domingo, 30 de noviembre de 2014

CAPITULO 50

Capítulo dedicado a mis inco con amorrrrr ❤️





No despegó su brazo de mi cintura en todo el camino del auto hasta la puerta de mi departamento, donde me soltó y fui yo la que me colgué de su cuello procurando que no se apartara demasiado.

- Ahora si me voy, entra y descansa
- No - respondí en un tono bastante caprichoso, y él rodó los ojos mientras se mordía el labio inferior.

- Estas loca - largó y sonreí
- Entonces... te quedas?
- No - respondió firme - Mi viejo me está esperando, me va a matar - este chico no pensaba dejar de hablar nunca, no?

Lo volví a callar con un beso, estaba insoportable con las excusas y este era mi último recurso para convencerlo de quedarse acá conmigo.

No hizo falta mucho esfuerzo para que aflojara y me siguiera el beso, como siempre, terminaba convenciéndolo a mi manera. Llevó rápidamente sus manos poco más abajo de mis caderas mientras yo me entretenía con su pelo. Maldita adicción. Me acorraló en cuestión de segundos contra la puerta de mi departamento, mientras, torpemente, intentaba sacarme las llaves del bolsillo del pantalón.

Se separó tan solo un poco y apartó su vista para no errarle a la cerradura. Y yo con tal de no desaprovechar el tiempo me dirigí a su cuello, sin vueltas, dejando una cantidad infinita de besos de todo tipo.

Me dedicó una sonrisa cómplice una vez que volví a mirarlo y en un abrir y cerrar de ojos estábamos del lado de adentro, con la puerta cerrada.

Reí algo nerviosa cuando clavó sus ojos en los míos, estaban prendidos fuego y era algo que se podía notar a kilómetros de distancia. Rápidamente tiré la mochila en el sillón, mientras él me seguía, sosteniéndome por la cintura. Y sin perder más tiempo me di vuelta, agarré su cara entre mis manos, con posesión, y lo atraje hacia mí para volver a unir nuestros labios en un beso bastante más subido de tono que los anteriores, si es que eso era posible.

No se en qué momento se deshizo de mi campera, pero cuando quise acordar, sus manos estaban subiendo ágilmente desde mis caderas hasta el borde de mi remera. Jugó con él e hizo un amague con levantarla, pero optó por esconder sus manos por debajo y acercarme más hasta pegarme a su cuerpo, poniéndose en contacto directo con mi piel, logrando erizarme por completo.

Apretó sus dedos con firmeza en la parte baja de mi espalda y los subió con una lentitud desesperante, a medida que mis manos ansiosas desabrochaban los primeros botones de su camisa, sin romper el contacto entre nuestros labios.

Me soltó cuando empecé a bajarle la camisa por los hombros y colaboró para que pudiera sacársela por completo lo más rápido posible. Realmente no sabría decir cual de los dos mostraba más desesperación y deseo por el otro.

Nunca lo había tenido tan cerca y en cuero, y por tal razón me puse tan estúpida y embobada que solo me salió llevar mis manos hacia sus hombros, bajarlas por su pecho y recorrer lentamente toda aquella maravilla. Él inevitablemente sonrió ante mi reacción y comenzó a dejar una serie de besos que comenzaron en mi mandíbula y recorrieron mi cuello en su totalidad para finalizar bajo mi oreja, en la cual se entretuvo un buen rato.

Se separó un poco y pegó su frente a la mía enseguida. Tenía los ojos cerrados pero podía escuchar con claridad su respiración agitada chocando en el aire con la mía, mientras por la proximidad de su pecho sentía su corazón latiendo casi tan desesperado como el mío.

No se cuanto tiempo estuvimos así pero tuve la necesidad de cortar la maldita distancia, capturando con increíbles ganas su labio inferior, aprovechando para morder y tirar suavemente de él. Fue lo que necesitaba para que él reaccionara y de un solo movimiento se deshaga de mi remera, la cual ya me estaba empezando a molestar.

Quería esto, entrar en contacto con su piel, sentirlo cada vez más cerca. Y así, entre besos, lo dirigí hasta mi cuarto, el cual estaba iluminado tan solo por unos pocos rayos de sol que lograban atravesar la persiana. Caí sobre su falda en cuanto lo empuje un poco para que se sentara sobre la cama, y rápidamente acomodé las piernas a cada lado de su cuerpo.

Él llevó sus manos hacia el broche del corpiño mientras dejaba una cantidad incontable de besos en mi pecho, y en cuestión de segundos se logró liberar de él, tirándolo por algún rincón de mi habitación. Conectó nuevamente su mirada con la mía, y no hizo más que llenarme de seguridad.

En pocos minutos nos deshicimos del resto de la ropa, que era lo poco que nos separaba, para por fin entregarnos el uno al otro. Literalmente había estado soñando con este momento incluso desde antes de conocerlo.




Me entretuve acariciando su pelo con delicadeza a medida que nuestras respiraciones se normalizaban. Tenía todo su peso sobre mi cuerpo pero ni siquiera me molestaba, no podía pedir algo mejor. Sentía su aliento golpeando en mi cuello y no pude evitar sonreír.

Al rato comenzó a dejar suaves besos allí, de a poco, pero sin mover ni un músculo de su cuerpo. Pasamos un rato así, bajo un silencio para nada incómodo, hasta que él se movió un poco y se apoyó sobre sus codos, uno a cada lado de mis brazos, llevando el peso de su cuerpo hacia ellos. Me miró a los ojos durante un rato e inconscientemente le acomodé el pelo, para luego dejar mi mano detrás de su nuca, acariciándolo delicadamente.

- Qué pasa? - dije largando una risa ante tanto silencio
- No puedo creer lo linda que sos, y que todo esto sea real, eso pasa - dijo mordiéndose el labio inferior y sonreí, así o más tierno?
- Awww cosita - dije atrayéndolo hacia mí para besarlo nuevamente, ahora con ternura, lento.



