Se largó a llover finalmente a eso de las tres, y la verdad que no encontré mejor excusa para dormir toda la tarde, tapada hasta la cabeza.
Cuando me desperté ya había oscurecido. Mi celular no paraba de sonar y aún algo dormida, atendí, sin ni siquiera fijarme quien era.
- Ori... quería saber como estabas
- Ahora sí te importa como estoy? - pregunté rodando los ojos
- Si, mucho me importa
- Basta Benja, no estoy de humor
- Podemos hablar bien?
- No - respondí cortante - por lo menos hoy... no - agregué y corté rápidamente.
Ya bastante deprimente venía siendo mi sábado como para encima tener que soportar otra discusión con él.
Me quedé mirando series en la computadora hasta que se hicieron las diez de la noche y el timbre sonó. Maldije en voz alta y con mucha pereza me levanté de la cama para dirigirme a la puerta.
Apenas abrí una sonrisa se dibujó en mi rostro, ni siquiera lo pude disimular.
- Qué haces vos acá? - pregunté algo sorprendida y él se encogió de hombros
- Te vi un poco mal hoy, y además me esta pegando fuerte la mudanza - bajo la mirada y yo solo sonreí - te molesta si comparto mi cena con vos? - preguntó mostrando una caja de pizza que tenía en la mano y dos cervezas.
Por primera vez desde que lo conocí lo notaba nervioso y me dio mucha ternura verlo así.
- No, para nada, pasa - dije dando un paso atrás y él me siguió.
- Deja las cosas acá, yo... mejor me voy a cambiar y vuelvo - dije con algo de vergüenza al notar que aún seguía con el pijama
- No te preocupes, quedate así, no me molesta
- Pero a mi sí, doy lástima - dije riendo y él se mordió el labio mientras negaba con la cabeza - Ponete cómodo que ya vuelvo - agregué y asintió.
Me dirigí al cuarto lo más rápido que pude y con los nervios que tenía agarré lo primero que encontré, un jean negro, una remera simple, blanca, y por arriba me puse una camisa a cuadros, abierta. Me peiné un poco ya que estaba hecha un desastre y volví al living.
Sonreí al verlo ya sentado y con un vaso de cerveza en la mano. Se había tomado bastante literal lo de ponerse cómodo.
- Ah bueno, empezá sin mí que no hay problema - dije y él rió
- Te estaba esperando, no probé nada - se defendió mientras me hacía una radiografía con su mirada
- Em... Comemos? - propuse algo nerviosa y él asintió con una sonrisa.
- Estas mejor? - preguntó cuando me senté a su lado, con un pedazo de pizza en la mano
- No mucho - dije encogiéndome de hombros y él asintió apenado
- Que bajón - hizo una pausa - No hablaste con... tu novio?
- No, y tampoco quiero hablar, está todo mal - dije bajando la mirada
- Bueno menos mal que estoy yo acá para subirte bien el ánimo
- Tanta fe te tenés? - pregunté entre risas y él asintió entusiasmado - que tarado que sos!
- Mira, te estas riendo, que groso que soy - dijo contagiándose de mi risa y me quedé mirándolo un rato, mordiéndome el labio.
No se si es consciente de lo lindo que es, pero yo no puedo parar de pensar justamente en eso.
- Como te lleva la mudanza? - pregunté luego de darle un trago a la cerveza
- Bien, que se yo... es complicado, primer día y ya me siento un poco solo. Sino mirame, tocándole la puerta a mi vecina, mendigando compañía
- Ey no, te entiendo, a mi me pasa lo mismo. En realidad ya me acostumbré, pero cada tanto me pasa eso de sentirme sola, así que no te hagas problema, cuando quieras nos podemos hacer compañía - dije y me respondió con una sonrisa enorme
- Lo voy a tener en cuenta eh
- Bueno, contame algo... por qué te viniste a vivir solo?
- Quería un poco más de libertad, sentirme independiente, y esas cosas. Me sentía medio boludo con 21 años seguir dependiendo de mis viejos - explicó y asentí - y vos?
- Mis padres se separaron hace un tiempo ya, mi mamá se volvió a Venezuela con mi hermana, y mi padre viaja mucho por trabajo. Digamos que la casa me estaba quedando un poco grande
- Uh y hace cuanto estás viviendo acá? - preguntó curioso
- Un año más o menos, ya estoy acostumbrada pero sigo sintiéndome sola de vez en cuando
- Y tu novio no vive con vos?
- No - reí - está conmigo la mayor parte del tiempo, por suerte, pero no, no vive acá - aclaré y él asintió - y vos no tenes novia? - largué lo que hace tiempo quería preguntar y me arrepentí enseguida
- No, no - dijo rápidamente - no estoy para eso todavía - agregó haciendo caras y largué la risa
- Estás para la joda?
- Ponele - dijo encogiéndose de hombros y puse los ojos en blanco - Bueno ey, ubicate pendeja
- Ubicate vos, qué me decís pendeja? - grité empujándolo por el hombro
- Salí, soy mayor, respetame - dijo riendo y me crucé de brazos, bufando.
Él solo reía mientras seguía comiendo, y yo sonreía sin dejar de mirarlo, se me estaba volviendo una adicción.
jueves, 31 de julio de 2014
miércoles, 30 de julio de 2014
CAPITULO 5
Me desperté al otro día con una resaca importante, y algunos malos recuerdos de la noche anterior, sobre todo la discusión con Benjamín, que era lo que peor me ponía. Sacudí mi cabeza intentando olvidarlo y entré a ducharme, a ver si se me pasaba un poco el dolor de cabeza.
Apenas salí me puse el pijama, total no planeaba salir del apartamento en todo el día, y sobre él, un buso bastante abrigado y grande de Benja que tenía entre mi ropa.
Me preparé un café bien cargado y salí a tomarlo al balcón. Por suerte no hacía mucho frío, había una humedad terrible, y claramente estaba por llover. Me senté en un silloncito que había y estiré mis piernas para apoyar los pies sobre la baranda.
Diez minutos habrán pasado hasta que escuché unos ruidos y aparté la vista del paisaje. Ahí estaba él, en su balcón (el cual estaba pegado al mío), en cuero, apoyándo sus brazos sobre la baranda. Aparentemente no me había visto, así que me dispuse a observarlo antes de interrumpir sus pensamientos.
- Hola - dije un poco tímida y reí al notar cómo se sobresaltó
- Hola, me asustaste - dijo contagiándose de mi risa
- Perdón! Como estás?
- Bien, con sueño, pero bien. Vos? Todo bien?
- Mmm... no, todo mal - dije poniéndome seria y él pareció algo preocupado
- Por qué? Bueno, si se puede saber...
