no doy más. Pero después te cuento porque ahora no da
- Está bien, ya vamos a tener tiempo para hablar - dijo muy relajada y asentí con la cabeza.
Me ayudó a llevar los platos a la mesa y nos sentamos enseguida, frente a los chicos. El ambiente tenso que había al principio era terrible. Aunque él no paraba de dedicarme sonrisas que me mataban de ternura, yo no podía ni mirarlo a los ojos. Me ponía nerviosa, incómoda, me llenaba de culpa y angustia.
Comimos en silencio, llevándome varios elogios por parte de los chicos para, luego, tener una sobremesa en la que Agus se destacó sin dudas. No paraba de hacer cuentos, como siempre, ganándose risas mías y de Jenny, y varias cargadas por parte de Julian.
Me ayudaron a levantar todo y a lavar las cosas, por suerte, porque la verdad que no es algo que me entusiasme hacer. Julian, por su parte, no paraba de mirarme, absolutamente todo el tiempo, logrando ponerme más nerviosa de lo que ya estaba.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)