Me desperté con más cansancio del que tenía, tanto que apenas pude abrir los ojos para fijarme si veía a Julian. No, por ningún rincón de la habitación habían rastros de él. Bufé mientras con mucha pereza me estiraba ocupando toda la cama, qué pocas ganas de moverme tenía. Junté fuerzas no se de donde y me levanté para luego agarrar de entre mis cosas su buso, que gracias a Dios no se le había ocurrido pedírmelo, porque no tenía en mente devolvérselo, no por ahora.

No se cuanto habré dormido pero afuera ya estaba oscureciendo. Lo busqué por todos lados pero nada, lo único que me alivió fue ver su camisa en el piso, justo donde la había tirado hace unas horas, o sea que seguía acá. Sonreí al recordar todo y me dirigí sin dudarlo al balcón.

Y ahí estaba, de espaldas, en bóxer, muy tranquilamente, con sus brazos apoyados sobre la baranda. Estaba fumando, para variar, y con la vista fija en el paisaje, ni cuenta se dio de que yo también estaba ahí.

Apreté con fuerza mis brazos alrededor de su cintura y dejé un par de besos en su espalda. Lo escuché reír por lo bajo mientras llevaba su mano libre sobre las mías, qué mejor?

- Vos nunca tenés frío, no?
- Callate, si te encanta que ande así - dijo entre risas y bufé
- Idiota - me quejé y automáticamente giró en el lugar, quedando de frente a mí.

Dejó un sentido beso en mi frente y luego apagó el cigarrillo contra la baranda para tirarlo sin ningún problema hacia la calle.

- Qué haces que no estás en la cama? - preguntó en un tono bastante sobre protector mientras rodeaba mis hombros con sus brazos
- Es que no te veía y me asusté, pensé que te habías ido
- Cómo me voy a ir? - dijo con una sonrisa tierna - Sabía que venías cansada desde anoche y no quería que te despiertes, por eso me vine para acá
- Mmm - incliné mi cabeza un poco hacia atrás para quedar a la altura de su cara, y él se encargó de unir nuestros labios en un beso corto pero intenso.

Nos dirigimos sin soltarnos del abrazo hasta mi cuarto.

- Me voy a bañar gordo, no te vayas
- No me voy a ir a ningún lado, Ori - dijo riendo una vez que se había tirado cómodamente en mi cama - Si necesitas ayuda chiflame
- Si claro, espera sentado - respondí irónicamente y lo escuché reír mientras cerraba la puerta del baño.

Dejé que el agua caliente corriera por todo mi cuerpo y eso me relajó tanto que creo que estuve así aproximadamente media hora. Cuando salí, envuelta en una toalla, me encontré con un Julian completamente dormido, tan estirado que ocupaba todo el ancho y largo de la cama. Sonreí inconscientemente, parecía tan tierno e inocente en ese estado.

Lo único que me puse sobre la ropa interior fue obviamente, su buso. Me peiné y me sequé un poco el pelo y a todo esto Julian todavía no se había despertado. Me senté con cuidado en un espacio libre que encontré cerca de su cara y comencé a acariciarle el pelo. Definitivamente no se despertaba con nada.

- Juli - susurré sin apartar mi mano de su rostro
- Mmm - se quejó con los ojos aún cerrados
- No te pensás levantar?
- Si - murmuro con la voz ronca, para luego estirar sus brazos, rodear mi cintura y tirarme arriba suyo.

- Podes mirarme cuando te hablo? - pregunté entre risas mientras intentaba zafarme de su agarre, pero él no hizo esfuerzo alguno por abrir los ojos
- Podes callarte y darme un beso?
- No
- Dale
- No, soltáme!

No pude evitar reírme por la escenita y él con brutalidad acercó mi cara a la suya con su mano firme en mi nuca, para luego instintivamente encontrar mis labios en la oscuridad. Le seguí el beso sin protestar, y me acomodé sobre él, relajando por completo mi cuerpo el cual hace tan solo unos segundos estaba completamente tenso y luchando por escapar.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

CAPITULO 49

- Ey, te colgaste - largó, haciéndome caer en la realidad
- Es que... está muy bueno el lugar -  dije y él asintió mientras miraba rápidamente todo - A cuantas trajiste a comer acá? - pregunté y bufó
- A nadie, las únicas veces que vine fue con mi viejo y por almuerzos de negocios
- Ah... - murmuré y él sonrió mientras negaba con la cabeza.


- Bueno, qué querés comer? - preguntó después de que leímos la carta unas cinco veces seguidas
- Te diría una milanesa con papas fritas, pero me sentiría algo desubicada, así que no se... Pasta?
- No seas tonta, lo quieras va a estar bien - dijo y sonreí
- Pasta - repetí y él asintió.

Pidio lo mismo para los dos y una botella de vino tinto, a pesar de haberle repetido mil veces que luego él tenía que manejar y encima volver a trabajar. Mientras esperábamos la comida tomamos casi una copa entera cada uno, moría de hambre y ya no sabía que hacer con mi ansiedad.