- Nada grave, problemas con mi novio - dije luego de un suspiro y él asintió sorprendido
- Ah, tenés novio?
- Si - hice una pausa - supongo que es normal en una relación tan larga tener algunas discusiones...
- Supongo, nunca tuve relaciones largas, pero bueno - dijo soltando una pequeña risa y me tuve que morder el labio para no sonreírle - va a estar todo bien, vas a ver - añadió y me encogí de hombros
- Espero - murmuré volviendo la vista al paisaje.
- No tenés frío? - pregunté luego de un rato y él se miró a sí mismo para luego largar la risa
- Na, no hace tanto frío, vos sos medio exagerada - dijo al ver lo abrigada que estaba y sonreí, negando con la cabeza.
Con la sonrisa aún en su rostro sacó un cigarrillo de una pequeña caja en su bolsillo y se lo colocó entre sus labios.
- Te molesta? - preguntó dirigiendo su mirada hacia mí y negué rápidamente con la cabeza.
En realidad, me parecía extremadamente sexy. No podía dejar de mirarlo mientras que agarraba un encendedor y lo encendía. Lo apartó de su boca y largó algo de humo, el cual se mezcló rápidamente en el aire.
- Sos medio contradictorio - dije en un momento y él me miró extrañado
- Qué?
- Digo... vas tanto al gimnasio, fumas, es una rara combinación - rió y despegó su mirada de la mía
- No fumo muy seguido - dijo para luego volver a mirarme - solo a veces... Y sí, ya se que hace mal, no me hagas ese discurso bien de mina
- No te iba a decir nada - dije riendo y él hizo una cara algo graciosa - apenas te conozco, no soy tan confianzuda
- Ah bueno, mejor - murmuró antes de volver a llevar el cigarrillo a su boca.
Lo miré atentamente, sin disimular demasiado, hasta que lo terminó y lo apagó en el cenicero.
- Nos vemos Ori - dijo mientras abría la puerta - si te aburrís chiflame que salgo - dijo y reí
- No se chiflar Julian!
- Bueno, pegame un grito - respondió asomando la cabeza y asentí.
Cerró la puerta y largué un suspiro bastante largo.
Apenas salí me puse el pijama, total no planeaba salir del apartamento en todo el día, y sobre él, un buso bastante abrigado y grande de Benja que tenía entre mi ropa.
Me preparé un café bien cargado y salí a tomarlo al balcón. Por suerte no hacía mucho frío, había una humedad terrible, y claramente estaba por llover. Me senté en un silloncito que había y estiré mis piernas para apoyar los pies sobre la baranda.
Diez minutos habrán pasado hasta que escuché unos ruidos y aparté la vista del paisaje. Ahí estaba él, en su balcón (el cual estaba pegado al mío), en cuero, apoyándo sus brazos sobre la baranda. Aparentemente no me había visto, así que me dispuse a observarlo antes de interrumpir sus pensamientos.
- Hola - dije un poco tímida y reí al notar cómo se sobresaltó
- Hola, me asustaste - dijo contagiándose de mi risa
- Perdón! Como estás?
- Bien, con sueño, pero bien. Vos? Todo bien?
- Mmm... no, todo mal - dije poniéndome seria y él pareció algo preocupado
- Por qué? Bueno, si se puede saber...
- Nada grave, problemas con mi novio - dije luego de un suspiro y él asintió sorprendido
- Ah, tenés novio?
- Si - hice una pausa - supongo que es normal en una relación tan larga tener algunas discusiones...
- Supongo, nunca tuve relaciones largas, pero bueno - dijo soltando una pequeña risa y me tuve que morder el labio para no sonreírle - va a estar todo bien, vas a ver - añadió y me encogí de hombros
- Espero - murmuré volviendo la vista al paisaje.
- No tenés frío? - pregunté luego de un rato y él se miró a sí mismo para luego largar la risa
- Na, no hace tanto frío, vos sos medio exagerada - dijo al ver lo abrigada que estaba y sonreí, negando con la cabeza.
Con la sonrisa aún en su rostro sacó un cigarrillo de una pequeña caja en su bolsillo y se lo colocó entre sus labios.
- Te molesta? - preguntó dirigiendo su mirada hacia mí y negué rápidamente con la cabeza.
En realidad, me parecía extremadamente sexy. No podía dejar de mirarlo mientras que agarraba un encendedor y lo encendía. Lo apartó de su boca y largó algo de humo, el cual se mezcló rápidamente en el aire.
- Sos medio contradictorio - dije en un momento y él me miró extrañado
- Qué?
- Digo... vas tanto al gimnasio, fumas, es una rara combinación - rió y despegó su mirada de la mía
- No fumo muy seguido - dijo para luego volver a mirarme - solo a veces... Y sí, ya se que hace mal, no me hagas ese discurso bien de mina
- No te iba a decir nada - dije riendo y él hizo una cara algo graciosa - apenas te conozco, no soy tan confianzuda
- Ah bueno, mejor - murmuró antes de volver a llevar el cigarrillo a su boca.
Lo miré atentamente, sin disimular demasiado, hasta que lo terminó y lo apagó en el cenicero.
- Nos vemos Ori - dijo mientras abría la puerta - si te aburrís chiflame que salgo - dijo y reí
- No se chiflar Julian!
- Bueno, pegame un grito - respondió asomando la cabeza y asentí.
Cerró la puerta y largué un suspiro bastante largo.
martes, 29 de julio de 2014
CAPITULO 4
Apenas abrí la puerta me abalancé sobre él y lo besé como si no lo hubiera visto por un año entero. Se separó con una sonrisa para cerrar la puerta y me colgué de su cuello.
- Te extrañé - dije dándole otro beso, un poco más corto
- Fuiste vos la que no quisiste que viniera ayer - dijo haciendo puchero y sonreí automáticamente, era muy tierno
- Si ya se, perdón, estaba muy cansada y no iba a poder esperarte despierta
- No pasa nada gorda - dijo separándose un poco y dejó un último beso antes de dirigirse a donde estaban los chicos para saludarlos.
Comimos juntos y nos quedamos un largo rato hablando y escuchando música, hasta alrededor de la 1. Jenny y Pablo fueron juntos en el auto de Pablo y yo en el de Benja. Pensamos en algo más tranquilo que un boliche, así que terminamos yendo a un bar que quedaba bastante cerca y era de unos amigos de los chicos, por lo que solíamos ir muy seguido a tomar algo.