- Quien es?
- Quien es quien? - pregunté con el ceño fruncido
- El pibe que estaba el otro día en tu departamento - dijo ahora serio, le cambió la cara completamente - Quien es?
- Nico - dije junto con una risa, pero a él no pareció hacerle gracia - Un amigo
- Nunca lo había visto
- Lo que pasa que es un amigo de la facultad, y nos juntamos para estudiar
- Ah que copado
- No seas tonto - dije con una sonrisa, estirando mi mano para peinarle el pelo que caía sobre su frente
- La próxima estudia con Jenny y ya fue, para qué querés mas gente?
- Para, para, para, me vas a hacer una escenita? Por un compañero de la facultad con el que me junto a estudiar? Esto es real Julian?
- Y por qué? No puedo?
- No! No podes - dije elevando el tono de voz, y sus ojos se abrieron de golpe - Mira, él se quedó bancándome la hora y media de espera del otro día, y me acompañó caminando hasta el departamento porque la persona que había quedado en llevarme se olvidó de mi, así que fijate bien como son las cosas antes de hacerte la cabeza por cualquier hombre que se me acerca
- No quiero discutir otra vez - se quejó, en un tono de voz bastante relajado - Ya se que estuve mal, no tenés que remarcármelo todo el tiempo tampoco, porque por algo me perdonaste o me diste otra oportunidad, no?
- Tenés razón, perdón, no se por qué me pongo así - dije cerrando los ojos y sosteniendo mi cabeza con ambas manos
- No, está bien, solo que mejor dejemos este tipo de cosas para después. Ahora disfrutemos del almuerzo y el poco tiempo que tenemos para estar juntos, puede ser?

Asentí desganada y él me regaló una de sus amplias y perfectas sonrisas, de esas que te cambian el humor de un momento al otro. Qué más podía pedir?


Nos tomamos todo el vino a medias mientras comíamos entre charlas y muchas risas. Sí, estábamos un poco pasados de copas y se estaba empezando a notar.

- Qué hora es boludo? Tenés que volver a la oficina - dije algo alterada luego de que él, caprichoso y machista como siempre, pagara la cuenta
- Las dos y media pasadas - dijo despreocupado - no hay problema igual
- Cómo que no? Dale vamos, te van a matar - lo apuré levantándome de la silla y obligándolo a hacer lo mismo, mientras él reía, totalmente relajado.

Nos subimos al auto y tuve que respirar hondo para aclarar mi mente. Estaba algo mareada, producto del alcohol, y rogaba internamente que a Julian no le pasara lo mismo.

- Maneja con cuidado por favor, no quiero morir en el camino ni que nos agarre la policía - dije nerviosa sin parar ni para respirar
- Tranquila Ori - rió - no pasa nada, estoy bien
- Seguro? A ver, cuantos dedos tengo?
- Doce - respondió divertido y le pegué nuevamente - Seis, tonta.

Le acomodé el pelo a medida que el auto se ponía en marcha y él aprovecho el momento para dejar un beso en mi brazo, lo que me dio mucha ternura. Me relajé, un poco nada más, y me acomodé en el asiento para poder mirar por la ventana.

- Llegamos - dijo con una sonrisa cuando estacionó frente al edificio.

Apagó el auto pero ni siquiera se movió, simplemente me miraba como esperando que me bajara.

- No pensás bajar vos? - pregunté mientras abría de a poco la puerta
- No Ori, me tengo que ir volando, estoy trabajando
- Ah, ahora sí te preocupa llegar tarde - me quejé y él largó una pequeña risa - Acompañame hasta la puerta aunque sea, estoy un poquitito mareada y no quiero caerme por las escaleras - exageré junto con un puchero, logrando robarle otra sonrisa
- Mira que no me vas a comprar siempre con esas caritas eh, no te mal acostumbres - dijo rendido y reí.

Se desabrochó el cinturón de seguridad suspirando, bajó rápidamente del auto para dar la vuelta y, rodeando mi cintura con su brazo derecho, ayudarme a bajar a mi.

sábado, 15 de noviembre de 2014

CAPITULO 48

Sonó el timbre y con toda la pereza y el mal humor del mundo me levanté a abrir la puerta, mientras los chicos en el sillón miraban un poco de tele para distraerse antes de seguir estudiando.

- Valía contestar los mensajes - dijo con una leve sonrisa en el rostro ni bien abrí la puerta, provocando que la cerrara de golpe, en su cara.

- Quien era? - preguntó Jenny mirando hacia la puerta, mientras yo intentaba reaccionar
- Ju...lian - susurré
- Ay no seas pendeja, abrile - dijo entre risas y asentí dudosa, lo que menos quería en ese momento era verlo.

Junté fuerzas y respiré hondo antes de por fin volver a abrir la puerta. Él me miró algo confundido y luego de recorrer rápidamente la habitación con la mirada, por fin habló.

- Se puede saber qué te pasa?
- A vos qué te pasa Julian? - pregunté algo alterada
- A mi nada, sos vos la que no me contestas y encima me cerrás la puerta en la cara
- Ah bueno, sos un caradura - dije junto con una sonrisa irónica - Una hora y media estuve esperándote boludo, una hora y media, como una idiota. Me dijiste que me pasabas a buscar a la una por la facultad y nunca apareciste, y ahora soy yo la culpable de todo, no?

Su cara se transformó al instante y llevó ambas manos a su cabeza, con rabia. No hice más que mirarlo hasta que se dignara a hablar. Lo empujé hacia afuera del departamento y cerré la puerta detrás de nosotros, evitando la escenita lamentable en público.

- Perdoname - dijo al poco rato, cuando por fin me miró
- No cambias más Julian, no te importa nada, y está bien, es tu forma de ser y lo entiendo, no te voy a pedir que cambies. Pero no me hagas más estas cosas, no me gustan, la paso mal
- Para Ori, soy un boludo, sí, pero no fue a propósito o porque no me importes. Simplemente me olvidé, se me pasó
- Si ya veo que se te pasó, y también veo que me voy a tener que acostumbrar a tus descuidos constantes
- No, no va a volver a pasar, te lo prometo - dijo acercándose - me perdonas? - preguntó casi en un susurro, sosteniendo mi cara entre sus manos.

Cerré los ojos para aguantar el llanto, no quería mostrarme débil ante él y tampoco era mi intención darle muchas vueltas al asunto.

Los volví a abrir y me encontré con su cara de preocupación, lo cual me dio mucha ternura. Deposité mis manos en sus muñecas para apartarlo de mí, sinceramente no tenía ganas de nada.

- Ya está, estoy de mal humor y tengo cosas que hacer, hablamos en otro momento - dije evitando con todas mis fuerzas el contacto con sus ojos.

Asintió sin decir nada, me dio un sentido beso en la frente y luego por fin me dejó el camino libre para volver tranquilamente a mi departamento.

Di un portazo y ambos me miraron fijo, preocupados.

- No mate a nadie - aclaré luego de un silencio algo incómodo, y me tiré cómodamente en el sillón.

- Todo... bien? - preguntó Jenny y me encogí de hombros
- Se olvidó - reí irónicamente - Supongo que ya estoy acostumbrada a que me hagan este tipo de cosas, no?
- A cualquiera le puede pasar - intervino Nico, defendiéndolo, y lo fulminé con la mirada - Va, digo... No se
- Y vos no vas a decir nada? - pregunté alterada al ver que mi amiga solo me miraba y sonreía
- Es que no se que decirte - rió - es un boludo y las dos lo sabemos, pero no es mal tipo, te quiere, y si se olvido es porque es un colgado de mierda, no por otra cosa
- Igual creo que es mi culpa eh, por seguir esperando tanto de los hombres. Es irónico que después de que me hayan cagado tanto, siga esperando que sean perfectos
- No generalices Ori, no todos son como Benjamín
- No había necesidad de nombrarlo igual - grité alterada y ambos rieron
- Bueno ey, basta de estas charlas de mujeres que me voy a tener que ir yendo sino...


La noche llegó y nosotros seguíamos estudiando, esto ya era insano. Paramos para comer y luego de un rato, como ya era tarde, los chicos se fueron en el auto de Jenny.

Entré a bañarme, me cambié y acosté enseguida, no sin antes ponerme el buso de Julian que había dejado tirado en la cama esa mañana. Suspiré luego de olerlo y me hundí bajo las sábanas y frazadas. Estaba realmente agotada y solo quería dormir, sin pensar en nada.

Pocos minutos luego de haber cerrado los ojos dispuesta a dormir, me vibró el celular bajo la almohada. Bufé y algo encandilada por la luz de la pantalla, leí el mensaje.

"Me quede re mal por lo de hoy Ori, en serio"

"Ya fue Julian"

"No, no fue nada, estas enojada y me parece perfecto porque soy un pajero, pero dame otra oportunidad para hacer las cosas bien, no va a volver a pasar"

"No estoy enojada, o si no se, pero se que es algo del momento y que seguro se me pasa"

"Queda pendiente el almuerzo entonces?"

"Si no me volvés a plantar, sí. Pero vas a tener que esperar hasta el jueves después del parcial, estos días no voy a tener tiempo ni de respirar"

"Espero todo lo que sea necesario. Estudia!"

"No necesitas decirlo eh"

"Jajaj te quiero" - respondió cambiando de tema y sonreí como una tarada, qué tan difícil se me iba a hacer estar enojada con él?

"Mucho" - agregó en otro mensaje

"Yo también, mucho"

Terminó la conversación enviando una carita tirando un beso y un par de corazones. Suspiré nuevamente para luego volver a dejar el celular bajo la almohada y por fin dormirme.


No se como hice para despertarme pero lo único seguro es que no fue gracias al despertador, el cual sonó toda la mañana y obviamente no lo escuché.

Tenía unos mil mensajes de Jenny, quien a los pocos minutos estaba tocando el timbre como una desquiciada. Sí, faltaban diez minutos para que empiece la clase y yo estaba completamente dormida y sin cambiarme. Le abrí la puerta mientras me desperezaba y entró al departamento con una energía envidiable, considerando que eran casi las ocho de la mañana.

- Hace diez minutos que te estoy esperando en el auto Oriana, que haces que todavía no estas vestida? Llegamos tardísimo - se quejó a los gritos y por instinto tapé mis oídos, los gritos de mi amiga y mi mal humor por la mañana definitivamente no eran una buena combinación.

- Que se yo, me dormí - respondí mientras caminaba algo alterada hacia mi cuarto para buscar la ropa.

Me cambié y arreglé en tiempo record, a las ocho estábamos ya en el auto de camino a la facultad.

Llegamos bastante tarde y estuvimos un rato largo buscando dos malditos asientos libres, lo cual fue imposible y terminamos escuchando la clase de pie en el fondo del salón. Mi día no pudo haber empezado peor.  Para el mediodía ya estaba agotada, no quería saber más nada con respecto a la facultad, y lo peor de todo era saber que ni bien llegara a casa tendría que ponerme a estudiar igual o más que el día anterior.

Y así fue mi rutina todo el martes y miércoles. Paraba de estudiar para comer y al terminar volvía a internarme con los libros y apuntes. Nos juntamos un día en lo de Nico y al otro en lo de Jenny, para ir cambiando un poco.

La verdad que ya estaba harta de tanto estudio, realmente me iba a terminar haciendo mal. Ni siquiera tuve suficiente tiempo libre como para al menos cruzarme con Julian en el pasillo, teniendo en cuenta que desde el lunes no lo veía.

Me mandó un mensaje el miércoles de noche, deseándome suerte, y otro el jueves a la mañana, prometiéndome que esta vez sí me iba a estar esperando a la salida de la facultad para concretar el almuerzo que había quedado pendiente. Creo que con eso bastó para que todos mis nervios se calmaran y poder entrar tranquila y con un poco de esperanzas al salón.

A la una y cuarto recién salimos del parcial, completamente aliviados por habernos sacado ese peso de encima, pero con más ansiedad de la que entramos y con la certeza de que nos había ido pésimo, a pesar de todo el tiempo que le dedicamos.