Nos sentamos en una mesita los cuatro y enseguida pedimos unos tragos. Era una noche típica nuestra, pero nos estábamos divirtiendo al igual que siempre que salimos juntos. Nos conocemos hace mucho, los cuatro, y tenemos una confianza que no tengo con nadie más. Ambas parejas llevábamos varios años de novios y de amigos aún más. Lo bueno de todo esto es que a pesar del tiempo seguimos siendo los mismos, divirtiéndonos de la misma forma, siempre con cosas nuevas para hablar, y eso, por suerte, no cambió nunca.
Ya iba por el cuarto o quinto vaso cuando mi visión se empezó a nublar, mi boca hablaba por sí sola, completamente desconectada de mi cerebro, y todo lo encontraba gracioso. Jenny estaba en la misma situación, digamos que somos un poco flojitas. Eran las tres y media de la mañana cuando Pablo se la llevó rápidamente a Jenny, antes de que empezara a mandarse cagadas. Benja no demoró más de cinco minutos en imitarlo pero le costó un poco sacarme del bar, ya que me había puesto en caprichosa y no me quería ir por nada del mundo.
Me recostó en el asiento de atrás y al poco rato ya me estaba bajando del auto para cargarme por todo el hall del edificio, mientras yo tiraba patadas en el aire y decía un par de incoherencias. Estaba tan en mi mundo que ni siquiera me importó que subiéramos por el ascensor.
- Voy a saludar a Julian - dije entre risas mientras él abría la puerta del apartamento
- Quién es Julian? - preguntó con el ceño fruncido
- Julian, el nuevo vecino - expliqué con algo de dificultad, señalando la puerta de al lado
- Qué? Shhh, vení para acá!
Me alcanzó antes de que pudiera tocarle timbre y me arrastró prácticamente hasta adentro del apartamento.
- Estas loca Ori, baja un cambio, nos van a echar - dijo conteniendo la risa y me colgué rápidamente de su cuello
- Shhh - fue lo único que pude decir y lo callé de un beso antes de que siguiera hablando y dándome sermones.
Me intentó frenar pero no le hice mucho caso y conseguí llevarlo hasta el cuarto, entre besos, abrazos y hasta risas.
- Basta Ori, no, ahora no - dijo separándome cuando intenté sacarle la remera
- Por qué? - pregunte sin soltarlo y él suspiró
- Estas borracha, mejor descansa
- No quiero, y no estoy borracha!
- No te pongas caprichosa, dale - dijo sentándome en la cama y bufé
- No me queres más, es eso no?
- Qué decís Ori?
- Que no me queres más, eso digo - lágrimas comenzaron a caer por mi rostro mientras él me miraba sorprendido - ya hasta me rechazas
- No te estoy rechazando, te estoy diciendo que descanses porque no estas bien, intento cuidarte, no entendés?
- No, la verdad que no te entiendo! Pero está bien, andate, dejame descansar - dije alterada y él puso los ojos en blanco - Andate - grité y se levantó de mala gana para luego salir del cuarto dando un portazo.
- Me voy, cerrá con llave - gritó desde afuera y esperé hasta no escuchar ningún ruido para levantarme, y con dificultad y pasos algo torpes, llegar hasta la puerta y cerrarla con llave.
Volví al cuarto con bronca y no tuve ni fuerzas para cambiarme, así que me acosté como estaba e intentando poner la mente en blanco.
- Te extrañé - dije dándole otro beso, un poco más corto
- Fuiste vos la que no quisiste que viniera ayer - dijo haciendo puchero y sonreí automáticamente, era muy tierno
- Si ya se, perdón, estaba muy cansada y no iba a poder esperarte despierta
- No pasa nada gorda - dijo separándose un poco y dejó un último beso antes de dirigirse a donde estaban los chicos para saludarlos.
Comimos juntos y nos quedamos un largo rato hablando y escuchando música, hasta alrededor de la 1. Jenny y Pablo fueron juntos en el auto de Pablo y yo en el de Benja. Pensamos en algo más tranquilo que un boliche, así que terminamos yendo a un bar que quedaba bastante cerca y era de unos amigos de los chicos, por lo que solíamos ir muy seguido a tomar algo.
Nos sentamos en una mesita los cuatro y enseguida pedimos unos tragos. Era una noche típica nuestra, pero nos estábamos divirtiendo al igual que siempre que salimos juntos. Nos conocemos hace mucho, los cuatro, y tenemos una confianza que no tengo con nadie más. Ambas parejas llevábamos varios años de novios y de amigos aún más. Lo bueno de todo esto es que a pesar del tiempo seguimos siendo los mismos, divirtiéndonos de la misma forma, siempre con cosas nuevas para hablar, y eso, por suerte, no cambió nunca.
Ya iba por el cuarto o quinto vaso cuando mi visión se empezó a nublar, mi boca hablaba por sí sola, completamente desconectada de mi cerebro, y todo lo encontraba gracioso. Jenny estaba en la misma situación, digamos que somos un poco flojitas. Eran las tres y media de la mañana cuando Pablo se la llevó rápidamente a Jenny, antes de que empezara a mandarse cagadas. Benja no demoró más de cinco minutos en imitarlo pero le costó un poco sacarme del bar, ya que me había puesto en caprichosa y no me quería ir por nada del mundo.
Me recostó en el asiento de atrás y al poco rato ya me estaba bajando del auto para cargarme por todo el hall del edificio, mientras yo tiraba patadas en el aire y decía un par de incoherencias. Estaba tan en mi mundo que ni siquiera me importó que subiéramos por el ascensor.
- Voy a saludar a Julian - dije entre risas mientras él abría la puerta del apartamento
- Quién es Julian? - preguntó con el ceño fruncido
- Julian, el nuevo vecino - expliqué con algo de dificultad, señalando la puerta de al lado
- Qué? Shhh, vení para acá!
Me alcanzó antes de que pudiera tocarle timbre y me arrastró prácticamente hasta adentro del apartamento.
- Estas loca Ori, baja un cambio, nos van a echar - dijo conteniendo la risa y me colgué rápidamente de su cuello
- Shhh - fue lo único que pude decir y lo callé de un beso antes de que siguiera hablando y dándome sermones.
Me intentó frenar pero no le hice mucho caso y conseguí llevarlo hasta el cuarto, entre besos, abrazos y hasta risas.
- Basta Ori, no, ahora no - dijo separándome cuando intenté sacarle la remera
- Por qué? - pregunte sin soltarlo y él suspiró
- Estas borracha, mejor descansa
- No quiero, y no estoy borracha!
- No te pongas caprichosa, dale - dijo sentándome en la cama y bufé
- No me queres más, es eso no?
- Qué decís Ori?
- Que no me queres más, eso digo - lágrimas comenzaron a caer por mi rostro mientras él me miraba sorprendido - ya hasta me rechazas
- No te estoy rechazando, te estoy diciendo que descanses porque no estas bien, intento cuidarte, no entendés?
- No, la verdad que no te entiendo! Pero está bien, andate, dejame descansar - dije alterada y él puso los ojos en blanco - Andate - grité y se levantó de mala gana para luego salir del cuarto dando un portazo.
- Me voy, cerrá con llave - gritó desde afuera y esperé hasta no escuchar ningún ruido para levantarme, y con dificultad y pasos algo torpes, llegar hasta la puerta y cerrarla con llave.
Volví al cuarto con bronca y no tuve ni fuerzas para cambiarme, así que me acosté como estaba e intentando poner la mente en blanco.
lunes, 28 de julio de 2014
CAPITULO 3
Empecé el viernes con un mal humor que ni yo me aguantaba, así que agradecí no tener a nadie con quien compartirlo. Me bañé y preparé el desayuno con mucha tranquilidad ya que era bastante temprano y justo los viernes entrábamos a las diez.
Desayuné mirando un punto fijo en la pared mientras mi cabeza seguía maquinando con todo lo sucedido. Desperdicié lo que me quedaba de tiempo mirando un programa de cocina en la tele, como si algún día lo fuera a aplicar en mi vida cotidiana.
Eran las diez menos veinte cuando junté fuerzas para comenzar oficialmente mi día. Agarré mis cosas y atravesé bastante desganada la puerta de entrada. Cerré rápidamente y levanté la cabeza en cuanto escuché la puerta de al lado abrirse. Era él, y estaba increíblemente perfecto. Esta vez llevaba ropa deportiva y tengo la necesidad de aclarar que le quedaba extremadamente bien.
- Buen día - dijo con una sonrisa apenas me vio.
Tenía una cara de dormido tremenda, lo cual me dio muchísima ternura.
- Buen día, vecino - él solo rió
- Eso dolió
- Por qué? - pregunté contagiándome de su risa
- Me hiciste sentir de ochenta años
- Es lo que aparentas - dije intentando contener la risa
- Ah bueno, uno se mata yendo al gimnasio para que le digan que aparenta tener ochenta años, que mal que empezamos nosotros dos - dijo mientras cerraba con llave
- Bueno perdón, no quise ofenderte, cuántos tenés?
- Veintiuno - dijo acercándose con una sonrisa - Vos?
- Dieciocho, bueno, casi diecinueve - le devolví la sonrisa
- Mira vos, pareces más grande
- Y... eso es bueno o malo? - pregunté con el ceño fruncido y él largó una carcajada.
Wow. Nada en la vida igualaba la sensación que me generaba el verlo reír de esa forma.
- Es bueno, es bueno - dijo dirigiéndose hacia el ascensor - No bajás? - preguntó al darse vuelta y ver que no lo seguía
- Si, pero prefiero las escaleras - me miró extrañado - me da miedo esa cosa - expliqué y volvió a reír
- Bueno, entonces te acompaño - le sonreí y me siguió por las escaleras.
- Te vas al gimnasio para seguir aparentando de veintiuno? - pregunté en el camino y lo escuché reír atrás de mí
- Exacto, es mi día libre
- Ah... trabajas?
- Sí, algo así. Ayudo a mi viejo en la empresa, que se yo... está bueno - dijo encogiéndose de hombros y asentí - Y vos?
- No, yo no trabajo, voy a la facultad nada más, y digamos que me consume bastante
- Que bueno, que estudias?
- Psicología - dije girando la cabeza para mirarlo
- Que buena onda, me encanta - dijo sonriéndome
- Si, por suerte me esta gustando
- Bueno, eso es lo que importa, no? - preguntó y asentí.
- Buen día - saludé entusiasmada al portero cuando llegamos abajo y Julian levantó su mano como saludo.
- Bueno, me voy yendo, suerte en la facu, nos estamos viendo - dijo apenas salimos a la calle
- Nos vemos Juli - dudaba si saludarlo o no pero él me sacó de mis pensamientos dándome un beso en la mejilla
- Chau - dijo finalmente y me dio la espalda para luego irse caminando.
Me quedé ahí parada, embobada, por unos segundos hasta que por fin reaccioné. Me dirigí rápidamente al auto y emprendí camino hacia lo de Jenny para luego ir a la facultad. En el camino aproveche para contarle todo, con muchos detalles, mientras ella me miraba tan sorprendida como yo.
Los viernes por suerte eran bastante tranquilos, entrábamos a las diez y salíamos a la una. A la salida pasamos por el automac y compramos para comer en casa, ya se nos estaba haciendo costumbre.
Terminamos de comer y nos tiramos en el sillón mientras mirábamos una serie.
- Y Benja? - preguntó Jenny de la nada
- Que pasa con Benja? - giré para mirarla
- Eso, que pasa?
- Nada, todo bien con él, por qué preguntas?
- No, es que me hablas tanto últimamente de tu nuevo vecino, que a Benja ni lo nombras - dijo y suspiré, tenía razón, pero en realidad nada había cambiado
- Es que ayer ni lo vi, por eso no lo nombré, pero esta todo bien con él, te hablo de Julian porque estoy sorprendida, es muy loco todo, pero no es más que un vecino al que saludo en el pasillo
- Esta bien, me alegra que esté todo bien - dijo y asentí - que te parece entonces si salimos los cuatro hoy?
- Por mi si... Hay que ver si los chicos se prenden
- Ahora lo llamo a Pablo y le pregunto, vos habla con Benja - dijo bastante entusiasmada.
"Gordo, te extraño! Jenny quiere salida de a cuatro, te prendes?"
Esperé unos cinco minutos su respuesta pero por suerte le había gustado la idea.
"Vení tipo 10, así nos da tiempo de arreglarnos. Pedimos algo para comer y después salimos! Te amo, un beso"
Guardé el celular y entré a bañarme mientras Jenny buscaba alguna película decente en la tele.
A eso de las diez ya estábamos vestidas, peinadas, maquilladas y esperando a los chicos mientras hablábamos de todo un poco. Pablo llegó primero, obviamente, No podía pretender que Benja llegara puntual alguna vez en su vida. Me ponía algo incómoda sentirme paleta así que me dirigí a la cocina hasta que por fin el timbre sonó.
Desayuné mirando un punto fijo en la pared mientras mi cabeza seguía maquinando con todo lo sucedido. Desperdicié lo que me quedaba de tiempo mirando un programa de cocina en la tele, como si algún día lo fuera a aplicar en mi vida cotidiana.