Me despedí rápidamente de los chicos en cuanto divisé el auto de Julian estacionado en la vereda de en frente. No me había visto al parecer, tenía la radio bastante alta y su brazo apoyado sobre la ventana, mientras golpeaba sus dedos al ritmo de una canción.

Rodeé el auto por detrás y abrí la puerta del copiloto con total confianza. Él se sobresaltó al principio pero enseguida se le dibujo una sonrisa mientras yo entraba y me acomodaba a su lado.

- Buen día - dije devolviéndole la sonrisa para rápidamente y sin darle tiempo a responder, agarrar su cara entre mis manos y robarle un beso.

- Ah... bueno - dijo con cara de asombro y reí
- Qué?
- Pensé que estabas enojada y que me ibas a mirar con tu mejor cara de orto todo el día - dijo y no dudé en pegarle en el hombro.

- Estoy un poco enojada si - dije y levantó ambas cejas - pero sos tan...  - le apreté los cachetes y se quejó entre risas - lindo - finalicé, mirándolo detenidamente, y él sonrió, para luego acercar su cara a la mía y darme un último beso antes de arrancar el auto.

- Cómo te fue? Un nueve mínimo, no?
- Cuanta fe me tenés - dije algo desganada y él asintió sin mirarme - No se como me fue pero no creo que llegue a tanto, igual prefiero no adelantarme, cuando me den la nota te cuento.


Me pasé todo el camino mirándolo, y no me voy a cansar de repetir lo lindo que le queda el traje que usa para trabajar. Él por su parte no apartaba la vista de la calle, y nuevamente su mano estaba posada con total naturalidad sobre mi pierna izquierda, casi a la altura de la rodilla. Me ponía un poco nerviosa pero a la misma vez me gustaba que lo hiciera.

Estacionó frente a un restaurante aparentemente costoso y me bajé del auto algo tímida, no se por qué. Nos sentamos en una mesa contra la ventana y por un momento me dispuse a observar el lugar. Era bastante amplio y estaba muy lindo decorado, cada detalle parecía estar pensado para el lugar específico que ocupaba.

jueves, 13 de noviembre de 2014

CAPITULO 47

- Con vos todo mal - se quejó Julian ni bien Jenny puso un pie en el auto
- Qué hice ahora?
- Otra vez no me saludas, forra, mira que yo no me olvido de las cosas - dijo ofendidísimo, por lo que largué una carcajada
- Ay pobrecito él, está sensible - lo gastó, mientras se tiraba hacia adelante y agarraba su cabeza para darle un beso algo ruidoso en la mejilla.

Hizo lo mismo conmigo y reímos, entre los tres no llegábamos ni a los diez años de edad promedio.

- Los agarró la lluvia a ustedes dos o qué? - preguntó al poco rato
- No, nos bañamos, es algo que deberías hacer vos, colorada - respondió sin despegar la vista de la calle
- Juntos? - gritó y no hice más que girarme sobre el asiento, abrir los ojos bien grandes y dedicarle mi peor cara.
- Ojalá - murmuró él y reí, mientras le daba un codazo fuerte.


A los pocos minutos estábamos en la puerta de la facultad, sorprendentemente con tiempo de sobra antes de la primera clase. Jenny se bajó rápidamente luego de despeinarle un poco el pelo a Julian en modo de despedida, ganándose un par de puteadas por parte de él.

- A la una te espero acá - dijo serio mientras depositaba su mano derecha con total naturalidad sobre mi pierna
- Me parece perfecto - respondí junto con una sonrisa.

- Ey - gritó con su mano aún firme en mi pierna cuando vio que intentaba abrir la puerta
- Qué?
- Saludame pendeja - ordenó y reí, no podía creer que todos sus tonos de voz sonaran tiernos.

Con algo de torpeza llevé mi mano a su nuca, lo acerqué a mi, y sin previo aviso capturé sus labios, nuevamente. Lo sentí sonreír debido a mi efusividad pero ni siquiera me importó, no planeaba separarme de aquel beso hasta quedarme sin aire.


- Ori - murmuró sobre mis labios y negué rápidamente con la cabeza - Dale boluda, vas a llegar tarde - agregó y suspiré.

- Te espero - grité mientras me bajaba del auto, y él levantó la mano en modo de saludo, para luego arrancar el auto y dejarme ahí, inmóvil y completamente embobada.


Las horas se pasaron tan lento que creí que no íbamos a salir nunca de esa maldita clase. Será por las ganas que tenía de volver a verlo y de salir a comer con él. A la una menos cinco ya estábamos afuera de la facultad con Jenny y Nico, el único amigo que teníamos ahí adentro, con el cual completábamos el pequeño grupo de estudio.

Nos sentamos en la escalinata esperando que se hicieran la una para que viniera Julian y también Pablo, quien iba a pasar a buscar a mi amiga. Nico simplemente nos bancaba de buena onda, ya que él vivía a pocas cuadras y no tenía que depender de nadie para volverse.

Una y cinco aproximadamente llegó Pablo, y en lugar de acercarme al auto a saludar, como solía hacer siempre, me quedé sentada donde estaba. Se que él no tiene la culpa de tener un mejor amigo tan pero tan idiota, pero no podía evitar pensar que aún sabiendo todo lo que Benja hacía, y a pesar de conocerme tanto y que seamos tan amigos, lo siguiera cubriendo. Jenny se despidió de nosotros y corrió hasta subirse al auto de su novio y desaparecer, en cuestión de segundos.


- Y el vecinito? - preguntó Nico, con Jenny solían llamarlo de esa forma a Julian delante mío
- Supuestamente a la una llegaba - dije sacando el celular del bolsillo, 13:28.

Él se encogió de hombros y yo largué un suspiro, estaba agotada y lo único que quería además de dormir, era verlo.

- Capaz que hay tránsito - dijo intentando calmar mi ansiedad y reí, qué tan ingenuo era?
- Anda yendo si querés, no te preocupes que ya debe estar por llegar - dije restándole importancia al asunto y él negó con la cabeza
- No tengo nada más que hacer Ori, te aguanto hasta que venga.