Eran las diez menos veinte cuando junté fuerzas para comenzar oficialmente mi día. Agarré mis cosas y atravesé bastante desganada la puerta de entrada. Cerré rápidamente y levanté la cabeza en cuanto escuché la puerta de al lado abrirse. Era él, y estaba increíblemente perfecto. Esta vez llevaba ropa deportiva y tengo la necesidad de aclarar que le quedaba extremadamente bien.
- Buen día - dijo con una sonrisa apenas me vio.
Tenía una cara de dormido tremenda, lo cual me dio muchísima ternura.
- Buen día, vecino - él solo rió
- Eso dolió
- Por qué? - pregunté contagiándome de su risa
- Me hiciste sentir de ochenta años
- Es lo que aparentas - dije intentando contener la risa
- Ah bueno, uno se mata yendo al gimnasio para que le digan que aparenta tener ochenta años, que mal que empezamos nosotros dos - dijo mientras cerraba con llave
- Bueno perdón, no quise ofenderte, cuántos tenés?
- Veintiuno - dijo acercándose con una sonrisa - Vos?
- Dieciocho, bueno, casi diecinueve - le devolví la sonrisa
- Mira vos, pareces más grande
- Y... eso es bueno o malo? - pregunté con el ceño fruncido y él largó una carcajada.
Wow. Nada en la vida igualaba la sensación que me generaba el verlo reír de esa forma.
- Es bueno, es bueno - dijo dirigiéndose hacia el ascensor - No bajás? - preguntó al darse vuelta y ver que no lo seguía
- Si, pero prefiero las escaleras - me miró extrañado - me da miedo esa cosa - expliqué y volvió a reír
- Bueno, entonces te acompaño - le sonreí y me siguió por las escaleras.
- Te vas al gimnasio para seguir aparentando de veintiuno? - pregunté en el camino y lo escuché reír atrás de mí
- Exacto, es mi día libre
- Ah... trabajas?
- Sí, algo así. Ayudo a mi viejo en la empresa, que se yo... está bueno - dijo encogiéndose de hombros y asentí - Y vos?
- No, yo no trabajo, voy a la facultad nada más, y digamos que me consume bastante
- Que bueno, que estudias?
- Psicología - dije girando la cabeza para mirarlo
- Que buena onda, me encanta - dijo sonriéndome
- Si, por suerte me esta gustando
- Bueno, eso es lo que importa, no? - preguntó y asentí.
- Buen día - saludé entusiasmada al portero cuando llegamos abajo y Julian levantó su mano como saludo.
- Bueno, me voy yendo, suerte en la facu, nos estamos viendo - dijo apenas salimos a la calle
- Nos vemos Juli - dudaba si saludarlo o no pero él me sacó de mis pensamientos dándome un beso en la mejilla
- Chau - dijo finalmente y me dio la espalda para luego irse caminando.
Me quedé ahí parada, embobada, por unos segundos hasta que por fin reaccioné. Me dirigí rápidamente al auto y emprendí camino hacia lo de Jenny para luego ir a la facultad. En el camino aproveche para contarle todo, con muchos detalles, mientras ella me miraba tan sorprendida como yo.
Los viernes por suerte eran bastante tranquilos, entrábamos a las diez y salíamos a la una. A la salida pasamos por el automac y compramos para comer en casa, ya se nos estaba haciendo costumbre.
Terminamos de comer y nos tiramos en el sillón mientras mirábamos una serie.
- Y Benja? - preguntó Jenny de la nada
- Que pasa con Benja? - giré para mirarla
- Eso, que pasa?
- Nada, todo bien con él, por qué preguntas?
- No, es que me hablas tanto últimamente de tu nuevo vecino, que a Benja ni lo nombras - dijo y suspiré, tenía razón, pero en realidad nada había cambiado
- Es que ayer ni lo vi, por eso no lo nombré, pero esta todo bien con él, te hablo de Julian porque estoy sorprendida, es muy loco todo, pero no es más que un vecino al que saludo en el pasillo
- Esta bien, me alegra que esté todo bien - dijo y asentí - que te parece entonces si salimos los cuatro hoy?
- Por mi si... Hay que ver si los chicos se prenden
- Ahora lo llamo a Pablo y le pregunto, vos habla con Benja - dijo bastante entusiasmada.
"Gordo, te extraño! Jenny quiere salida de a cuatro, te prendes?"
Esperé unos cinco minutos su respuesta pero por suerte le había gustado la idea.
"Vení tipo 10, así nos da tiempo de arreglarnos. Pedimos algo para comer y después salimos! Te amo, un beso"
Guardé el celular y entré a bañarme mientras Jenny buscaba alguna película decente en la tele.
A eso de las diez ya estábamos vestidas, peinadas, maquilladas y esperando a los chicos mientras hablábamos de todo un poco. Pablo llegó primero, obviamente, No podía pretender que Benja llegara puntual alguna vez en su vida. Me ponía algo incómoda sentirme paleta así que me dirigí a la cocina hasta que por fin el timbre sonó.
domingo, 27 de julio de 2014
CAPITULO 2
Me despedí con una sonrisa y subí rápidamente las escaleras. Mi piso era un lío, al parecer la mudanza era en el apartamento de al lado, por lo tanto el pasillo estaba lleno de cosas y personas que entraban y salían. Quise chusmear un poco pero no se veía nadie, no podía con mi ansiedad y necesitaba conocer a los nuevos vecinos urgentemente.
Sin éxito, entre finalmente a mi apartamento y cerré la puerta con llave. Largué un suspiro y me tiré, así como estaba, en el sillón. Decidí prender la tele pero me quedé dormida en tan solo un par de minutos, con una película bastante aburrida de fondo.
Me desperté sobresaltada por culpa de unos golpes provenientes de la puerta de entrada y me acomodé un poco el pelo antes de pararme del sillón. No tenía idea de cuanto tiempo había dormido pero tampoco me importó demasiado. Me dirigí hasta la puerta, prácticamente arrastrando los pies y la abrí como si tuviera todo el tiempo del mundo.
No me esperaba ver lo que vi y me encargué de demostrarlo. Parecía que mis ojos se saldrían de mi cara, y no pude evitar abrir la boca al instante.
- Disculpa, no quise molestar - dijo pero mi expresión no cambiaba - Em... me acabo de mudar acá al lado. Solo quería presentarme, y pedir perdón por el ruido y el revuelo de toda la tarde - explicó con una leve sonrisa y quedé embobada
- No... no hay problema, ni lo sentí - dije casi tartamudeando y su sonrisa se ensanchó
- Eh... bueno, soy Julian - dijo extendiendo su mano hacia mí y me costó un montón reaccionar y agarrarla
- Oriana, mucho gusto - dije algo nerviosa ante el contacto con su piel y le sonreí un poco tímida
- Bueno, voy a seguir arreglando todo, cualquier cosa... ya sabes donde vivo - dijo y reí
- Lo mismo digo - hice una pausa mientras me entretenía mirándolo atentamente - Y... bienvenido Julian!
- Gracias - exclamó dejándome ver la perfección de su sonrisa - nos vemos, supongo
- Si, nos vemos! - respondí entusiasmada y él se alejó de a poco hasta que lo vi desaparecer por la puerta de al lado.
Cerré la puerta y me recosté sobre ella, dejándome caer sobre mis pies. Seguía en shock. Todavía no podía creer lo que me estaba pasando. Que mi nuevo vecino fuera un completo desconocido con el que soñé la noche anterior era algo a lo cual no le encontraba una explicación coherente. Casualidad? Realmente no lo creo.
Estuve unos diez o quince minutos así, en la misma posición, hasta que decidí llamarla a Jenny, era mi única amiga y la única que sabía todo lo que pasaba.
- Ori - dijo apenas atendió
- Jenny, no sabes lo que me pasó! - dije algo alterada
- Qué? Qué pasó? - preguntó rápidamente y suspiré antes de largarlo todo
- Se mudó un chico al apartamento de al lado
- Ahhh, que interesante - dijo irónica
- No es eso, es que... es... es igual al chico que te conté, el del sueño! - susurré como si alguien me fuera a escuchar
- Me estás hablando en serio?
- Sí, te lo juro, es él, es exactamente igual. No, no, no, no sabes lo que es!
- Vos predecis el futuro o algo por el estilo? Ya me está dando miedo todo esto
- Te pensas que a mi no? No te imaginas lo que fue verlo! Mañana te cuento bien, dale?
- Si obvio! Ahora tranquilizate un poco o anda a visitar a tu nuevo vecinito - dijo entre risas
- Basta Jenny, ubicate, chau - dije contagiada de su risa y le corté enseguida.
Con todo lo que pasó se me había ido el hambre, y más aún las ganas de cocinar. Es lo que tiene vivir sola, por momentos necesitaba a mi mamá, para que me cocine, o simplemente para soportar la soledad.
Eran las nueve y media de la noche y ya me estaba acostando, muy raro en mí. Le mandé un mensaje a Benja, postergando su visita por lo menos hasta mañana. Me contestó algo seco y supuse que no le había gustado nada la idea, pero no me hice ningún tipo de problema. Apagué todo y me costó más de una hora conciliar el sueño. Este chico... Julian, no salía de mis pensamientos. Tenía un montón de imágenes en mi cabeza, del sueño mezcladas con lo que había pasado esa tarde y la verdad que no podía dejar de pensar en eso. Todavía me costaba asimilarlo.
Sin éxito, entre finalmente a mi apartamento y cerré la puerta con llave. Largué un suspiro y me tiré, así como estaba, en el sillón. Decidí prender la tele pero me quedé dormida en tan solo un par de minutos, con una película bastante aburrida de fondo.
Me desperté sobresaltada por culpa de unos golpes provenientes de la puerta de entrada y me acomodé un poco el pelo antes de pararme del sillón. No tenía idea de cuanto tiempo había dormido pero tampoco me importó demasiado. Me dirigí hasta la puerta, prácticamente arrastrando los pies y la abrí como si tuviera todo el tiempo del mundo.
No me esperaba ver lo que vi y me encargué de demostrarlo. Parecía que mis ojos se saldrían de mi cara, y no pude evitar abrir la boca al instante.
- Disculpa, no quise molestar - dijo pero mi expresión no cambiaba - Em... me acabo de mudar acá al lado. Solo quería presentarme, y pedir perdón por el ruido y el revuelo de toda la tarde - explicó con una leve sonrisa y quedé embobada
- No... no hay problema, ni lo sentí - dije casi tartamudeando y su sonrisa se ensanchó
- Eh... bueno, soy Julian - dijo extendiendo su mano hacia mí y me costó un montón reaccionar y agarrarla
- Oriana, mucho gusto - dije algo nerviosa ante el contacto con su piel y le sonreí un poco tímida
- Bueno, voy a seguir arreglando todo, cualquier cosa... ya sabes donde vivo - dijo y reí
- Lo mismo digo - hice una pausa mientras me entretenía mirándolo atentamente - Y... bienvenido Julian!
- Gracias - exclamó dejándome ver la perfección de su sonrisa - nos vemos, supongo
- Si, nos vemos! - respondí entusiasmada y él se alejó de a poco hasta que lo vi desaparecer por la puerta de al lado.
Cerré la puerta y me recosté sobre ella, dejándome caer sobre mis pies. Seguía en shock. Todavía no podía creer lo que me estaba pasando. Que mi nuevo vecino fuera un completo desconocido con el que soñé la noche anterior era algo a lo cual no le encontraba una explicación coherente. Casualidad? Realmente no lo creo.
Estuve unos diez o quince minutos así, en la misma posición, hasta que decidí llamarla a Jenny, era mi única amiga y la única que sabía todo lo que pasaba.
- Ori - dijo apenas atendió
- Jenny, no sabes lo que me pasó! - dije algo alterada
- Qué? Qué pasó? - preguntó rápidamente y suspiré antes de largarlo todo
- Se mudó un chico al apartamento de al lado
- Ahhh, que interesante - dijo irónica
- No es eso, es que... es... es igual al chico que te conté, el del sueño! - susurré como si alguien me fuera a escuchar
- Me estás hablando en serio?
- Sí, te lo juro, es él, es exactamente igual. No, no, no, no sabes lo que es!
- Vos predecis el futuro o algo por el estilo? Ya me está dando miedo todo esto
- Te pensas que a mi no? No te imaginas lo que fue verlo! Mañana te cuento bien, dale?
- Si obvio! Ahora tranquilizate un poco o anda a visitar a tu nuevo vecinito - dijo entre risas
- Basta Jenny, ubicate, chau - dije contagiada de su risa y le corté enseguida.
Con todo lo que pasó se me había ido el hambre, y más aún las ganas de cocinar. Es lo que tiene vivir sola, por momentos necesitaba a mi mamá, para que me cocine, o simplemente para soportar la soledad.
Eran las nueve y media de la noche y ya me estaba acostando, muy raro en mí. Le mandé un mensaje a Benja, postergando su visita por lo menos hasta mañana. Me contestó algo seco y supuse que no le había gustado nada la idea, pero no me hice ningún tipo de problema. Apagué todo y me costó más de una hora conciliar el sueño. Este chico... Julian, no salía de mis pensamientos. Tenía un montón de imágenes en mi cabeza, del sueño mezcladas con lo que había pasado esa tarde y la verdad que no podía dejar de pensar en eso. Todavía me costaba asimilarlo.
sábado, 26 de julio de 2014
CAPITULO 1
Me desperté sobresaltada y con la respiración sumamente agitada. Me senté apoyándome en el respaldo de la cama y él automáticamente abrió los ojos, con algo de dificultad.