Ya no sabía ni de que forma sentarme, tenía las piernas acalambradas y de Julian ni rastros. Pasaron las dos de la tarde, dos y media, y mis esperanzas de verlo llegar en su auto eran nulas.

- No lo querés llamar, Ori? Capaz le pasó algo
- No, no creo. Vamos, no me quiero quedar toda la tarde acá como una boluda - dije al borde del llanto.

Revise como por décima vez nuestra conversación por whatsapp pero no, ni siquiera me había mandado un mensaje para avisarme que no venía.

- Te acompaño hasta tu casa - dijo mientras bajábamos las escaleras
- No, te tenés que desviar, no seas boludo
- No, no se discute, aparte de todas formas nos íbamos a juntar a estudiar. Ya que estamos podríamos aprovechar, y de paso te distraes un poco - dijo y asentí desganada.

El camino a casa se hizo eterno. Yo fui la mayor parte del tiempo en silencio, con la cabeza en otro lado, mientras él me hablaba intentando levantarme el ánimo. Nunca había vuelto de la facultad caminando hasta mi casa, y obviamente no volvería a hacerlo jamás. Llegamos agotados, y entre los dos nos vaciamos una botella entera de agua en pocos minutos.

"Cuando quieras vení a casa, estoy con Nico y vamos a internarnos a estudiar para el parcial del jueves"

"Eh? Y Julian? En un rato se va Pablo y voy"

"Genial, después te cuento"

Guardé el celular y luego de cocinar, milagrosamente, unos omelettes, nos sentamos a comer. Increíblemente me quedaron ricos, y a los pocos minutos ya estabamos tirados en el sillón como dos gordos, mirando tele mientras esperábamos a Jenny.

Entre los dos juntamos todos los apuntes necesarios, y sumándole los libros y las cosas de Jenny, calculamos que dentro de un año estaríamos preparados para aprobar el maldito parcial.

A eso de las cinco llegó mi amiga, con otra pila de apuntes y resúmenes para sumar a la colección. Por suerte habíamos adelantado un par de temas y entre los tres nos complementábamos en cuanto a conocimientos y lectura.

- Ay boluda, contame! Cómo te fue con Juli? - preguntó en un momento, con bastante emoción
- Ehhh...
- No preguntes - intervino Nico y me reí para no llorar
- Por qué? Qué pasó?
- Esperé hasta dos y media y nunca llegó, que se vaya a la mierda - dije con bronca
- Qué? Ah no listo, lo tengo que matar - dijo y asentí - Y no te dijo por qué no fue o si le pasó algo?
- No, ni un mensaje. Pero ya fue, no quiero pensar más en eso porque más bronca me da, te juro.

Pasaron un par de horas y por suerte no se había vuelto a tocar el tema. Estábamos los tres hartos de tanto estudio así que hicimos una especie de recreo para merendar algo y distraernos un rato.

"Salgo ahora de la oficina, estas en tu casa? Te extraño un poco"

Ah no, no podía ser más caradura. Una hora y media esperándolo, me dejó plantada, y ahora me extraña "un poco". Tire el celular por ahí y sin dar muchas explicaciones me puse a leer, otra vez.

domingo, 2 de noviembre de 2014

CAPITULO 46

Me moví un poco en el lugar, muerta de frío y a los pocos segundos abrí los ojos de golpe, completamente sobresaltada. Miré para todos lados, sin entender mucho donde estaba. Era el sillón de Julian, pero no habían rastros de él por todo el departamento. Busqué lo más rápido que pude el celular, que había dejado en la mesa y me paré del sillón de un salto. Eran las siete y media de la mañana, genial, tenía que entrar a clase a las nueve y no me había ni bañado.

No se en qué momento llegué a quedarme dormida de esa forma. Revisé el resto de las habitaciones en busca de Julian pero nada, ni en su cuarto, ni en el baño, ni en la cocina, y mucho menos en el balcón. Bufé algo fastidiosa y me dirigí a la puerta de entrada, con la esperanza de que hubiera dejado las llaves y así poder irme a mi departamento, pero no. Estaba encerrada y sin él.

"Se puede saber donde te metiste, pendejo?"

"Baje a comprar puchos y algo para desayunar, vuelvo en un rato"

"Dale boludo, en un rato no, AHORA! Entro a las nueve y todavía no me bañé, apurate"

"Jajajaj bañate en casa tonta, fijate que en alguno de los cajones del ropero hay cosas de mi hermana, y toallas en el baño, en diez estoy ahí"

No pude evitar sonreír al instante, él siempre tan atento.

Me dirigí a su cuarto y al poco rato ya tenia la ropa elegida, y al parecer era todo de mi talle, mejor imposible. Por último agarré de entre su ropa un buso algo abrigado. Era increíble como todo tenía el olor de su perfume, y por esa misma razón quería ponerme todo lo que allí había.

Entré a bañarme y a los pocos minutos ya me estaba secando, justo cuando escuché el ruido de la cerradura, y luego un par de pasos y ruidos.

- Ori, todo bien? - preguntó del otro lado y suspiré aliviada, quien más iba a ser?
- Sí, ya salgo!

Me cambié en cuestión de segundos. Era un simple jean negro y una linda remera, al parecer tenía gustos en común con su hermana, aparte del talle. Por último me puse el buso de Julian, no sin antes olerlo un rato. Me quedaba algo grande, sí, pero era muy lindo y que tuviera el olor de su perfume lo hacía aún más perfecto. Me peiné rápidamente y salí así como estaba.

Me quedó mirando de arriba a abajo algo embobado y no pude evitar ponerme toda roja. No solo me intimidaba que me mirara de esa forma, sino que encima llevaba puesta ropa de su hermana y suya, lo cual me daba algo de vergüenza.