- Que pasó gorda? - preguntó con la voz ronca mientras se acomodaba a mi lado, rodeando mi cintura con sus brazos
- Na... nada - dije luego de un instante en el que intentaba recuperar el aliento
- Pero... estás bien?
- Si, si, estoy bien... Fue solo un sueño - expliqué corriéndome el pelo para atrás y él sonrió de costado
- Mmm, soñabas conmigo? - preguntó en un tono seductor mientras acariciaba mi rostro con una mano y de un momento a otro acercó su boca a la mía
- Ehhh... ponele - murmuré algo confundida y él sonrió, para luego dejar un suave beso en mis labios
- Dormí Ori, es tarde - dijo volviéndose a acostar y eso mismo hice.
Me acomodé a su lado y él rápidamente pasó su brazo por debajo de mi cabeza. Enredé mi mano en su pelo y escondí mi cara en el hueco de su cuello, dejando un par de besos allí.
- Te amo Benja - susurré y él largo una pequeña risa
- Yo a vos - dijo por fin y dejó un cálido beso en mi cabeza antes de quedar profundamente dormido.
Desperté por el ruido del agua que provenía del baño de mi habitación. Aproveché que tenía toda la cama para mí sola y me estiré para poder seguir durmiendo aunque sea hasta que Benja saliera de ducharse.
- Dale gorda, despertate que vas a llegar tarde - gritó apenas salió del baño y yo solo sonreí al verlo todo mojado y con la toalla por la cintura
- Me quiero quedar durmiendo - me quejé tapando mi cara con la almohada - y vos también podrías quedarte - agregué y me mordí el labio, para convencerlo
- No seas chanta pendeja, no me provoques - dijo entre risas mientras se vestía y bufé - dale Ori, llegas tarde!
- Ay bueno, ya va - dije de mala gana mientras me bajaba de la cama para dirigirme al baño.
Me bañé lo más rápido que pude y salí ya cambiada del baño. Él no estaba ahí, así que agarré mi bolso y me dirigí a la cocina. Le robé una de sus tostadas y él se quejó por lo bajo, por lo cual le di un beso como disculpas y corrí hacia la puerta.
- Dejale las llaves al portero cuando te vayas, dale? Después hablamos - dije mientras él me observaba desde la cocina, asintiendo con una enorme sonrisa y tirándome un beso a lo lejos.
Di un portazo y bajé las escaleras lo más rápido que pude. Cabe aclarar que odio los ascensores, me dan pánico, y por suerte vivía en el tercer piso. Saludé al portero al pasar y corrí hasta el auto. Eran las 8 y media y la clase empezaba a las 8. Genial, realmente estaba llegando muy tarde. Pasé a buscar a Jenny, quien vivía a tan solo dos cuadras de mi edificio y a pesar de que estuviéramos llegando media hora tarde a la facultad, me dedicó una de sus típicas sonrisas apenas se subió al auto.
- Que te pasa que no hablas? - preguntó luego de un rato y me encogí de hombros
- Nada, no me pasa nada - mentí, y ella solo rió - Bueno está bien, tuve un sueño bastante raro - dije casi sin respirar
- Qué? - preguntó aún riéndose - Para, qué soñaste? - agregó mirándome con los ojos un tanto abiertos
- Soñe con...
- Benja? - me interrumpió y negué con la cabeza mientras miraba hacia adelante - Con quién entonces?
- Con... no se con quien! - dije algo alterada - era un pibe, pero... no se quien era, no lo conozco, nunca en mi vida lo había visto
- Na, me estás jodiendo? - dijo y negué nuevamente - Pero... estaba bueno? Qué hacían en el sueño?
- No te das una idea de lo bueno que estaba - dije y rió - y... ufff, que NO hacíamos
- Ay Oriana! - exclamó - Tenés novio, que haces soñando cosas raras con pibes que no conoces?
- Bueno que se yo, soñé eso y punto, qué querés que haga? - hice una pausa - Encima me quise matar cuando me desperté y lo tenía a Benja al lado
- Que forra que sos! Pobrecito!
- No soy forra, sabes que lo amo, pero bueno... digamos que nada que ver con el morocho potro de mi sueño - dije elevando el tono de voz y ella se limitó a reír mientras negaba con la cabeza.
Las horas de clase se hicieron larguísimas, a pesar de habernos perdido la primera hora. Salimos a eso de las tres de la tarde y paramos a tomar un café de camino a casa. El invierno ya se estaba haciendo notar y era algo que increíblemente me ponía de buen humor. Al menos cuando tenés novio, una estufa, comida y tiempo para dormir, el frío no esta para nada mal. La dejé a Jenny en su apartamento y me dirigí al mío.
Me llegó un mensaje de Benja cuando me estaba bajando del auto.
"Gorda, hoy me junto a comer con mis amigos. Te paso a saludar, capaz un poco tarde, pero esperame despierta"
Sonreí y guardé el celular luego de contestarle. Le pedí las llaves al portero apenas entré al edificio y él demoró un poco pero por fin las encontró.
El hall era un pasaje constante de personas, que iban y venían para todos lados. No entendía nada, al parecer una mudanza. Lo miré extrañada y él se encogió de hombros.
- Parece que tenés vecinos nuevos - dijo con una sonrisa y yo asentí, mientras observaba una cantidad de muebles pasar por delante mío.
- Que pasó gorda? - preguntó con la voz ronca mientras se acomodaba a mi lado, rodeando mi cintura con sus brazos
- Na... nada - dije luego de un instante en el que intentaba recuperar el aliento
- Pero... estás bien?
- Si, si, estoy bien... Fue solo un sueño - expliqué corriéndome el pelo para atrás y él sonrió de costado
- Mmm, soñabas conmigo? - preguntó en un tono seductor mientras acariciaba mi rostro con una mano y de un momento a otro acercó su boca a la mía
- Ehhh... ponele - murmuré algo confundida y él sonrió, para luego dejar un suave beso en mis labios
- Dormí Ori, es tarde - dijo volviéndose a acostar y eso mismo hice.
Me acomodé a su lado y él rápidamente pasó su brazo por debajo de mi cabeza. Enredé mi mano en su pelo y escondí mi cara en el hueco de su cuello, dejando un par de besos allí.
- Te amo Benja - susurré y él largo una pequeña risa
- Yo a vos - dijo por fin y dejó un cálido beso en mi cabeza antes de quedar profundamente dormido.
Desperté por el ruido del agua que provenía del baño de mi habitación. Aproveché que tenía toda la cama para mí sola y me estiré para poder seguir durmiendo aunque sea hasta que Benja saliera de ducharse.
- Dale gorda, despertate que vas a llegar tarde - gritó apenas salió del baño y yo solo sonreí al verlo todo mojado y con la toalla por la cintura
- Me quiero quedar durmiendo - me quejé tapando mi cara con la almohada - y vos también podrías quedarte - agregué y me mordí el labio, para convencerlo
- No seas chanta pendeja, no me provoques - dijo entre risas mientras se vestía y bufé - dale Ori, llegas tarde!
- Ay bueno, ya va - dije de mala gana mientras me bajaba de la cama para dirigirme al baño.
Me bañé lo más rápido que pude y salí ya cambiada del baño. Él no estaba ahí, así que agarré mi bolso y me dirigí a la cocina. Le robé una de sus tostadas y él se quejó por lo bajo, por lo cual le di un beso como disculpas y corrí hacia la puerta.
- Dejale las llaves al portero cuando te vayas, dale? Después hablamos - dije mientras él me observaba desde la cocina, asintiendo con una enorme sonrisa y tirándome un beso a lo lejos.
Di un portazo y bajé las escaleras lo más rápido que pude. Cabe aclarar que odio los ascensores, me dan pánico, y por suerte vivía en el tercer piso. Saludé al portero al pasar y corrí hasta el auto. Eran las 8 y media y la clase empezaba a las 8. Genial, realmente estaba llegando muy tarde. Pasé a buscar a Jenny, quien vivía a tan solo dos cuadras de mi edificio y a pesar de que estuviéramos llegando media hora tarde a la facultad, me dedicó una de sus típicas sonrisas apenas se subió al auto.
- Que te pasa que no hablas? - preguntó luego de un rato y me encogí de hombros
- Nada, no me pasa nada - mentí, y ella solo rió - Bueno está bien, tuve un sueño bastante raro - dije casi sin respirar
- Qué? - preguntó aún riéndose - Para, qué soñaste? - agregó mirándome con los ojos un tanto abiertos
- Soñe con...
- Benja? - me interrumpió y negué con la cabeza mientras miraba hacia adelante - Con quién entonces?
- Con... no se con quien! - dije algo alterada - era un pibe, pero... no se quien era, no lo conozco, nunca en mi vida lo había visto
- Na, me estás jodiendo? - dijo y negué nuevamente - Pero... estaba bueno? Qué hacían en el sueño?
- No te das una idea de lo bueno que estaba - dije y rió - y... ufff, que NO hacíamos
- Ay Oriana! - exclamó - Tenés novio, que haces soñando cosas raras con pibes que no conoces?
- Bueno que se yo, soñé eso y punto, qué querés que haga? - hice una pausa - Encima me quise matar cuando me desperté y lo tenía a Benja al lado
- Que forra que sos! Pobrecito!
- No soy forra, sabes que lo amo, pero bueno... digamos que nada que ver con el morocho potro de mi sueño - dije elevando el tono de voz y ella se limitó a reír mientras negaba con la cabeza.
Las horas de clase se hicieron larguísimas, a pesar de habernos perdido la primera hora. Salimos a eso de las tres de la tarde y paramos a tomar un café de camino a casa. El invierno ya se estaba haciendo notar y era algo que increíblemente me ponía de buen humor. Al menos cuando tenés novio, una estufa, comida y tiempo para dormir, el frío no esta para nada mal. La dejé a Jenny en su apartamento y me dirigí al mío.
Me llegó un mensaje de Benja cuando me estaba bajando del auto.
"Gorda, hoy me junto a comer con mis amigos. Te paso a saludar, capaz un poco tarde, pero esperame despierta"
Sonreí y guardé el celular luego de contestarle. Le pedí las llaves al portero apenas entré al edificio y él demoró un poco pero por fin las encontró.
El hall era un pasaje constante de personas, que iban y venían para todos lados. No entendía nada, al parecer una mudanza. Lo miré extrañada y él se encogió de hombros.
- Parece que tenés vecinos nuevos - dijo con una sonrisa y yo asentí, mientras observaba una cantidad de muebles pasar por delante mío.
PROLOGO
Tenía sus ojos café clavados en mí y juro que no existía nada mejor que esa sensación. Sonreí, algo tímida a medida que se acercaba, con seguridad, hasta el punto de chocar su frente con la mía.
Sus manos se deslizaron desde mis hombros, recorriendo lentamente mis brazos, logrando erizarme por completo la piel, hasta alcanzar mis manos. Las rodeó con delicadeza para luego entrelazar nuestros dedos y volvió a mirarme a los ojos, con una mezcla perfecta de deseo y ternura.
Acorté la poca distancia que había entre los dos y me detuve apenas nuestros labios se rozaron. Él sonrió levemente ante el contacto e inmediatamente soltó mis manos para agarrarme con fuerza por la nuca. Entreabrí los labios como dándole permiso y no demoró ni dos segundos en acercarme más a él para por fin capturarlos con necesidad.
Tuve el impulso de llevar mis manos a su camisa y lo hice, sin importarme nada. La desabroche con algo de desesperación a medida que el beso subía de tono, y él, lejos de sorprenderse ante mi reacción, se la terminó de sacar para luego deshacerse de mi vestido en un solo movimiento.
Volvió a unir nuestros labios mientras me alzaba y rápidamente rodee su cintura con mis piernas. Con algo de torpeza me dejó caer sobre la cama con él sobre mí.
Sus manos se deslizaron desde mis hombros, recorriendo lentamente mis brazos, logrando erizarme por completo la piel, hasta alcanzar mis manos. Las rodeó con delicadeza para luego entrelazar nuestros dedos y volvió a mirarme a los ojos, con una mezcla perfecta de deseo y ternura.
Acorté la poca distancia que había entre los dos y me detuve apenas nuestros labios se rozaron. Él sonrió levemente ante el contacto e inmediatamente soltó mis manos para agarrarme con fuerza por la nuca. Entreabrí los labios como dándole permiso y no demoró ni dos segundos en acercarme más a él para por fin capturarlos con necesidad.
Tuve el impulso de llevar mis manos a su camisa y lo hice, sin importarme nada. La desabroche con algo de desesperación a medida que el beso subía de tono, y él, lejos de sorprenderse ante mi reacción, se la terminó de sacar para luego deshacerse de mi vestido en un solo movimiento.
Volvió a unir nuestros labios mientras me alzaba y rápidamente rodee su cintura con mis piernas. Con algo de torpeza me dejó caer sobre la cama con él sobre mí.
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