- Me vas a matar un día de estos - dijo finalmente y reí
- Gracias... por la ropa. Y agarré esto  porque tenía frío, espero no te moleste - dije haciendo referencia al buso
- Al contrario, me encanta, te queda lindo - dijo y me encogí de hombros.

Se sentó en un banco en la cocina y me hizo señas de que me acercara. Había hecho café para ambos y compró medialunas para acompañar. Qué mejor? Pasé un brazo por encima de su hombro apenas llegué a su lado y él me sonrió.

- Buen día - susurré luego de dejar un corto pero sentido beso en sus labios
- Buen día, linda - respondió aún con voz de dormido, no podía más de tierno.


- En qué momento me quedé dormida, me explicas? - pregunté mientras me sentaba a su lado y tomaba un poco de café
- Creo que mientras te tocaba el pelo - dijo divertido - te dormiste enseguida y no te quise despertar - agregó y sonreí
- Y vos no trabajas hoy? - pregunté al ver que seguía vestido como ayer a la noche
- Sí, pero yo me baño y me cambio en diez minutos, no como otras...
- Callate tarado, si no tardé nada - me quejé pegándole en el hombro, mientras él solo reía.


Desayunamos entre más risas y al poco rato él ya estaba entrando a bañarse. Aproveché para ordenar un poco y lavar lo que habíamos ensuciado en la cocina, y una vez que terminé me dispuse a analizar el departamento. Era igual al mío, pero se notaba a kilómetros que en él vivía un hombre. De decoración ni hablemos, lo único que había ademas de muebles eran portarretratos, los cuales observé uno a uno antes de que Julian saliera del baño. Tenía un par de fotos con Maxi y Agus, y el resto eran todas familiares, con sus padres, y en la mayoría aparecía su hermana. Lo noté porque, bueno, no era muy difícil de adivinar, la chica era el calco de Julian pero en versión femenina, la misma sonrisa, los mismos gestos.

- Qué hacías? - preguntó de la nada y salté, como si estuviera haciendo algo malo
- Me asustaste tarado - grité y me quedé muda en cuanto lo vi, todo mojado y con una toalla blanca muy por debajo de la cintura - Ehhh... nada, miraba las fotos - agregué algo nerviosa y él me sonrió
- Mira tranquila - dijo y mi cabeza lo tuvo que procesar, a él o a las fotos? - Me voy a cambiar y vengo
- Sí, mejor - dije aún algo tensa y lo escuché reír por lo bajo mientras se alejaba.

Tuve que sentarme en el sillón y respirar hondo unas cuantas veces después de lo que acababa de ver. Este chico no dejaba de sorprenderme, nunca.


- Cómo estamos de horario? - preguntó mientras caminaba de un lado al otro algo apurado.

Me costó la respuesta, en lugar de mirar el celular, me detuve en él, y en su look para ir a trabajar. Acaso esto era real? Llevaba un pantalón negro algo ajustado, zapatos un poco más formales, una camisa blanca que le marcaba todo, y el pelo muy mojado y despeinado.

- Bien, son las ocho y cuarto - dije casi tartamudeando, por qué me ponía tan estúpida solo de verlo? - Vos a qué hora entras a trabajar?
- A las nueve también, te dejo en la facultad y me voy directo para la oficina - dijo mientras se arremangaba cuidadosamente la camisa
- No, pero yo voy en mi auto, no te preocupes
- Dije que te llevo yo, no se discute
- Que vivo, y después me tengo que volver en bondi
- A qué hora salís?
- A la una, creo
- Bueno, a la una estoy ahí. Comemos, te dejo en tu casa, y me vuelvo a trabajar - dijo y bufé
- A vos no se te puede decir que no?
- No - dijo divertido y negué con la cabeza mientras me mordía el labio.


- Podemos pasar a buscar a Jenny? - grité desde el sillón, mientras él agarraba una especie de bolso o maletín para el trabajo, y metía algunas cosas dentro
- Si me saluda si, sino no
- Que malo, no la pelees
- Yo pelearla? Es ella la que empieza siempre - se defendió y reí, no podían ser mas niños ambos
- Si claro, vos sos un santo
- Vos lo dijiste...


Antes de salir volví a mi departamento, dejé la ropa de anoche, me lavé los dientes, cambié el buso por una campera mía, y por último agarré el bolso de la facultad. Aparentemente estaba todo. Cerré la puerta y Julian estaba ahí, recostado sobre la pared, esperándome. Me mordí el labio inconscientemente al verlo tan lindo y me acerqué a él, hasta colgar mis brazos por detrás de su cuello.

- Te queda lindo el disfraz de empresario - dije y él rió
- Ey, yo soy una persona seria, trabajadora y responsable, no me subestimes, nada de "disfraz" - se quejó divertido mientras le corría el pelo mojado hacia atrás
- Si, bueno, como digas, te queda lindo - insistí, acercando mi cara a la suya.

Sin dar muchas vueltas lo besé, de la forma más tierna que pude, teniendo en cuenta lo lindo que estaba y las ganas inmensas que le tenía. Él rodeó mi cintura y me pegó más a su cuerpo a medida que profundizaba el beso.

Tuve que juntar toda mi fuerza de voluntad para separarme de él, de lo contrario íbamos a llegar tarde los dos. Dejó un cálido y corto beso en mis labios antes de pasar su brazo sobre mis hombros para luego bajar las escaleras, juntos.

sábado, 1 de noviembre de 2014

CAPITULO 45

Me dediqué a observarlo desde que subió al auto, y no podía evitar centrarme en cada gesto que hacía con su cara, cada movimiento de sus manos mientras lo encendía y arrancaba. Manejaba con tanta concentración y a su vez naturalidad que me era imposible sacarle los ojos de encima, y a él parecía no incomodarle en lo más mínimo.

- Por qué me miras tanto? - dijo con tanta ingenuidad que me reí algo fuerte
- Es que estás todavía más bueno al volante - dije de una y él largó una carcajada
- No empieces
- Por qué? - pregunté entre risas y él bufó.

Llevé mi mano izquierda a su nuca, con el propósito de molestarlo un rato. Dejé que mis dedos se entretengan con su pelo y él simplemente suspiró.

- Vamos a chocar, Ori
- Cómo? No era que manejabas mejor que yo?
- Pero mira lo que me haces, eso es trampa - se quejó y reí
- Lo lamento, me voy a ir cobrando de a poco la del cuello - dije y negó con la cabeza, mordiéndose el labio.



- Dame un beso - rogué cuando llegamos al primer semáforo, mirándolo a los ojos y con mi cabeza apoyada sobre su hombro.

Me venía aguantando las ganas de besarlo desde la tarde, y venía llevándola bien, pero él se esforzaba por ser un poco más perfecto cada segundo que pasaba.

- Podés dejar de pedir permiso para todo?
- Y vos podés activar? No puede ser que siempre te tenga que apur...

Y no me dejó ni terminar la frase. Sentí instantáneamente su mano izquierda posándose con fuerza sobre mi nuca para acercarme a su rostro y acto seguido, sus labios chocando violentamente con los míos. Wow. Por un momento me había olvidado lo que se sentía. No demoró mucho su lengua en abrirse camino, con confianza, ni la mía en seguirle el juego.


Si no fuera por las bocinas en el momento en que la luz verde volvió, probablemente no nos hubiéramos separado nunca. Me aparté rápidamente para acomodarme derecha en el asiento, mientras él puteaba por lo bajo y volvía a acelerar.

El resto del viaje se paso muy rápido, cuando quise acordar ya estábamos guardando el auto en el estacionamiento del edificio. Subimos las escaleras entre charlas y nos paramos algo dudosos al llegar a nuestro pasillo.

- Querés pasar un rato? - preguntó rompiendo el hielo y asentí rápidamente.

No se por qué pero siempre me sentía incómoda o vergonzosa estando en su departamento.

- Sentate boba - dijo con una sonrisa mientras se dirigía a la cocina - Cerveza? - gritó desde lejos y acepté sin dudarlo.

A los pocos segundos ya estaba de vuelta, con dos botellitas ya destapadas en sus manos.

- Vos vivís a base de cerveza, no? - pregunté mientras se acomodaba a mi lado en el sillón
- Bien que nunca te negas cuando te ofrezco, así que callate - retrucó e instintivamente le pegué en el hombro.

- De qué querías hablar ayer? - preguntó despreocupado, luego de tomar un trago
- No quiero hablar, quiero que vos hables - dije y frunció el ceño, algo confundido - Sí, no te hagas, quiero que me expliques por qué me mentiste
- Con qué te mentí? - preguntó haciéndose el desentendido y bufé
- Por qué me dijiste que tenías novia?

Tiró la cabeza para atrás y me quedé mirándolo atentamente hasta que por fin se decidió por hablar.

- No quería confundirte Ori, vos estabas con otro tema y no me parecía que fuera el momento para nosotros - dijo con seriedad y asentí
- Y hoy seguís pensando lo mismo?
- Sí - tragué saliva, eso dolió
- Entonces por qué...?
- Porque me gustas, mucho - interrumpió, sabiendo a qué me refería - y porque soy hombre, no tengo esa capacidad de resistirme que tienen ustedes - agregó y sonreí desganada.

Tomé un poco de cerveza y le corrí el pelo hacia el costado, durante un momento algo tenso.

- No se si es el momento o no - largué, rompiendo el silencio - pero me hace bien estar con vos, y es lo único que quiero
- Estás dolida por lo que te hizo el otro boludo, no podes saber con claridad lo que querés a dos días de haber cortado con tu novio
- Pero vos mismo me dijiste que no piense más en él, y cuando estoy con vos ni siquiera se me pasa por la cabeza, entendés?
- Pero justamente por eso, yo no quiero que me uses para olvidarte de él, o porque estás resentida, por eso te digo que no me parece el momento
- En serio podes pensar que te estoy usando, Julian? - pregunté elevando el tono de voz y él se encogió de hombros - Te estás equivocando y mucho
- Puede ser, pero no puedo evitar pensar eso cada vez que estoy con vos, es horrible
- Al final sos más vueltero que una mina - dije tirándome para atrás en el sillón.

No dijo nada al respecto y a los pocos minutos volví a acercarme.

- Ey - susurré, agarrando su cara con una mano para lograr que me mire - Puede que sea un poco rápido todo, sí, y tenés razón. Pero por primera vez en mi vida se lo que quiero, y no te voy a dejar pasar como ya hice una vez
- No es eso Ori, es... dejar que se acomoden las cosas
- Y por qué no podemos estar juntos mientras las cosas se acomodan? No es tan difícil - dije casi en un tono de desesperación, por lo que él sonrió
- Me vas a terminar ganando por cansancio vos - dijo cerrando los ojos y reí.

No hice más que acurrucarme a su lado y rodear con mis brazos su cintura, aferrándome con fuerza. Y él no tardo mucho en pasar un brazo sobre mis hombros y con la otra mano acariciar mi pelo, con delicadeza.

No se qué pasaría con nosotros de ahora en más, ni cuanto me iba a costar que afloje del todo, pero estando entre sus brazos nada de eso me preocupaba. Solo me importaba permanecer así por mucho tiempo más y que por nada del mundo se le ocurra soltarme.

- Te quiero - largué, casi en un susurro
- Yo más, pendeja - dijo e inevitablemente sonreí, para luego cerrar mis ojos y abrazarlo aún más fuerte, luego de dejar un beso sobre su pecho.